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martes, 26 de agosto de 2014

Caballo de Troya - Tomo 1 - Nuevamente en Washington y ( 42 )

En cuatro palabras , mi enlace me puso al corriente de lo que había ocurrido desde el momento en que se introdujo en el taxi . Mis sospechas eran fundadas : aquel turismo de color negro , que de había estacionado a corta distancia de la fachada principal de la  oficina de correos , reanudó su discreto seguimiento . Los agentes , tres en total , no podían imaginar que mi amigo había ocupado mi puesto y que todo aquel laberinto no tenía  otro objetivo que permitir mi fulminante salida del pais .
Siguiendo las indicaciones del nuevo pasajero , el taxista  - que vio incrementado el importe de su carrera con una súbita propina de cincuenta dolares  ( propina que , según mi colega , le volvió temporalmente mudo y sordo ) y ante la presumible  desesperación de los hombres del FBI , condujo su vehículo hasta el interior de la Cancillería Española , en el número 2700 de la calle 15 . Allí permanecieron ambos hasta las 13,30 . A esa hora , uno de los vuelos regulares despegaba de Washington , situándome , como ya he referido , en la ciudad de Nueva York.
El desconcierto de los gorilas - que habían esperado pacientemente la salida del taxi - debió de ser memorable al ver aparecer el citado vehículo , pero con otros dos ocupantes en el asiento posterior . Mi amigo , que había abandonado la gabardina y la bolsa en el interior de la cancillería , se encasquetó una gorra roja  y se hizo acompañar por una de los funcionarios y amigo.
El FBI mordió nuevamente el cebo y , creyendo que yo seguía en el interior de la embajada , siguió a la espera .
<< Es posible - comentó divertido el reportero de Efe- que aún sigan allí..>>
A las 19,15horas , con los documentos sólidamente adheridos a mi pecho y espalda y -por qué negarlo - al borde casi de la taquicardia , el vuelo 904 de la TWA me levantava a diez mil metros , rumbo a Espña .
Al día siguiente , sábado , una vez confirmado mi aterrizaje en Madrid - Barajas , el colega se personó en el hotel , recogiendo mi maleta y saldando la cuenta . Por supuesto , y tal como sospechaba , los cilindros de cartón que había certificado en Washington, jamás llegaron a su legitimo destino.
Autor :J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

lunes, 25 de agosto de 2014

Caballo de Troya - Tomo 1 - Nuevamente en Washington ( 41 )

Siguiendo el plan previsto , mi colega se embutió en la gabardina  , mientras yo me confundía entre el gentio  , en dirección a la ventanilla de facturación de paquetes . Si todo salia bien  , a los cinco minutos  , el periodista  debería  introducirse  en el taxi que esperaba mi retorno . Con el fin de hacer aún más dificil su identificación  , le pedí que acudiera  hasta la oficina de correos  con una bolsa del mismo color  y lo más parecida  posible a la que yo cargaba habitualmente.
Cuando el funcionario guardó los cilindros de cartón , me dirigí hacia la puerta y , desde el umbral , comprobé que el taxi y el turismo negro habían desaparecido .
Sin perder un minuto , me encaminé hacia la boca del metrode Gallery Place . Desde allí , siguiendo la línea  Mc Pherson - Farragut West , reaparecí en la estación de Foggy Bottom . Eran las 11,30
Una hora después , otro taxi me dejaba en el aeropuerto nacional de Washington . O mucho me equivocaba  , o los agentes del FBI estaban a punto de llevarse un solemne planchazo... A las 13, 25 de aquella agitada mañana  el vuelo 104 de la companía BN me sacaba -al fin - de la capital federal.
Difícilmente puedo describir  aquellas últimas cuatro horas en el aeropuerto de Nueva York . Si mi amigo no había logrado engañar a los empecinados agentes  norteamericanos , mi seguridad - y lo que era mucho peor : mi tesoro  - corrían grave riesgo.
A las cuatro en punto de la tarde , tal y como habíamos convenido , marqué el teléfono de Efe en Washington . Mi cómplice - al que nunca podré agradecer suficientemente su audacia y cooperación - me saludó con la contraseña que sólo él y yo conocíamos :
- ¿ Desde Santurce a Bilbao ...?
- ..Voy por toda la orilla - respondí con la voz entrecortada por la emoción . Aquello significaba , entre otras cosas, que nuestro plan había funcionado.
Autor :J.J.Benitez
Unabrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - Tomo 1 - Nuevamente en Washingtod ( 40 )

De acuerdo con el plan trazado la tarde anterior en la sede de la agencia de noticias Efe , a las diez en punto de la mañana del viernes  deposité la llave de mi habitación  en la conserjería , dirigiéndome seguidamente a unos de los taxis que aguaedaban a las puertas del hotel.
Tras desayunar en la habitación , había procedido a rellenar los cartuchos  de cartón con parte de mi ropa sucia  - pañuelos y calcetines , fundamentalmente -, cerrándolos nuevamente y escribiendo en cada uno de ellos mi nombre, apellidos y dirección de vizcaya . Y aunque el tiempo en Washington D.C. era fresco y soleado , me enfundé una gabardina color hueso.
Con las cámaras al hombro y los cilindros del mayor entre las manos me introduje en el taxi , pidiéndole que me llevara hasta el Main Post Office o Central de Correos de la ciudad.
Si el FBI seguía mis movimientos , aquellos cartuchos y mi colega , el periodista , me ayudarían a darles un buen esquinazo .
A las 10,30 horas , el taxista detenía su vehiculo frente al edificio de correos . Con la promesa de una excelente propina , le rogué que esperase unos minutos  ; el tiempo justo de franquear y certificar ambos paquetes . El hombre accedió amablemente y yo salté del coche  , al tiempo que observaba cómo un turismo de color negro rebasaba al taxi, aparcando a unos ochenta o cien metros por delante .
Con el presentimiento de que los ocupantes de aquel vehículo tenían mucho que ver con los que habían irrumpido y registrado mi habitación la noche anterior , me adentré en la concurrida central . Gracias a Dios , mi amigo esperaba ya en el interior . A toda velocidad , y ante los atónitos ojos de una jovencita  que rrellenaba  no se qué impresos  en la misma mesa  donde me había reunido con el reportero de Efe , me quité la gabardina  y se la pasé a mi compañero . Escribí la matricula  del taxi en uno de los formularios  que se alineaban  en los casilleros  y , al entregarle el papel , le advertí - en castellano - que tuviera cuidado con el turismo que había  visto aparcar a escasa distancia  del taxi.

Autor :J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez


Caballo de Troya - Tomo 1 - Nuevamente en Washington ( 39 )

Una vez desvelado el rompecabezas , el individuo restituyó los restos a su correspondiente lugar , no teniendo la precaución  de limpiar la superficie sobre la que había trabajado .
Con la ayuda de una minúscula lupa  , Agfa Lupe 8 x , que siempre me acompaña  y que resulta de gran utilidad para el examende diapositivas , localicé al instante numerosas partículas  blanco grisáceas  , que no eran otra cosa que parte de la ceniza  co la que había cubierto los papelillos .
Si los agentes - como era fácil suponer - habían tomado buena nota  de lo que estaba  escrito en dicha hoja  , habia una alta posibilidad de que cayeran en una nueva trampa ...
Antes de acostarme , y en previsión de que mi teléfono estuviera intervenido , marqué el número de la Cacellería Española , haciéndole saber a la persona  que me atendió que era amigo del señor Garzón , consejero de Información , y que , por favor  , le dejara escrito que le telefonearía hacia las 13 horas del día siguiente . De esta forma  , y en el más que probable  supuesto de que mi conversación hubiera sido grabada , el FBI recibía así la confirmación  a lo que , sin duda , había leido en mi habitación.
Dejé prácticamente hecha la maleta y me dispuse a descansar . Pero al ir a cepillarme los dientes  , recibí otra sorpresa . Aquellos malditos agentes  habían perforado  - de parte a parte y por tres puntos - el tubo de la pasta dentífrica , Al revisar la crema de afeitar , tal y como me temía , encontré el tubo igualmente agujereado.
<< ¿ De qué habrán sido y de qué seran capaces estos gorilas >> ? , empecé a preguntarme con inquietud.
Aquella noche , y por lo que pudiera acontecer , eché la cadena de seguridad y apuntalé la puerta con la única silla existente en la habitación . Como última precaución , decidí no despegar los documentos de mi pecho y espalda . En contra de lo que yo mismo podía suponer  , aquella incomoda carga no fue óbice para que el sueño terminara por rendirme . Tenia gracia . Era la primera vez que dormía con un alto secreto ..., entre pecho y espalda

Autor :J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - Tomo 1 - Nuevamente en Washington ( 38 )

En un primer chequeo pude deducir que el resto de mis enseres  - maleta , ropa , útiles de aseo , etc.- seguía donde yo los había dejado . El individuo o individuos  que habían irrumpido en la estancia habías sido sumamente cuidadosos  , procurando no alterar el rígido orden que siempre impongo a mi alrededor .
Aquellos tipos buscaban información  - cualquier dato que pudiera estar relacionado con el mayor o con el amigo que yo decía  estar buscando - y no iba a tardar en confirmarlo.
Algo más tranquilo después de aquel rápido inventario , me situé frente a la papelera  en la que había arrojado los trocitos de papel , así como las colillas de uno de los ceniceros .
Los papelillos seguían en el fondo del recipiente , excepción hacha del que dejé caer intencionadamente sobre el entarimado de la habitación  . Éste , en un lamentable error del agente  , fue encontrado por mí en el fondo de la papelera , junto a sus hermanos ... Conociendo como conozco m a los servicios de Información , yo sabía que uno de los lugares donde siempre miran es precisamente en las papeleras . La trampa había dado resultado . El agente , después de reconstruir la hoja de papel que yo había troceado , la devolvió a la papelera , procurando que las 28 partes cayeran íntegramente en el cubo de metal.
Aquel torpe representante del FBI había dejado , ademas ,  sobre el cristal del escritorio , otro rastro de su paso . Como habrá imaginado el lector , el hecho de vaciar uno de los ceniceros en la papelera  - y más concretamente sobre los papelillos -  no fue un gesto de higiene  , aunque ésa pueda ser la primera impresión.
Aquella maniobra estuvo perfectamente calculada . Y ahora al examinar el vidrio  sobre el que , a todas luces , había sido minuciosamente reconstruida la hoja de papel , no tardé en detectar , como digo,  la huella del intruso.
Al ir encajando los pedacitos de papel , el agente no se percató de que una mínima  porción de ceniza  - pero suficiente para mis propósitos  - caía sobre el cristal de la mesa .

Autor :J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

domingo, 24 de agosto de 2014

Caballo de Troya - Tomo 1 - Nuevamente en Washington ( 37 )

Mi intuición no falló esta vez . Al aproximarme a la puerta principal del hotel descubrí que el coche  azul metalizado había desaparecido .
Al reclamar mi llave en consergería observé que los empleados eran otros . Y aunque últimamente los dedos se me hacían huéspedes , comprendí que se trataba de un nuevo turno. Di orden para que me despertasen a las 8,30 del viernes y con un preocupante hormigueo en el estómago , tomé el camino de la sexta planta . No podía borrar  de mi mente la sospechosa  circunstancia de que el vehículo del FBI no se encontrara ya frente al hotel . ¿ Qué podía haber sicedido en estas tres horas ?
No necesité mucho tiempo para averiguarlo . Nada más cerrar la puerta de mi habitación  , mis ojos se clavaron  en el pequeño escritorio . ¡ Los rollos vírgenes que yo había alineado de forma premeditada sobre la lámina de cristal que cubría  la mesa habían desaparecido ! Antes de proceder a una rigurosa inspección general , abrí la bolsa de las cámaras , comprobando con alivio que mis máquinas seguian allí. Sin embargo , tal y como había supuesto , también los rollos - a medio impresionar - que yo había sustituido en el último momento habían sido extraidos ( posiblemente rebobinados ) de las respectivas cajas . El resto del equipo seguía intacto . Los cilindros de cartón  , repletos de película , no parecían haber llamado la atención  de los intrusos . Seguían en el fondo de la bolsa , cubiertos por las minitoallas verdes que yo suelo << tomar prestadas >> en los hoteles donde acierto a cobijarme y que , siguiendo la costumbre de mi maestro y compadre Fernando Múgica , suelo utilizar para evitar los choques  y roces entre cámaras y objetivos .
Tampoco las cuatro o cinco níspolas que yo había recogido en Arlington habían sido sustraídas por los agentes . Porque , a estas alturas , y tal como pude confirmar minutos más tarde , saltaba a la vista que mi habitación había sido registrada por el FBI . ( Por una vez en mi vida había acertado de pleno )
Autor :J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - Tomo 1 - Nuevamente en Washington ( 36 )

Con las manos en los bolsillos  y el dietario de campo bien sujeto bajo el brazo , camuflado entre los periodicos , fui alejándome  con aire distraído , como quien inocia un apacible paseo . El peso de los folios  - en especial los del tórax - empezaba a lastimarme .
Con dos o tres paradas , aparentemente casuales , frente a otros tantos comercios , fue más que suficiente como para comprobar que los agentes no se habían movido del interior del turismo . Con aquel paso igualmente displicente desaparecí de la calle 17 , en busca de la populosa avenida Pennsylvania , entre cuyos restaurantes  , galerías comerciales , pub , y cinematógrafos siempre resulta más fácil pasar inavertido .
Adquirí un boleto y a las siete y media penetraba en una de las salas de proyección  . Pero mi intención no era ver una película . A los 15 minutos , y ante la indiferencia del portero , abandoné el cine , dirigiéndome a una cabina telefónica.
Aunque me hallaba muy cerca de la calle 14 , estimé  que era mucho más prudente  llamar primero a las oficinas de la agencia Efe en Washington . Uno de los periodistas - viejo amigo - iba a jugar un papel decisivo en esta última parte  del plan . Como era de esperar , el primer número comunicaba sin cesar . Marqué el segundo - 3323120 - y , al fin , logré hablar con la redacción  .
No me vi forzado a darle demasiadas explicaciones . El compañero y colega  , cuya identidad no puedo revelar , por razones obvias , intuyó que me ocurría algo fuera de lo normal y aceptó verme de inmediato.
A eso de las ocho y media de la noche retrocedí hasta McPherson Square y , convencido de que nadie me seguía , me deslicé  rápidamente  hacia el vetusto ascensor del National Press Building , en la mencionada calle 14 del sector NW de la ciudad . Mi amigo me aguardaba en el departamente 969 , sede de la agencia Efe .
Una hora después , con el mismo aire despreocupado , empujaba la puerta giratoria del hotel . De buen grado , y sin hacer demasiadas preguntas , el periodista me había prometido su ayuda .

Autor :J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya : Tomo 1 - Nuevamente en Washington ( 35 )

A las seis y treinta , tal y como esperaba  , sonó el teléfono . El empleado , en un tono mucho más amable  , me recordó la hora .
- Muchas gracias  - repuse , aprovechando la oportunidad para rematar mi plan -. Por cierto , quisiera ir al cine ...
¿ Sabe si hay alguno por aquí cerca ?
- Sí señor .. ¿ Qué tipo de película desea ver el señor ... ?
- Bueno , si es tan amable , vaya mirándolas usted mismo . Ahora bajo .
Al colgar me froté las manos  . A pesar de los pesares , aquello resultaba electrizante ...
Por último , y antes de abandonar la habitación , envolví cuidadosamente mi cuaderno de notas en un par de periodicos  , escondiendo entre sus páginas la carta que había rescatado del box número 21 . Comprobé que llevaba el pasaporte , los billetes - todaví << abiertos >> - y mis últimos treinta dólares y , abriendo la puerta , empujé el carrito del almuerzo hasta el pasillo . Retiré el cartel de No molesten y cerré . Al encaminarme  hacia el ascensor pasé ante una bandeja - con algunos restos de comida - que había sido depositada en el piso , junto a otra de las habitaciones . De pronto recordé  las grapas y , retrocediendo , tomé mi botella de vino , cambiándola sigilosamente por la de aquel huésped .
Una vez en el hall conversé sin prisas con el recepcionista , que , gentilmente - y a petición mía - me acompañó hasta la calle  , señalandome en camino más corto para llegar al cine elegido . Simulé no haber comprendido bien y el hombre  repitió sus indicaciones con todo lujo de detalles . Tanto él como yo obsevamos furtivamente el coche azul metalizado , que continiaba  aparcado a corta distancia  . Aquella comedia , en realidad , formaba parte de la segunda fase de mi plan . Deseaba que quedara perfectamente establecido que , en el transcurso de las dos horas siguientes , yo iba a tratar de disfrutar pacíficamente de una película . Y , naturalmente , era vital hacerse notar
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio martinez

Caballo de Troya - Tomo 1 - Nuevamente en Washington ( 34 )

Después me vestí cuidadosamente , procediendo a rellenar los cartuchos  de carton con rollos de fotogafías , aún sin estrenar . Los deposité en el fondo de la bolsa de las camaras y retiré las películas  de ambas máquinas , sustitúyendolas por otras , aún virgenes .
Mi propósito era salir del hotel , a cuerpo descubierto y dejar el campo libre a los tipos del FBI . Dorría el gravísimo peligro de que , en lugar de registrar mi habitaión  , optaran por seguirme y cachearme . En este segundo supuesto , los documentos habrían volado en cuestión de minutos .... En previsión de que esa delicada circunstancia llegara a hacerse realidad , guardé los rollos de TRI-X y de diapositivas que había obtenido en mi reciente investigación  en México , así como las imagenes de Arlington, en los bolsillos de la zamarra y del pantalón  . En caso de registro - pensé - siempre es mejor que localicen primero las películas . Quizá se den por satisfechos y se olviden del resto....
No es que aquella estratagema me convenciera excesivamente pero , ¿ que otra cosa podía hacer ?
Corté las colas de las películas de una decena de rollos  todavía sin emplear , y los alineé sobre el reducido escritorio , simulando que se trataba  del fruto de mi trabajo gráfico en aquellos últimos días .
A las seis y quince minutos  tomé una hoja de papel , con el membrete delhotel , y escribí con trazos descuidados  :
Viernes ( 6-xi-81 ) ... llamar a D. Garzón a las 13 horas ( teléfono 6525783 )
Rasgué la hoja en trozos pequeños y los dejé caer en la papelera metálica  , separando previamente uno de los cuadritos  de papel en el que podía leerse el siguiente fragmento : éfono 6525 . Deposité esta parte del escrito en el suelo de la habitación  , muy cerca de la papelera , como si en la maniobra - al lanzar los papeles - , uno de ellos hubiera caido fuera del recinto.
Despues vacié uno de los ceniceros  en la citada papelera y procedí a desordenar la cama arrugando minuciosamente las sábanas .

Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

sábado, 23 de agosto de 2014

Caballo de Troya - Tomo 1 - Nuevamente en Washington ( 33 )

Traté de recobrar el pulso y lo dejé sonar un par de veces . Al descolgarlo reconocí la voz del recepcionista  :
- Disculpe , señor - anunció el empleado en un tono muy poco convicente  -, ¿ me dijo usted que le llamara a las cinco y media o a las seis y media ...?
Me dieron ganas de ponerle como un trapo . Pero disimule , dando por sentado que junto al recepcionista debía encontrarse alguno de los agentes , si no los dos ..
- A las seis ymedia , por favor - respondí con voz seca y cortante .
- Disculpe , señor ...Ha sido un error.
Acepté las disculpas y , por lo que pudiera ocurrir , me desnudé , dando buena cuenta del olvidado almuerzo . Eran las cinco y media de la tarde . Si el FBI tragaba el cebo y estimaba que todo había sido una confusión y que yo no me había movido para nada de mi habitación , quizá aquellas últimas horas en Washington no fueran demasiado defíciles . Pero , ¿ y si no era así ?
Había que salir de dudas.
Y empecé a maquinar un nuevo plan. Era necesario que averiguase  hasta qué punto creían en mis palabras .
Mi preocupación , como es fácil adivinar , estaba centrada en los documentos . Tenía que ponerlos a salvo a cualquier precio . Pero , ¿ cómo ? Pasé más de media hora reconociendo y explorando hasta el último rincón de la habitación . Sin embargo , ninguno de los posibles escondites me parecó lo suficientemente seguro . LLegué, incluso , a desenrroscar la alcachofa de la ducha , considerando la posibilidad de enrollar y ocultar parte del diario del mayor en el tubo que sobresalía algo más de 35 centímetros  de la pared del baño . Gracias a Dios , el instinto o la intuición - o ambos a un mismo tiempo - me hicieron recelar y , finalmente , me decidí por la solución más simle  y arriesgada . Perforé cuidadosamente el segundo cilindro y extraje otro paquete de folios  , igualmente protegido en una funda de plástico transparente  y minuciosamente grapada .
Arrojé todas las grapas en el interior de la botella de vino , que había quedado medio vacía , y con la ayuda de varias tiras de cinta adhesiva , sujeté ambos mazos de folios a mi pecho y espalda , respectivamente.
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio martinez


Caballo de Troya - Tomo 1 - Nuevamente en Washington ( 32 )

Recogí algunas de las níspolas que habían caído sobre el césped y las guardé en mi bolsa. Por último , corté una pequeña rama y la deposité al pie de la lápida .
Poco a poco , con un sol moribundo a mis espaldas , fui alejándome de aquel lugar . No he vuelto a ver el frágil níspero de hojas verdes y diminutas que acompañaba al héroe norteamericano , pero ambos sabemos que aquella tarde , parte de mi corazón quedó en Arlington.
En mi plan original de fuga yo no había previsto , ni mucho menos , que el regreso fuese precisamente  por la puerta principal del hotel . Ahora que lo piensocon una cierta perspectiva  , de haber sabido entonces  que no existía  posibilidad de acceso  desde la callejuela  posterior a la escalera  de incendios  , lo más seguro es que no me hubiera jugado el todo por el todo  por aquella innecesaria comprobación  en el Cementerio Nacional de Arlington . Pero ya no podía echarme atras  . Soy hombre que acepta los riesgos y , además , encantado .
El crepúsculo había empezado a adormilar los colores de la gran ciudad cuando el taxi se detubo frente a la puerta giratoria de mi hotel . Mientras abonaba  la carrera  , respiré aliviado al reconocer frente a mi , a una veintena de pasos  , el turismo de mis perseverantes guardianes . O mucho me equivocaba  , o aquellos individuos  me creían  durmiendo a pierna suelta  . Pronto iba a comprobarlo...
Salté del taxi y crucé la acera  , mirando de reojo hacia mi izquierda . Aunque fue  cuestión de segundos  , pude percibir  cómo uno de los agentes  - el que permanecía al volante  - se agitaba , tocando con precipitación el hombro de su compinche  , que se hallaba leyendo un periódico . No sé que pudo suceder despues  . Me colé  en el hall como una exhalación , evetando el ascensor . Gracias al cielo , el recepcionista se encontraba de espaldas y presumo que no me vio desaparecer escaleras arriba
Jadeando y maldiciendo el tabaco irrumpí en mi habitación  , en el momento preciso en que sonaba el teléfono.
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - Tomo 1 - Nuevamente en Washington ( 31 )

Una pequeña cruz encerrada en un círculo m había sido grabada  - como en el resto de las sepulturas de Arlington -, en la parte superior de la piedra . Debajo , la identidad del fallecido , su graduación  , el Ejercito al que había pertenecido y las fechas de su nacimiento y muerte , respectivamente . Eso era todo.
Setí una mezcla de rabia y tristeza  , Aquel hombre , al igual que mi viejo amigo , el mayor , había sido inhumado sin una sola alusión a la fascinante misión que había llevado a cabo en vida . Y lo peor es que su propio pais  - al menos los servicios de Inteligencia  - estaba empeñado en que dicho viaje siguiera clasificado como << secreto y confidencial >>..
En el horizonte , difuminado entre el verde , el amarillo y el rojo de los árboles del Cementerio Nacional , el blanco monolito erigido a la memoria  del primer presidente de los Estados Unidos señalaba paradójicamente a los cielos ..
Me arrodillé y juré que lucharía hasta el final . Nada ni nadie me detendría ante aquel compromiso de difundir el legado de aquellos hombres .
A las cuatro y media , después de fotografiar la lápida , y cuando me disponía a retirarme , una sombra me sobresaltó . Parte de la inscripción había empezado a oscurecerse . Levanté la vista y reparé en un arbolillo . ¡ Era un níspero !
... La sombra del níspero - recordé la última parte de la cuarta frase del mensaje del mayor - le cubre al atardecer.
Quedé absorto , contemplando cómo la cimbreante sombra de aquel humilde compañero de soledad iba robando la luz de la piedra , segundo a segundo . Al obsevar la pradera caí en la cuenta que aquél era el único árbol que crecia junto a esta sección del camposanto . Ya no había duda : la clave estaba resuelta .
Autor :J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio martinez

Caballo de Troya - Tomo 1 - Nuevamente en Washington ( 30 )

Con el roturador rojo marcó el Temporari Center y a continuación  trazó una línea  sobre el paseo de L`Enfant y Lincoln . Con una precisión que me dejó estupefacto señaló un punto en la sección 43 concluyendo :
- Aquí hallará  la lápida . Si va a pie son diez minutos ..
- Muchas gracias .
Es posible que la señorita interpretara aquel agradecimiento y mi larga sonrisa como un sentimiento lñogico al poder ubicar tan rápidamente  a la persona que buscaba .
Pero mis tiros  iban en otra dirección.
Mientras caminaba hacia el punto indicado en el plano , mi excitación fue en aumento . El hecho de que la computadora  de Arlington hubiera respondido afirmativamente - declarando que allí , en efecto , había sido sepultado el hermano del mayor  -, me habia hecho vibrar de emoción , olvidando momentaneamente  mis pasados sinsabores.
En el cruce de L´Enfant Drive con el Lincoln Drive me detuve . Si las indicaciones  de la funcionaria  no estaban equivocadas , debía encontrame a poco más de 300 metros de la sepultura . Al repasar el mapa  advertí otro detalle que precipitó mi alegría : ¡ las coordenadas 44 y W confluían matemáticamente  en aquella área de la sección 43 ! Esto despejaba la primera parte de la cuarta frase de la clave del mayor : El hermano duerme en 44-W.
El pequeño sendero asfaltado me condujo hasta una pradera en la que se alineaban cientos de lápidas blancas , de apenas medio metro de altura . Consulté el número de la tumba y , tras varios paseos por el cuidado césped , el nombre y apellidos del tanbien oficial de la USAF surgieron ante mí casi como un milagro.
Autor :J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

viernes, 22 de agosto de 2014

Caballo de Troya - Tomo 1 - Nuevamente en Washington ( 29 )

Pocas veces me he incorporado a tanta velocidad . Mi única preocupación - la verdad sea dicha - era que alguien  hubiera podido verme saltar . Pero la fortuna  parecía aún de mi lado . La callejuela seguía solitaria . Limpié la zamarra con un par de palmetazos  y salí pitando hacia el cruce  que se adivinaba  al fondo . Si todo funcionaba  como yo deseaba , al otro lado de la manzana y en dirección opuesta a la que yo había tomado , debería continuar el turismo del FBI.
Veinte minutos más tarde  - cuando mi reloj estaba a punto de señalar las tes y media - un taxi me situaba el el Memorial Drive , a las puertas mismas del cementerio .
Aunque en mi rápido desplazamiento hasta Arlington yo no había apreciado - a pesar de mis constantes miradas hacia atrás - que nos siguiera el temido vehículo azul , en esta nueva visita al cementerio de los héroes norteamericanos evité el ingresopor la puerta principal . Caminé por el paseo de Schley y a los cinco minutos me presenté ante el mostrador del Temporary Visitors Center .
Sinceramente , mientras le explicaba a una de las funcionarias que mi propósito era localizar la tumba de un viejo amigo , mis esperanzas  - a la vista de los escasos datos que poseía  - no eran muy sólidas . La mujer tomó nota del nombre y apellidos , así como del año del supuesto fallecimiento ( 1977 ), y sin más  , como si aquella consulta fuera una de las tantas , dio media vuelta y se dirigió a un monitor de televisión situado a la izquierda de la sala . Le vi teclear y a los pocos segundos  en la pantalla  del terminal del ordenador  surgieron unos signos  y palabras de color verde  que no alcancé a descifrar . Acto seguido , la funcionaria  tomó uno de los pequeños mapas que yo ya conocía  y escribió en rojo el primer apellido y el nombre  de << mi amigo >> y en la línea inferior  , en negro y en los espacios  destinados a la grave ( tumba ) y a la section ( sección ), los números correspondientes a cada una de ellas .
- ¿ Conoce el cementerio ? - me preguntó
- No mucho...
- Bien , es fácil - añadió con un tono monotono -. Nosotros estamos aquí...
Autor :J.J. Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya : Tomo 1 - Nuevamente en Washington ( 28 )

Me vestí en segundos , pellizqué uno de los panecillos  y cargué con las bolsas de las cámaras , en cuyo fondo había depositado las cartuchos de cartón y la carta del mayor . Mi reloj señalaba las 14,45.
Tras asegurarme de que la puerta de mi habitación  quedabaperfectamente cerrada  , guardé la llave  y , como un fantasma  , salvé los treinta pasos escasos que me sepsraban de la salida de urgencia . Al cerrarla tras de mi dediqué unos segundos  a una exhaustiva exploración de la calle y de los tramos que debía descender . Todo se hallaba tranquilo .
Sin perder un minuto más , me precipité escaleras abajo ,procurando pisar con las puntas de las botas . Al alcanzar el penúltimo descansillo me detuve . El corazón no me cabía en el pecho ... Lancé una ojeada y , tras comprobar que el caminoseguía  expedito , continué con un exceso de optimismo . Y hago esta observación , al encaramarme con los últimos peldaños  , a punto estuve de romperme la crisma . Yo no había contado con un pequeño - gran obstaculo : la escalera de incendios moría a una considerable altura sobre el suelo.
Me asomé y comprendí con angustia que , si pretendía mantener mi fuga , primero debería saltar aquellos dos o tres metros . ( La verdad es que nunca supe con certeza  a qué distancia me hallaba del pavimento ) Tenía que actuar con rapidez  : o regresaba  a la sexta planta o me lanzaba . Mi posición al final de aquella escalera  de incendios era francamente comprometida . Cualquier viandante que acertara a pasar en aquellos instantes  podía descubrirme .
Tragué saliva y pegué la bolsa a mi vientre  , rodeándola con ambos brazos . Después , en un acto de pura inconsciencia , salté .
A pesar de la flexión de piernas , el golpe fue respetable . En mi afán por proteger el equipo fotográfico , me incliné en exceso hacia un costado , rodando cuan largo soy por el duro cemento.

Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio martinez

Caballo de Troya - Tomo 1 - Nuevamente en Washington ( 27 ) )

De pronto me vino a la memoria la escalera de incendios .
<< Sí - me dije a mí mismo , tratando de animarme  - ahí puede estar la salida .>>
Prendí la televisión y , procurando hacer el menor ruido posible , abrí lentamente la puerta . El pasillo aparecía desierto . Rápidamente me situé al fondo del corredor  , frente a la salida de emergencia . A diferencia de lo que suele ocurrir en los hoteles  españoles , los norteamericanos procuran que estas puertas permanezcan permanentemente abiertas . Al asomarme al exterior  , desde la plataforma  meálica o descansillo que una la escalera con la sexta planta en la que me encontraba  , comprobé que aquella salida conducía directamente a una calle  estrecha y poco transitada . En las inmediaciones no había un solo vehículo . Eso me tranquilizó .
A los pocos minutos cerraba de nuevo la puerta de mi habitación y me preparé para la fuga . Lo más importante  era no levantar sospechas . Así que , siguiendo un metódico plan ,  telefoneé  al room service  y solicité un frugal almuerzo .  a continuación me desnudé  , enfundándome el pijama . Marqué el número de conserjería  y adoptando un tono lento y cansino , le expliqué  al empleado de turno que estaba muy fatigado  y que deseaba dormir . Por último , y tras insistir  en que no me pasara ninguna llamada  , le rogué que me despertara a las  seis y media  de la tarde  . Si, como yo sospechaba  , los responsables del hotel tenían órdenes  de vigilar y comunicar mis entradas y salidas , ésta podía ser una buena coartada.
A los quince minutos , un camarero llamaba a la puerta . Empujó el carrito con la comida  y , tras depositar en su mano una sustanciosa propina  , le anuncié  que no se molestara en regresar para recoger la pequeña mesa rodante .
<< Yo mismo la sacaré al pasillo cuando me despierte >>, remaché .
El hombre pareció conforme  y desapareció corredor adelante , mientras yo volvía a colgar el cartel de No molesten .
Autor :J.J. Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - Tomo 1 - Nuevamente en Washington ( 26 )

Si el FBI y el Departamento de Estado  - que sabían muy bien del fallecimiento de los dos veteranos de la USAF -, seguían creyendo que yo sólo trataba de localizar al amigo del mayor  , quizá mi salida del pais  fuera más fácil de lo previsto. Ésta en sintesis  , fue la resolución  más importante que terminé por adoptar en aquel mediodía  del jueves 5 de noviembre de 1981 : volver a España de inmediato ... y con mi tesoro , por supuesto .
Salté de la cama y me dispuse a poner en practica la última  fase de mi plan : la visita al Cementerio Nacional de Arlington . Aunque ,  repito , la confirmación de la muerte del compañero y hermano de mi amigo no revestía ya una especial importancia  , en mi fuero interno necesitaba cerrar aquel misterioso círculo que constituía la clave .
Preparé las cámaras y consulté mi reloj  . Eran las dos de la tarde . Aún me restaban otras tres horas para que el camposanto cerrara sus puertas al publico.
Pero , cuando me disponía a abandonar la habitación  un elemental sentido de la prudencia me obligó a asomarme a la ventana . Por un momento no reaccioné  . Aparcado junto a la acera  de la fachada del hotel , en el mismo lugar en que yo lo había  visto a eso de las 13,30 horas , seguía el turismo de color azul metalizado de los agentes que me habían visitado . Instintivamente  me eché atrás  y cerré la ventana . NO podía tratarse  de una casualidad . Aquél era el vehiculo del FBI . Estaba claro que había subestimado a los agentes ...
<< Si me arriesgo a salir ahora  - reflexioné , buscando una solución -, ¿ qué puede ocurrir ? >>
Cabía la nada fantastica posibilidad de que fuera discretamente seguido , o lo que podía ser mucho peor , que aprovecharan mi ausencia  para registrar la habitación . Esta última idea me llenó de espanto . ¿ Qué podía hacer ?.
Tampoco me resignaba a permanecer enclaustrado entre aquellas cuatro paredes .

Autor :J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

jueves, 21 de agosto de 2014

Caballo de Troya - Tomo 1 - Nuevamente en Washington ( 25 )

Simulé una cierta contrariedad.
- Pero , ¿ no pueden decirme algo más ?
Los individuos  se pusieron en pie  y , tras desearme  suerte , se alejaron hacia la puerta de salida . Sin quererlo , aquellos dos gorilas  me habían brindado la mejor de las excusas  para salir de Washington a toda prisa .
Antes de regresar a mi habitación  tuve el acierto de asomarme desimuladamente  oir la puerta giratoria del hotel  y ver como los agentes  se introducian en un coche  azul metalizado  , aparcado a veinte o treinta metros  de donde me encontraba  . Me interné  de inmediato en el hall , dirigiendome hacia el ascensor y notando sobre mí el peso de la curiosa mirada del recepcionista.
Antes de cerrar la puerta de mi habitación  volví a colgar el anuncio de No molesten y eché la cadena de seguridad. Las rodillas empezaron entonces a temblarme  y tuve que dejarme caer sobre la cama  . Supongo que mi pertubación  se debía en parte a aquella - digamos - delicada visita y sobre todo , a lo que contenía  aquel primer cilindro .
No sé el tiempo que permanecí tumbado en la cama  , con la vista perdida en la penumbra  de mi habitación . Una cosa sí estaba clara en todo aquel embrollo : ahora más que nunca  tendría  que actuar con pies de plomo . Si el FBI había tomado cartas en el negocio era porque, lógicamente , estaba al corriente del << gran viaje >> que habían realizado el mayor y su hermano  . No hacía falta ser un águila  para percibir  que los servicios de Inteligencia  norteamericanos  no estaban dispuestos a que aquella información secreta se filtrara a la prensa ..
De momento , la exquisita prudencia del mayor me había proporcionado una cierta ventaja y estaba dispuesto a utilizarla , naturalmente .

Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio martinez

Caballo de Troya - Tomo 1 - Nuevamente en Washington ( 24 )

Los dos personajes  cruzaron una mirada  de complicidad y el funcionario del Departamento de Estado , que no había abierto la boca  hasta ese momento , preguntó a su vez :
- ¿ De qué se trata ?
- ¿ Podrían ustedes  proporcionarme una pista sobre algún familiar del mayor o sobre ese amigo al que trato de localizar ?
Antes de que su compañero tuviera tiempo de responder el agente del FBI intervino de nuevo :
- Trato hecho . Díganos : ¿ cómo se llama esa persona con la que usted debe contactar ?
Al tomar nota del nombre y primer apellido del hermano de viaje del mayor , el agente titubeó y cruzó una nueva y fugaz mirada con su acompañante . Ése fue su segundo error .
Aquella casi imperceptible vacilacón terminó por alertarme . En ese instante - por primera vez - comencé a tomar conciencia de que me había aventurado en un asunto sumamente peligroso . Aquellos individuos  - eso saltaba a la vista - sabían mucho más de lo que decían . Pero lo peor no era eso . Lo dramático es que - por esas casualidades del destino - tenía en mi poder una información que empezaba a quemarme en la manos y por la que los servicios de Inteligencia de los Estados Unidos hubieran sido capaces de todo .
- ¿ Y que hay de esa pista ? - presioné con fingido aire de satisfacción .
El agente del FBI guardó silencio y , tras escribir algo en una de las hojas de su libreta , la arrancó , poniéndola en mis manos .
- Es todo lo que podemos decirle - masculló con desgana -. Creemos que se trata de uno de los parientes del mayor ....
En el papel pude leer el nombre de la ciudad de Nueva York y dos apellidos.

Autor :J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - Tomo 1 - Nuevamente en Washington ( 23 )

<< ¡ Joder qué tíos ! - pensé  -. ¡ Valla servicio de información  !>>
- .. Pues bien - prosiguió el agente  , indicándome  las notas que aparecían en su blok -, en primer lugar  queríamos averiguar si estos datos son correctos .
- Efectivamente . Lo son .
- En ese caso , nos gustaría saber por qué tiene usted ese interés por la familia del mayor :
Mi cerebro , despierto a causa - digo yo - del miedo , fue buscando las respuestas con una frialdad que aún me asusta .
- Bueno , es una vieja historia . Conocí al mayor en uno de mis viajes a México y entablé con él una sincera amistad. Nos escribimos  y hace unas semanas - mentí - al visitar nuevamente aquel país  , supe que había fallecido .
Sin pestañear , sostuve la desconcertada mirada del yanqui . Quizá esperaba otra versión  y , al comprobar que le decía  la verdad ( cuando menos , parte de la verdad ) , se mostró indeciso . Ése fue su primer error .
Antes de que acertara  a formular una nueva pregunta , aproveché aquellos segundos y tomé la iniciativa :
- Ustedes sabrán también que yo soy investigador y escritor del fenómeno ovni..
El agente sonrió.
- En cierta ocasión - seguí improvisando - el mayor me dio a entender que sabía de cierta información ... relacionada con este tema  . Y me dio el nombre de un compañero que reside en los Estados Unidos ... Él me daría los datos , siempre y cuando yo supiera esperar a que falleciera el mayor ...
Mi interlocutor , tal como yo deseaba , mordió el anzuelo.
- ¿ Puede decirnos el nombre de esa persona ?
Fingí una cieta resistencia y añadí:
- La verdad es que no me gustaría perjudicar a nadie ...
- No se preocupe ..
- Está bien. No tengo inconveniente en darles el nombre de esa persona que busco , siempre y cuando ustedes  me mantengan al margen y respondan a una pregunta ..

Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez