lunes, 23 de noviembre de 2015

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 20 de abril, jueves ( 28 )

¿ A qué discípulo se refería Jesús ? Sin poder evitarlo recordé al desafortunado Judas . ¿ O se trataba de otro ? En el fondo , nis indagaciones sobre el carácter y las familias de los llamados << íntimos >> estaban por empezar . Juan Marcos no supo aclarármelo . El resto de aquel miércoles - según el benjamín - fue de lo más apacible  . El rabí de Galilea  siguió hablándole  de la vida familiar , explicándole algo que los psicólogos conocen bien : << La vida futura de un niño será fácil o difícil , feliz o infeliz , de acuerdo con lo que te haya tocado vivir  en su hogar a lo largo de esos cruciales  primeros años de su existencia >>. Aunque  no he tenido hijos , intuyo que  el Maestro llevaba razón y que sus apreciaciones son tan válidas entonces como ahora . En << nuestro mundo >> , a pesar de sus comodidades  y de la mayor información de los padres en general , los hogares  dejan mucho que desear . Salvo excepciones  , el amor se agosta bajo el peso del egoísmo , de las prisas y de una civilización ( ? ) que no puede , no sabe  o no desea  valorar la belleza y la trascendencia  de los niños . Ciertamente , las familias disfrutan hoy de una libertad como jamás la hubo . Esa libertad , sin embargo , no obedece ni está generada  por el amor . No la motiva la lealtad ni la dirige la inteligente disciplina de la sabiduría .
<< Mientras los padres sigan enseñando a rezar el " padrenuestro " - le aseguró Cristo  a su joven  acompañante -, sobre ellos caerá la tremenda responsabilidad de ordenar sus hogares  de forma  que esa palabra ( padre ) encierre y signifique  un auténtico valor en las mentes y en los corazones de sus hijos . >>
De pronto , Juan Marcos enmudeció . Una verdosa  estela rasgó el firmamento . Detrás , una segunda << virgílida >> , más voluminosa  , irrumpió por encima  de lam brillante Spica , descendiendo vertiginosa entre la negrura . La espectacular lluvia de meteoros  se prolongaría  durante casi cinco horas . Y el muchacho , perplejo primero y atemorizado después ante la precisión de << mi vaticinio >> , terminó por agarrarse a mi brazo ,  temblando ante la posibilidad de que << alguno de aquellos demonios  se abatiera sobre nosotros >>. Traté de convencerle  de que no existía peligro alguno y de que << tales demonios >> sólo eran piedras incendiadas.
- ¿ Piedras que arden ?

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 20 de abril , jueves ( 27 )

-... Cuando  le pregunté cómo llegar a ser un << poderoso mensajero del reino >> , el rabí manifesto lo siguiente : << Sé que serás fiel al evangelio del reino porque conozco tu fe y amor , enraizados en ti gracias a tus padres . Eres el fruto de un hogar en el que el amor está presente  , aunque , por fortuna para ti , tus progenitores no han exaltado en exceso tu propia importancia . Su amor no ha distorsionado tu corazón . Dusfrutas del amor paterno , que asegura una laudable confianza en uno mismo , fomentando los normales sentimientos de seguridad . También has sido afortunado porque , además del afecto que se profesan mutuamente , tus padres han sabido actuar con inteligencia y sabidurían .Ha sido esa sabiduría la que los ha llevado a ser inflexibles con tus caprichos y debilidades , respetando a un tiempo tu personalidad y tus propias experiencias . Tú , con tu amigo Amos , me buscasteis en el Jordán . Ambos deseabáis venir conmigo . Al regresar a Jerusalén , tus padres consintieron . Los de Amos se negaron . Aman tanto a su hijo que le negaron la bendita  experiencia  que tú estás viviendo . Escapándose de casa  , Amos pudo haberse unido a nosotros . Pero  esa actuación hubiera herido el amor y sacrificado la lealtad . Los padres sabios , como los tuyos , procuran que sus hijos no se vean forzados  a herir  ese amor o ahogar la lealtad , permitiéndoles , cuando llegan a tu edad , que desarrollen su indipendencia  y que , gradualmente , vayan saboreando su libertad . No existe nada más desprendido y justo que el verdadero amor . El amor , Juan Marcos , es la supremarealidad , cuando es otorgado con sabiduría . Pero los padres mortales , lamentablemente , lo convierten en un rasgo peligroso y egoísta . Cuando te cases y tengas tus propios hijos , asegúrate de que tu amor esté siempre aconsenjado por la sabiduria y guiado por la inteligencia .
>> Tu joven amigo Amos cree en este evangelio del reino tanto como tú , pero no puedo confiar plenamente en él . . No estoy seguro de lo que hará  en los años venideros  . Su infancia no ha sido adecuada . Él es igual a uno de mis discípulos , que tampoco tuvo una educación basada en el amor y la sabidurían . Tú , en cambio , serás un hombre digno de confianza , porque tus primeros  ocho años transcurrieron en un hogar normal y bien regulado . Posees un fuerte y y bien tejido carácter porque creciste en una casa en la que prevalece el amor y reina la cordura . Tal educación conduce a un tipo de lealtad que me inclina a creer que terminaras lo que has empezado . >>
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del mayor - Tomo 3 - 20 de abril , jueves ( 26 )

Refresqué su memoria . Aquel miércoles , 5 , víspera del prendimiento de Jesús en la falda del Olivete , Juan Marcos acompañó al rabí desde primeras horas de la mañana  al anochecer . Nadie logró sonsacarle dónde había estado ni qué sucedió durante la enigmática  excursión . Era un día en << blanco >> en las pesquisas de Caballo de Troya .
- Ése es mi precio - sentecié con una frialdadque pronto se transformaría en remordimiento . Aquello , en el fondo y en la forma , era un << chantaje >> . pero mi impetuoso deseo de averiguarlo todo sobre Cristo acalló mi conciencia  -. ¿ Aceptas el trato ?
La respuesta fue una dura  mirada de reproche .
- Se lo prometí ...
Traté de persuadirle  , asegurando que mis labios  quedarían sellados  , llevándome el secreto a Tesalónica .
- Bueno - balbuceó -, después de todo , Él está muerto .... No creo que ya importe demasiado ...
Y tras hacerme jurar por mi vida que jamás lo revelaría a ser humano alguno , me explicó que , en realidad , en aquella jornada de descanso en los montes que rodean la Ciudad Santa , no pasó nada espectacular o prodigioso .
- ... Paseamos sin rumbo fijo y yo aproveché  la ocasión para confesarle mi triteza y desilusión por no haber podido acompañarle en aquellos años de predicación . El Maestro - prosiguió Juan Marcos ,  entusiasmándose con los recuerdos  - me recomendó que no me desalentase  por los sucesos  que estaban a punto de producirse . Y me profetizó algo .
Sus ojos brillaron de felicidad .
- Dijo que llegaría a vivir lo suficiente como para ser un << poderoso mensajero del reino >> .
- ¿ De qué te habló ?
- Sobre todo , se su niñez en Nazaret , Sus padres eran más pobres que los míos . El muchacho desvió la conversación , centrándose en el punto que , lógicamente , iluminaba e iluminaría para siempre su corazón.
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 20 de abril , jueves ( 25 )

Atento y medroso , me siguió con la vista . A la tercera o cuarta vuelta me detuve . Eché la cabeza atrás y así permanecí un rato , con la mirada fija en la Vía Láctea . Cuando estimé que la pantomima  había tensado los nervios  de mi amigo retorné a su lado y , dirigiendo mi dedo índice derechó hacia la estrella Hydra , pronostiqué :
- Esta noche , justamente ahí y durante la primera vigilia , verás caer muchas estrellas . No te alarmes ...
Hice una estudiada pausa .
- Pero ¿ veremos al Maestro ?
- La respuesta a tu cuestión , hijo , tiene un precio ...
Atónito , enmudeció . Palpó los pliegues de su túnica y , desolado , me hizo ver que no dispnía de una sola lepta .
- No - me apresuré a intervenir  -, no busco dinero ...
Y antes de que pudiera  malinterpretar mis palabras , añadí con suavidad :
- Sabes bien de mi simpatía  por Jesús . Estuve cerca de él en las últimas horas de su vida ...
Sin terminar de comprender , fue asintiendo con rápidos movimientos de cabeza -
-... Pues bien , deseo conocer a fondo sus enseñanzas .
Todo cuanto hizo o dijo . Gracias a vuestra generosidad y paciencia  , mi espíritu se está llenando de su mensaje . Hay un punto , sin embargo , que aún permanece oscuro en mi corazón . Sólo tú puedes saciar mis dudas .
- ¿ Yo ? Ésos - me interrumpió señalando las antorchas que oscilaban al noroeste del lago - lo saben todo sobre el Maestro .
Negué con firmeza .
- Esos jamás supieron qué sucedió en los montes de Jerusalén durante la jornada del cuarto día  de la segunda semana  de este mes de abril .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 20 de abril , jueves ( 24 )

El muchacho reconoció las palabras de Jesús  y , perplejo ante aquella << nueva >> interpretación , replicó con una segunda  pregunta :
- - Entonces , ¿ ahí arriba también hay hombres , lagos y gaviotas ?
Asentí sin poder repimir un brote de ternura .
- ¿ Y el Maestro - continuó  con vivas muestras de sorpresa - es el jefe de esos mundos ?
- Algo así ...
Guardó silencio , distraído por el súbito , negro y geométrico vuelo de unos madrugadores  murciélagos  .
- Ahora comprendo - murmuró con rabia  -. Esos hombres de las estrellas deben ser mejor que nosotros . Si no , ¿ Por qué se ha ido ?
Entendí que se refería al rabí
- ¿ De verdad piensas que ha partido hacia esas moradas ?
Tomó una rama y , azotando las rojizas lenguas de la hoguera  , se encogió de hombros , añadiendo :
- ¿ Dónde sino ... ? Estaba muerto y ahora vive . Pero no está aquí , con nosotros .
Presioné , empujándole hacia mi objetivo :
- ¿ Tú deseas verle ?
Dejó de juguetear con el fuego y , vibrando de pies a cabeza , se adelantó a mis pensamientos :
- Tú eres un mago . ¿ Puedes hacerlo ?
. No , hijo . Yo sólo consulto los astros y , como mucho , vaticino .
- Y que dicen las estrellas -  se precipitó Juan Marcos -, ¿ Se presentará pronto ?
Me hice de rogar , alegando que no convenía abusar de semejante << don >> . Finalmente  accedí , poniendo en marcha  mi pequeño e inocente plan . Yo sabía  que en aquellas noches de abril - entre las 22 y las 03 horas - la Tierra atravesaba  un núcleo de asterioides  y que infinidad de << estrellas fugaces >> ( las Virgínias ) se pricipitaba en las altas capas de la atmósfera , incendiándose . Aquello podía servir a mis propósitos  . Me levanté y , con solemnidad , comencé a caminar alrededor del fuego .
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
 Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 20 de abril , jueves ( 23 )

El yam se cubrió de antorchas . Decenas de embarcaciones se concentraron frente a las ricas pesquerías de las costas de Kursi , Tabja y del litoral donde nos encontrábamos . Calculo que hacia las ocho u ocho y media de la noche  , las inicialmente solitarias lanchas de Simón Y Santiago  quedaron confundidas entre las luces  de otras barcas , procedentes en su mayoría del muelle de Saidan .
Inspiré profundamente , disfrutando del intenso perfume  de algas que arrastraba la suave brisa de poniente . Y ante la vigilante  mirada de Juan Marcos alcé los ojos  hacia el mudo tintineo de las estrellas . Espontáneamente , como un juego , fui nombrándolas  . Y a cada una  , movido por la paz del lugar y - ¿ por qué ocultarlo ? - por una ingobernable  melancolía  , le dediqué  un improvisado recuerdo : << Sirio : mi ángel guardián .... Carina : hoy al sur  , recordándome  mi tiempo ... Orión : quizá mi verdadera " patria " ... >>
Curioso y ávido de conocimientos  , el adolescente se unió a tan extraña plegaria  , rogándome  que le ayudara a identificar las estrellas . Pasé mi brazo sobre sus hombros  y , como si de un hijo se tratara  ( el hijo que nunca tuve ) , fui marcándole  las más brillantes : la constelación  de Leo , al este , con Regulus en mitad de la eclítica  . Al norte , Draco , la Ursa mayor  , y la estrella clave de los navegantes  : la Polar , muy cercana al polo norte celeste . Por debajo de Sirio , al sur , el Can Mayor . Y rozando las colinas del extremo meridional del Kennereth , el racimo destellante de Vela .
- Y tú , Jasón - preguntó en su candidez -, ¿ Qué dices que son esos luceros ?
Aproveché su excelente disposición y , dulce y sigilosamente , la conduje al << terreno >> que me interesaba .
- El Maestro lo dijo ..
Al mencionar al rabí , sus ojos se clavaron en las ondulantes llamas . Me pareció percibir una sombra  de tristeza .
-... En mi reino - proseguí con la vista fija  en la inmensa mancha que balnqueaba el oriente del cielo - hay otras moradas.
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

domingo, 22 de noviembre de 2015

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 20 de abril , jueves ( 22 )

La longitud total del aparejo no rebasaba  los 32 o 35 metros  . Al contrario de lo que ocurría  con el jerem  , el ambatan no tenía por qué  tocar el fondo del lago  . Se lanzaba también desde la popa  opor cualquiera de las bandas , formando en el agua  una especie de U . En general , los pescadores  elegían zonas ppóximas  a la costa , asustando al pescado de mil formas : golpeando el agua con los remos  , con las manos o con ramas , haciendo arder bencina en la superficie  , con la ayuda de perros especialmente adiestrados  o , desde la costa , arrastrando cadenas  . Los peces , asustados , huían del lugar  donde fondeaban o navegaban las embarcaciones  , precipitándose  hacia la triple red . Atravesaban la primera malla  , chocando de inmediato con la segunda  - mucho más tupida -, que era arrastrada hacia la tercera  . Al retroceder , el banco quedaba preso en el gran << saco >> . La res experimentaba  entonces un << estremecimiento >> , que hacía  rechinar los dientes  de los habitantes de la costa  . Los corchos  se hundían y las cuadrillas se apresuraban a levantar el ambatan , vaciando el botín en el fondo de las lanchas  . En una noche  , el << panzudo >> podía ser lanzado  y recogido de diez a veinte veces  , con un promedio de captura que oscilaba entre los 50 y 100 kilos .
El yam no tardó en teñirse de rojo . En las poblaciones costeras fueron encendiéndose las primeras lucernas y nuestros amigos  , rumbo a la desembocadura  del Jordán , se difuminaron en las sombras del anochecer . De no haber sido por las antorchas amarradas a proa y popa de cada una de las barcas , ni Juan Marcos ni yo hubiéramos sido capaces  de localizarlos  en la oscura noche que se avecinaba . Una noche y un amanecer difíciles de olvidar .
Fueron unos minutos deliciosos . En paz . Durante largo rato , ni el benjamín ni yo intercambiamos una sola palabra . Sencillamente , disfrutamos  del momento . Los últimos  remendadores terminaron de colgar las redes sobre altas estacas y , sin prisas , desparecieron hacia las amarillentas luces que parpadeaban en los patios  y ventanucos de la aldea . Rezagadas tropas de gaviotas aleteaban con urgencia  hacia el oeste  , a la búsqueda  de los acantilados  de Tiberíades . Y el crepúsculo , sin rodeos  ni preámbulos  pasó del malva  a un azul taciturno . Fue una señal . En plana  luna nueva  , el firmamento se precipitó sobre el lago , Cargado de estrellas  y constelaciones . Jamás logré acostumbrarme a la serena majestad de aquellos cielos  . Unos cielos que , precisamente con su blanca quietud , parecián presagiar << algo >>...

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 20 de abril , jueves ( 21 )

El << barrido >> se repitió dos veces más , con una sola diferencia : se vez en cuando , Simón Pedro metía las manos en los cubos , lanzando al agua  las << bolas >> de arena y pescado machacado . Deduje que se trataba de una fórmula para atraer a los peces . Pero la fortuna , a pesar de la carnaza  y del continuo ir y venir de la barca , no estaba de cara . Ante la desolación general , el jerem sólo les proporcionó << basura >>
Hacia las siete , con el sol vencido , los tenaces galileos  enrollaron los cabos y , malhumorados , procedieron al lavado y extensión del arte sobre la pedregosa costa . Allí quedaría  hasta una nueva oportunidad . Se vistieron y , tras encender fuego , se regalaron un respiro . Las << cerillas >> utilizadas por los gemelos  me causaron especial sorpresa . En el yam , entre los pescadores  , estas pequeñas << cargas >> de azufre eran de uso común y , por supuesto , más rápidas y efectivas que el hierro y el pedernal . No se trataba , obviamente  , de una cerilla  , tal y como hoy la conocemos  , sino de unas  pequeñas astillas de 8 o 10 centímetros de longitud , totalmente << bañadas >> en azufre . Las << cargas >> eran colocads  junto al pedernal y la chispa hacía el resto . . Felipe descabezó y vació las entrañas de algunas de las tilapias , asándolas con la ayuda de un simple palo . << Entretenida el hanbre >> y dolidos en su amor propio , los hombres reemprendieron la faena . Esta vez participaron los diez , distribuyéndose en dos cuadrillas . Una , en la lancha  capitaneada por Pedro . La segunda , al mando de Santiago Zebedeo , en una embarcación algo menor : de unos 6 metros de eslora . Cambiaron los aparejos  , cargando en el barco de Simón una red que los nativos llamaban ambatan y un jerem o chinchorro de 100 metros  en la del Zebedeo . El primero , de origen babilónico , constaba de tres mallas . El << panzudo >> , como se le conocía  familiarmente , era utilizado en aguas profundas y sólo durante lam noche , con el fin de que sus hilos  de lino y algodón pasaran inavertidos  a los peces . La red central se hallaba cosida a las cuerdas o relingas que portaban los corchos y plomos  , respectivamente  . Las mallas exteriores  - de 1,5 metros  de altura cada una  - presentaban unos << ojos >> notablemente más grandes  que los de la red central ( unos 200 milímetros )
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 20 de abril , jueves ( 20 )

Los gritos de apoyo entre los jaladores  fue en aumento y así continuó hasta que el zut o copo apareció a la vista  . Bastó una simple ojeada  desde tierra para que , con un escaso margen de error  , los pescadores supieran del éxito o del fracaso de la faena  . En este caso , la súbita  interrupción del griterío y la furiosa patada propinada  por Simón Pedro  a la superficie del agua  constituyeron unas señales que no dejaban lugar a dudas . El jerem, en efecto, llegaba vacío . El fondo de la red fue arrastrado hasta la arena y , entre maldiciones , los guías procedieron a su apertura y examen .
- ¡ Basura !
El calificativo de Simón fue el mejor resumen : el copo tan sólo encerraba  fango , piedras  , un amasijo de algas verdosas y otras , bastante más  nocivas , cuya materia gelatinosa  ogstruía  los << ojos >> de la red , perjudicando y retrasando el trabajo  de los esforzados galileos ; algunas caracolas  ; una miríada de minúsculos  cangrejos  y media docena de pequeñas y regulares tilapias , << tan estúpidas - según el Mellizo - como los pescadores que habían manejado la dugit >> ( la lancha ).
La inoportuna expresión de Tomás desató la ira del sais  que había conducido la embarcación  y el fallido lance y , ante mi perplejidad , Pedro y el Mellizo se enzarzaron en una violentisima disputa . Tomás acusó  a Simón de << viejo , inepto y ciego >> . Y Pedro , que no se quedaba atrás , la emprendió con el estrabismo del pobre Tomás , culpándole  - como gafe - de tan desafortunada pesca  . Algunos de los hombres mediaron en la ácida discusión , intentando apaciguar los ánimos  . En el tercer << salto >> tendríamos ocasión de comprobar cómo aquellos choques  eran el pan nuestro de cada día entre las cuadrillas , llegando incluso a las manos . Una imagen tan real como lamentable , de la que tampoco se hacen eco los evangelistas...
Como por encanto , diluida la bronca , cada cual volvió a lo suyo . El jerem fue desbrozado de algas y. una vez  liado , depositado nuevamente a popa . Maravillado asistí a la más natural y absoluta de las reconciliaciones  entre el sais  Y Tomás . Ambos , como el resto de los remeros   , embarcaron como si nada hubiera ocurrido , reiniciando el rastro y la << ubicación  de la barca >> . En esta oportunidad , a pesar de la reiteradas llamadas de Juan para que me uniera a la tripulación , elegí permanecer en tierra .
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

sábado, 21 de noviembre de 2015

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 20 de abril , jueves ( 19 )

Con los músculos tensos , perfectamente sincronizados , los cuatro galileos  , animándose con pequeños gritos , se inclinaban hacia popa , tumbandose a continuación  hacia la proa , hasta que sus espaldas llegaban casi a alinearse con las respectivas bordas . El jefe de la cuadrilla  , inclinado sobre popa  , fue soltando el jerem. Con gran destreza , las enormes y callosas manos de Pedro fueron arriando la red , al tiempo que , entre gritos e insultos  , apremiaba  a los remeros  para que aceleraran el ritmo . A popa fue quedando un reguero de corcjos y maderas , agitado por el bronco cabeceo de la barca . Los hombres situados en tierra comenzaron a jalar del cabo y la red empezó a curvarse . Cuando el aparejo estuvo prácticamente en el agua , el sais , volviendo la cabeza hacia sus compañeros  , ordenó una nueva ciaboga .  Y la lancha  cambió de rumbo , enfilando la orilla . Pedro , con los pies sólidamente asentados en el fondo de la embarcación , desplegó todas sus fuerzas - que no eran pocas - , sosteniendo y arrastrando el segundo cabo . A 4 o 5 metros de la orilla  , como impulsado por un resorte , los remeros saltaron al agua y , olvidando la lancha , se hicieron con la soga  , tirando con ahínco hacia la arena . Deseoso de colaborar en algo los imité , jalando con ellos . Durante veinte o treinta minutos , las dos columnas de hombre se esforzaron sin interrupción , tirando de los cabos  lenta pero firmemente . Y el jerem , formando una media luna , fue aproximámdose a la costa . A unos veinte pasos del agua , cada jalador depositaba en tierra la porción de cuerda que le había correspondido , regresando sin prisas a la orilla . Allí , provisto de un corto cabo - una especie de estrobo - , con una piedra anudada en un extremo , enroscaba el canto en la maroma principal , tirando con el auxilio del referido estrobo . El aparejo - que podría identificarse hoy con el chinchorro - actuaba como una red << barredera >> . Los plomos y piedras la mantenían pegada al fondo , barriendo el yam como un muro vertical . Una pesca , dicho sea de paso , bastante destructiva  , que terminaba  con todas las especies  y huevas depositadas en el fango.
Cuando las varas de madera  flotaban a unos pasos de la costa  , dos de los jaladores  se precipitaron sobre los extremos del jerem , mientras el resto multiplicaba  sus esfuerzo , procurando que ambas hileras se aproximaran hasta llegar a unos 10 metros la una de la otra . Y la red , poco a poco , fue entrando en la costa ..
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antoniio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 20 de abril , jueves ( 18 )

A juzgar por lo que nos habíamos distanciado , aquella zona del lago no debía ser muy profunda : quizá oscilara alrededor de los cinco o seis metros  . Pasaron unos minutos  tensos e  interminables . Nadie se movió . Quien esto escribe , acurrucado en el fondo de la barca  , no se atrevía  ni a respirar . De vez en cuando , empujada por el dulce balanceo , el agua de la sentina mojaba mis pies .
Y , de pronto , como un trueno , al tiempo que señalaba hacia estribor , Simón Pedro vomitó una maldición . A 15 o 20 metros del costado derecho de la lancha  - hacia el interior del lago -,  las aguas comenzaron a << hervir >> y a espumear . El banco de peces que venía siguiendo el sais se había desplazado , burlando así a los galileos  . Entre el borboteo de la superficie  vi saltar algunos ejemplares , cuyos vientres destellaron como la plata a la luz de sol
- ¡ Hijos de mil rameras ! ...
Las imprecaciones por parte del guía se sucedieron como un torbellino . Jamás pude imaginar a un futuro << cabeza >> de la Iglesia católica tan desarmado y fuera de sí .
La primera operación - lo que los galileos del yan denominaban  << situar la barca >> - había fracasado . Atemorizado ante el pésimo genio de Simón , llegué a lamentar el haber aceptado la invitación . Si cometía el más pequeño de los fallos  , la carga de mal humor de aquel energúmeno me habría destrozado . Sin embargo , a ninguno de los remeros pareció molestarle la sarta de juramentos y palabras mal sonantes  que escupía el hombre que , pocas horas antes . los había animado a salir a los caminos y predicar la paz y la fraternidad .
El espumeante banco de tilapias terminó por sumergirse y , como si nada hubiera ocurrido , la tripulación se concentró en un nuevo , silencioso y paciente rastreo de la zona , navegando siempre a una distancia máxima de 50 a 70 metros del litoral . Transcurrida una media hora , algunos esporádicos y solitarios saltos de peces entre la lancha y la orilla alertó al sais . Simón Pedro  levantó el brazo , haciendo una señal a los de tierra  , y la barca , briosamente impulsada por los remeros  , comenzó a navegar con fuerza , sosteniendo un rumbo paralelo a la costa .
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 20 de abril , jueves ( 17 )

A proa y popa  descansaban dos piedras negras , planas , perforadas en sus extremos  , que hacían las veces de anclas  . Al principio no reparé en ello . Pero , conforme nos adentrábamos en el yan , me llamó la atención un diminuto  mascarón , claveteado a la proa  . Representaba la figura de una mujer - pez , con las manos sobre la cabeza y coloreada en un granate chillón . Más tarde , los galileos  me explicarían  que se trataba de la diosa  Atargatis  , adorada en Ascalón y en la costa fenicia  , cuya presencia  en la embarcación garantizaba  una segura protección contra los vientos del este - súbitos y traidores  - y la posibilidad de una excelente pesca . ( Una de estas estatuillas  sería descubierta  por el investigador  McLister en las escavaciones arqueológicas del tell Zakaria , en Eretz Israel . )
Luego lo supe . Aquella primera fase de la operación de pesca  era una de las más delicadas . Se necesitaban unos remeros experimentados , capaces de impulsar la lancha con un mínimo de ruido . Nadie hablaba  . La embarcación fue alejándose  , perpendicular a la costa  , siempre unida  a tierra  por el largo cabo amarrado a uno de los extremos  de la red . Desde la orilla , el resto del grupo seguía inmóvil y expectante  las maniobras de la tripulación . A cosa de 40 o 50 metros del litoral . Pedro , permanentemente atento a la superficie del lago , levantó su mano izquierda . Los remeros dejaron de bogar y las miradas buscaron el punto que atraía la atención del guía . El silencio , apenas roto por el leve chorrear de las palas y los lejanos chillidos de las gaviotas , me impresionó . Yo también escudriñé la superficie del yam , pero francamente no vi nada especial o extraordinario . Diez segundos después  , con un seco palmetazo en la borda de babor , Pedro ordenó un giro . Muy  despacio , Andrés y Juan , sentados en dicha banda , hundieron las palas en el agua mientras sus compañeros de estribor hacían lo propio , bogando con firmeza . Rematada la ciaboga la lancha se situó paralela a la costa y los cuatro prosiguieron el lento y silencioso avance . Así continiamos  durante un trecho , con la única  compañía  del lastimero crujido de los estrobos  y alguna que otra desancompasada  respiración . Al alcanzar el lugar deseado , el sais  levantó su mano por segunda vez . Y los remeros repitieron el alzado de las palas  . La embarcación quedó a la deriva  , mecida suavemente  . Simón se puso en pie  , con los ojos clabados  en la superficie que se extendía entre
 nosotros y la orilla .
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 20 de abril , jueves ( 16 )

No me agradaba  perder de vista el delicado instrumental , pero ¿ qué otra cosa podía hacer ? Y , emocionado , me introduje en el yam . A pesar  de la protección de la << piel de serpiente >> , cubriéndome hasta los tobillos  , percibí el frescor de las aguas . Era la primera vez que entraba en contacto directo con el mar de Tiberíades . Y no sería la última , gracias a la divina Providencia ...
La lancha se hallaba fondeada en un metro de agua . Salté al interior  y , nervioso , les agradecí su gentileza . Nadie se dio por aludido . Pedro , encaramado sobre el jerem , ordenó que me sentara a proa . Obedecí con total sumisión  . Era curioso : una vez embarcados  , aquellos hombres - y muy especialmente Simón Pedro - cambiaban por completo de actitud . Se volvían adustos . Hablaban lo imprescindible  y , sobre todo , utilizaban un leguaje  mímico , comunicándose así de lancha a lancha . El mellizo fue liando el cabo de amarre . Caminó despacio hacia la barca  y , una vez junto a la popa , empujó la embarcación . Acto seguido , agíl como un gato , trepó por el amasijo formado por el jerem , yendo a ocupar su sitio junto a Juan . En el centro habían sido dispuestas dos tablas , a manera de bancos . Andrés y Santiago , más corpulentos  , ocuparon el más cercano a proa . Simón, arrodillado sobre la red , animó a los remeros a que bogaran . Cuatro remos negros  y mugrientos  fueron introducidos  por los estrobos  . Una vez sujetos a los toletes  , lenta , silenciosa y coordinadamente  , las dos parejas hicieron avanzar la embarcación . Ésta  - de unos 8 X 2 m - , construida con tirzah ( un pino << piñonero >> duro y resinoso  muy abundante en los contornos del lago ) , no descollaba ni por su calado ni por un exceso de celo en su mantenimiento . Parecía  abandonada  o en desuso desde hacía meses . El entablillado , muy desigual , presentaba zonas abiertas y astilladas , con preocupante pérdidas de las cuerdas de algodón que impermeabilizaban las junturas . La sentina , permanentemente inundada , era una castátrofe . Entre las cuerdas se amontonaban líos de cuerdas , varias lámparas de aceite , vacías y desconchadas , un cucharón ( utilizado quizá en las comidas ) , un << vertedor >> para achicar el agua  ( con una curiosa forma de plancha  o de zapato , todo él en madera , cerrado por su parte posterior , con un mango en la zona superior  y la << boca >> a la medida de las cuadernas ) , trapos viejos y empapados , un cántaro de arcilla y un saco de hule que colgaba del tolete  de estribor .
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 20 de abril , jueves ( 15 )

Recibía el nombre de jerem y tenía la forma  de un rectángulo , trenzado a base de fuertes hilos de lino embreados , más ancho en su zona central ( entre 5 y 6 m ) que en los extremos  ( alrededor de 2,5 m ) . Las bandas más largas  se hallaban cosidas a sendas cuerdas . Una ( que en el agua quedaba en la superficie ) aparecía provista  de decenas de corchos  y maderas . La otra presentaba  un número parecido de piedras y plomos agujereados  que , obviamente  , servían de lastre  . Dos varas de madera  en los extremos  de la red favorecían la verticalidad de la misma , una vez sumergida en el yam . De cada una de las puntas de las varas partían sendos cabos  que confluían en un grueso nudo del que arrancaban otras tantas cuerdas , de unos 70 a 100 metros de longitud , respectivamente .
Pedro , entre tanto , embarcado en la lancha  más grande manipulaba los remos . De vez en cuando lo veía avanzar hacia proa y , con las manos a manera de visera  , parecía buscar algo en el horizonte  . El viento había cesado y la superficie del lago , azul y dormida , solo era importunada por lejanos y esporádicos chapoteos de las aves que planeaban o caían en picado , atrapando su almuerzo .
Doblado y reducido a la minima expresión , el jerem fue transportado a la popa de la lancha y uno de los largos cabos , meticulosamente enrollado por Simón Pedro en el fondo del barco . la segunda cuerda quedó en la costa , al cuidado de Felipe . Andrés y Juan , con las << bolas >> de arena y pescado macerado , se adentraron decididos en las aguas , depositando los cubos en la proa de la embarcación . Santiago se apresuró a seguirlos y Tomás , el quinto tripulante , dirigiéndose a la piedra de amarre , soltó el cabo , esperando a que sus compañeros subieran a bordo . De improviso , señalando hacia mí , Juan intercambió unas frases con los sais . Pedro se encogió de hombros y el más joven de los Zebedeo, retornando a la orilla , me invitó a acompañarlos . Fue una oportunidad que , naturalmente , no desaproveché . El sol corría aún a 45 grados  del poniente  y , en consecuencia  , no era previsible  que ocurriera nada  << anormal >> Tentado estuve de anudar las sandalias  al ceñidor . Pero , consciente  de que aquel gesto de desconfianza  podría molestar a los más suspicaces  , opté por depositarlas . al igual que la << vara >> , junto al montón de ropas y zapatillas .
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez 

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 20 de abril , jueves ( 14 )

Durante unos instantes , inmóvil sobre el último tramo de las empinadas escaleras , dudé . Todas mis alertas mentales entraron en acción . Si los escritos de Juan , el evangelista  , no estaban equivocados  , la primera de las apariciones de Jesús en el lago debería  producirse << despues de una noche de estéril pesca >> . ¿ Estaba asistiendo a los prolegómenos de dicho acontecimiento ? Un cosquilleo estremecedor - señal inequívoca  de que << algo >> muy especial se cernía  dobre el lugar - me recorrió el vientre . A partir de entonces debería mantenerme con los ojos bien abiertos ...
Al principio mis escasos conocimientos sobre navegación  y pesca en general fueron un duro lastre . Me vi obligado a formular un sinfín de cuestiones , muchas de ellas  tan elementales que hubieran despertado la risa de los mismísimos hijos de los pescadores y marineros del yam . Por fortuna , no todos los discípulos  eran tan secos como Pedro . Y a ellos recurrí una y otra vez.
La mayoría de los íntimos  , como iba diciendo , se despojó de las vestiduras y del calzado , que quedaron amontonados en la orilla , permaneciendo en saq o taparrabo o , como mucho , con la túnica recogida y enrollada a la cintura .
En perfecta coordinación , los sais o jefes de cuadrilla - Pedro por un lado y Santiago el Zebedeo por otro - fueron impartiendo las órdenes oportunas . ( Innecesarias , a mi modo de ver , ya que cada cual parecía saber muy bien su cometido . ) Así , una vez repartidas las provisiones y el agua en las dos embarcaciones  que flotaban a corta distancia  de la orilla , Juan y Andrés se hicieron cargo de los cubos con el putrefacto pascado y , tras volcarlos en la negra arena , tomaron sendas piedras , iniciando una sistemática trituración de los peces . La pestilente y sanguinolenta carnaza era mezclada con arena húmeda , formando unas << bolas >> que terminaban en el fondo de los cubos . Al mismo tiempo - bajo la atenta mirada de Santiago  - Felipe , Tomás , Mateo Leví y Natanael ( Bartolomé ) se distribuyeron a uno y otro lado de una larga red que yacía extendida  sobre los guijarros . Y con suma celeridad  y precisión comenzaron a plegarla . Por las explicaciones del Zebedeo y por lo que deduje poco después , al verlos maniobrar , aquel aparejo - de unos 150 metros de longitud - actuaba  como una red de arrastre .
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

viernes, 20 de noviembre de 2015

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 20 de abril , jueves ( 13 )

Hacia las 15,30 horas , agotada la polémica  , Pedro se puso en pie . Escudriñó el cielo y , en uno de sus típicos  y bruscos giros de carácter , adoptando un tono amistoso y conciliador  , propuso salir a << echar un rato >> . El grupo , deseoso de olvidar las recientes y amargas acusaciones , acepto en bloque . ¿ <<  Echar el rato >> ?  La expresión resultó incomprensible para mí . Como si se tratase  de algo rutinario y sobradamente conocido de todos , los diez se movilizaron al unísono . Felipe , el intendente , y los gemelos llenaron de agua un par de cántaros  , recogiendo y guardando los restos del desyuno en dos saquetes de arpillera  . Los Zebedeo y Pedro , por su parte  , mientras los demás se allejaban  hacia el corral , penetraron en la estancia  situada a la derecha  del portalón de entrada  . Y yo , sin saber que partido tomar , permanecí en el centro del patio , absolutamente confuso . Juan fue el primero en salir . Cargaba un par de cubos , repletos de tilapias y barbos , sumergidos en un aceitoso y putrefacto caldo . Me miró y , levantando levemente la cabeza , me señaló la puerta del corral , preguntando :
- ¿ Vienes ?
Sin esperar respusta , dando por hecho que aceptaba , cruzó ante mí , en dirección al mencionado corral . Su hermano y Simón aparecieron inmediatamente . Entre los dos sostenían una voluminosa espuerta , cuyo contenido quedaba oculto por un manojo de duelas amarradas y empapadas en resina . No pude resistir la tenteción y , tímidamente , los interrogué sobre sus intenciones . Santiago sonrió con benevolencia . Pedro , molesto ante mi torpeza , mascullo algo irrepuducible , añadiendo casi para sí :
- ¿ Qué va a ser ! .. ¡ No todos somos ricos comerciantes , como tú !
Dolido por el desaire de Simón necesité  unos segundos para reaccionar . Al poco , renegando de mi espontánea  ingenuidad , corrí tras ellos  . Al asomarme  a los escalones que conducién a la playa  intuí el verdadero significado de << ir a echar un rato >> . Los discípulos , junto a las redes y a las embarcaciones  , habían empezado a desnudarse . Estaba claro : se disponían a pescar .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 20 de abril , jueves ( 12 )

Finalizado el << desayuno >> , Simón , exultante y pletórico , polarizó  de nuevo la atención general , arengando a sus compañeros para que , al igual que habían hecho en el viaje de Jerusalén al lago , salieran a los caminos a predicar la buena nueva y la inminete << llegada del reini >> . Su hermano Andrés , Tomas , el mellizo y Mateo Leví - más cautos - desestimaron las sugerencias del fogoso Pedro , recordándole que , de momento , las órdenes del rabí eran otras : permanecer en la  Galilea hasta que volviera a presentarse ante  ellos .. Las opiniones se hallaban divididas , Juan , Felipe , y Bartolomé apoyaban incondicionalmente  los deseos de Simón . Santiago se unió al parecer de Andrés y los gemelos , como de costumbre , se mantuvieron al margen , más atentos  a las faenas domésticas que al problema de fondo . En cuanto al Zelote , mudo y cabizbajo , no hubo manera de arrancarle una sola palabra . El aguerrido patriota , a pesar de las evidencias  , había caido en una nuevay profunda depresión . Nadie logró consolarle o infundirle un mínimo de aliento . Era inútil . La vergonzosa muerte de su lider y la desintegración del grupo  y de sus viejos ideales de liberación pólitica pesaban más que la propia resurrección y que las - para él - nebulosas promesas de Jesús acerca de un << lejano e incomprensible reino espiritual >> . A  primeras horas de la tarde , ante el disgusto y el reproche de la mayoría , Simón el Zelote recogió sus cosas y , casi sin mediar palabra  , con el rostro endurecido por la desesperanza , partió hacia su hogar , en la vecina Nahum . Aquella deserción - así fue calificada por Pedro - vino a trastocar los planes del grupo . Por espacio de una hora se enzarzó en otras de sus agrias y poco caritativas discusiones , tachando al Zelote de << indigno y poco fiable embajador del reino >> Sólo Juan y Mateo protestaron . Pero Simón Pedro , que empezaba a despuntar como lider , acalló sus reproches , llegando a insinuar algo que me dejó perplejo : <<  era el propio Maestro , desde los cielos  , quien alejaba  al patriota de los aunténticos elegidos  , como el pescador  honrado separa la pesca pura de la impura >>. ( Mil veces me he preguntado por qué los evangelistas - Juan y Leví se hallaban presentes  - ocultaron estas duras reacciones del << colegio apostólico >>, mostrando , a cambio , en la mayoría de las ocasiones , la falsa imagen de unos hombres tolerantes , generosos y fieles guardianes de las enseñanzas del Hijo de Dios . )
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez 

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 20 de abril , jueves ( 11 )

Solicité de Juan Marcos  que recogiera el péndulo de Judas . Como era de esperar , a los pocos minutos  , al aproximar de nuevo el vidrio alectrizado al corcho , la esfera se movió en sentido contrario . El jovencito , maravillado , no salía de su asombro . Cuando estimé  que mis << poderes >> como << mago >> habían quedado claros , guadé las piezas y disimuladamente tomé las barritas de nieve carbónica , ocultándolas entre mis dedos . El agua del caldero había empezado a bullir Paseé la vista sobre el grupo y , con idéntica teatrealidad , extendí los brazos  hacía la boca del humeante balde , invocando , invocando a los dioses del Olimpo . Al levantar el rostro hacia el azul celeste del cielo , la casi totalidad de los galileos , intrigada , me imitó . En ese instante , con total predemitación , dejé caer el hielo prensado en el agua . Las cápsulas de CO2 ( de 1 cm de diámetro y 50 mm de longitud ) reaccionaron sin tardanza  . Arrecié en mis invocaciones y conjuros y , como por arte de magia  ( nunca mejor dicho ) , una << niebla >> blanca y densa  - idéntica a la provocada por mi hermano en la cima del Olivete - comenzó a borbotear y a derramarse por las paredes del caldero . Algunos de los discípulos , ante el amenazador avance del << humo >> , retrocedieron entre lamentos , víctimas de un supersticioso pánico . Y el benjamín , abrazandose a mi cintura , suplicó para que cesara en tales demostraciones  . La << niebla >> fue disipándose  . Recuperada la calma , Juan Zebedeo , con los ojos bajos , se disculpó públicamente , admitiendo que, en contra de lo que siempre había predicado el Maestro , había caído en el error  de juzgarme  . Un murmullo de aprobación ratificó las palabras del discípulo y , quien esto escribe , imitando el gesto de amistad favorito de jesús  , colocó sus manos sobre los hombros  del apesadumbrado Juan , agradeciendo su nobleza de corazón . Nunca más se volvería a hablar de mi posible origen o naturaleza << angélica >> . El experimento resultó redondo.
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 20 de abril , jueves ( 10 )

Dispuesto a aprovechar el Quizá irrepetible momento y la excelente disposición de los galileos  , le pedí a Juan que situara sobre el brasero un balde con agua . Por su parte , el benjamín , con identica celeridad , salió hacia el corral , a la búsqueda de un sencillo palitroque  . Entre tanto , ante la inquieta mirada  del resto , procedí en un más que teatral silencio al amarrado de cada una  de las esferas de corcho a otras tantas porciones  ( de unos 50 cm de longitud  ) del hilo de seda . Juan marcos retornó al punto , entregándome  un tosco palo de un metro. Lo partí en dos y , amarrando los improvisados péndulos  a cada una de las maderas , me dirigí a los gemelos . Les rogué  que se adelantaran hasta el centro del circulo formado por los expectantes galileos  y , tras entregarles los palitroques , les recomendé  que procuraran sostener las esferas  en el aire  , en total inmovilidad y protegiéndolas del viento con sus propios cuerpos . Felipe , nervioso , rompió a reír . Ordené silencio y , tomando el asa de vidrio , la froté enérgicamente con el filo de mi túnica .Levanté los brazos hacia el cielo , y pronunciando unas absurdas e ininteligibles palabras  - con el único fin de << caldear >> el hambiente -, me incliné hacia la esferita  que sostenía Judas Alfeo  . El efecto deseado no tardó en producirse . Al acercar la barra de vidrio a la bola de corcho  , ésta , << obediente >>, se movió , aproximándose  a la punta del asa . Un murmullo de admiración brotó de todas las gargantas . Y el gemelo , asustado , soltó el palo , escapando hacia la parrilla en la que se asaban las tilapias . La reacció de Judas provocó la hilaridad general . Repetí el sencillo experimento con el péndulo de su hermano Santiago y la esfera  , nuevamente , como empujada por una mano invisible  , se desplazó hasta tocar el vidrio . Observé  a Juan Marcos  y a Juan Zebedeo . Ambos , con la boca abierta y los ojos fijos  en las oscilaciones  del péndulo , parecían hipnotizados . (  La experiencia , sobradamente conocida por los colegiales del siglo XX , se basaba en el natural proceso de electrización por frotamiento . Un elemental péndulo << electroestático >> hacía el resto . Vidrio y corcho , electrizados con cargas opuestas  , se atraen durante un espacio de tiempo . Después  , cuando las cargas resultan del mismo signo , se repelen . )
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 20 de abril , jueves ( 9 )

Supliqué a Juan que me ayudara  a incorporarle  y , echando mano de la ampolleta  de arcilla , vertí unas cuantas gotas del preparado en cada uno de sus oídos . A continuación , depositando el pequeño recipiente en las manos del discípulo , le informé sobre su contenido , modo y frecuencia  con que debía administralo hasta nueva orden . Si todo discurría  con normalidad , quizá el sábado o el primer día de la semana ( el domingo ) pudiera proceder a la disolución definitiva del cerumen . Tras un menguado parlamento con las mujeres , Juan y quien esto escribe regresamos al patio . Juan Marcos ayudaba a los gemelos de Alfeo en el asado de unas hermosas tilapias . El resto , con un excelente buen humor  , daba cuenta del tardío desayuno , mojando unas crujientes tortas de harina en un plato hondo de barro lleno de aceite  . Había llegado el momento de poner en practica la idea de Eliseo . El benjamin , más sereno , dejó que me acercara . En señal de amistad le mostré el amuleto que me regalara en Jerusalén y que todavía colgaba de mi cuello y , en tono conciliador , le pedí que me escuchara . Los íntimos que a pesar de su charla  no me quitaban ojo de encima  , bajaron el tono de voz  , más pendientes de mis palabras que de las suyas . Midiendo mis explicaciones  , y de forma que todos pudieran oírlo , le recordé que , ademas de hombre de negocios y sanador  , Dios me había concedido el privilegio de estudiar y practicar la muy noble profesión de << augur >> y << mago >> . Al igual los demás , el muchacho siguió mis aclaraciones con la duda reflejada en sus ojos .
-... Y para que veas que no miento , ahora mismo , si lo deseas - añadí sin perder la sonrisa -, estoy dispuesto a mostrarte algunos de mis << poderes >>...
Juan Marcos , indeciso , desvió su limpia y profunda mirada hacia los discípulos  . Felipe , el más permeable  a las bromas y la diversión , se erigió en espontáneo portavoz del resto , aceptando sin disimular su curiosidad .
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 20 de abril, jueves ( 8 )

Retrocedió pálido y tambaleante  como si tuviera ante sí a un fantasma  , dejando caer el lebrillo , que se pulverizó con gran estruendo . Juan , desconcertado , se incorporó , encaminándose hacia el muchaco . Pero , antes de que llegara a su altura  , Juan Marcos salto por encima de los cascotes y tilapias , refugiándose en el corral . El joven Zebedeo ducó . Y , cambiando de dirección , salió a mi encuentro , rogándome que disculpara el frío e injusto recibimiento . El incidente quedó temporalmente olvidado y , tras un parco saludo general , los galileos reanudaron su conversación que , por supuesto , giraba alrededor de los extraordinarios sucesos vividos en Jerusalén . Rechacé la amable invitación para compartir el << desayuno >> colectivo , manifestando mi deseo de visitar al enfermo . Juan accedió agradecido , mostrándome el camino . Me incliné para desatar las sandalias y , proceder con las tirasde cuero de la pierna izquierda  , el Zebedeo , retirando suavemente mis dedos de los nudos , me sugirió que empezase por la sandalia derecha . Le miré extrañado .
- Trae mala suerte - aclaró sin más explicaciones .
Aceoté la sugerencia  . Poco a poco iría familiarizándome con aquellas pequeñas supersticiones y manías que , naturalmente , estaba dispuesto a respetar.
En la alcoba del jefe de los Zebedeo una muy grata sorpresa : María , la madre de Jesús , se hallaba a la cabecera  , en compañía de Salomé  , la esposa del anciano , y de algunas de las mujeres de la casa . Los hijos del << patrón >> habían cumplido fielmente mis prescripciones  médica y el paciente , aunque derrotado aún por los lacerantes dolores  , presentaba un aspecto más relajado . Al verme en el umbral , Salomé  y la Señora  abandonaron las compresas de agua fría  que administraban sobre la frente  del enfermo y , vivas muestras de alegría , me besaron en las mejillas , deseándome paz . Aquel gesto me reconfortó , devolviéndome la seguridad . La mujer del Zebedeo agradeció mis desvelos para con su marido , repitiéndome después por el innecesarío de los víveres .
Me arrodillé en silencio junto al jergón y , sin prestar demasiada atención a las cariñosas palabras de Salomé  , tomé las manos del Zebedeo , veruficando su pulso . El buen hombre sonrió .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

jueves, 19 de noviembre de 2015

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 20 de abril , jueves ( 7 )

La marcha a Saidan , en esta ocasión , resultó más entretenidas . Hasta el puente sobre el Jordán tuve oportunudad de cruzarme con varias caravanas que bajaban por la ruta de Sidón , con destino a los puertos y núcleos comerciales de Nagum , Migdal , y Tiberíades . Desde la línea fronteriza situada en el puente , en cambio , mi camino fue prácticamente  en solitario . Poco antes de rebasar los mojones divisorios  del territorio de Filipo , aquel viento del oeste se precipitó de nuevo sobre el lago , cimbreando las copas de los álamos  y arrancando interminables susurros  a sus hojas verdiblancas .
Podo después  de la hora sexta - esta vez por el portalón principal que se habría  al pie del sendero que atravesaba la aldea  - me presentaba en el gran patio  del caserón de los Zebedeo . Los once , sentados en torno a un brasero cuadrangular en el que borboteaba un caldero de leche  , conversaban animadamente . Por espacio de unos segundos  me quedé  quieto , con la << vara de Moisés >> firmemente plantada sobre el adoquinado del piso . La vista de los íntimos  me llenó de emoción . Un humo blanco , empujado por el viento de poniente , huía del fondo del hogar , difuminando los cuerpos de los discípulos  situados a mi derecha  . Evidentemente  no se habían percatado de mi llegada  . Pero , de pronto se hizo el silencio . Los que se sentaban frente a mí alertaron al resto y los cuatro o cinco que me daban la espalda  giraron sus cabezas  , clavando las miradas en el recien llegado . Y << algo >> extraño planeó sobre aquellos corazones  , endureciendo sus semblantes . Fue una ojeada  altamente significativa : mezcla de miedo , curiosidad y recelo . En aquel instante supe que las revelaciones  hechas por Juan Marcos - aunque no lo confesaran - habían sembrado las dudas en el crédulo y supersticioso grupo . Tenía que actuar . La misión podía empañarse si no borraba , de raiz , la falsa idea  de un << Jasón ángel >> , poco menos que emparentado con la Divinidad .
La tensa escena  alcanzó su punto álgido cuando , de improviso , por la puerta que conducía al hogar de Zebedeo padre , apareció el benjamín . Portaba una vasija de barro , con pescado fresco , y , al descubrir  mi presencia , sus ojos se abrieron espantados
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 20 de abril , jueves ( 6 )

Como si de un númerocirquense se tratara  , el egipcio mostaba al público el lienzo con la pieza ensangrentada  ( de una o dos raices ) , recibiendo entonces el aplauso y el beneplácito general . En el frecuente supuesto de que la extracción de viera acompañada de hemorragia , el sanador taponaba la cavidad con una pócima de senecio que , con suerte , actuaba como hemostático . Frenado el flujo de sangre , el paciente se aclaraba la boca con vinagre ,  abandonando el lugar con una bolsita de tela apretada entre los dientes . Al interrogar a uno de los << secretarios >> sobre el contenido de dicha bolsa , un escalofrío me recorrió la espalda :  grasa , miel , aceite de microbálamo y excrementos de mosca ...
Descompuesto me retiré hacia los tenderetes de los hortelanos y renderos  , llenando dos grandes cestas con identicas provisiones a las elegidas en la mañana precedente , a las que añadí unos quesos de Bitinia , espárragos . mostaza de egipto , el fruto preferido de Jesús - pasas de corinto - y mi pequeña -gran debilidad : las nueces . El regateo - cómo no - resultó correoso . Cada dos palabras  , el campesino de Guinnosar que me tocó en suerte  levantaba sus brazos , jurando << por su cabeza >> , << por los cielos >> , << por Jerusalén >> , << por sus hijos >> o << por la leche que le dio su madre >>, que aquellas habas , ajos , o lentejas habían sido regados con su sangre y que bien merecían los << cuatro miserables denarios  que me pedía a cambio >> . Hacia las 10 horas , con la cabeza como un tambor , lograba zafarme al fin de semejante manicomio , emprendiendo el camino de regreso al módulo . Una hora más tarde , con las dos esferas de corcho , una de las asas de vidrio de la jarra , el hilo de seda  , media docena de minúsculas  barritas de nieve  carb´nica y la ampolleta de barro con el disolvente en la bolsa de hule , me despedía de Eliseo , dispuestoa enfrentarme  a la que , sin duda , iba a ser la primera gran aventura de nuestra estancia  en la Galilea . De acuerdo con lo planeado por los especialistas de Caballo de TRoya , si las apariciones del Maestro tenían lugar más allá de los límites establecidos para la conxión auditiva  , mi compañero debería ser alertado de inmediato a traves del láser , activando y dirigiendo a la zona en cuestón uno de los << ojos de Curtiss >> . Ninguno de los dos sospechábamos entonces que la primera de estas prodigiosas << presencias >> de Jesús a orillas del yan se registrará antes de 24 horas ...
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 20 de abril , jueves ( 5 )

El tinte del pelo - en negro y rubio para los hoimbres y dorado para las mujeres - se practicaba , como digo , a la luz pública , sin el menor asomo de pudor y cuidando que las tintas cubrieran y ocultaran hasta la última de las canas . Pero el trabajo preferido de los curiosos  - el más escalofriante y patético - era el arrancador de dientes y muelas . Concluido un rasurado o el entintado de una cabellera , el barbero acomodaba al temeroso paciente y , tras escuchar su problema , procedía a examinar  la dentadura . A su lado , si disfrutaba de una cierta posición económica , uno o dos aprendices - generalmente esclavos  - preparaban los ungüentos , anestésicos  y el instrumental médico del << hombre de los dientes >> , como se les conocía popularmente . Aquellos << sanadores >> disponían , en general , de un arsenal de cirugía  relativamente aceptable  : sondas , lancetas , y escarpelos  de diferentes modelos , cuchillos de hojas rectas o curvadas , agujas para el cosido de heridas , elevadores para el alzado del cráneos hundidos , hasta seis clases de fóceps ( lisos o rematados por dientes  y con protección o sin ella ) , catéteres , tijeras de cirujano ( algunas , incluso , para cortar la sección enferma de la campanilla ) , espátulas para examen de gargantas y hasta un trinquete para dilatación .
 Si las encías presentaban úlceras ( junto con las caries eran las afecciones más comunes ) , el << odontólogo >> o sus ayudantes  le aplicaban un emplasto a base de resinas  de teberinto , leche de vaca , dátiles , algarrobas secas y otras  plantas  que no supe distinfgir  . O bien frotaban la mezcla  en las zonas lesionadas u obligaban a su masticación . Cuando el deterioro de la pieza  - siempre a juicio del barbero - recomendaba su extración , el infeliz era amarrado con las manos a la espalda , de forma que sus convulsiones no entorpecieran la labor del << maestro >> . Como en los prolegómenos  de una ejecución , la concurrencia guardaba  un significativo silencio , pendiente de las maniobras  y trapicheos del << verdugo >> y de sus ayudantes . Uno de aquellos egipcios  en particular , huesudo en extremo , gozaba de una habilidad y fuerza en sus dedos  como jamás he visto . Mientras uno de los aprendices separaba las mandíbulas , el << dentista >> introducía un paño de tela en la boca  del enfermo ( generalmente un hombre o mujer de avanzada edad ) y , sentaándose con firmeza en el pavimento . hacía presa con el índice y pulgar en el diente , arrancándolo con un seco tirón .
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 20 de abril , jueves ( 4 )

En una feroz mescolanza de arameo , griego , egipcio y otras lenguas caldeas y mesopótamicas , mercaderes de ropa , de calzado , barberos , alfareros  , perfumistas , adivinos , sanadores , traficantes de Ganado , pescaderos , y hortelanos , entre otros gremios , obligaban a los curiosos  a examinar , oler , degustar y palpar sus productos  , plemizando y pujando para que el posible  comprador no pasara de largo . Sobre alfombbras y esteras de paja , los objetos importados de Roma , de la Galilea , de las islas del Mediterráneo o de las remotas Ursa e India , gozaban de una especial predilección por parte de los vecinos de Nahum y de las aldeas y poblaciones próximas , Allí podía comprarse de todo . Lo más inverosímil , lujoso o pintoresco : desde un banco ( un subselium ) finamente labrado en madera de roble  por los carpinteros  del Tíber , hasta una especie de << caja fuerte >> ( un glosso - komon ) en el que guardar el dinero o documentos , pasando por sagun o capas cortas , abiertas lateralmente , sin mangas , muy de moda entre la élite  del Imperio . Allí encontré tabulas o bnandejas para el servicio de mesa ; mappas o manteles de seda  y encajes de Palmira y Séforis  ; ropa interior para señoras ( unas túnicas  cortas o kolbur , transparentes ; calcerines de lana ; sombreros y sandalias de Laodicea ; velos blancos , de luto , para las viudas ; flautas y arpas de Tebas o Creta ; instrumental médico ; sombrillas de colores para defenderse del sol en las gradas de los anfiteatros  ; preservativos egipcios , confeccionados con vegigas de antílope  y gato convenientemente conservados en frascos de aceite  ; certería beduina y mil modelos de enseres de barro y vidrio de Samos y Egipto , respectivamente . Aquel refinamiento me dejó atónito . El hombre del siglo XX , en su soberbia , cree haber alcanzado el límite de la comodidad y de la perfección cuando , en realidad , todo , o casi todo , está inventado .
En mitad del tumulto , un boquiabierto corro de niños , adultos y mujeres rodeaba a los << barberos -médicos- dentistas >> , asistiendo atónitos y morbosos a los rasurados , extración de muelas o al teñido de los cabellos . Fenicios , griegos , galileos , y egipcios sentaban a sus clientes en pequeños taburetes  o en mugrientos toneles , ablandando sus barbas con agua caliente y , a falta de jabón ,con espesos y negruzcos << purés >> oleaginosos , deslizando sobre sus cuellos y mejillas unas largas navajas de hierro , de filos perdidos y mellados en su continuo ir y venir por los caminos del país .
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 20 de abril, jueves ( 3 )

En efecto, al final del espigón , en el límite de Nahum , descubri una plazoleta  de unos 50 metros  de diámetro , enlosada con lajas negras - identicas a las utilizadas para el pavimento e la vía Maris - y presidida en su zona más occidental por un muro de unos 3 metros de altura y otros 10 de longitud  del que emergían seis gruesos caños de hierro . Por detras se perfilaba el acueducto que arrancaba de los depósitos de Tabja y que traía el agua potable a la ciudad . El líquido que brotaba incesante  y cantarín por cuatro de las seis tuberías  , quedaba remansado en una pileta retangular , pasando de ésta  a un largo y estrecho abrevadero , construido a la derecha de la múltiple fuente  y en el que se apretaban , sedientos  , asnos , mulas , camellos  , bueyes y ovejas  . Aquélla  , como la que había observado a las afueras de Saidan , era la fuente pública  de Najum , siempre asediada por mujeres  con cántaros apoyados en las caderas o en milagroso equilibrio sobre las cabezas . Una legión de niños  chapoteaba en la pileta  , jugando con trozos de madera  o corcho o dando de beber a escandalosos y ariscos patos  que , con toda razón , se reistían a participar en aquel caos . Las protestas e imprecaciones de los vendedores , salpicados o entorpecidos por la chiquillería  y por las gruesas y agresivas matronas , eran continuas y , en cierto modo , formaban parte ritual que envolvía tales << centros de reunión >>
A todo lo largo del perímetro de la plaza , comerciantes y buhoneros llegados de los cuatro puntos cardinales  exhibian sus productos y habilidades  , en un enloquecido , permanente y atronador  griterío , en el que nadie se quedaba atrás . Una patrulla de legionarios  apostada  en el límite del muelle con la explanada seguía atenta  las evoluciones  de los regateos , irremediablemente  adobados con aspavientos , golpes de pecho y juramentos que , en general , no pasaban de ahí . El fluir de galileos  de largas barbas y bigotes rasurados  , con sus cestas de la compra  en la mano izquierda , atentos a las << novedades >> llegadas de tiro , de la Decápolis , de la Idumea o de la mismisima Ciudad Santa , fue incrementándose con el despertar de la luminosa mañana  . Como en Jerusalen , en Nahum eran los hombres los encargados de efectuar las compras ; en especial , todo lo concerniente a los víveres y artículos de primera necesidad.
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 20 de abril , jueves ( 2 )

El segundo cometido , vital para nuestra sussistencia y , en especial , para la de Eliseo , me obligaba a descender a la mencionada Kefar Nahum y , en uno de esos viajes , llenar la exhausta despensa de la << cuna >> . Cabía la posibilidad de que , una vez en Saidan , mi ausencia del módulo se prolongara durante varios días . Así que , aprovechando el frescor del amanecer , inaguré la que sería definitiva y cotidianavia de descenso y ascenso del módulo a las poblaciones del lago . Ladera abajo , fui a reunirme con la calzasa en el << paso del precipicio >> y , desde allí , en cuestión de 20 a 30 minutos  terminé por situarme a las puetas de la ciudad . Con el fin de no perder tiempo repetí el itinerario del día anterior . El ronroneo de la molienda del grano de hallaba en pleno apogeo , así como el ir y venir de los comerciantes y artesanos , ocupados en la apertura de sus industrias y bazares  o en el atizado de los fogones sobre los que se doraban redondas tortas  de harina o borboteaban negros calderos con humeantes y apetitosos guisados de carnero , gruesos rabos de oveja o elementales potajes de cereales y sémola de cebada . En mi camino hacia el taller de Azemilkos observé un mayor número de caballerías y camellos que en la jornada precedente , perfectamente alineados y sujetos a los bordillios agujereados de la calle principal y adyacentes . También aquello obedecía a una razón específica : la celebración del mercado semanal . Todo un acontecimiento económico - social .
El viejo jefe del taller de splado me recibió con una exagerada reverencia , gratamente sorprendido por la prontitud de mi regreso . En un rápido repaso a la exposición comprendí que la compra de la pequella barra de vidrio no resultaba un tramite  tan trivial como habíamos creído . Obviamente , no tenía utilidad alguna  y , en consecuencia , no se fabricaban . La única solución consistía  en adquirir  un jarrón de doble asa  , y una vez en la << cuna >> , aserrarlas . De cara al << experimento >> que me proponía ejecutar , la forma de la pieza de vidrio era lo de menos .
El siguiente objetivo - las provisiones - me llevó de nuevo al muelle . El trafico de mercancias y el ajetreo de los cargadores y capataces no tenía nada que envidiar al del miércoles . Alguien me señaló el extremo oeste del puerto como el lugar donde , tradicionalmente , se asentaba el mercado .
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio martinez

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 20 de abril , jueves ( 1 )

Nervioso ante los acontecimientos que se avecinaban , apenas si pude descansar . El cinturón de seguridad IR , en automático , no advirtió presencia humana alguna en los alrededores de la nave , excepción hecha  de un par de bandadas de aves  que , casi al rayar el nuevo día , tuvieron la inoportuna ocurrencia de revolotear y posarse muy cerca  de la pequeña laja de piedra , contiguan anuestro asentamiento .
Como la precedente , la jornada de aquel jueves  , desde el punto de vista meteorológico , se presentaba radiante . Teniendo en cuanta que los íntimos de Jesús  - si el anuncio de Juan Zebedeo no experimentaba alteración - podían haber entrado en Saidan al anochecer del miércoles , lo más conveniente  a nuestros planes era aguardar hasta el mediodía  o primeras horas de la tarde para hacer acto de presencia en el hogar de los Zebedeo. Despues de tan larga  y agotadora marcha  por el Jordán , lo más probable es que los discípulos  durmieran hasta bien entrada la mañana  . A partir de ingreso en Saidan , como dije , debería mostrarme especialmente cauto y atento . Disponíamos  , en consecuencia  , de unas seis horas para rematar otras dos operaciones  , no por prosaicas menos importantes . La primera a cargo de mi hermano , consistía en la puesta a punto de las elementales piezas que - con un poco de suerte - deberían ayudarme a desmoronar el equívoco de la niebla y de mi nada recomendable  condición << de ángel del Señor >> . Este simple << instrumental >> ( un par de esferitas de corcho de cinco centímetros cada una y un hilo de seda ) debía ser complementado con la adquisición en Nahum de una barra de vidrio de regular tamaño , absolutamente común y corriente . Ninguno de aquellos materiales - perfectamente conocidos por los habitantes del lago - violaba las normas del código de Caballo de Troya ..
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - tomo 3 - 19 de abril , miercoles y ( 50 )

Dispuesta la pócima en una ampolleta de barro , me entregué a la revisión del programa del jueves . A partir de la llegada de los once a Saidan , los acontecimientos podían precipitarse en cualquier momento . Nuestro principal objetivo en el lago consistía en intentar << observar >> las pretendidas apariciones de Jesús . En este sentido , los evangelios de los cristianos no son muy explícitos . Como ya comenté , sólo el texto de Juan hace una difusa alusión a la presencia del Maestro a orillas del yan , sin especificar ni el día ni el lugar exactos . << A orillas del mar de Tiberíades >> - como reza pare del versículo 1 capítulo 21 - no suponía una gran ayuda . << A orillas del mar >> podía querer decir frente a las costas de Nahum , de Daidan o de cualquier otro punto del gran arco que forma el litoral norte , con sus casi 14 kilómetros , contados desde Migal a Bet Saida . La única posibilidad de << estar presente >> en dicho suceso me obligaba a permanecer junto a los discípulos ,  sin perderlos de vista ni un minuto . En cuanto a la segunda posible aparición en la Galilea - apuntada por el Evangelio de Mateo -,  tampoco era un derroche de información . ¿ A qué monte se refería el evangelista ? El citado litoral está sembrado de colinas  ... Según lo que llevaba visto y oído , las palabras de Mateo no eran muy acertadas . << Por su parte - dice el escritor sagrado en los referidos versículos -, los once discípulos marcharon a Galilea ( hasta aquí , correcto ) , al monte que Jesús les había indicado ... >> ( El Hijo del Hombre no les señaló monte alguno durante sus apariciones en Jerusalén . Tan sólo que marcharan a la Galilea , donde volverían a verle .)
Por último , el bueno de Saulo o Pablo , en su primera carta a los Corintios , hace una afirmación - no contenida en los Evangelios - que tampoco supimos cómo interpretar : << .. después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez ... >> ¿ Donde y cuándo se registro dicha aparición multitudinaria ? Las cosas , como veremos , resultarían mucho más complejas , apasionantes ... y distintas .
Pero sigamos por orden
Al fin , Eliseo , resucitando de su mutismo , se volvió hacia mí y , con una maliciosa snrisa , preguntó:
- ¿ Qué tal se te dan los juegos de manos ?
Y astuto y eficiente pasó a detallarme su idea . Una idea que podía sacarme del atolladero al que las circunstancias y Juan Marcos me habían arrastrado.
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 19 de abril , miercoles ( 49 )

Y hacia las 19 horas , con el pesado odre de agua a mis espaldas , Dios misericordioso quiso que este imprudente expedicionario regresara con bien a nuestro querido << hogar >> , en la ladera sur del promontorio que dominaba el ya enrojecido lago de Tiberíades .
Eliseo , enterado de mis primeras andanzas y correrías por la costa del yan convino conmigo en que la Providencia nos asistía . A pesar de la << pérdida >> de los víveres y de la arriesgada intromisión en el asunto del joven porteador del muelle de Nahum , el cambio en los planes había merecido la pena . No obstante , con su habitual sensatez , me recordó que no convenía  abusar de la fortuna y que hiciera un esfuerzo para ajustarme a lo programado por la operación . Mi incursión en Tabja y el transporte  del agua hasta la << cuna >> podían haber esperado . Es curioso . Aun siendo de mayor edad y de superior graduación militar que mi compañero , durante toda toda la aventura en Palestina  , Eliseo desempeñó siempre  el papel de paciemte  y sabio << hermano mayor >> , que sabía escuchar , animar o responder en el momento justo . Ahora , al final de mis días , sigo añorando sus consejos , su tolerancia y su corazón de cristal .
Aquella noche , mientras preparaba  un disolvente para el cerumen del Zebedeo , mi amigo - una vez analiado y hervido el cargamento de agua - fue a situarse frente a los paneles de control del módulo , cayendo en un férreo mutismo . Yo le había  puesto en antecedentes  de mi breve  conversación con Juan y ambos , naturalmente  , coincidimos en la necesidad de hallar una sólida y urgente solución que pusiera fin a las habladurías propaladas por el benjamín de la familia Marcos . No era fácil . Pero Eliseo , tras una larga reflexión , encontraría el remedio a mi comprometida situación
Por fortuna , la << farmacia >> de la nave era excelente  . Tras un repaso al banco de datos de << Santa Claus >> , me decidí por una composición a base de óleum o aceite de terebindo , en una proporción de 1,5 por cada 10 centímetros cúbicos  , y una serie de complementos << no irritantes >> , como el clorbutol ( 500 mg ), la benzocaína ( 300 mg ) y el benzofenol ( también a razón de 100 mg por cada 10 cc ).Un volumen de diez centímetros cúbicos sería suficiente para dos o tres dosis diarias , a inyectar en los oídos del Zebedeo durante un par de jornadas . Con ello se lograría  un paulatino reblandecimiento de la masa cérea que - todavía no sabía cómo - me permetiría la extracción de los dolorosos tapones .
Autor : J.J. Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 19 de abril , miercoles ( 48 )

Desde que el Imperio , en efecto , había colonizado Palestina , la riqueza hidráulica había pasado a manos de Roma . El Céar era el legítimo propietario , que delegaba  , en cada provincia  , en una tupida << burocracia >> de funcionarios . Las tarifas por el consumo de agua  iban directamente a las arcas de Tiberio . El control para evitar el fraude se llevaba a cabo con extremo rigor . De cada acueducto - así lo especificaba la legislación romana  - arrancaba un número determinado de cañerías  . Para insertar una nueva era preciso una solicitud especial del Gobierno . Cuando éste concedía la licencia , el inspector de zona asignaba al usuario un calix o llave de paso de unas muy concretas dimensiones , en consonancia con el volumen de agua solicitado . Esta pieza regulaba  el caudal de forma inexorable . Si el consumidor  era un industrial , el lalix recibido era de mayor sección , pero siempre de acuerdo con lo marcado en la correspondiente licencia  . Más allá de estas llaves de paso , la cañería  era de propiedad privada y cada cual debía correr con los gastos de instalación y mantenimiento . ( De hecho existía una ley que obligaba a que las dimensiones del calix se mantuviera  en cada conducción hasta una distancia de 50 pies de la citada  llave de paso . ) Estaba terminantemente prohibido obtener agua de otro lugar que no fuera el depósito acueducto , así como ramificar las cañerías . Como ocurre en el siglo XX con los servicios telefónicos  o de suministro eléctrico , en aquella época , el derecho al agua tenía carácter personal . De esta forma  , cuando un inquilino abandonaba una casa o un molino , los << ingenieros >> e << inspectores >> cerraban el calix . Sin embargo , a diferencia de lo que hoy conocemos  , el Imperio romano autorizaba  la venta de las licencias . Los nuevos propietarios  o arrendatarios  , antes  de tomar posesión de la vivienda o de la << industria >> , debían asegurarse por tanto , de que dicha licencia  no pasara a manos de terceras personas . El elevado coste del suministro de agua  forzaba a  multitud  de familias a prescindir de estos servicios , abasteciéndose en las fuentes o manantiales públicos  . Jesús , al menos durante su vida en Nazaret , no tuvo la oportunidad de disfrutar de este cómodo y costoso sistema de << agua corriente a domicilio >> . Sólo los más pudientes , como digo , podían permitirse semejante lujo .
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 19 de abril , miercoles ( 47 )

De nuevo me ví gratamente sorprendido . El aprovechamineto industrial de Nahum era perfecto . Si los astilleros , la fabricación de vidrio , la artesanía y el comercio se centralizaban en la ciudad propiamente dicha  , allí , entre huertos , frutales y un airoso palmeral , palpitaban los rumorosos manatiales que daban vida a los molinos de agua y a las fraguas  . Los primeros en su mayoría , eran harineros , aunque también los había para el aserrado de la madera , la trituración de la aceituna  y de la uva e , incluso , para la molienda de la pimienta y el corte de piedra . Cada jornada , cuadrillas de operarios y << especialistas >> de las vecinas localidades de Guinnosar , Najum y Migdal se deplazaban hasta el bello rincón , poniendo en marcha las curiosas << maquinarias >> , ideadas y construidas por los romanos y que son citadas por Virtuvius . Entre esta industriosa red de albercas , canales y acueductos se  levantaban también los tradicionales molinos de grano , movidos a mano o con el concurso de animales . Pero lo que verdaderamente llamó mi atención fueron los <<  hidráulicos >> : toda una obra de ingeniería que poco o nada tendría que envidiar a los que han usado los ingleses y norteamericanos hasta los años cuarente y cincuenta de nuestro siglo .
Los lugareños , serviciales y acostumbrados al trato con toda suerte de forasteros  , respondieron al punto a mi solicitud  , llenando un áspero pellejo de cabra , de unos 40 litros de capacidad , conn el agua de una de las fuentes  que manaba muy cerca de la gran piscina  octogonal de 20 metros  de diámetro que habíamos detectado desde el aire  . El capítulo de los víveres  , en cambio , quedó en blanco . Nakdimon , el funcionario judío responsable  del suministro de las aguas a Nahum y a la industria de los molinos  , que acudió encantado y complaciente en mi auxilio , me aconsejó , al igual que Jonás , que visitara el mercado del día siguiente  , en Kefar Nahum . Mi corta estancia  en Tabja , siempre guiado por Nakdimon , resultó fructífera  en sumo grado . Al tiempo que recorría  las instalaciones , el funcionario me puso en antecedentes  de algunos detalles  que ignoraba por completo . Sin disimular su disgusto , el capataz jefe del barrio de las << siete fuentes >> se lamentó de la << nacionalización >> de las aguas por los romanos .
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 19 de abril , miercoles ( 46 )

A las 18 horas y diez minutos  , sin el menor tropizo , avisté el puente sobre el río  Korazín. Eliseo se alegró al oír mi voz . Los cálculos era correctos  . Sin carga , y a buen paso , el camino de Saidan a Kefar Nahum podía cubrirse en poco más de una hora , reduciendo la primera caminata en unos veinte minutos .
Aboné el obligado  << peaje >> ( dos leptas , equivalentes a un cuarto de as ; es decir , pura calderilla ) al funcionario de la aduana  , y siguiendo la calzada , rodeé la ciudad por su cara norte  hasta alcanzar el camino que ascendía  hacia la colina  sobre la que se sentaba el módulo . Respaban unos 45 minutos para el ocaso y , despues de prevenir  a mi hermano , opté por seguir unos pasos más - hasta el extremo sur del promontorio -, evitando así la senda que había utilizado en la bajada  y que , como dije , se bifurcaba  a una milla de Nahum . No era prudente que me vieran tomar el caminillo del cementerio . A unos cien metros  del lugar donde había coincidido con Jonás , el todavía supuesto monte de las Bienaventuranzas quedaba seccionado en su ladera sur  por la vía Maris . Aquél era uno de los pasos  más angostos de la costa norte . A la izquierda de la calzada  , el terreno se precipitaba  materialmente  sobre las aguas , formando un inclinado talud de 20 o 30 metros . El precipicio me derviría de referencia  en los sucesivos retornos  a la << base - madre >> . Desde allí , falda arriba , la nave se allaba  a 600 pies . La ruta , a partir de aquel punto , se alejaba  un poco del litoral , dibujando un amplio arco que bordeaba  las chozas y el << complejo hidráulico >> de Tabja . En aquel momento reparé  en un acueducto de unos dos metros de alzada , semicamuflado por la vejetación , que arrancaba  de la zona de los molinos  , en << las siete fuentes >> perdiéndose entre el roqueo de la costa , en dirección a Nahum . A la mañana siguiente comprobaría que se trataba de una de las más importantes conducciones  de agua potable que abastecía a la << ciudad de Jesús >> .Disponía aún de un cierto margen de luz y , pensando en paliar la fallida adquisición de víveres , creí oportuno acercarma al poblado que tenía a la vista . Con toda seguridad , los vecinos  de Tabja podrían sumunistrarme agua  y algunas provisiones . Eliseo no lo creyó oportuno , pero , en contra de su voluntad , salvé los 300 metros que me separaban de las chozas .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

martes, 17 de noviembre de 2015

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 19 de abril , miercoles ( 45 )

No le permití continuar . Sellé sus labios con mi mano derecha y , negando con la cabeza , intente descabalgarle de tan peligroso pensamiento . Creo que fue inútil . Juan sabía o intuía algo . Su última pregunta fue toda una confirmación y el anuncio de que , por primera vez , me hallaba en un serio compromiso .
- ... ¿ Por qué desapareciste en una nube blanca ¿
Al oír el asunto de la niebla quedé desarmado .
- ¿ Cómo sabes eso ?
En su candidez , el discípulo confesó el único origen de su correcta información : Juan Marcos . Para mi infortunio , el benjamín de la familia Marcos , una vez repuesto de la escena del monte de los Olivos , corrió al encuentro del grupo , uniéndose a la expedición a Bet Saida . En el camino , ante la incredulidad general , dio pelos y señales de la extraña niebla surgida a mis espaldas y de cómo << Jasón había entrado en ella , esfumándose como un ángel del Señor >>.
- .... Por supuesto - remachó el Zebedeo -, ninguno de mis compañeros dio crédito a sus << fantasías >> ..., excepto yo .
- Así que Juan Marcos viaja con vosotros ...
Juan asintió triunfante , dando por hecho que me tenía atrapado .
-  Muy bien - concluí rotundo - . Mañana te demostraré que estás quivocado .
Y sin darle ocasión de replicar , me alejé hacia el camino , emprendiendo el viaje  de retorno a la << cuna >>. La jornada del jueves , 20 de abril , prometía ser tan << animada >> como la que estaba a punto de concluir .
Bien mirado , la carrera en pos de Juan Zebedeo también tuvo su lado bueno . Me permitió abandonar Saidan más rápidamente de lo calculado y , por añadidura , situarme al corriente de la presencia , entre los íntimos , del pequeño Juan Marcos . No tenía muy claro cómo , pero debía actuar . Era menester que pusiera en marcha  una estratagema  lo suficientemente clara  y redonda como para disipar los recelos  y las insinuaciones  que acababa de escuchar . En el fondo , aquella inesperada  situación nos serviría de lección . Caballo de Troya  había subestimado a los supuestamente << primitivos >> e << incultos >> hombres del siglo 1 . Algo se me ocurriría .
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 19 de abril , miercoles ( 44 )

Confundido entre los cantos rodados se retorcia una serpiente  de un metro de longitud . esta vez fui yo quien soltó una carcajada . Y aproximandome  al ofidio , lo atrapé  por la base de la cabeza  , levantándolo y mostrándoselo al descompuesto Zebedeo . Aquel asustado animal , único en la fauna  de Palestina  , era una pobre serpiente de agua  , incapaz de hacer daño y cuya dieta básica  eran los peces del lago . ( En los actuales mosaicos  de la iglesia de Tabja aparece un flamenco luchando con uno de estos apacibles reptiles del Kennereth . ) Juan , con los ojos desencajados  , suplicó que le perdonase y que << me desiciera de aquel demonio >>. . Era inconcebible  . A pesar de sus muchos años de intensa amistad con Jesús  de Nazaret , aquellos rudos pescadores  seguían aferrados  a toda suerte de supersticiones y maleficios . Claro que también era  posible que aquel terror hacia las serpientes  constituyera  una << ofidiofobia >> : un miedo patológico a estos ofidios , cuyas causas sólo puede desvelarse mediante un profundo análisis  psicológico del individuo . Para algunos autores  , la << zoofilia >> en general  - o miedo patológicoa los animales - podría valorarse como unn oculto rechazo a tener hijos .
Incapaz de sostener o alimentar tan desagradable  situación , me apresuré a soltarlo cerca del agua . El reptil , como imaginaba  , se sumergió al momento , desapareciendo en el yam . Y el discípulo , bañado en un sudor frío , se dejó caer sobre la arena  , exhausto y tembloroso . recogí mi calzado y , olvidando la travesura , traté de reanimarle , secando su frente . Durante breves segundos  me observó en silencio . De pronto , sus inquietos ojos negros se clavaron en los míos , preguntándome a quemarropa :
- ¿ Quién eres en realidad ? No te conozco y , sin embargo , te conozco . Yo te he visto antes...
Una lámina de fuego se propagó por mi vientre  y , adivinando una secreta intención tras las palabras de mi amigo , esquivé la delicada cuestión con una forzada sonrisa de perplejidad , añadiendo algo que él ya conocía :
- Lo sabes bien : un torpe griego que , al fin , ha encontrado la Verdad .
No aceptó mi explicación . Y con la audacia de su juventud continuó el acoso :
- ... ¿ Por qué el Maestro , nada más verte en la casa de Lázaro , te recibió como a un viejo y querido amigo ? ¿ Por qué tu interes por Él ? ¿ De dónde vienes ? ¿ Por qué desafiastes a los odiosos romanos , permaneciendo al lado del rabí mientras los demás huían ? ¿ Cómo puedes saber cuándo y dónde .... ?.
Autor :J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 19 de abril , miercoles ( 43 )

El fuerte analgésico no tardaría en surtir efecto . Así que , de mutuo acuedo , Assi y yo recomendamos a los hijos del Zebedeo que le permitieran reposar , administrándole dos nuevas dosis de aceite caliente durante la primera vigilia de la noche y al alba . La tercera correría de mi cuenta , en esa misma mañana del jueves . Santiago , algo más reconfortado por mis palabras de aliento , que restaron gravedad al lance , se opuso a que me marchara . Juan , en uno de sus infantiles arranques  , ante mi firme negativa a pernoctar en saidan , se precipitó hacia la puerta , apoderándose de mis sandalias y huyendo con la loable y sana intención de que , forzado por tal circunstancia , declinara  en mis pretensiones de partir hacia Nahum . Me asusté . Aunque resultaba improbable  que llegara a descubrir los ocultos microsistemas electrónicos , sí cabía la posibilidad y el grave riesgo de que - en uno de aquellos arrebatos - las destruyera o , simplemente , las escondiera , perjudicando así los planes de la operación . Assi y Santiago rieron la ocurrencia , anunciándome divertidos << que ahora si estaba perdido >> . Salí tras él , justo a tiempo para ver cómo cruzaba  la puerta de acceso al corral . Juan no se detuvo y , de un salto , se lanzó escaleras abajo , en dirección a la playa . En mitad de los empinados peldaños frenó e , indeciso , como si buscara un escondrijo para el calzado , echó una rápida mirada a las barcas varadas entre las redes . Le gritén para que cesara en aquel incómodo juego , pero , levantando las sandalias por encima de su cabeza , me desafió a que le diera alcance . Ágil como un gato , renunció a los últomos escalones  , saltando limpiamente sobre la costa . Maldiciendo mi mala estrella , corrí tras el alocado Zebedeo , hiriéndome los pies contra los guijarros . La persecución , en la que naturalmente yo llevaba la peor parte , se prolongó , playa arriba , hasta casi un kilómetro de Saidan . Agotado , cuando estaba a punto de claudicar , Juan se paró en seco . Le vi soltar las sandalias y , de espaldas , comenzó a retroceder con pasos inseguros y vacilantes . Frente a él se abría la gran colonia de tortugas de los pantanos . Me extrañó que no siguiera adelante . Aquellos quelonios eran tan torpes como inonfesivos  . Al darle alcance  , demudado , incapaz de articular palabra  , señaló hacia la negruzca  grava de la costa .
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 19 de abril, miercoles ( 42 )

Lo benigno y , en cierto modo , intrascendente del caso me autorizaba a intevenir , sin que por ello quebrara las rígidas normas de Caballo de Troya . En resumen , se trataba de lograr un progresivo reblandecimiento del cerumen , procediendo después a su extracción . Para ello , al menos durante los tres o cuatro días , debería suministrarle algún medicamento o pócima  que actuara como disolvente de la masa de cera . El problema era cómo hacerlo sin despertar suspicacias y , además , de inmediato . La doliente postración del Zebedeo así lo requería  . Sin demasiadas alternativas  , aché mano de la improvisación . Invocando una inexsistente receta del Libro de las sentencias , de Jesús ben Sirac , escrito ciento cincuenta años antes de Cristo , tranquilicé la conciencia médica del esenio , provocando la lógica admiración de Juan y Santiago . De momento había que trabajar con los únicos elementos a mano . Más adelante  , de vuelta a la nave , la preparación de los ungüentos sería menos heterodoxa y precipitada . Siguiendo mis instrucciones , Assi preparó un analgésico , a base de hojas de melisa ( cuyo contenido en aceite esencial con citral , citronelal , geraniol , linalol y tanino resultaba muy recomendable ) y unos granos de samê de- Sinta , un potente anestésico . Con identica diligencia  , Juan calentó en mi presencia  unos centímetros cúbicos de aceite puro de oliva  y , cuando estimé que la temperatura  había alcanzado los 20 o 25 ºC , vertí unas gotas en cada uno de los oídos  del paciente . Aquél fue el único momento en que el << auxiliador >> torció el gesto , reprobando en silencio mi actitud . pero , discreto y respetuoso para con los métodos de aquel médico extranjero , no dijo nada . En posteriores encuentros  , una vez ganada su confianza  , me confesaría  el porqué de aquel mudo reproche  . Tal y como relata Josefo , los esenios consideraban el aceite como impuro y , << cualquiera que accidentalmente entrara en contacto con él , manchaba su persona>> . Ésta era una de las razones que los obligaba a mantener la piel seca y a vestir siempre de blanco . Esta interesante secta - de la que también deberé hablar . se hallaba abiertamente enfrentada con las interpretaciones religiosas y los hábitos  de las castas sacerdotales judías . El Talmud , por ejemplo establecía la unción como una necesidad . << Tomar un baño y no ungirse - rezaba el Shabbat , 41 a -  es como poner agua en un jarro . >>
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 19 de abril , miercoles ( 41 )

Sin embrago , a pesar e estas y otras supersticiones que tuve oportunudad de presenciar , el << auxiliador >> - fruto de su dilatada experiencia - no estuvo desencaminado el el diagnóstico final . El zumbido , los fortísimos dolores de oídos y la pérdida de audición - sentenció con pleno convencimiento - podían ser síntomas de una otorrea o  de una otitis . ( Ambos males eran perfectamente conocidos desde muy antiguo ) Para Assi , como para el resto de los médicos de hace dos mil años , cada uno de los oídos recibía dos vasos , que llegaban por encima de los hombros . A traves de ellos entraba la vida o la muerte . La primera , por el oñido derecho y la segunda por el izquierdo . ( Una concepción derivada del poder que entonces se asignaba a la palabra hablada . ) Pues bien , según Assi , la causa de aquella posible sordera del Zebedeo había que buscarla en el desarreglo de los dos vasos que terminaban en la raiz de los ojos o en las sienes .
- En este caso - concluyó - lo más indicado sería una aplicación a base de sales minerales , hojas de legumbres o una oreja de asno en un ungüento base .
Desconcertado , no me atreví a replicarle .
-... Claro que , quizá , resultase más eficaz un emplasto de estiercol o cola de escorpión .... Tú , Jasón , ¿ que opinas ?
¿ Qué podía decir ? Simulé que relexionaba y , evitando un enfrentamiento directo , traté de ganar tiempo . Solicité de Juan una de las lucernas de aceite e , incorporando el torso del anciano , aproximé la candela a su oído derecho . Assi y los hermanos se apresuraron a ayudarme . A pesar de la precaria iluminación no tardé en constatar el posible origen del mal . Repetí la exploración en el oído izquierdo , llegando a la misma conclusión : las sensaciones acústicas percibidas por el Zebedeo y los posteriores dolores obedecían a lo que en medicina llamamos << acúfenos >> o << acusma >> Aunque esta pertubación aparece con frecuencia en la mayor parte de las enfermedades del oído , en ocasiones se debe a la natural acumulación en el conducto auditivo externo de cerumen ( una secreción cérea de las glándulas sebáceas de dicho conducto que , en ocasiones , se espesa formando un tapón ) ésta era la causa pricipal del trastorno . Un trastorno que , detectado a tiempo , no tenía por qué ofrecer excesivas complicaciones .
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 3 - 19 de abril , miercoles ( 40 )

Con suma delicadeza, a media voz , rogué al Zebedeo que me indicara cómo había aparecido el mal . Cerró lo ojos y , llevándose las manos a la cabeza , murmuró que <<  primero había sido aquel intenso sumbido , como si una nube de insectos revoloteara en su interior . Después llegaron los dolores , la pérdida de audición y los mareos >> . En un gesto de dolor ,  apretó las orejas con sus enormes y encallecidas manos . Levanté la vista hacia Assi , interesándome por su diagnóstico . El sanador , que pertenecia a la secta de los esenios y que había desplegado una intensa actividad como médico durante los años de la << vida pública >> de Jesús , atendiendo a los muchos enfermos  que acudían regularmente hasta Kefar Nahum con la esperanza de ser curados  por el rabí de Galilea  , movió la cabeza negativamente y , con toda franqueza , me expuso sus dudas . Desde que fuera reclamado por el Zebedeo - de esto hacía  ya cuatro jornadas -, la casi totalidad de sus observaciones  había resultado negativa . La memoria  , el estado general de conciencia del paciente  , posibles temblores  , expresión del rostro , color de la piel , cara y ojos , así como la respiración , olor del cuerpo e inspección diaria de la orina y excrementos eran normales . Los exámenes funcionales de Assi - no en vano había recibido adiestramiento en las excelentes escuelas de medicina de Alejandría  y en el per - ankh o Casa de la vida de Assi -, con movimientos  y giros de cabeza y extensiones y flexiones de piernas ( ante posibles luxaciones cervicales o traumas de naturaleza lumbar ) , se me antojaron oportunisimos y certeros . El problema , sin embargo , era mucho más simple .
-... En un principio - prosiguió Assi mediendo cada una de sus palabras  - llegué a pensar en una fuerte migraña . ocasionada por un mal viento .
Y mostrándome la colección de pócimas e infusiones que guardaba en su caja , añadió :
-Pero las aplicaciones locales de coriandro , semillas de pino , hígado de asno y ganso , natrón , tamarisco y huesos quemados de peces han sido infrotuosas .
El voluntarioso << auxiliador >> - Assi rechazó una y otra vez mi calificativo de rofé , afirmando que sólo el Bendito ( Dios ) tenía la potestad de sanar - probó , incluso , con uno de los ritos de trnsferencia del mal , muy común en el antiguo Egipto y recomendado para la << hemicránea >> o dolor en un lado de la cabeza . Durante cuatro días había frotado la cabeza del paciente Zebedeo con la de un pescado , intentando - con escaso éxito , claro está - << que los vasos temporales restituyeran el aire al enfermo >>.
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez