jueves, 14 de enero de 2016

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario , 25 de abril , martes ( 15 )

Y más allá de la vega  , escalando laderas , marciales legiones de olivos . Y sobre ellos  , recortando sus copas en el azul cristal de la mañana  , masas boscosas de algarrobos y nogales . Y en todas partes , acunadas en las vaguadas , asomándose en las terrazas escalonadas o desafiando los espolones rocosos de las pendientes , la auténtica  imagen de la abundancia y de la bendición divina para los Judios  : la vid . Las habia a miles , apuntaladas con estacas de madera de un metro de altura , dispuestas así para sostener y aliviar la futura y , seguramente , granada cosecha .
Mientras cruzábamos el vergel , fuente de vida  y de prosperidad de los notzrim ( nazarenos ) , algunos de los campesinos  más próximos  , al reconocer a la Señora  , alzaron sus brazos  en señal de saludo y bien venida . Otros , dejando sus azadones y aperos , se apresuraron a correr a su encuentro . Y al pisar el camino , con el rostro grave , comenzaron a batir palmas . El gesto en cuestión nada tenía que ver con lo que hoy , en el siglo veinte  , interpretamos como << aplausos >> . No se trataba  de un reconocimiento o de una manifestación de alabanza por el hecho de ser la madre del gran rabí de Galilea . Aquellos hombres , jóvenes y viejos  , aplaudían en señal de luto . Era esta una forma  de expresar su condolencia por el reciente fallecimiento de Jesús a cuyo duelo , obviamente , no habían asistido . Y María  , emocionada  , con los ojos humedecidos  , fue abrazando a la mayoría . En Nazaret , como sucediera en la vecina Caná , no se hallaban muy al tanto de la resurrección ni de las apariciones del << gigante >> . Tiempo habría de verificarlo y de asistir a las polémicas que dichas noticias levantarían entre los humildes y escépticos vecinos .
Y al rededor de las 08 horas y 30 minutos de aquel martes , 25 de abril , me encontré , al fin , a las <<puertas >> de Nazaret . Y entrecomillo la palabra porque , a decir verdad , sólo se trata de una figura literaria . Al carecer de murallas , la aldea , consecuentemente , no disponía de un acceso principal , propiamente dicho . Las << puertas >> las formaban al final - o el nacimiento , según se mire -del << paseo de las palmeras >> ( así fue bautizado por quien esto escribe ) , el cruce  y arranque  de los caminos  allí ubicados y un caño de agua que nanaba  ruidoso a unos veinte pasos a nuestra derecha .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario , 25 de abril , martes ( 13 )

El argumento , cuando se conocen los estudios  e investigaciones de especialistas como Loffreda , Manns , Bagatti , Daoust , Testa , Viaud , Livio , Jablo -Israel , Brunot , Carez , Brossier y tantos otros , resulta , cuando menos , irritante ... En cuatrocientos o quinientos metros , el camino rodó con docilidad desde la referida cota << 511 >> , hasta estabilizarse en la altitud mínima de aquellos parajes : los cuatrocientos metros . A partir de esta cota nos condujo rectilíneo , en su polvorienta blancura calcárea , a la meta final . Y despacio , con una María alborozada , traté de retener cada detalle  , cada rincón , de aquella vega  de medio kilómetro de longitud  , no excesivamente  ancha y resguardada  en sus cuatro costados  por muchas de las quince  elevaciones ya mencionadas . A uno y otro lado del sendero , los industriosos vecinos habían hecho prosperar un magnífico palmeral , del género Phoenix ( nombre hebreo de la palmera ) y que iba desde la recolección de su vigorizante fruto hasta la elaboración de miel , pasando por la confección de cestos , alfombras , cercas de madera , tejados y balsas , los habitantes de Nazaret habían sumado , con la implantación de aquellos soberbios ejemplares  de hasta veinte metros de altura y lánguidas y largas hojas , la nada despreciable realidad de un << paseo >> que poco tenía que envidiar a los de Jerusalén.
Bajo las copas verdeamarillentas de las palmeras datileras , la vega , en forma de << minifundio >> , florecía exuberante , surcada por una tela de araña de espejeantes acequias . Allí verdeaban orondas higueras << femeninas >> de cinco metros de altura , de hojas palmadas y rugosas . Y a la sombra de su prometedora cosecha  , la luz ( designación aramea del almendro ) . Toda una nube blanca de << luz >> eclipsando las diminutas y verdes flores  de los morales negros  . Y entre empalizadas de cañizos , disputando cada palmo de tierra  , un laberinto de hortalizas : bancales de habas de un metro de altura  , con las hojas dispuestas para un inminente estallido de flores blancas y aladas ; garbanzos de peludos y pegajosos tallos ; apretados cuadros de puerros  , ajos y cebollas ; grisáceos macizos de menta , nacidos al filo de las zanjas y canalizaciones de piedra  ; enanas rudas de flores  doradas y oscuras semillas medicinales ; perezosas y naranjas calabazas de pradera y la primera de las legumbres  mencionadas en la Bíblia  - la lenteja - , alimento básico en la dieta de toda familia judía .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo - 4 El Diario , 25 de abril , martes ( 12 )

Esta elevación , la más airosa , uno de los enclaves predilectos del Maestro  , al igual que el resto de los montes que la circundaban constituían el devanecimiento de la sierra de la baja Galilea , totalmente extinguida  en las llanuras próximas de Esdrelón , al sur de Nazaret . Uno de los tres senderos  mencionados arrancaba justamente al pie de la aldea  , rompiendo los huertos en dirección sur , hacia Afula y las referidas y fértiles planicies . A un kilómetro del núcleo urbano , este camino se bifurcaba  , desviándose hacia el oeste , a la búsqueda de Jafa y de las arterias que conducían a la costa .  La tercera vía importante  ( sin contar la nuestra  , procedente del este ) nacía , como la de Afula  , a las << puertas de Nazaret >> . Y encajonada  entre las colinas penetraba hacia el noroeste , rumbo a Séforis  , la capital de la comarca . A primera vista  , desde la atalaya  en que nos encontrábamos  , la población se presentaba  perfectamente comunicada  con el << exterior >> . Ciertamente  , Nazaret no se hallaba en una ruta  tal próspera  y frecuentada como la de Tiberíades . Sin embargo la riqueza  de su agricultura  , los cuidados caminos que partían de su extremo oriental y su relativa cercanía a ciudades más célebres o populosas la habían convertido en un lugar habitual y estimado por los comerciantes , caravaneros  y << mayoristas >> de productos del campo que , con sus reatas de burros , transportaban las cosechas , haciendo de intermediarios con los mercados y << minotistas >> de la región e , incluso , con áreas tan alejadas como la Decápolis  , la Perea o la propia Ciudad Santa . En este aspecto , como fui comprobando , reunia las ventajas de una aldea recóndita y apacible  , al margen de los tumultos  de Nahum , por citar un ejemplo , pero , al mismo tiempo , discretamente  << enganchada  >> a lo que podríamos  considerar el << progreso y la civilización esteriores >> . ¡ Cuán equivocados  están aquellos  que supones o imaginan a Jesús , << desterrado >> durante años en un poblacho sin vida y sin relaciones ! Y hablando de << equivocaciones >> , mientras iniciábamos el descenso , acudieron a mi memoria  esas absurdas << dudas >> de algunos escrituristas y exegetas del siglo XX , en relación a la << existencia histórica >> de Nazaret . El hecho de que no aparezca mencionada en los libros b´blicos  - afirman estos << sabios con orejas >> - hace sospechar que se trata de una << invención evangélica >>.
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario , 25 de abril , martes , ( 11 )

Podía admitirse que el origen de la dolencia  no fuese  un pecado cometido por el enfermo . En ese caso  , el o los culpables  había que buscarlos en la familia  o en sus antepados . Ésta , ni más ni menos , fuela la filosofía  que movió a los discípulos  a preguntar al rabí de Galilea cuando , en determinado momento de su vida pública , le presentaron a un ciego : << ¿ Quién pecó , éste o sus padres , para que naciera ciego ? >>
Mi sarcamos debilitó la vehemencia del Zebedeo . Pero , a partir de aquel enfrentamiento , Jasón , el griego , hijo de Tesalónica , fue borrado de su corazón . Y los cuatro escarpados , verdes y luminosos kilómetros que restaban a la aldea de Jesús fueron los más rensos e interminables de nuestra accidentada travesía desde las orillas del lago ...
Por mi parte , todo quedó olvidado cuando , a eso de las ocho de la mañana  , al coronar un cota de 511 metros , el bosque se abrió y María , gozosa , gritó el nombre  tanto tiempo esperado : << Nazaret >> , la blanca << flor >> entre colinas ... Jadeantes y sudurosos , obedeciendo un impulso común , nos deshicimos  de los sacos de viaje , cautivados  por aquel interminable  y montañoso verdor . La nazaret actual y su entorno no guardaban el menor  parecido  con el ondulado vergel que abrazaba entonces a la pequeña aldea en la que creció y vivió Jesús durante veintiséis años . Al descubrir  el racimo de casitas , plateadas en la distancia  , acurrucadas como una paloma indefensa  al pie de una de las elevaciones y materialmente  custodiadas y cercadas por toda suerte de plantaciones , huertos y bosques , mis pulsos se aceleraron . Y una íntima y gratificante  emoción - preludio de nuevos y notables descubrimientos  acerca de la figura  del Maestro  - colmó el alma de este ansioso explorador  . En un radio de un kilómetro , tomando como centro el poblado , llegué a sumar hasta quince suaves colinas , todas arboladas o salpicadas de olivos  , viñas , terrazas escalonadas  con florecientes  y apretados corros de trigo y cebada  y decenas de chozas y casas cúbicas , de una sola planta  , cuya blancura competía  con la de los tres caminos  que abrazaban la base del Nebi Sa " in , el monte de 488 metros en cuya falda oriental se refugiaba  Nazaret.
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya _ El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario , 25 de abril , martes , ( 10 )

Su compañera , en contra de la opinión de los discípulos  , había decidido esperarme . No tuve oportunidad de explicarles ... Al verme Juan estalló tachándome de << necio , inconsciente , lastre inútil y pecador entre los pecadores >> . . Le dejé vaciarse . . Y conforme remontábamos  un nuevo repecho , en un estéril intento de reconciliación , admití mi debilidad al detenerma frente a la gruta  , añadiendo que quizá sus palabras no hubieran merecido la aprobación del Maestro . Fui a herirle en lo más profundo , consiguiendo , justamente , el efecto contrario . Creo haberlo dicho . Juan de Zebedeo era un hombre valiente , rápido de reflejos  , imaginativo , astuto , fiel , con frecuentes cambios de carácter y con un defecto que , a buen seguro , le acompañó hasta la muerte  : una desmedida vanidad . Pues bien , al escuchar en mis pecadores labios  la palabra << rabí >> se revolvió como un gato . Tartamudeó y , aupandose hacia mi metro y ochenta centímetros , vociferó :
- ¿ Quién eres tú para mencionar al Santo ? ... Él me amaba  .... ¿ Puedes tú , griego cobarde y asustadizo  , decir lo mismo ? Yo y mis hermanos fuimos ordenados en la montaña de Nahum . Somos sus embajadores  . Y cuando Él aederas en la gehena ..., como ese leproso impuro ... El que peca contra su Hacedor recibe el castigo de la enfermedad ..
María trató de calmarle  . Pero , ofuscado , le ordenó que se mantuviera a distancia .
- ... Mírame bien , pagano ignorante , porque tienes ante ti a un elegido del reino . ¿ Puedes  hallar en mí defecto o enfermedad que me haga pecador ?
No sé de dónde saqué la paciencia  . Escuché en silencio . Sin mover un músculo . Y al entender que había concluido su feroz discurso me concedí la licencia  , por primera vez  en nuestra aventura , de confundir su soberbia con << algo >> que hacía tiempo había descubierto en sus pies  . Y señalando a la tierra  , armado de la más cínica de las sonrisas , le pregunté :
- ¿ Que me dices de esas callosidades ? ¿ No son una flagrante señal de la intervención de un espíritu inmundo ?
Entre las gentes fanatizadas por las normas religiosas , hasta un simple callo era motivo de verguenza . << Yavé - proclamaban los rigoristas de la ley - castiga con enfermedades  al culpable  , ya sea directamente , ya por medio de los ángeles >> Un cuerpo viciado , en suma , era la señal de un alma viciosa .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

miércoles, 13 de enero de 2016

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario , 25 de abril , martes ( 9 )

Durante un par de minutos  el cadáver andante me contempló incrédulo . ¿ Por qué no huía ? Para cualquier judío , incluso para los menos  escrupulosos con la ley, la lepra  , además de una impureza  , era la más flagrante manifestación del pecado . Todo leproso , por el hecho de serlo , era despreciado y repudiado , no sólo por el hipotético riesgo de contagio , sino , en especial , por << haber caído en desgracia ante Dios >> . << Auxiliadores  >> , sacerdotes , ricos y pobres , judíos o gentiles  procuraban distanciarse de estos << apestados >> , no concediéndoles  oro favor que el de , muy de tarde en tarde , arrojar a sus pies alguna que otra hogaza de pan o las ropas usadas . Y aunque espero referirme a ello en su momento , esta dramática situación hizo más encomiables las audaces aproximaciones del Maestro a los leprosos .
Conmovido ante la insondable tristeza de aquellos ojos negros - quizá lo único vivo en semejante despojo - le sonreí e , inclinando la cabeza , balbuceé un saludo . El viejo , al detectar mi acento , comprendió . Y agradecido por el gesto de simple humanidad de aquel griego correspondió con una frase que no he olvidado :
- Tú no necesitas la paz , amigo : la llevas dentro .
No era el momento de polemizar sobre tan discutible afirmación . Y con una nerviosa despedida  me distancié . Pero , súbitamente  , ganado por uno de mis peligrosos impulsos , di la vuelta , depositando entre los muñones de sus manos el frasco de vidrio , obsequio de Meir . El leproso lo inspeccionó y , sin comprender , levantó los ojos hacia el enigmático caminante  . Le animé a destaparlo . Y acercándolo a los descarnados labios  arrancó con los dientes la tela  de lino que lo sellaba . La fragancia del << agua de rosas >> le desconcertó . Supongo que intentó sonreir . Al no lograrlo bajó el rostro y las lágrimas corrieron hacia los corrompidos vendajes . Jamas volvería a verle .
Dejé atrás la hoz , impresionado por la triste suerte de aquel hombre y de los que , con seguridad , compartían cueva y enfermedad . Un Zebedeo colérico me aguardaba al final de la desembocadura ..
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario . 25 de abril , martes ( 8 )

¡ Dios de los cielos ! En efecto , era una voz humana . Al sonar en la boca de la cueva , aquel << ¡ ame ! >> , repetido insistentemente me hizo comprender lo que tenía ante mí .
Un nuevo << ame >> (  << impuro >> ) precedió a la aparición de unas manos y un rostro , parcialmente fajados con unos lienzos purulentos y destrozados por la miseria . Y los ojos de un anciano , tan asustado como yo , se clavaron en quien esto escribe . A gatas , desde la entrada , el infeliz volvió a gritar aquel << impuro >> , en tono amenazante . Y una inmensa piedad vino a reemplazar mis terrores . El lugar , cercano a lo que hoy se conoce como Ein Mahil , era el forzado reducto de una partida de leprosos , vecinos en su mayoría de las aldeas y pueblos colindantes . La ley y las costumbres les obligaban a permanecer aislados y , en caso de proximidad a caminantes o núcleos habitados , a proferir los mencionados gritos de advertencia . Lamentablemente , a causa de la ignorancia  en materia sanitaria  , el término << lepra >> se hizo extensivo a enfermedades  y dolencias  que nada tenían que ver con dicho mal . Como demostró S.W. Baron, bajo esta designación fueron incluidas tuberculosis óseas purulentas , contagiosas elenfantiasis , dermatosis , << lepras de cabeza >> ( probables alopecias ) , quemaduras graves mal curadas y hasta inofensivas calvicies en las que surgían manchas rojas o lobanillos . En el caso que nos ocupa , el anciano sí parecía presentar una verdadera lepra . Bajo los harapos  , unas manchas lechosas corroían los tejidos de las manos  y del rostro , desnaturalizando al individuo . Se trataba  , seguramente  , seguramente de una de las lepras más generalizadas en la Palestina de Jesús : la << mosaica >> o << blanca >> , hoy conocida como << anestésica >> . Aunque obviamente  , no tuve  oportunidad de reconocerle  , al ponerse en pie  y observar las ulceraciones y la parálisis que unitiliza algunos  de los dedos , imaginé  que la primera lepra  << tuberculoide >> . Nariz y mejillas - o lo que quedaba de ellas - representaban unas desiguales nudosidades abolladas , la mayoría  reblandecidas , y otras en estado terminal o ulceradas . Su aspecto famélico me hizo pensar también en graves lesiones viscerales . O mucho me equivocaba o aquel desgraciado no tardaría en morir .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario , 25 de abril , martes ( 7 )

El sendero siguió descendiendo , hasta entrar en una hoz de altas paredes que se prolongaba  alrededor de quinientos metros .  El discípulo aceleró el paso obligando a la Señora a seguirle casi a la carrera . A derecha e izquierda , en los taludes , descolgados  terebindos desafiaban la gravedad , auxiliados por grisáceos y no menos audaces matorrales de ezov , el nombrado arbusto bíblico , hoy conocido como << hisopo sirio >>  A los pocos metros  , un eco me sobresaltó . El Zebedeo  que debió percibirlo antes que yo , dudó . Amonoró la marcha  pero , al instante  , tirando de la mujer , emprendió una rápida  huida . Desconcertado giré en redondo , a la búsqueda  del origen del cavernoso ruido . Pero seguí ciego . El instinto me impulsó a imitar a Juan . Y sin meditarlo dos veces  , con el miedo hormigueando en las entrañas  , me lancé  en persecución  de la pareja  . No sabía  qué estaba  pasando y tampoco sentía  demasiados deseos de averiguarlo . Sin embargo , las cosas no eran , no iban a suceder como imaginaba...
Apenas iniciada la frenética  carrera , una sombra surgió por la izquierda  , en pleno terraplén . Y el eco , al llegar a su altura , se hizo claro , profundo y , en esos momentos escalofriante .
Sólo Dios sabe por qué me detuve . Medio estrangulado por un terror absurdo e irracional , con las pulsaciones  desbocadas , retrocedí hasta situarme frente a la << sombra >> . Mis amigos estaban a punto de alcanzar el final del pequeño desfiladero . El eco , efectivamente  , resonaba nítido en el fondo de la cueva que tenía ante mi . La hoz ofrecía  en aquel lugar una oquedad de un metro de altura  por otros dos de ancho , medio cerrada por el ramaje . Y despacio , muy despacio  , fui agachándome  , escrutando la oscuridad del agujero e intentando identificar los sonidos . María y el discípulo , a trescientos o cuatrocientos metros  , me hacían señales , gritando algo que no entendí . Y cuando me disponía  a alejarme , convencido de que podía tratarse de la guarida de alguna alimaña , el eco , más cercano , me erizó los cabellos . Algo reptaba  o arrastraba la tierra a su paso , precipitándose hacia la salida  . Con la voluntad y los nervios en desorden traté de retroceder . Pero el bastón se me fue de los dedos . Al inclinarme para recogerlo , entre los cada vez más cercanos  gruñidos  creí identificar un sonido humano : algo similar a un grito , mitad lamento , mitad aviso ... Algo parecido a << ame >>...
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario , 25 de abril , martes ( 6 )

Un profundo silencio cerró la oración de María . ¡ Qué radical transformación la experimentada por aquella mujer , antaño enfrentada a su primogénito ... !
Concluido el ritual reanudamos la marcha . La bella y personal << adaptación >> del Padrenuestro me animó a intentar el diálogo con mis acompañantes  . Y durante  un kilómetro tuve cierto éxito  . El Zebedeo volvió a distanciarse pero la mujer , a mi lado , me explicó que la primitiva plegaria  - el mencionado Padrenuestro - había sido escrita por Jesús en su lejana juventud y cuando ella , desgraciadamente , tenía los ojos del espíritu cerrados a la verdadera misión de su Hijo.
De pronto , cuando apenas llevábamos quince minutos de conversación  , Juan se detuvo . El abrupto terreno había descendido ligeramente - quizá nos hallásemos a unos quinientos metros  - y el sendero , a juzgar por el sol , empezaba a enderezarse hacia el oeste . Llegamos  a su altura  y , antes de que pronunciáramos una palabra , señaló hacia la izquierda de la vereda , recomendando silencio y precaución . Inspeccioné intrigado el bosque y la alta maleza que nos rodeaba , siguiendo la dirección apuntada por el discípulo . Pero no vi nada anormal . Y proseguimos la andadura  . Al Observar cómo el Zebedeo tomaba a María de la mano me alarmé . ¿ Había divisado algún animal salvaje ? Estaba avisado de la existencia  de osos pardos en los montes de Arbel , algunos de hasta 450 libras de peso , pero no disponía  de información sobre la presencia de estas fieras en las abruptas y solitarias colinas de Caná . A decir verdad , los ricos y cerrados bosques que se perdían en todas direcciones , constituían un hábitat ideal para osos , hienas rayadas , chacales , perros salvajes , zorros , numerosos ofidios e , incluso , leopardos . Agucé el oído pero sólo obtuve  el habitual ruido de fondo del bosque . Aquello me tranquilizó relativamente  . La proximidad  de una osa a la que hubieran arrebatado su cria - afición muy extendida entre los judíos y gentiles de entonces , que comerciaban con los oseznos - habría alertado y puesto en fuga a la mayor parte de los << inquilinos >> de la espesura .
Procuré no distanciarme , acariciando con mi mano derecha los dispositivos de defensa de la << vara de Moisés >>. Después del percance con la víbora no podía descuidarme ...
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario , 25 de abril , martes ( 5 )

El Zebedeo , con el odre en bandolera  , acudió junto a la Señora  y ambos , bajo la atenta mirada del funcionario , cruzaron el calvero en dirección oeste , deteniéndose  en el límite del bosque  . Allí , entre los troncos de los terebintos  más avanzados , se alzaba un rustico altar de un metro de altura  , construido con lajas de caliza superpuestas . María extendió su brazo izquierdo hacia el ara , abandonando el cuenco sobre la superficie  . El recipiente contenía una sustancia amarillenta , en forma de lágrimas , que , en un primer momento , me recordó el incienso de África . No estaba equivocado . Y pasando el candil del Zebedeo , éste aproximó la llama a las pajizas y demiopacas lágrimas que ardieron al punto con una luz blanca . Y una columna de humo espeso y nevado , de un penetrante y muy agradable olor se levantó hacia los sagrados terebintos . Aquel , en efecto , era uno de los árboles míticos del pueblo hebreo y aquélla una ceremonia no menos ancestral , conservada con respeto y amor por los galileos .
Y Juan , alzando los brazos al cielo  , entonó un pasaje del Génesis :
- Así dieron a Jacob todos los dioses ajenos que había en poder de ellos  , y los zarcillos que estaban en sus orejas .... Y Jacob los escondió debajo de un elah que estaba juntoa Siquem.
Concluido el breve cántico le tocó el turno a la SEñora . Pero , en lugar de recitar un pasaje bíblico , como era la costumbre , se dejó arrastrar  por  su  intrépido  y sensible corazón , elevando , con el incienso , una plegaria que , en parte me resultó familiar:
- ... Padre nuestro , que nos has creado , arrancándonos como un destello eterno de tu corazón de oro ... Que estas en los cielos ..... Que estas en los cielos  limitados de cada dolor y de cada enfermedad ... Que estás en la sangre que se derrama  ... Que estás en el cielo sin distancia del amor ... Santificado sea tu nombre  ... Santificado y repetido con orgullo , con la satisfacción del hijo del poderoso ... Venga a nosotros tu reino ... Llegue a los hombres la sombra de la sabiduría .... Venga a nosotros la brisa que impulsa la vela ... Venga pronto la señal de tu Hijo , mi añorado Hijo , venga a nosotros las otras verdades de tu reino ... Hágase tu voluntad en la Tierra y en los cielos ... Y que el hombre sepa comprenderlo... Que los espíritus conzcan que nada muere o cambia sin tu conocimiento .... Que no perdamos  el sentido de tu última palabra : << Amaos >> ... Hágase tu voluntad , aunque no la entendamos ... El pan nuestro de cada día  , dánosle hoy ... Danos el pan de la paciencia y el del reposo ... Danos el pan de la alegría  de los pequeños momentos  ... Danos el pan de las promesas ... Danos el pan del valor y de la justicia ... Y el fuego y la sal de la compañía ... Y también el llanto que limpia ... Danos , Padre , el rostro sin rostro de tu imagen .... Y perdona nuestras deudas ... Disculpa nuestros errores  como el padre olvida la torpeza del hijo ... Perdona las tinieblas de nuestro egoismo ... Perdona las heridas abiertas ... Perdona los silencios  y el trueno de las calumnias ... Perdona nuestra pesada carga de desconfianza ... Perdona a este mundo que , a fuerza de soledad , se está quedando solo ... Perdona nuestro pasado y nuestro futuro ... Y no nos dejes caer en la tentación .... Líbranos de la ceguera  de corazón ... No nos dejes caer en la tentación de la riqueza , ni en la miseria y estrechez de espíritu ... Libranos , Padre , de toda certidumbre y seguridad materiales ... Libranos .
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario , 25 de abril , martes ( 4 )

A unos dos kilómetros de la población, como venía diciendo , el camino se partió en dos . Y el Zebedeo , sin dudarlo tomó el de la derecha  . El paisaje  no varió sustancialmente . Los bosques de robles del Tabor , que dominaban las colinas hasta una altitud  de quinientos metros  , fueron escaseando , en beneficio de las cuatro especies de terebinto o pistacia propias de la zona .
A los treinta minutos de nuestra salida de Caná , cuando llevábamos recoridos más de dos kilómetros y medio , la senda desembocó en una menguada planicie , amurallada por el verde luminoso de una colonia de terebintos de cortezas exudadas , en las que la plateada y olorosa trementina espejeaba al sol naciente . El calvero se hallaba presidido por un peñascal , enrojecido por el alba  , del que brotaba un caudaloso venero . El manantial se precipitaba desde cinco metros de altura  , siendo recogido en un estanque semicircular , a manera  de depósito , del que arrancaba  el mencionado acueducto . La cota en cuestión - 532  metros - permitía la rápida  y permanente conducción del agua hasta Caná y su entorno , ubicados a cuatrocientos metros .
Al socaire de la peña  , vencida por los años  y los vientos  , se sostenía a duras penas una cabaña de troncos , con techumbre de paja  y retamas , tan abiertas  y desmelenadas que dejaban al descubierto una deteriorada  base de de tierra apisonada .  A la puerta del refugio, un hombre de mediana edad  , sentado a la turca  , seguía nuestros pasos con recelo . Pero el Zebedeo avanzó seguro , deteniéndose junto al estanque  . Saludó entre dientes y el individuo , cortés , replicó con una ligera inclinación de cabeza . Mientras el discípulo se afanaba  en el llenado del pellejo , Maria , desviándose hacia la choza , deseó la paz a su propietario . A renglón seguido , como si de una vieja costumbre se tratara , depositó en sus manos  una lepta ( un octavo de as : pura calderilla ), aguardando en silencio . Y el hombre  , que resultó ser el funcionario guardián del servicio de aguas de Caná  , desapareció en el interior de la cabaña  , retornando de de inmediato con un diminuto cuenco de barro en su mano izquierda y un candil encendido en la derecha . Se los entregó a Maria  y poco amante  , al parecer , de la palabra , volvió a sentarse a la puerta del cobertizo , pendiente de los tres forasteros .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

martes, 12 de enero de 2016

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario , 25 de abril , martes ( 3 )

En esa fecha , como fue dicho , estos peregrinos abandonarían Nazaret y , pasando por la aldea del << oso >> , le recogerían , rumbo al lago .
El cielo , abierto en grandes claros , prometía una jornada calurosa  . Fue una lástima no entrar en la población . Aquella pequeña ciudad - no hubiera sabido explicar por qué - me atraía intensa y especialmente . Ahora pienso que , en buena medida  , la causa se hallaba  en mi espíritu científico . Ardía en deseos  de << volver atrás >> y enfrentarme al supuesto prodigio del vino . Algo tan aparentemente  concreto y susceptible de análisis no podía escapar a nuestro método .
Juan y la Señora  , conocedores del terreno , ahorraron tienpo , bordeando Caná  por su flanco este . Y ágiles , con el espíritu pletórico - en especial Maria  -, disfrutando de la fragancia  del olivar que nos escoltaba  por la izquierda  , salvamos los quinientos metros  que nos separaban de uno de los tres senderos  que unían la aldea al resto del mundo . este camino nacía al sur de la población y , sorteando una entrevesada  y fértil área de huertos  , trepaba en dirección sureste , bifurcandose a cosa de dos kilómetros  . En este punto , el ramal de la derecha giraba cuarenta y cinco grados , perdiéndose en dirección sur .
Nada más pisar la estrecha y descuidada vereda , robada a un monte bajo y espinoso , el terreno , accidentado y convulso en los arededores de Caná  , se tornó tormentoso , preñado de barrancas y en continuo ascenso . El Zebedeo , con razón , forzó la Marcha , aprovechando el frescor del amanecer y de las cúpulas verdinegras de los bosques de algarrobos  y robles del Tabor que , con sus majestuosas copas de hasta veinte metros  de circunferencia  , dibujaban continuos << túneles >> en los que anidaban asustadizas cochas perdices y escandalosas urracas . Y en pocos minutos  , con un Juan impenetrable  a la cabeza , cargando el odre de agua del que no había querido separarse  , una María  en el centro  , ilusionada por el retorno a casa  y este explorador   cerrando el grupo , atento a las posibles  referencias geográficas , Caná quedó atras , como un nido blanco entre verdores  . Por nuestra derecha  , burlando vaguadas y desafiando las boscosas laderas , nos acompañó durante veinte o treinta  minutos una canalización de agua a cielo abierto , levantada a base de coraje  y de una blanca piedra caliza resquebrajada  , soldada con mortero . La obra , que ascendía hasta una cota de 532 metros , abastecía de agua a las casi 18 000 almas que residían en la ciudad de Natanael y a los huertos y plantaciones próximos ; en especial a los situados en la cara sur . Ni que decir tiene que el oportuno acueducto constituyó una inmejorable información a la ora de caminar en una u otra dirección.
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario , 25 de abril , martes ( 2 )

La irrupció de Meir , al que seguían otros cuatro hombres . alivió el trance . Eran hermanos de Natanael . Todos , vecinos de Caná . Prudentemente , con la sabiduría que proporciona la experiencia , el anciano << auxiliador >> había convenido con la Señora  y el Zebedeo que , hasta observar la evolución del herido , resultaba más sensato no dar aviso a la familia . Entre otras razones porque el padre de Natanael  , en cama desde hacía meses , había experimentado un preocupante empeoramiento . Unas cuatro semanas más tarde , recientes aún los mistriosos sucesos de Pentecostés , el discípulo recibiría la triste noticia del fallecimiento de su padre .
Feliz , Bartolomé  fue besando y abrazando a cada uno de sus hermanos  , gastando bromas  sobre el reptil que le había atacado y que comparó a << ciertos prebostes de las castas sacerdotales >>, responsables de la muerte  de su Señor . Y haciendo oscilar el mugriento saquito con huevos de langosta , que colgaba de su cuello , se burló cariñosamente de Meir , recordándole  el poder de los amuletos . El anciano guardó silencio , dando por buenas las chanzas de su amigo . Poco importaba  que así lo creyera . Él y yo sabíamos lo cerca que había rondado la muerte ...
El reconfortante desayuno --- a base de leche caliente con miel y panecillos de trigo - distendió el ambiente , proporcionándome  un nuevo dato sobre la escasa o nula acción del tóxico inoculado . Natanael , hambriento , devoró su colación sin el menor signo de disfagia ( deglución dificultosa ).
Y a las 05 horas y 42 minutos los primeros rayos  del sol rompieron el horizonte , iluminando el jardín con un halo escarlata . Las recientes lluvias , respetuosas con el << tesoro >> de Meir  , habían animado los macizos , abriendo decenas de capullos  , bendiciendo la tierra y saturando el aire con una sinfonía  de olores que , a no tardar , reclamaría  a zumbonas partidas de insectos  . Y en silencio , sosteniendo la plácida mirada del rofé  , me prometí volver .
El beso de la paz puso punto final a nuestra estancia en la casa de altos muros . Y a las puertas de Caná , rumorosa y naranja al saludo del alba  , Bartolomé  y los suyos se despidieron de María , del Zebedeo y de quien esto escribe con un optimista << hasta el viernes >>.
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario , 25 de abril , martes ( 1 )

Mi despertar no tuvo nada de plácido . Estaba a punto de amanecer . Los cronómetros de la << cuna >> debían marcar las cinco o cinco y media  de la madrugada . Alguien me zarandeó por los hombros  y , sumergido , como estaba  , en el abismo del sueño , no tuve conciencia  de dónde ni con quién estaba . Y adormilado , con la << vara de Moisés >> entre las manos y enganchado aún a las escenas de una terrible pesadilla  , en la que el módulo luchaba por atravesar una infernal tormenta  ( reminiscencias , sin duda  , de los graves momentos  vividos en el vuelo sobre el mar de Tiberíades ), pregunté - ¡ en ingles ! - << si el Maestro se hallaba a bordo >>
Al distiguir el perplejo rostro de María  , que trataba de despertarme  , caí en la cuenta del nuevo e involuntario error .
- Jasón , ¿ que lengua es ésa ? ... Vamos , es hora de partir .
La pregunta , gracias a Natanael , quedó momentáneamente sin respuesta . De pie  , con el semblante fresco como la brisa que irrumpía en la estancia  , apoyándose ligeramente en los hombros de la arrodillada mujer , terció en la escena  con una de sus habituales  bromas :
- Es la primera ve que veo a un maldito griego durmiendo en compañía  de un bastón ...
Con los ojos fijos en los de la Señora , aunque escuchando la ocurrencia del << oso >> ,me excusé con un amago de sonrisa , más propia  de un idiota  . No había duda  . El discípulo , catorce horas después de la embestida de la v´bora  , se hallaba  francamente  recuperado  . Superada  la crisis  volvía a se el de siempre  : charlatán , bromista , soñador e ingenuo como un niño . Él nunca lo supo pero , al verle restablecido , me alegré en lo más íntimo . Y esqivando deliberadamente  a la pertinaz e intrigada  María me refugié en Bartolomé  , examinando su mano izquierda e interrogándole  acerca de su estado . El edema  inicial casi había desaparecido  , aunque reconoció que todavía  experimentaba  pinchazos y dolores en el área de la mordedura  . La temperatura  y el pulso , estabilizados  , eran otra saludable  señal del retroceso de la infección . Lo mismo podía decirse  de su dicción y ritmo respiratório . Pero , cuando me disponía a examinar las pupilas , Juan de Zebedeo , desde el rincón donde crepitaba el fogón  , me gritó << que quitara  mis cobardes manos  de su compañero >>. Y la tensión del día  anterior  se espesó en la penumbra de la sala  . Obedecí a pesar de la atónita mirada  de Bartolomé que , lógicamente , no recordaba lo ocurrido al pie del trigal.
Autor : J.J.Benitez
Una abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario y ( 103 )

Y rebosante de felicidad - dudom de que alguien  le hubiera prestado jamás tanta atención  -, inició un lento e instructivo paseo frente a las estanterías . A cada paso señalaba un frasco o una cántara , anunciando  su contenido con solemnidad :
<< ... Hojas secas de rosas para aliviar la inflamación de ojos >>
<<... Flores para adormecer y controlar la menstruación ... Si se añade vinagre y agua , tanto mejor >>
<<... Un ciato de licor de rosas , con tres de vino , para el dolor de estómago >>
<< .... Semillas de color azafrán . Aún no tiene el año . Ideal para las muelas . No conozco un diurético mejor .>>
<< ... Inhalación para la nariz . Despeja la cabeza y las malas ideas . >>
<< ... Coronas de rosas . Controla las diarreas >>
<< ... Rosas con pan . Santo remedio para la ardentía estomacal >>
<<... Pétalos en polvo . Eliminan el sudor .>>
<<.... Agallas de rosas mezcladas con manteca de oso . No conozco sarna que lo resista . >>
<< .... Savia de rosas . Muy recomendada para el acné juvenil .>>
<<... Otra vez " agua de Rosas " . Para heridas y contusiones .>>
<<... Esencia de rosas . El mejor tratamiento para la locura .>>
<< ... Una rosa blanca , con todos sus pétalos de un solo lado . Proporciona un bálsamo que derrota la apoplejía .>>
<<... Rosas rojas . Colocadas debajo de la almohada adormece a los niños inquietos .>>
<< .... Aceite de rosas con polvo de acacia  . Frotado en el cráneo termina con las cefaleas .>>
<< ... Aceite de rosas con sangre de cocodrilo y miel . Ideal para el dolor de oídos . >>
<< .... Contra las enfermedades pulmonares , la tos y el resfriado .>>
<< ... Para el control de la sexualidad , los desórdenes del corazón y las borracheras .>>
<< ... Miel , clara de huevo y agua de rosas . Llevo años utilizándolo para curar la ronquera y la falta de voz . >>
<< ... Esta otra ayuda a conciliar el sueño . >>
<< ... Pétalos secos  . Si se mezclan con leche y pan alivia el mal de amores .>>
<<.... Perume de rosas . Para los desmemoriados .>>
Soy incapaz de recordar la totalidad de los brebajes y pócimas enunciados por Meir . Muchos de ellos  , naturalmente de dudosa utilidad .
Y poco antes de la << vigilia del canto del gallo >> ( hacia la 04 horas ) , tras comprobar que la calentura de Bartolomé  había remitido , mi incansable  y parlanchín amigo se retiró a sus aposentos , seseándome paz y fulminándome con un comentario que - a que ocultarlo - me tenía obsesionado :
- Hijo , tu curiosidad me ha recordado a otro viejo amigo , también griego , también llamado Jasón y también fiel seguidor del Maestro.
Y este explorador , sentado a la cabecera del herido , necesitó algún tiempo para conciliar el sueño . El cansancio , las emociones del viaje , aquella inquietante historia del << otro Jasón >> y el recuerdo de mi hermano se entremezclaron  con tal poder que fue preciso recurrir a una relajación mental y muscular para , al fin , recuperar parte de las humilladas fuerzas . ¿ Qué me deparaba  aquella recién estrenada jornada del martes , 25 de abril.
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 102 )

El esmerado parlamento , sin embargo , acabaría pronto . Y no porque ése fuera su deseo , sino a causa del agotamiento que terminó por enroscarse en quien esto escribe . Aun así , algo llegué  a retener en mi diezmado cerebro .
El Botánico confesó haber hecho buenos dineros con la cosmática y perfimería  derivadas de la destilación de los pétalos . Una vez incinerados , la ceniza resultante era muy apreciada para embellecer las cejas .
-  El propio Herodes el Grande - insinuó secretamente - tuvo a bien probar mi mercancía ... ¡ Ah , Jasón , qué sería del mundo sin perfumistas ! Todo en la naturaleza  tiende al equilibrio . Nosotros - sentenció -, los perfumistas , somos el regalo de Dios , bendito sea su nombre .. Los curtidores , en cambio , ensombrecen la Tierra .
Además del << agua de rosas >> , obtenida fundamentalmente por destilación , Meir confeccionaba y comercializaba otro producto - la << pomada de rosas >> ., igualmente estimado por las mujeres y los hombres . Supongo que << animado >> por el vino , terminó por confesarme el secreto de su fabricación :  Cuatro medidas de cera blanca derretidas en una libra de aceite de rosas .  A la mezcla se añade la correspondiente  medida de agua  y el resultado se calienta a fuego lento hasta que adquiera  una naturaleza traslúcida . Con ello , ayudado de medio log de agua y vinagre de rosas , se da fin al proceso , resultando un ungüentoque rejuvenece el cutis . >> La pomada en cuestión , a manera de mascarilla  , era consumida por hombres y mujeres de las clases medias y adinerada , preferentemente antes de acostarse  . También el jabón vegetal de uso común y al que se le añadía  ceniza de madera , presentaba una rica dosis de << agua de rosas >> , perfumándolo y haciéndolo más atractivo .
Al referirse al método de destilación - un procedimiento que se supone inventado en España hacia el siglo X - le rogué que me ampliara detalles . Meir hizo algo mejor . Con paso tambaleante  se aproximó a la mesa  de mármol . Le suguí intrigado . Allí me mostró  una basija  de bronce . La llenó de agua hasta la mitad y , tras vaciar en ella una pequeña ánfora  repleta de pétalos , llevó el recipiente al fogón , calentándolo a fuego lento . Lo cubrió con una tapadera  a la que se había fijado un tubo en espiral , también de bronce , de unos treinta centímetros . Al rato , un vapor aceitoso comenzó a circular por el rudimentario alambique  , siendo recogido , en forma de gotas , en un frasco que hacía  las veces de << condensador >>  . Concluida  la destilación , el anciano , orgulloso y agradecido por mi paciente escucha  , puso la reducida dosis de <<agua de rosas >> en mis manos , exclamando :
Es tuya ... Tus mujeres  bailarán mañana  de alegría .
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez
















































Caballo de Troya - El Diario del Mayor . Tomo 4 - El Diario ( 101 )

Los judíos sabían que , de surgir  la peste , disentería  , etc ., debían evitar las aglomeraciones en las calles estrechas , la utilización de platos  , cubiertos , ropa o alimentos  que pudieran haber permanecido en contacto con los infectados , procurando no salir de sus viviendas en cuarenta días . Estaba prohibido cavar pozos  en las inmediaciones de los cementerios  y cisternas . El agua debía ser hervida  cuando se tenía la menor sospecha  de contaminación . La carne , aunque su consumo no era frecuente entre las clases pobres , tenía que ser cocida  hasta que los parásitos  quedaran destruidos  . Desde tiempos inmemoriales  , la carne cocida  que no hubiera sido consumida  al segundo día  debía ser quemada . Naturalmente , quien disponía de semejante << jujo >> y no era un fanático de la ley no tenía muy presente la prohibición bíblica ...
Otro de los preceptos , muy difundidos entre los judíos y que nos llamó la atención a lo largo de toda nuesperipecia en Palestina , hacía alusión a los besos en la boca . La Ley << recomendaba >> evitarlos , en previsión de contagios . En su lugar estaba bien visto que el hombre besase al hombre en las mejillas , la frente o el dorso de la mano . El beso en los labios a la mujer  , al menos en público , era causa de escándalo y , en ocasiones , de repudio .
En este interesante capítulo de la higiene  , Meir se digno ilustrar a este ignorante  explorador  con una interminable  cadena de máximas , extraídas en su mayoría del saber popular y que , con el tiempo , serían incluidas en los escritos rabínicos  . He aquí algunas de las que más me impactaron : << El lavado matutino de manos y pies es más eficaz que todos los colirios  del mundo >> << El cambio de una costumbre es el comienzo de una enfermedad >> << Bebe solamente agua hervida >> << El que exagera el ayuno , será considerado pecador >> << Puede profanarse el sábado a causa de las parturientas , lo quieran éstas o no . >> << Es exigible  y recomendable una limpieza escrupulosa  del cuello uterino dilatado>>.
La intensa y prolija  exposición , por parte de mi anfitrión , de las excelencias médicas de la comunidad hebrea no podía concluir  sin un abligado canto a las virtudes  medicinales de las rosas , su gran especialidad .
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez
 

lunes, 11 de enero de 2016

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 100 )

Hasta allí acudían los pacientes  , formando largas colas y , al igual que ocurre en la actualidad en las clínicas y ambulatorios  , comentando entre sí las respectivas dolencias . Algunos << auxiliadores , no todos , , tenían la costumbre de << visitar a domicilio >> , convirtiéndose , con el paso del tiempo , en amigos de la familia . Si la población en que se asentaba un médicoera lo suficientemente  importante , la ley le exigía además  un certificado de los vecinos próximos  a su << consulta >> , autorizandole al ejercicio de su profesión en dicho lugar . La razón era obvia : en demasiadas ocasiones , la aglomeración de enfermos  a las puertas de la casa del rofé provocaba  altercados , ruidos y molestias que podían alterar la paz de la vecindad . El índice de enfermedades era tan crecido que no tiene nada de particular que las dolientes masas  , al tener noticias de un rabí << hacedor de maravillas >>, como califica Josefo al Maestro , le acosaron sin tregua . Conviene tener presente este aspecto puntual de la situación médico - sanitaria de la población judía para comprender , en su justa medida , lo que acontecería en la << vida pública >> de Jesús .
Por lo que ya sabiamos  y por las interesantes manifestaciones de mi nuevo amigo , la medicina judía  , desde los tiempos del Antiguo Testamento , podía calificarse de eminentemente preventiva . Y aunque  estas medidas estaban cimentadas en normas y principios éticos -religiosos , no cabe duda de que , en infinidad de ocasiones , resultaron de gran eficacia . << La limpieza corporal - rezaba un axioma  del Avodá zará , 20b - lleva a la limpieza espiritual . >> En efecto , aunque  los médicos  serios trabajaban con tratamientos más o menos racionales y << científicos >> ( dietas , compresas calientes y frías , suduración , curas de reposo , baños de sol , cambios de clima , gimnasia , sangrías , masajes , hidroterapia , psicoterapia . etc. ) , la ley vigilaba muy estrechamente el cumplimiento de la pureza , tanto a nivel humano como animales y cosas . La higiene concernía  , incluso , a la construcción de ciudades , estableciendo redes de alcantarillado y parajes muy específicos para el suministro de agua  o la construcción de cementerios . En caso de epidemias o enfermedades contagiosas , las poblaciones eran aisladas y las vestimentas y utensilios fumigados , lavados o incinerados .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - ( 99 )

Hablamos sobre la peligrosidad de las epidemias , transmitidas en ocasiones por las caravanas que cruzaban el pais  , por los alimentos  en mal estado , las moscas y la pésima educación sanitaria de la población , que << no distingía entre el agua  verde de una charca y la pura y cristalina de un pozo >>
- La gran mayoría - exageró - mueren a causa de sus propios errores y de su desconfianza hacia los << auxiliadores >>.
Quizá en este último aspecto si le asistía la razón . Durante mucho tiempo , la profesión de << sanador >> figuró entre los << oficios despreciables >> . Poco a poco , la honradez y eficacia de hombres como rofé de Caná limaron recelos y susceptibilidades  , hasta el punto que , tal y como señala el Sanhedrín , 17 b , en tiempos de jesús estaba prohibido vivir en una ciudad , pueblo o comunidad donde no hubiera un << auxiliador >> . Por supuesto , esta norma jamás llegó a cumplirse al pie de la letra ...
Sin embargo , la figura del médico fue adquiriendo prestigio y , lo que era mas importante , confianza . La Ley les asignaba  unos horarios  , estableciendo que << un médico que trataba sin cobrar , no valía  nada >> Había << auxiliadores  >> destinados  a lugares muy concretos  , con la exclusiva misión de valorar las indemnizaciones correspondientes en caso de accidente. El ejercicio de la profesión se hallaba bastante bien  regulado . Y aunque la política  de << hacer la vista gorda >> ya estaba inventada  , cada rofé necesitaba una autorización especial para ejercer como tal . . El caso de los << médicos >> extranjeros  era aparte  . Los judíos más rigoristas clamaban por su persecución y destierro . En el escrito Baba cama , 85ª puede leerse a este respecto : << Una persona no debe permitir  que le trate un médico que atraviese todo el país  , proveniente  de tierras extrañas , pues éste no conoce lo suficiente  las características del medio hambiente  y las influencias climatológicas. >> No les faltaba  razón pero , como en todo , entre los << sanadores >> paganos  los había buenos y malos . Y la gente sencilla  hacía caso omiso de la ley , siempre y cuando el extranjero demostrara que conocía el oficio .
Las << consultas >> de estos médicos , judíos o gentiles , se hallaban en los lugares  más insospechados : en las plazas públicas , en los mercados  , en el templo , en las posadas y en el propio domicilio del rofé .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 98 )

En contra de lo que hoy podamos imaginar , muchos de estos << auxiliadores >> , aunque lo ignoraban casi todo sobre la estructura y funciones del cerebro , sabían o intuían que el pensamiento y la razón humanos  tenían su sede en dicho órgano . Sin embargo , estaban convencidos  de que las cefaleas  e infecciones de nariz  y oídos  tenían su origen en los << malos aires >> . Creían igualmente que muchas de las enfermedades de pulmón , hígado e intestino se debían a << gusanos >> . Meir dedicó una larga perorata  a la << maldad >> de la sal y a los trastornos digestivos , ocasionados - según él - por la falta  de liquidos . También la retención de la bilis  , confirmó el anciano , era causa de ictericia y la detención de la diuresis , de hidropesía . Hablamos del miedo y de las palpitaciones cardíacas y las alteraciones del pulso que puede ocasionar .
Mi asombro no tuvo límite cuando , al hablarme de las << funciones de bombeo >> del corazón , algo sobradamente conocido en aquel tiempo , el desconcertante galileo me dio a entender que eminentes colegas suyos habían conseguido averiguar el volumen  de sangre contenido en el cuerpo humano . No logré que me revelara el método en cuestión pero las cantidades eran bastante exactas : alrededor de diez log ( unos cinco litros ) para el hombre adulto y algo más de seis log ( unos tres litros ) para una mujer de tipo medio . Desafortunadamente , estos datos quedaban oscurecidos por otra creencia  , muy poco científica . Para los << mádicos >> judíos  del siglo I el peso del hombre lo integraban , fundamentalmente , el agua y la sangre . << Si el individuo era justo , ambos elementos aparecían a partes iguales . Si , en cambio , era un pecador , el agua dominaba  sobre la sangre , convirtiéndole en un " hidrópico " . En caso contrario , también a causa de su iniquidad , la persona caía víctima de la lepra .>>
En esta caótica red de aciertos y supersticiones , uno de los aspectos mejor conocidos por los << auxiliadores >> de Israel era la fisiología dem la menstruación . Desde muy antiguo , debido a las prohibiciones b´blicas , este tema  había sido exhaustivamente  investigado aunque , con el paso de los siglos  , llegó a convertirse en una pesadilla , al menos para los escrupulosos de la Ley  . Baste decir que la mestruante judía era considerada impura por espacio de siete días , durante los cuales quedaba prohibido el trato carnal.
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 97 )

Al interesarme por los huesos humanos  que guardaba  en la urna de vidrio , sonriendo pícaramente  , manifestó que él era un << auxiliador >> que trabajaba , tanto en la teoría como en la practica  . Y confesó haber cocido un esqueleto completo , a fin de estudiarlo . Sus conocimientos  anatómicos  , sin embargo , dejaban bastante que desear  . Llegó a citarme algunas vísceras y ligamentos  óseos  , pero confundía  e identificaba  los músculos con << un todo carnoso >>  . El esperma humano , ante mi sorpresa , entraba de lleno en el capítulo óseo , siendo calificado de << hueso imperecedero o de luz >> Y aunque gozaba  de un notable conocimiento del proceso de gestación , las propiedades del semen , como vehículo de trasmisión de la vida  , eran prácticamente  desconocidas . Con gran orgullo llegó a enumerarme más de cuarenta enfermedades  , bien somáticas o funcionales , incluyendo malformaciones y lo que ellos entendían por enfermedades quirúrgicas . Pero donde mostró mayor locuacidad y entusiasmo fue en el relato de sus ensayos y experimentos . Aquella estancia , como sospechaba  , era su << sala de operaciones >> . Allí , según confesó , había llevado a cabo toda suerte  de trepanaciones , amputaciones y extirpaciones , incluyendo una cesárea . Aturdido , no me atreví  a entrar en detalles . Eso sí , tímidamente , solicité su criterio acerca de la prioridad en caso de riesgo de muerte . En tal supuesto , ¿ quién debía ser salvado : la madre o el feto ? Astuto , se refugió en la norma  , confirmando lo que ya sabíamos a traves del escrito Yebamot: la vida de la madre tenía preferencia . Naturalmente , su << botica >> encerraba abundantes y poderosos narcóticos , tales como las solanaceas belladona , beleño y mandrágora que , merced a su contenido de alcaloides tropánicos , le permitían anestesiar a los pacientes  . El audaz rofé había saturado centenares de heridas , << refrescando previamente los bordes >>. Y tenía noticias , aunque no había llegado a semejantes << excesos >> , de la reciente  apertura  artificial del ano de un recién nacido . Se había atrevido , eso sí , con la introducción de sondas de fibra vegetal por la garganta y con la castración de cerdas para la ceba , deduciendo , a juzgar por los resultados  en los animales  , que la extirpación de la matriz en la mujer  - en contra del pensamiento judío - no era causa de muerte . Según comentó , estos experimentos  , como otros muchos  , habían sido realizados previamente por médicos  y cirujanos de Alejandría .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antinio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 96 )

Aunque las influencias mesopotámicas , griegas y egipcias  eran innegables , el viejo rofé  de Caná , botánico , cirujano , sanador e investigador  , tenía sus propias y muy personales opiniones , desconfiando , por ejemplo , de la eficacia de muchas de las reglas sanitarias  que se imponían al pueblo en forma  de ceremonias religiosas y que se remontaban a los oscuros tiempos de Moisés . ( De los 613 preceptos  y prohibiciones de la Biblia , 213 son de naturaleza higiénico - sanitarias . ) Aceptaba , sin embargo , que la sangre podía ser el << vehiculo >> del alma humana , mostrándose en absoluta concordancia con las doctrinas sumerias .
Con infinito tacto , fingiendo ser un lego ansioso de conocimiento , fui arañando pequeñas y grandes ideas , siempre útiles en nuestra misión . En el capítulo de la sangre , por ejemplo , se mostró conforme con las rigidas prescripciones del Levitico , prohibiendo su derramamiento y la ingestión de cualquier alimento o bebida que pudiera contenerla . ( De hecho , al menos en la teoría de la ley , toda carne debía ser sangrada antes de su consumo . ) Donde no se mostró tan conforme fue en << esos ridículos principios de los astrólogos  de Alejandría y Babilonia que fijan los domingos , miércoles y viernes como los días propicios para las transfusiones de sangre >>.
Animado ante mi supuesta perplejidad siguió arremetiendo , mordaz , contra los que así pensaban :
- ¿ Sabes cómo justifican semejante necedad ? Porque los lunes y jueves - dicen - los tribunales del cielo y de la Tierra  se hallan ocupados y Satán , en su condición de príncipe de los demonios  , permanece activo como acusador .
-  ¿ Y por qué no los martes ? pregunté con un asombro que le complació.
- Ese día , según estos locos  , el planeta Marte se manifiesta especialmente agresivo . Y tienen el descar de recomendar el viernes como el día  ideal porque  las influencias astrológicas  , en tal fecha , son minimas , excepción hecha de la hora sexta ...
Meir , al igual que la generalidad de los << médicos >> judíos , conocia la << hemofilia >> , descubierta muy probablemente  , en el acto de circuncidar a los recien nacidos .
Cuando la enfermedad era detectada , la Ley prohibia  nuevas circuncisiones  en dichas familias . Y sabían , por supuesto , que era la madre la transmisora hereditaria  del problema .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 95 )

El resto , incluidos familiares  , amigos  y personas de toda confianza , fervientes  seguidores , incluso , del Hijo del Hombre , no pudo o no supo aceptarlo . Y los problemas  de los escasos defensores  de la resurrección , lejos de disiparse  con las apariciones , se vieron dolorosamente  complicados  . Esta conversación fue el ejemplo de la permanente  lucha que deberían sostener los discípulos  y la propia Señora  . Una lucha que sólo el difícil ejercicio de la fe  podía modificar en victoria . Y si ese hombre , como sucedía  con Meir , era , además , un << científico >> , el autoconvencimiento sólo podía esperarse con hechos comprobados  ; nunca con palabras o testiminios más o menos interesados .
Bien entrada la noche , el ímpetu de María decayó . Y abatida se rindió al sueño , descansando su cabeza sobre el pecho de Natanael . Meir me sugirió que durmiera unas horas . Pero , intrigado por la personalidad y el saber de tan singular personaje , decliné la paternal invitación , incitándole con mis preguntas a entrar en los asuntos que me interesaban . Por supuesto que había oído hablar de las << milagrosas curaciones >> de Jesús . Allí mismo , al otro lado del pueblo , en la casa de Nathan,  varios servidores y María aseguraron que el agua de seis tinajas de piedra se había convertido en vino.
- Yo , querido y curioso amigo - se sinceró el anciano -, también probé el jugo de la vid . Y puedo asegurarte que era excelente ... Pero , aunque reconozco el poder del rabí de Galilea , no logro entender el prodigio . Lo has escuchado de mis labios : solo creo en lo que veo..., y lo que veo no merece la pena . Es muy posible  que , desde el punto de vista  de un hombre que observa  y estudia la Naturaleza , muchas de esas curaciones sólo fueran producto de la fe de las gentes . Mis métodos y medicamentos son racionales . ¿ O es que me consideras tan necio como para tratar de remediar el mal de Bartolomé tal y como señala el libro sagrado ?Eso fue desestimado ya en tiempos de Ezequías....
La prudencia y objetividad de Meir , que conpartía en buena medida , me animaron a bucear en los conocimientos de la medicina que practicaba  y que , a grandes rasgos , representaba  la ciencia más seria  y avanzada de los sanadores judíos contemporáneos  de Jesucristo .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

domingo, 10 de enero de 2016

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 94 )

A media voz  , recreándose  en una olorosa copa de vino , Meir lamentó que << un hombre capaz de obrar un prodigio como el de Caná  no hubiera evitado una muerte tan injusta  y humillante >>. La Señora  y yo nos miramos  de nuevo . Y la madre del Nazareno , tomando las manos del sanador , le preguntó si estaba al corriente  de las << últimas noticias >> . Asintió con gravedad , relacionando dichas  novedades con la crucifixión . La mujer negó con la cabeza , informándole  atropelladamente  de las apariciones registradas en Jerusalén  , Betania , y de las más recientes , a orillas del yam.
Los ojos de Meir  , cargados de experiencia  , no se conmovieron ante las entusiastas palabras de su amiga  . Escuchó con atención . Formuló  algunas , muy pocas preguntas acerca de << ese cuerpo resucitado que ninguna de las mujeres reconoció >> y , apurando su copa , resumió su sincero y leal entender :
- Hija mía  , llevo cincuenta años entregado al estudio de la medicina  y de otros saberes. El cuerpo humano tiene doscientos cuarenta y ocho huesos y que las venas principales son tantas como como días tiene un año . He abierto cadáveres y puedo asegurarte que sus restos - el rofé señaló una de las calaveras - siguen ahí , conmigo y ahí continuaran ...
María , perpleja , intuyendo las conclusiones de Meir , le interrumpió , protestando . El anciano sonrió con benevolencia . Y acariciando los cabellos de la alterada galilea replicó sin maldad , pero con una contundencia que no admitía  discusión:
- ... Todos le echamos de menos  . Y todos , María  , deseariamos volver a verle  . Pero , que yo sepa , los muertos no regresan ... Ni siquiera los profetas .
La postura del << auxiliador >> de Caná  , hombre culto , equilibrado y amigo de la familia  , constutuía  el modelo de pensamiento de la mayoría de los hombres  y mujeres  de aquel tiempo en relación a la resurrección  de jesús  : Los creyentes  , en base a la lectura evangélica , pueden pensar que el indudable  hacho físico de la vuelta  a la vida del Galileo fue algo aceptado por la comunidad judía . Grave error . Sólo los muy íntimos , y con dificultades  , asimilaron esta ardua realidad.
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 93 )

En varias ocasiones  sus ojos y los míos coincidieron . Y en un diálogo sin palabras nos interrogamos mutuamente  . A diferencia  del Zebedeo , en su mirada no latía el rencor . Al contrario : gentil , me respondió con una cálida sonrisa  . Pero la valerosa mujer, tan destrozada como lo demás, se vió atacada por el sueño y el cansancio  , no pudiendo evitar alguna que otra cabezada  . Sin embargo , preocupada por el herido  , terminaba  por despabilarse , vigilando los lienzos  que humedecían las sienes de Natanael . Poco faltó para que ,  en tan grato paréntesis  , me decidiera a  hablar, confesándole mi verdadera personalidad  y propósitos . La sola idea  de que mis fustrantes actuaciones en el parto y con la víbora  pudieran cerrarme  tan vital fuente de información  sobre la llamada<< vida oculta  >> de Jesús  me tenía obsesionado  . Era mucho lo que restaba por conocer de ella y su familia eran los depositarios  del gran tesoro . No podía perder su amistad y , mucho menos  , su confianza ...
El regreso de Meir hizo inviable  esta cada vez más firme decisión . Pero me juré que , a la primera oportunidad , le abriría mi corazón , explicándole - empeño nada fácil - quien era y el porque de mi << cobarde comportamiento >>.
Casi lo había olvidado . Sin embargo , el hospitalario rofé estaba en todo . Era el sagrado momento de la cena .Verificó la temperatura  de Bartolomé y , tras invitarnos a las abligadas abluciones , depositó en el piso una bandeja  de madera  , generosamente surtida . Imité a María , lavando mis pies  y la mano derecha  ( utilizada habitualmente  para comer ) . Aguardamos  respetuosamente  a que el anciano concluyera  su rápida  bendición y , desfallecidosn , dimos buena cuenta del refrigerio : guisantes hervidos  en aceite  , tortas de trigo recién doradas , higos , dátiles , nueces peladas - uno de mis frutos  favoritos -, queso rancio  que , prudentemente  , no degusté y pescado salado y vino caliente devidamente aromatizado , cómo no , con esencia de rosas .
Siguiendo la recomendación de María , Juan no fue despertado . Y satisfechas las primeras hambres , la conversación se encauzó hacia el tema  predilecto de los allí presentes  : el Maestro.
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 92 )

Quizá fuera pronto para pronosticar , pero , a mi corto entender y parecer , el mal parecía remitir  . Ignoro  qué efectos  llegó a producir el brebaje  en el organismo del enfermo . De lo que si estpy seguro , como ya mencioné , es que el verdadero << salvador >> fue el Zebedeo ..
Y canturreando una serie de citas bíblicas , ayudándose con los dedos  , embadurnó la herida con el aceitoso y fragante producto .
Cubierta la mordedura y el edema  , el anciano , cuyo afecto por los hombres y la mujer era tan antiguo como la nieve de sus cabellos , captó la coqueta mirada  de la Señora  y , convirtiendo en pequeñas bolitas los restos  de la perfumada grasa , ofreció el plato a la madre del Maestro . Sus ojos chispearon  . Y decidida y alegre moldeó con ellas los cabellos de Natanael y , a continuación , su larga mata de pelo negro . Esta costumbre , muy de moda  en aquel tiempo , era compartida por hombres y mujeres , indistintamente . El portador , merced a la fragancia  de sus cabellos , hacía más agradable su entorno .
Al reparar en el Zebedeo y en mi mismo , la Señora se excusó , tendiéndonos  la escudilla  . Juan , víctima  de uno de sus frecuentes cambios  de carácter , se desentendió del gentil ofrecimiento . Respecto a mí , no supe que hacer , palpando la grasa con las yemas de los dedos . María , divertida , adivinó mi torpeza . y ordenando que me inclinara esparció y desmigó las bolitas entre mis cabellos  , frotándolos con ternura . Y mi profunda soledad se vio notablemente aliviada .
A las 18 horas y 22 minutos  , el ocaso , puntual , sumió a Caná  en una súbita oscuridad . Y el cielo , inquieto y amenazante  durante toda la jornada  , se habrió finalmente , precipitándose a tierra  en una mansa lluvia  . Y la marcha a Nazaret  quedó aplazada  . Bartolomé , más sereno , cayó en un profundo y reparador sueño . Meir se ausentó y , por espacio de una media hora  , ninguno de los tres y agotados peregrinos  intercambió palabra  alguna . El Zebedeo , rendido , terminó por acomodarse cerca del fogón , no tardando en dormirse . Y María y este explorador  , sentados uno a casa lado del enfermo , disfrutamos  del susurrante lamento de la lluvia  sobre las flores .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

sábado, 9 de enero de 2016

Caballo de Troya - El Diario del Mayor . Tomo 4 - El Diario ( 91 )

Por último , las posibilidades << gastronómicas >> de las rosas - hoy practicamente desconocidas - eran enumeradas con minuciosidad , elogiando la exquisitez de la miel , postres y bebidas que de ellas podían obtenerse . En un futuro , este incomparable rollo resultaría de gran utilidad en específicos y muy << especiales >> momentos de la operación ....
El anciano retornó con una casnastilla rebosantes de rosas rojas , blancas y otras de un bellísimo color óxido . Cada una - comentó mientras las deshojaba  - tiene su valor .
- Éstos - sentenció refiriéndose a los pétalos rojos -, los más fuertes , ayudan a contener un vientre << suelto >>.... Ésos - señaló a los de tonalidad blanca  - tienenun efecto ...
La voz autoritaria del Zebedeo , anunciando que el agua  se hallaba preparada , vino a interrumpir las cordiales explicaciones del botánico . Y concluyendo el corte de los peciolos  o partes más claras de los pétalos  , donde se encuentra el mayor volumen de humedad , mortero en mano se afanó en un rápido y hábil triturado de las hojas . El paso siguiente  fue el filtrado del jugo , volcando la escudilla de madera sobre un grueso paño de lino . El perfumado licor quedó almacenado en un segundo recipiente de bronce , listo para el nuevo proceso . Retiró  el agua del fogón y , con gran habilidad  , procedió a mezclarla  con el << zumo de rosas >> , hasta que el brebaje  adquirió el espesor de la miel . Por último arrojó sobre la pócima  trocitos de juncos  olorosos , unos puñados  de sales y una generosa ración de etrog ( el limón de la fiesta de los Tabernáculos ) , que contrubuyó a enfriar el remedio . Y ayudando a natanael a incorporandose le obligó a ingerirlo hasta la última gota .
Le tomó el pulso , recomendando a María que , en caso necesario , le enjugara el sudor . Y frotándose las manos  con satisfacción acudió al papiro de Cratervas . Esta vez , pendiente de la evolución del discípulo , me limité a observarle  a distancia . La flama que se agitaba en la mesa trasmutó en oro sus cabellos y el silencio llenó de paz el lugar . Terminada la consulta  fue derecho a uno de los sombríos  ángulos de la << biblioteca >> .  haciéndose con un panzudo frasco de cristal . Extrajo una porción de pétalos secos y , sometiéndolos al fuego , los redujo a cenizas . Un segundo viaje a la estantería  redondeó la manipulación . De una vasija de barro rescató una cucharada de grasa animal , extendiéndola  con mimo sobre un pequeño plato de madera . Y las cenizas fueron a mezclarse con la fina y grasienta película . Como era de esperar , la fragancia de los pétalos  se adueño la manteca . Y con el cadil en su mano izquierda y la escudilla en la derecha acudió al encuentro de Bartolomé.
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor . Tomo 4 - El Diario ( 90 )

Al descibrir  cómo me inclinaba  por encima de su hombro , tratando de leer , Meir , tan curioso como yo , preguntó  si me interesaba  de ciencia de Cratevas ( Cratevas , de sobrenonbre Rhizotomus ( cortador de raíces ) , fue un célebre botánico griego , médico del rey Mitrídates  Eupator  II de Persia ( siglo I a. de C .) al que dedicó , en su honor , dos géneros de plantas . ( Nota del Mayor ) Me retiré prudentemente  , asintiendo con la cabeza . Y depositando el rollo en mis manos  me invitó a repasarlo . Antes de que acertara  a agradecer  su confianza dio la vuelta a la mesa , saliendo al jardín.
El libro , por lo que pude leer  , era una copia de los fecundos trabajos  desarrollados  por el mencionado Cratevas  sobre botánica y , muy especialmente  , en relación a las supuestas propiedades  curativas  y medicinales de las rosas . En esta fuente  se inspirarían  otros grandes de la antigüedad , tales como Plinio , Dioscórides , Teofrasto y Galeno , entre otros , así como los herbarios de Grete y Aschan, en 1526 y 1550 , respectivamente  . Las descripciones del botánico griego m muy ajustadas a la verdad , se me antojaron deliciosas  . Clasificaba hasta treinta tipos diferentes  de drogas , todas ellas derivadas de las rosas . Como Plinio , las calificaba  de << astringentes y refrescantes >>. Describía  los procedimientos  para obtener el jugo benéfico , asegurando que eran recomendables para el dolor de oídos  , úlceras bucales , gargarismos , trastornos rectales , de matriz y estomacales , jaquecas por calentura  , náuseas , insomnio , irritaciones de la entrepierna , inflamación de los ojos , esputos sanguinolentos  , menstruaciones dolorosas o irregular , dolor de muelas , diarreas , hemorragias y un << etc . >> tan largo que , prácticamente , llenaba los seis metros  de que constaba el << libro >> . Tras apuntar prolijos consejos sobre las virtudes  de estas plantas , horas del día en que era conveniente su recolección , destilación y macerado de los pétalos  , Cratevas consumía decenas de columnas en otros dos singulares capítulos : la cosmética y la gastronomía . El método para obtener la célebre << agua de rosas >> , uno de los perfumes más solicitados  en los tiempos de Jesús , me pareció especialmente interesante . El ingrediente básicoeran los pétalos de << damasco >> , una de las rosas , de origen persa , de olor más penetrante  . << Se colocan en agua clara - rezaba el papiro -, en un recipiente de madera  , que se deja destapado bajo los rayos del sol durante varios días . Las gotas de aceite  que suben a la superficie  serán recogidas en almohadillas de lana , que luego se exprimiran dentro de un frasco , sellando el recipiente ... >>
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 89 )

Mi aparente mansedumbre  terminó de exasperarle , exigiendo a Meir que me arrojara de su casa . Fue la única vez que vi endurecerse el rostro del anciano . Y recriminándole tanta violencia  lamentó que hubiera olvidado tan rápidamente las sabias palabras de su << difunto rabí >> . María y yo nos miramos  . El viejo y bondadoso sanador de Caná  - que compartía la filosofía del Hijo del Hombre - no parecía  informado de los últimos y prodigiosos acontecimientos . Era lógico . Las noticias  acerca de la supuesta resurrección del Galileo y de sus apariciones no habían llegado aún a la remota aldea . Y un destello de alegría  clareó el verde hierba de los ojos de la Señora . Pero , cuando se disponía a anunciarle la buena nueva , Meir , dando la espalda al confuso Zebedeo , me rogó que disculpara a su joven y fogoso amigo .Asentí sin reservas . . Y el rofé , recuperando la placidez , me interrogó sobre las características  de la serpiente . Simulé no recordarlas con exactitud , deslizando , con toda intención , el detalle de los << cuernos >> ...  Fue suficiente . Identificó la víbora  , lamentando la pérdida  . Sugún dijo , esta clase de ofidios , previamente cocinados  , dana un exceleste resultado como antídoto contra la lepra . Dadas sus notables virtudes como sanador quise creer que el auténtico interés por la cerastes cerastes no radicaba exclusivamente  en el discutible remedio contra las lepras , sino en las ventajas que , desde el punto de vista médico , podía reportar la identificación y examen del animal .
Y olvidando el incidente  , supongo que conmovido por mi docilidad ante al ataque de Juan , tomó la lucerna que había rellenado , indicándome que le acompañara . Se enfrentó a la estantería  del fondo de la sala  y , paseando la luz arriba y abajo , retiró uno de los rollos . Consultó la inscripción existente  en uno de los extremos y , seguro de la elección , regresó a la mesa . El libro , confeccionado en papiro de Sais , más estrecho y económico que el << real o Augusta >> ,  se hallaba armado a la manera egipcia  : con las hojas cosidas unas a otras , formando una una larga tira que se arrollaba en dos palos cilíndricos . Y a la luz de la lámpara  lo fue desenrrollando con la mano izquierda  , revisando la apretada grafía griega , al tiempo que , con la derecha , procedía a arrollar lo que iba leyendo y consultando . A los pocos minutos se detenía sobre una serie de columnas . La << página >> en cuestión presentaba varias ilustraciones , que describían las partes más destacadas de las rosas .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 88 )

Por último , tras inmovilizar la extremidad superior , provocó una minúscula herida incisa en la piel del antebrazo . Unas gotas de sangre  , procedentes de los capilares  , amanecieron al momento entre la abundante vellosidad . La hemostasia ( coagulación ) no se hizo esperar . Y Meir  , lanzando un suspiro  , se dejó caer , sentándose  sobre los talones . Observó a Bartolomé  y , dirigiéndose a la mujer , formuló una pregunta que , por supuesto , nadie supo clarificar .
- ¿ Diarreas ?
María titubeó . y el anciano , descubriendo las piernas de Natanael , exploró el estado de su saq o taparrabo. Negó con la cabeza y , palmeando cariñosamente el rostro del discípulo , comentó divertido:
- Parece que has tenido suerte ... << tapón de cuba >> .
Los ojos de María  se iluminaron . Y Meir  , alza´ndose , se dirigió al rincón en el que permanecía el Zebedeo . La Señora , entonces , arrodillándose , situó la cabeza del herido sobre su regazó , acariciando sus cabellos e invitándole a descansar . Aunque una taquicardia parecía  descartada por el momento , la quietud resultaba  muy aconsejable , en orden , sobre todo , a evitar el aumento de absorción producida por la vasodilatación . Y comido por la curiosidad traté de de conocer los siguientes movimientos del rofé . El el ángulo parpadeaba  rojizo un horno de ladrillo  de ocho fuegos  . En uno de ellos  , al cuidado de Juan  , bullía una marmita de cobre . El anciano , complacido alte el hervor del agua  , indicó al Zebedeo que permaneciera vigilante  , evitando que se apagaran las llamas  . Acto seguido le interrogó sobre los restos de víbora  . Y señalando hacia María  , le hizo ver que era ella  quien los había recogido . La Señora , a su vez , remitió al anciano a este desolado explorador . Y digo bien : desolado porque el manojo de lirios  que envolvía  al ofidio había desaparecido . Lo más probable  es que se hubiera desprendido del ceñidor en la caída  junto a los huertos de granados . Mis excusas fueron entendidas y aceptadas por María y el << auxiliador >> . Juan , en cambio , profundamente dolido con aquel << farsante >> , resucitó su cólera  , descargando una cruel intolerancia para conmigo .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

viernes, 8 de enero de 2016

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 87 )

La respiración de Bartolomé , quizá al saberse en manos de Meir , recuperó un ritmo aceptable  . Y abriendo los párpados exploró las pupilas . La Señora , atenta , aproximó la lucerna  al pálido rostro del << oso >> . Su pulso , tembloroso , no pasó desapercibido para el anciano . La midriasis o dilatación de ambas pupilas era normal . Aquél era un buen síntoma  . Y Meir , retirando con dulzura la mano que sostenía la luz , preguntó a Maria :
- Hija , ¿ quién es el enfermo ? ... ¿ El o tú ?...
La Señora bajó los ojos , disculpándose . Y Juan , devorado por la impaciencia  , apremió al << auxiliador >> con una insolencia similar a la que yo había soportado en el lugar del incidente . Meir no se inmutó  . Y por toda respuesta , sin perder la compostura , le ordenó que calentara agua . El Zebedeo obedeció , dirigiendose a la esquina izquierda de la estancia . Y quien esto escribe se
sintió complacido ante la firmeza y tolerancia de aquel hombre .
El << auxiliador >> dirigió sus manos a los músculos intercostales y al diafragna del discípulo . Palpó y , satisfecho , bromeó acerca de su glotonería  . Supuse que no había hallado signo de curarización o paralización de dichos músculos .
La astucia y conocimiento del rofé me entusiasmaron . Las chanzas sobre el abultado vientre  , amén de relajar la tensión del momento , guardaban otra solapada intención : verificar los posibles trastornos en la dicción . Y el de Caná , con ciertas dificultades en la pronunciación , abusando de su amistad con el anciano , le << envió a los infiernos >> .  Meir se dio por satisfecho . Y regresando a la mesa de mármol tomó un pequeño punzón , flameándolo en la llama de la lucerna  . Desinfectado  y enfriado , se arrodilló de nuevo ante el enfermo , practicando una serie de meticulosos pinchazos en el edema que deformaba la mano . Al tocar el área de la mordedura Bartolomé no reaccionó . La acción neutóxica del veneno había insensibilizado dicha zona . Afortunadamente no sucedió lo mismo con el resto de la hinchación . Natanael acusó el dolor . Torció el gesto y maldijola la casta del sanador .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 86 )

A mi izquierda , próximo al umbral que había traspasado tan << impetuosamente >> , distinguí a Natanael , recostado en una estera de ojas de palma y reconfortado por sus amigos . Sin las ideas muy definidas respecto a lo que debía o podía hacer , permanecí junto a la puerta  , espiando los pausados movimientos del << auxiliador >> . Cuando la mortecina luz , robada al aceite de oliva  , fue suficiente para no tropezar , sin prisas , como si el << problema >> de Bartolomé  no fuera con él , comenzó a trastear en la mesa  de mármol negro que presidía  la << biblioteca >> . vertió una carga  de aceite ( alrededor de un decilitro : suficiente  para unas seis horas y media  ) en un candil de yeso , alumbrando el tablero y el desorden que sontenía : redomas , lebrillos y pequellas ánforas de doble mango con hermosas decoraciones rojas y negras sobre fondos blancos , que adiviné repletos de bálsamos , brebajes , polvos , emplastos e inhalaciones . Entre los útiles del << boticario >> llamó mi atención una urna de vidrio , del mejor estilo herodiano , y varias bandejas de arcilla . La primera guardaba  dos calaveras   y otrosm huesos  humanos pertenecientes a una extremidades inferiores . Un << sacrilegio >> como aquél sólo era posible en Galilea ...
En las bandejas , muy apreciadas por los judíos  por su escasa absorvencia  , que hacía  innecesaria la purificación ritual , descansaba  el << instrumental >> quirúrgico : cuchillos  de piedra , hierro y bronce  , sierras cortas y dentadas , afilados escarpelos  ( en metal y concha de tortuga ) , tijeras de cirujano , fórceps  lisos , etc. Y en uno de los extremos  de la caotica  << mesa de trabajo >>  , dos vaciados circulares , rebosantes de una tinta negra y espesa . Al lado , amarradas en un mazo , las plumas habituales : carrizo ( los calamus ) cortados oblicuamente y hendidos , ancestros de las actuales plumas de metal , y esponjas , indispensables para borrar la tinta .
Cumplida la alimentación y el encendido de la lámpara que gobernaba  la mesa , Meir , sin perder la sonrisa  que le caracterizaba  , se arrodilló ante el enfermo . Encomendó a la mujer su pequeño e inseparable candil y , sin más preámbulos  , con movimientos calculados , inspeccionó la mordedura  y el edema . Lenta , silenciosa y prudentemente fui acercándome  al grupo . No deseaba  intervenir  . Tan sólo presenciar el quehacer del sanador .
Al tomar el pulso y buscar la temperatura  , la paz de aquellos  ojos azules parpadeó fugazmente . Pero , al punto , con una sabiduría innaa o aprendida en sus largos años  de combate con la enfermedad , se hizo de nuevo con ella , tranquilizando la incisiva mirada de Maria.
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 85 )

Y una larga y sarmentosa mano  , tendida con generosidad , me ayodó a incorporarme  . Agradecí el gesto  , escrutando el semblante del anciano que tenía ante mí . Sus cabellos  y barba  , casi albinos  , enmarcaban un rostro alto y estrecho  , ligeramente  bronceado y en el que  dominaban unos ojos claros  y confiados  . Sobre la Túnica  de lana  , igualmente blanca  , reconicí la << haruta >> : la pequeña rama de palmera  que dispinguía a los médicos  - mejor dicho , a los << auxiliadores >> - judíos . Su nombre era Meir  y reswultó un viejo conocido y amigo de Natanael  y de la familia del Maestro . Sus más de sesenta años  habían discurrido , casi en su totalidad , en Caná de Galilea , entregado al estudio de la medicina  en general y de las rosas  en particular . Su eficacia como rofé  - aunque él siempre rechazó este título - y su nobleza de alma  le habían grangeado la estima  y una fama  que nadie  osaba discutir . Pero esto iría  descubriéndolo  poco a poco . Primero en esta apresurada visita y , más adelante , al acompañar a Jesús en su vida de precicación .
L percibir mi turbación sonrió tranquilamente , sumando nuevas arrugas a los muchos pliegues de su noble rostro . Y sin pronunciar palabra alguna  se perdió en las tinieblas de la estancia . Segundos despues , la luz que portaba  prendía las mechas de otros candiles  , estratégicamente  colgados de las paredes  . Y la oscuridad fue retrocediendo , permitiéndome explorar lo que constituía  el lugar de trabajo del << auxiliador >> : una singular mezcolanza de << laboratorio - biblioteca - hospital >> ,reunidos en una  galería  sin ventanas , de casi veinte metros de longitud  por otros seis u ocho de fondo . Los cuatro altos  muros  , a escepción de la puerta de entrada  y de una segunda  abertura  practicada en una de las esquinas , a la derecha  del referido  acceso principal , se hallaban conquistados  por una red de estanterías  de madera , repletas de ollas , jarras , vasijas y recipientes  , muchos de cristal , con inscripciones en arameo , griego y hebreo , gravavadas o pintadas en sus paredes  . Y anarquicamente  almacenados  entre la cacharrería  , decenas de pergaminos , en cuero y piel , así como polvorientas tablillas de madera cubiertas de yeso o de una cera negra y dura . ( A diferencia de las denominadas << tabula  o tabla rasa >>, en las que era posible volver a escribir  raspando o vertiendo una nueva capa de cera sobre la superficie , estas tablillas eran destinadas a inscripciones permanentes. )
Autor :J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 84 )

¿ Los lugares favoritos de Jesús ? Hubo muchos . Y aquél fue uno de ellos . ¿ Quién hubiera imaginado que al otro lado de aquellos gruesos muros de piedras cúbicas y negras se hallaba uno de los rincones preferidos y habitualmente  frecuentados por el rabí de Galilea a su paso por Caná ?
Desconcertado , no supe hacia dónde mirar .
Nada más pisar el pulcro embaldosado de yeso , modelado a imitación de la madera , el aire dejó de ser aire  , haciéndome olvidar dolores y desconsuelos . Ante mí se abrió un tupido jardín , poblado exclusivamente  de rosas . Montañosos  macizos  escarlatas , blancos , amarillos y rosas  desdibujaban  los límetes de un patio en el que la bíblica << vered >> , cantada en Eclesiasticos , parecía  la única flor permitida . Trepando por paredes  y cañizos , levantándose sobre una tierra negra  y esponjosa , ancladas en ventrudas vasijas , en humildes cuencos de barro o en cisternas de basalto de todos los tamaños , florecían espléndidas rosas de Sidonia , del Sinaí , del monte Hermón , caninas , phoenicias y otros ejemplares silvestres que no supe identificar .
Embriagado , casi hipnotizado por el femenino temblor de los colores y por el sosiego de aquella tormentosa fragancia , a punto estuve de perderme en el angosto corredor que , jugando a laberinto , parcelaba el cuidado lugar.
En la zona oeste del gran solar se levantaba , como digo , un viejo caserón , todo él en piedra , cuya segunda planta hacía las veces de parapeto , protegiendo la delicada plantación de los terribles y abrasivos vientos de poniente . Hacia allí encaminé mis pasos , penetrando en una oscura pieza situada en el piso bajo . Cegado por la claridad exterior no reparé en el alto peldaño que daba acceso a la sala  y , torpemente  , perdiendo el equilibrio , fui a dar con mis huesos  contra el pavimento de suelo batido . Por tercera vez en aquella ingrata jornada  rodé cuan largo era , con el consiguiente  estrépito . Mi << presentación >> ante el venerable Meir no pudo ser más cómica  y deplorable ... Aturdido y rojo de verguenza me alcé  a la misma velocidad a la que había caido . Pero , a medio camino , la luz amarillenta de un candil  me salió al paso .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 83 )

Sin aliento  , percibiendo cómo las rodillas empezaban  a doblarse , luché por ganar aquellos  postreros pasos . Dios sabe que lo intenté . Pero , como le ocurriera a Juan , mis fuerzas se eclipsaron  y , antes de que acertara  a solicitar ayuda , caí desplomado , arrastrando al << oso >> . Y la pesada humanidad del discípulo me inmovilizó contra las piedras del camino .
Herido en mi amor propio me revolví , luchando por zafarme . Imposible .. De bruces  , con los ojos y boca cargados de tierra  y resoplando como un galeote , los débiles  intentos para apartar al << oso >> sólo consiguieron  quemar mis últimas energías . Me sentí ridículo .
Al poco , el concurso de Juan y del hombre que vi correr a nuestro encuentro salvarían tan grotesca  situación . Cuando acerté  a ponerme en pie , mi orgullo presentaba peores síntomas que mi integridad física . Había fallado de nuevo ...
Escupí el polvo y la rabia que secaban mi lengua . Y esta vez fui yo quien renegó de su pésima  estrella .
La Señora , providencialmente  , había alertado a un individuo que ahora , con el auxilio del Zebedeo , ayudaba a caminar a Natanael . Y con el cuerpo y el alma malparados  me apresuré a seguirles .
Al dejar atrás los frondosos huertos , los tres hombres , precedidos por María  , giraron bruscamente  a la izquierda , desapareciendo en un caserón de altos muros . Al fondo del sendero , a unos doscientos metros  , Caná se estiraba blanca  y silenciosa en un frente de casi un  kilómetro . Se trataba  , sin duda , de una pujante localidad . En esta ocasión , muy a mi pesar , apenas si llegaría a pisarla . Los próximos  acontecimientos  iban a desplegarse , fundamentalmente  , en aquella aislada y sin par casona  , morada de uno de los galileos más respetados y queridos en toda la región y al que había hecho alusión la vendedora del cruce de Lavi.
Y a eso de las cinco y media de la tarde , a una hora escasa del crepúsculo , sin saber muy bien lo que hacía  , crucé la cancela  de madera  , procurando no perder de vista a mis compañeros  de viaje . Un viaje que los imponderables habían convertido en una pesadilla . Quizá debiera ahorar al hipotético lesctor de esta íntima  confesión el relato de tan accidentada travesía  hacia Nazaret . Pero , obedeciendo al corazón , he creido bueno que compartiera también las penalidades de este explorador.
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez
 

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 82 )

Y María , asustada  , suplicó al Zebedeo un último esfuerzo . Ella misma , predicando con el ejemplo . tomó al desencajado discípulo  por las axilas , bregando por levantarlo . En cuanto a Juan , arruinado física y psíquicamente , sólo acertó a gimotear , maldiciendo su mala estrella  . La escena me sobrepasó . Y olvidando el estricto código , olvidándolo todo , aparté  suave pero firmemente  a la mujer , cargando al <<oso >> sobre mi hombro derecho , como si de un fardo se tratara  . Y de esta guisa , poco ortodoxa a decir verdad , emprendí el último tramo , con más decisión que posibilidades . La temperatura  del discípulo parecía  fluctuar . No había duda  : la infección continiaba propagándose . Y apreté el paso , respirando por la boca  y , como digo , sosteniendo más por mi férrea voluntad que por el poder de mis piernas . Así , mal que bien , me hice  con los primeros trescientos o cuatrocientos metros . La Señora , pendiente del maltrecho Zebedeo , me seguía a un tiro de piedra .
Aunque no habíamos  intercambiado palabra alguna supuse que el lógico destino era la aldea . No fue exactamente así .
Y al salir de una de las vaguadas  , el camino se enderezó , apuntando directamente a Caná . Y a derecha e izquierda  , protegidos por sendos muretes de piedra de un metro de altura  , se presentaron ante este agotado explorador  los famosos huertos de granado común que , en aquel tiempo , honraban y hacían célebre a la ciudad . Era ésta  , y no el vino , como se cree quivocadamente  , una de las fuentes de riqueza de la comarca . En Caná jamás prosperó la vid . Centenares , quizá miles , de troncos densamente ramificados  y hojas oblongas que no tardarían en poblarse de llamativas flores encarnadas , verdeaban las laderas , ofreciendo cobijo a festivas alondras y a las rezagadas avefrías . En una de mis visitas a Caná , en pleno verano , tendría la oportunidad de contemplar cómo muchos de sus habitantes  trabajaban la corteza de este delicioso fruto , preparándola  para posteriores labores de tinte .
De pronto , a unos trescientos metros  de las primeras casas , María nos rebasó , corriendo y gritando un nombre : << Meir >> Y con el manto flotando en el aire  la vi alejarse por el callejón que formaban los parapetos  de los huertos de granados , reclamando a voces al tal <<  Meir >>.
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez