jueves, 7 de enero de 2016

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 81 )

La Señora y yo reunimos los sacos  de viaje  y , cuando me disponía  a desclavar el gladius  de Juan , éste , girando la cabeza , advirtió a María  que no olvidara  los restos de la serpiente  . La Señora palideció . mirándome suplicante . Comprendí su aversión . Y necesitando sentirme útil . aunque sólo fuera como << recogedor de inmundicias >> , le ahorré el sufrimiento . Al << empaquetar >> las dos mitades de la víbira  entre los abandonados  lirios me pregunté  qué utilidad podía tener aquel traslado . Y tras recuperar la espada  me dispuse a seguirles , atacando los escasos dos kilómetros  y medio que nos separaban de Caná . Mi ánimo - a que ocultarlo - se hallaba mal trecho .
Consciente de la importancia de cada minuto , El Zebedeo forzó la marcha . Pero el agresivo camino  , en implacable ascenso y la torpeza de Natanael  , constituyeron un freno y un sufrimiento añadido a sus nervios  . Le vi detenerse . Tropezar . Recuperar el aliento . Cargar una y otra vez a su debilitado amigo y , finalmente  , cuando casi habíamos  arañado la cota de los cuatrocientos metros , desplomarse . María, jadeante , corrió en auxilio de ambos  . Pero el peso del << oso >> colmaba sus menguadas fuerzas . Juan , derrumbado en mitad del estrecho y pedregoso , bañado en sudor , respiraba ruidosa y frenéticamente  , derrotado por aquel kilómetro y medio de fatigisa ascensión . Caná , ajena a nuestro suplicio , se distinguía en lotananza , asentada  sobre una colina  de una altitud similar a la que acabábamos  de coronar . Según mis estimaciones , entre aquel punto y el encalanado amasijo de casas mediaban aún alrededor  de 800 o 900 metros . Un recorrido menos encabritado pero abundante  en pequeñas y regulares cañadas que hacían brincar al camino y sufrir al caminante . A pesar de lo irregular y rocoso del paraje , las tierras aparecían exhaustivamente cultivadas . A la derecha , en terrazas escalonadas , crecían el trigo y , en menor volumen , la cebada . Y a la izquierda de la senda , alejandose hacia las cimas de dos suaves elevaciones , ejercitos de olivos y de higueras dominaban el paisaje , haciendo buenas las palabras de Bartolomé  acerca de la <<  dorada abundancia >> de su pueblo natal .
Pero la forzada pausa duraría poco . Natanael , de improviso , rompió a vomitar .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - ( 80 )

Una y otra vez , por espacio de quince o veinte minutos , Juan de Zebedeo  repitióla frenética  succión bucal . Ignoro si fue  consciente de lo decisivo de su acción pero , a juzgar por los resultados  , a pesar de los riesgos de infección que conlleva siempre este procedimiento , una notable dosis  de veneno fue rescatada  , reduciendo la toxicidad local y general . No puedo estar seguro pero , en mi opinión , Natanael conservó la vida  gracias a su amigo . El problema  , en aquellos cruciales momentos  , era averiguar cuánto veneno se había difundido hacia el antebrazo y que vasos - danguíneos o linfáticos  - podían verse afectados . Las próximas seis horas resultarían decisivas . Si Bartolomé escupía  sangre era señal de que el veneno había circulado por el cuerpo , arrasando órganos internos , tales como pulmones , intestino , etc . En ese fatídico supuesto , dado que no estaba  autorizado a suministrarle uno de los antivenenos que figuraba obligatoriamente en mi << farmacia de campaña >> , la evolución del envenenamiento era impredecible .
Cuando el Zebedeo , despues de inspeccionar minuciosamente los últimos salibazos  , estimó que las succiones sólo arrastraban sangre , se hizo con el pañolón que le servía de << sudario >> ,  practicando un rústico torniquete a unos diez centímetros  en sentido proximal a la mordedura . El aspecto del << oso >> era preocupante . A la palidez  y las náuseas se unieron frecuentes  convulsiones y algunas << petequias >> o pequeñas manchas en la piel de la mano , formadas por la efusión de sangre . El Zebedeo le animó a levantarse . Pero su debilidad y el shock no se lo permitieron  . Me ofrecí a ayudarles . Juan , inflexible  , me rechazó , ordenando que le entregara el odre del agua . Así lo hice . María , visiblemente preocupada  , susurró algunas palabras de aliento al oído de Natanael , restando importancia  a lo ocurrido . Su tacto y prudencia eran encomiables . En tales circunstancias , el proceder más sensato era justamente ése , tranquilizando a la víctima  y propiciando que se << olvidase >> de la herida . El << oso >> bebió abundantemente y , casi a empujones , terminó por ponerse en pie . Y el Zebedeo , pasando el brazo derecho del inseguro y doliente vecino de Caná sobre su nuca  , cargó con él , emprendiendo el camino de la aldea .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 79 )

Entre maldiciones , la mayor parte dirigida  a este explorador  , Juan colocó la mano del << oso >> sobre su rodilla izquierda . Y haciéndose con el gladius  escupió sobre la punta  , limpiándola con el filo de la túnica  . Ordenó a la mujer que sujetara  la muñeca del compañero y , sin pérdida de tiempo , practicó una incisión lineal sobre las huellas de la mordedura , sobrepasándola  ligeramente e hiriendo hasta una profundidad de unos 0,5 centímetros . Bartolomé  , aunque amodorrado , reacionó y , con claros problemas de dicción , pidió a su compañero que utilizase << la piedra >> . Y el Zebedeo , cayendo en la cuenta de su error , profirió un nuevo exabruto , culpándome de su despiste  . Y mientra María  rebuscaba afanosamente  en el petate de viaje de Natanael , el << hijo del trueno >> , ciego de ira  , fue a clavarsu espada entre mis sandalias , fulminándome con la mirada .
La aparición de una piedra negra  , de unos diez centímetros y de naturaleza volcánica en las temblorosas manos de la Señora cortó , momentaneamente , la peligrosa violencia del Zebedeo . Una vilencia que , por supuesto , disculpé . Aquel cimbreante gladius , a mis pies , representaría la definitiva ruptura entre la mayor parte de los << íntimos >> y el << griego de Tesalónica >>...
Aquellos hombres , que conocían a la perfección los peligros  de los caminos de  Israel , viajaban preparados  para estas y otras contingencias  . La misteriosa piedra negra era buena prueba de ello .
Juan la tomó en sus manos  y situándola sobre las marcas de los dientes friccionó con fuerza la zona  , escoriando la sangrante piel . Acto seguido , inclinándose sobre la herida  , succionó enérgicamente , escupiendo una mezcla  de sangre y de líquido amarillento . En este último reconocí  el veneno de víbora .
Instintivamente pensé en la boca del Zebedeo . Pero me contuve . En aquellas circunstancias  no hubiera escuchado siquiera mis consejos . Si su lengua  o encías , por ejemplo , presentaban alguna lesión  abierta  , el veneno succionado podría  ingresar en su organismo  , compartiendo los riesgos de su compañero . A primera vista no parecía el caso . ( Si el veneno era ingerido involuntariamente y pasaba al estómago , aquél resultaba neutralizado. )
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 78 )

Si la mordedura era grave , como así parecía  , el discípulo podía fallecer . Si alguno de los vasos de la mano habá resultado dañado por la acometida  , el veneno podía afectar al mecanismo de coagulación de la sangre  . Un efecto particularmente notorio en el empozoñamiento viperino . Estas lesiones , por otra parte , dependiendo de la resistencia  de la víctima y otros factores  , podían acarrear un fallo cardíaco o respiratorio .
Aquélla fue otra batalla interna . Como médico , mi deber era auxiliar . Como miembro de Caballo de Troya , mi obligación estaba perfectamente trazada ; observar, absteniéndome de intervenir en los sucesos  que pudieran modificar el natural devenir  de la existencia  humana o de los grupos  sociales de aquel << otro ahora >> . Aunque sólo fuera a título de hipótesis - los evangelios  no son claros en este aspecto - , yo intuía que Bartolomé  remontaría la crisis , hallandose presente en los futuros acontecimientos  de la llamada << ascensión >> de Jesús , así como en la fiesta de Pentecostés . Aun así , una vez más , fui fiel a lo establecido . Y retirando mis manos de la extremidad superior del discípulo , cuyos tejidos subcutáneo , afectado por el veneno , había empezado a decolorar la piel , tomé la firme y penosa decisión de no actuar , al menos hasta que no apreciara una evolución favorable .
El Zebedeo , perplejo , me interrogó con la mirada . Natanael seguía gimiendo , presa del dolor y , lo que era peor , del miedo . ( Se han dado casos de personas atacadas por serpientes venenosas que han fallecido a raíz  de un fallo vasomotor , inducido por el terror . ) Por toda respuesta  me limité a negar con la cabeza . Y Juan , malinterpretando el gesto como un << no hay nada que hacer >> , estalló , apartándome de un empujón .
- ¡ Maldito pagano ! ... ¡ Eres un farsante !
La Señora bajó los ojos  , compartiendo - no lo sé muy bien - la justificada indignación del Zebedeo . Y yo , herido en lo más profundo , vi cómo se repetía  la embarazosa situación vivida en la caravana mesopotámica .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 77 )

Me arrodillé  junto a la cabeza de la víbora , abriendo cuidadosamente  sus mandíbulas . Los colmillos se hallaban intactos  . ( En ocasiones , bien por accidente  , enfermedad o cualquier desarreglo en el aparato mosdedor pueden que dar inutilizados  o desaparecer total o parcialmente  , restando eficacia  a las acometidas del ofidio ) Las huellas  de la mordedura me hicieron pensar que la parduzca  víbora  - había atacado en una característica  acción << de puñalada >> . Cuando las mandíbulas se hallan completamente abiertas , con un arco máximo de 180 grados , los colmillos  , que pueden girar hacia atrás y hacia adelante , se colocan como un puñal , clavándose  en la presa . Ello hacía más comprometido el estado del discípulo . Poco importaba ya pero , lo más probable  es que el impulsivo << oso >>  , al arrancar las flores , hubiera molestado al vipérido y éste  , sorprendido en su hábitad ( generalmente se mimetizan enterrándose y dejando al descubierto la cabeza ) , había replicado con una embestida . Es frecuente que , una vez asestado el golpe  , la víbora retroceda y se oculte . Pero Bartolomé tuvo tiempo de partirla en dos .
Todo fue vertiginoso . La Se´ñora  , con un alarido , reclamó la presencia del Zebedeo . Y éste , una vez desahogada su furia , con el ánimo mejor dispuesto , se reunió con sus compañeros . Natanael , de rodillas en mitad de la senda  , seguía  sudando abundantemente  . Y a los cinco minutos  se presentaron unos síntomas nada tranquilizadores . En el lugar de la mordedura , el edema , de propagación rápida  , alcanzó los quince cetímetros . Y la mano se hinchó aparatosamente . El Dolor , a pesar de las dificultades  del << oso >> para expresarse , debía ser importante . Y surgieron las náuseas  . Verifiqué  el pulso . No se había debilitado excesivamente  . Inspeccioné los ojos . Tampoco aprecié dilatación `pupilar . La Señora y el Zebedeo se limitaban a enjugar el sudor  de su amigo , observando mis movimientos  con inquietud  . Fue en una  de estas rutinarias exploraciones cuando , de pronto , mis ojos tropezaron con los de Juan . En décimas de segundo fui consciente de mi situación . Arrastrado por un natural deseo de auxiliar a Bartolomé no me había percatado del error en el que estaba incurriendo .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 76 )

El Zebedeo y yo cruzamos una mirada . Asentí con la cabeza , confirmando sus temores . Y como un solo hombre , dejando a Natanael en manos de la Seóra , nos adentramos en el trigal donde permanecía la espada .
Ojalá el destino me hubiera ahorrado aquella escena . Pero la suerte - en especial la mia  - estaba echada ...
Entre los corros de flores tronchadas vimos agitarse , en los postreros estertores , las dos mitades de una impresionante víbora , de unos sesenta centímetros de longitud , con la típica cabeza ancha y triangular y dos blandas protuberancias , a modo de cuernos , sobre sobre la punta del hocico . Y Juan , en un ataque de histeria , comenzó a pisotear la mitad posterior .
Caballo de Troya había dedicado especial atención a nuestro adiestramiento acerca de algunos  de los muchos ofidios  que infestaban Palestina en aquella época  . En un primer momento , sin embargo , aturdido por la tragedia , no supe discernir  con claridad si se trataba de una vipera xanthina ( conocida también como << víbora palestina >> )  o de la cerastes cerastes gasperitti . A decir verdad , poco importaba la sutileza  . Ambos vipéridos son calificados  como << altamente peligrosos >>. Y aunque la gravedad de la mordedura  de cualquiera de ellas depende de múltiples factores - cantidad de veneno inoculado , toxizidad del mismo , localización y naturaleza de la embestida  , edad , peso , salud de la victima , Etc .- el riesgo de muerte  para Bartolomé , dadas las precarias condiciones  médicas en que nos desenvolvíamos , era notabla . Los expertos  en herpetología  saben que los venenos de las serpientes son Quizá los más complejos de todos los tóxicos animales . Sus efectos , cuando penetran en el sistema sanguíneo o linfático , son devastadores . En este sentido , los estudios  de H . A . Reid son categóricos : << Unas quince gotas de veneno de víbora resultarían  fatales para un hombre adulto ; tres gotas de veneno de cobra podrían ser igualmente letales y una sola gota de veneno de serpiente de mar acabaría con la vida de cinco hombres >> El problema era averiguar cuánto veneno podía haber recibido Natanael y como atajarlo.
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

miércoles, 6 de enero de 2016

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 75 )

El golpe , propinado con ambas manos , fue tan violento  que el hierro quedó clavado en la arcilla . Sin embargo , en lugar de recuperarlo , el << oso >> dio media vuelta  y , tambaleante , se dirigió hacia nosotros . Me asusté . Sus ojos se hallaban desorbitados  , vidriosos y su faz , como la de la Señora , se había tornado lechosa . Y aterrorizado extendió las manos hacia el Zebedeo , en una muda petición de auxilio ...
Juan saltó materialmente sobre él , acogiéndole e interrogandole  a gritos . María corrió también hacia la pareja  .
Bartolomé  , víctima de un fuerte shock , trataba en vano de explicarse , limitándose a mostrar su mano izquierda . Un copioso sudor empezó a rodar por las sienes del discípulo . Y entre convulsivas respiraciones  susurró una palabra que no capté con nitidez . Me pareció hebreo . Algo así como << sisear >> ..
Y la Señora , menos aturdida que el Zebedeo y que este atónito explorador  , tomó entre las suyas la mano del << oso >> , examinándola  . Supongo que , al reparar en aquellas huellas , los tres experimentamos  la misma afilada  sensación: un escalofrío que , rasgando las entrañas , vino a secar las gargantas . Incrédulo , deseando con toda mi alma  que << aquello >> no fuera lo que imaginaba  , procedí también a un tembloroso examen  de la mano del angustiado Natanael . No había duda . En el velludo << triángulo >> situado sobre el músculo interóseo dorsal ( entre los metacarpios  de los dedos pulgar e índice ) aparecían dos pequeños orificios , separados entre sí unos diez milimetros  y por los que brotaba  una exudación de suero teñido en sangre . Inmediatamente debajo de estas marcas se distinguían sendos círculos  sanguinolentos  , de unos cuatro milímetros de diámetro cada uno a los que seguían , también en paralelo , cinco o seis incisiones  , casi imperceptibles  . O mucho me equivocaba o aquellas eran las huellas  de la mordedura dejada por los dientes  superiores e inferiores  de una serpiente .... Y lo que era peor  : de un reptil venenoso . De haberse tratado de una serpiente aglifa inofensiva  , el ataque no hubiera dejado en la piel los orificios  de los colmillos  ni las áreas circulares sanginilentas , correspondiente  a las bolsas de veneno . El punteado paralelo que se dibujaba a continuacion de estas sangrantes perforaciones  , tal i como tendría  ocasión de comprobar instantes despues , eran las marcas de los dientes inferiores  , maxilares - no acanalados - y palatales , respectivamente .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 74 )

Al principio , ni el Zebedeo ni el euforico << oso >> pretaron demasiada atención al súbito alejamiento de la Señora . Y por espacio de algunos segundos permaneció absorta en un cimbreante corro de flores , nacido al socaire de las altas y prometedoras espigas  de trigo duro . De imediato , segura de su hallazgo , se dejó caer de rodillas  sobre la roja arcilla . Y su mano izquierda arrancó unos primeros manojos de flores  . Le vi aproximarlos  al rostro y , entonando los ojos  , aspiró la intensa fragancia  . La tragedia estaba a punto de consumarse ...
Y en un espontáneo y generoso deseo de compartir su descubrimiento nos mostró el cuajado ramillete de flores blancas , exclamando alborozada :
- ¡ Son lirios !
La alegría de la Señora estaba justificada . Estas flores silvestres  , a las que Jesús hizo referencia  , gozaban entonces de una excelente reputación , siendo consideradas  como << presagio y símbolo de la buena suerte >> . En esta oportunidad , sin embargo , la sabiduría  popular no estuvo acertada .
El Zebedeo replicó con una amable sonrisa . Pero no se movió . En cuanto a mí , tentado estuve  de salvar los tres o cuatro metros  que nos separaban de la Señora y colaborar en la recogida  . Fue Bartolomé  quien tomó  la iniciativa  , precipitándose hacia el trigal . Se liberó del engorroso chaluk y , feliz  como un niño , se inclinó hacia las flores  , apresando , no sólo los lirios  , sino también las azules  y moradas  anémonas y los abundantes  y escarlatas ranúnculos  que crecían parejos  . Ahora tiemblo al imaginar lo que hubiera podido suceder de haberme adelantado al romántico Natanael ...
Pues bien , me disponía a interrogar al Zebedeo sobre el posible  destino de tan copiosos ramos cuando , de improviso , Bartolomé  profirióm un ahogado gemido . Se incorporó veloz  , soltando el ramillete . Y ante el desconcierto general  , desenvainó su gladius , lanzando un poderoso mandoble contra el oculto terreno . Una nubecilla de polvo y tallos tronchados  se elevó fugaz  entre las espigas , moteando la blanca túnica  del discípulo . María , a dos metros escasos , palideció . Juan y yo nos miramos  alarmados , sin comprender .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 73 )

Debí suponerlo . Después de casi nueve horas de intenso y accidentado viaje , aquel respiro no era normal . Y al pisar el polvoriento sendero que se empinaba hacia la blanca  y próxima Caná  , el optimismo de los peregrinos se hizo humo , perdiéndose  en el borrascoso y amenazante  cielo de aquel lunes , 24 de abril del año 30 . Y surgió la tragedia  Y quien esto escribe se vio enfrentado a otro amargo trance ...
Con seguridad , nada de aquello habría acontecido si el confiado Bartolomé ,  , en lugar de detener su desigual paso , hubiera proseguidom hacia la ya inminente  y ansiada aldea , punto final de su viaje . Pero ¿ quién tiene en su mano modificar los designios  de la Providencia ?
Días más tarde , al retornar al módulo y someter el minúsculo disco magnético alojado en la sandalia << electrónica >> al proceso de lectura y decodificación , Santa Claus , nuestro ordenador central, ratificó con escrupulosa minuciosidad el lugar exacto donde se registró el lamentable accidente  : a diecinieve kilómetros y quinientos metros del lago de Tiberíades .
En dicho paraje , a la vista de su ciudad natal , Bartolomé  , en una muy humana y comprensible explosión de júbilo , deubo sus cortas  e inseguras zancadas . Alzó los brazos  y , al caer sobre los hombros  , las amplias mangas de su tu túnica  dejaron al descubierto unas extremidades tan menguadas como velludas y musculosas . Y girando sobre los  talones nos sorprendió con una de sus inconfundibles  sonrisas : franca , interminable y enturbiada  por una dentadura negra y ulcerada .
Y como fue escrito en otras páginas de este modesto diario , los que caminábamos con Natanael agradecimos la inesperada pausa .
Es posible que los relojes del módulo marcaran casi las cuatro de la tarde cuando María , aprovechando el breve descanso , fue a depositar su ato de viaje  sobre las puntas de sus sandalias . Y en un gesto muy femenino , sabedora que Caná  se hallaba cerca  , procedió a ordenar y alisar sus cabellos . Dejó escapar un largo suspiro y , pienso que por casualidad , sus hermosos ojos almendrados  fueron a descubrir  algo en el manso y oleado oleaje de los trigales  , a la izquierda de la senda  que nos conducía . Y con su característico estilo - a veces peligrosamente irreflexivo - se encaminó hacia el linde .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 72 )

No sé  si hice bien al formular la referida pregunta  sobre los inicios de la vida << pública >> del Maestro . Todos dudaron , discutiendo entre sí acerca del momento exacto . El Zebedeo  , rompiendo su mutismo , se unió a la polémica  , ofreciendo su personal criterio . Para éste  , << la hora del Maestro llegó tras la ejecución Juan , en el mes de tammuz ( junio ) . Bartolomé  rechazó la idea  de compañero . alegando que << Jesús se dio a conocer en el bautismo del Jordán en el sebat >> ( mes de enero ) . Para María  , influenciada por aquel día de gloria , la consagración de su Hijo como Mesías tuvo lugar en febrero , en las bodas de Caná .
No hubo manera de aunar voluntades . En el fondo , todos llevaban parte de razón .
Mi propósito , sin embargo , había cuajado en buena medida . Aunque era imprescindible ahondar en las indagaciones , algo quedó claro : el rabí había sido bautizado por Juan en enero del año 26 . Un mes después  , en febrero , , se registraría  el prodigio del vino . Y , al parecer , aunque ninguno lo recordaba con precisión , a partir de los últimos días de junio de ese mismo año 26 , consumada la muerte de Juan , << el anunciador >>, Jesús de Nazaret y su grupo se lanzarían abiertamente  a los caminos  del país , inagurando un tiempo de predicación y de señales  que concluiría con la muerte del señor , en abril del año 30.
Fue entonces cuando , de improviso , El Zebedeo reparó en un << detalle >> casi olvidado por este explorador  y que , en buena medida me benefició .
- Casualidad . Tu parecido con aquel Jasón que conocimos es pura casualidad .
Y sentenció con sobrada razón .
- Si tú hubieras vivido junto al Maestro , como lo hizo aquel griego , no formularias estas preguntas .
Natanael asintió . La Señora , en cambio ,  quizá tan confusa como yo , guardó silencio .
De no haber sido por la cojera del << oso >> y los dolores que me atenazaban , aquella quinta etapa , a diferencia de las anteriores , hubiera podido calificarse  de auténtico y delicioso paseo . Pero , al término de los cinco kilómetros y medio , los cielos nos reservaban otro sobresalto.
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 71 )

Opté por callar y esperar al tercer << salto >> . Si la fortuna nos acompañaba  en tan ambiciosa  aventura , quizá disfrutásemos la pisibilidad de asistir a las célebres  bodas , depejando la incógnita con la ayuda de la ciencia . ¡ Necio !  A decir verdad , cuán lejos  se hallaba la ciencia  en ocasiones del poder y de los misterios divinos ...
Pero debo controlar mis impulsos  . La hora de ese fascinante suceso no ha llegado .
Uno de los datos suministrados  por María iba a ser clave en los prepativos  del siguiente << viaje >> en el tiempo . Al contrario que Juan y Natanael , la madre de Jesús sí recordaba  la fecha exacta  del << milagro >> de Caná : ocurrió al atardecer del miércoles , 28 de febrero , del mencionado año 26 de nuestra era . Y decidido a sacar partido de la locuacidad de la Señora me arriesgué  a interrogarla  sobre otro capítulo decisivo para estos exploradores : <<  ¿ en qué momento , con exactitud , dio comienzo Jesús a su ministerio público ? >> En dicho asunto , los textos evangélicos no son muy precisos . Mateo , por ejemplo , en su capítulo tercero , no ofrece  fecha alguna . El siguiente escritor sagrado , Marcos , dice textualmente : << Y sucedió que en aquellos días vino Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado en el Jordán por Juan . >> ¿ Qué quiso decir el evangelista  con la expresión << en aquellos días >> ?  Algunas tradiciones cristianas , incluyendo la versión de los Padres griegos , estiman que el bautismo de Jesús  pudo tener lugar el 6 de enero . El dato , sin embargo , no ofrece demasiadas garantías . Lucas , el más riguroso , tampoco habla del momento exacto . En su capítulo tercero dice : << En el año decimoquinto del reinado de Tiberio César , siendo gobernador de Judea  Poncio Pilato , tetrarca  de Galilea Herodes ; Filipo su hermano , tetrarca de Iturea y de la Traconítide , Lisania tetrarca de Abilena  , en tiempo de los sumos sacerdotes  Anás y Caifás , fue dirigida en el desierto a Juan , hijo de Zacarías , la palabra de Dios . >> Dado que Poncio empezó a gobernar en el 26 de nuestra era  y que el << milagro >> del vino se registró en los primeros meses de ese mismo año , todo parecía apuntar hacia dicha fecha  . Pero necesitábamos  afinar . Juan , el cuarto evangelista  , tampoco proporciona luz alguna en su narración . Tras una somera referencia a la predicación de Juan y a la << elección >> de los cinco primeros apóstoles ( él no se incluye ) , entra directamente  en las bodas de Caná .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 70 )

No tuve más remedio que interrumpirle . ¿ Seis discípulos ? ¿ Y el resto ? El bueno de Natanael , cada vez más agotado a causa de su cojera , evitóla cuestión , dando a entender  que , en efecto , en aquel tiempo ( últimos días de febrero ), el incipiente grupo apostólico sólo lo formaban el << gigante >> , Andrés  y Pedro , loa también hermanos Juan y Santiago , Felipe y él mismo . Y no deseando perderse en un tema que , obviamente , no venía  a cuento , prosiguió con la trama del tuerto .
- En ese viaje hacia Saidam hicimos un alto en la maldita  posada que acabas de conocer ...
Natanael cortó el relato . Aquellos recuerdos le resultaban especialmente ingratos . Pero , condescendientes con el << pagano >> que se había unidos a ellos , aceptó continuar .
- ... llevado de un exceso de confianza cometí la debilidad de anunciar al posadero jefe y a cuantos descansaban en la taberna  que el Mesías libertador de Israel , autor del prodigio de Caná  , mi pueblo , se hallaba a las puertas del albergue . El revuelo fue notable . Y el venenoso tuerto se apresuró a llenar de agua una de las tinajas , ordenándome  entre chanzas que transmitiera a mi Maestro su deseo de verla convertida  en vino . << a ser posible  - ironizó con una mueca infernal - del Hebrón >> Allí mismo la maldije  . Desde entonces  he procurado evitar esa cueva de ladrones ...
Estaba claro . Como suponía  , el resentimiento del tuerto arrancaba  de muy antiguo . No insistí , procurando derivar la conversación hacia otros derroteros . A mi nueva pregunta  sobre la veracidad del prodigio , María , molesta por mis dudas , se apresuró a recordarme que , además  de los discípulos  que nos acompañaban , podía citarme la identidad de los sirvientes  que presenciaron la << maravilla >> . << Ellos , y yo misma  , estábamos allí , junto a las seis tinajas , cuando mi Hijo hizo lo que hizo ...>>
Guardé silencio . No tenía derecho a dudar de la palabra  de aquella espléndida y honrada  mujer . Pero , como científico , me resistía a aceptar la << conversión >> de un elemento como el agua  enotro tan especialmente  distinto . Yo sabía  del extraordinario poder del Galileo .. Sin embargo  , nunca le vi desequilibrar o lastiomar las leyes naturales . ¿ Cómo explicar entonces la transformación de dos hidrógenos  y un oxígeno en etanol , propanotriol , azucares , alcoholes superiores o ácidos málico y tartárico , entre otros ingredientes básicos del vino ?
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

martes, 5 de enero de 2016

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 69 )

Tampoco Bartolomé volvió a lamentarse  . Los dos Kilómetros y medio  que restaban desde el mencionado cruce  a Tir ´an al que debía conducirnos  a su ciudad natal los cumplió cojeando , pero sin prostetar .
Aquel último y breve trayecto ( alrededor de veinticinco minutos ) de la quinta etapa  ,e proporcionaría  un par de interesantes  revelaciones  , de especial utilidad  para nuestros futuros planes  . Como ya expliqué  , uno de mis trabajos debía consistir  en el almacenamiento de un máximo de información . lo más rigurosa y exacta posible  , sobre los arranques  de la << vida pública  >> de Jesús . La precisión en dichos datos  era vital a la hora de manipular los swivels y proceder al tercer << salto >> en el tiempo .
Todo aconteció de forma natural . A una de mis preguntas acerca del odio que había demostrado el posadero jefe  por mis acompañantes  , Natanael , haciéndose cargo de mi ignorancia  , explicó que la recíproca antipatía se remontaba a varios años atras . El problema según entendí , apareció en el mes de adar ( febrero - marzo ) del año 26 . En esas fechas , justamente , tuvo lugar en Caná el nombrado << milagro >> del vino . Pues bien , el prodigio , como era de suponer , se difundió de boca en boca por la comarca , llegando a oídos del tuerto . El asunto provocaría toda clase de comentarios  y juicios  . La mayoría  - según Bartolomé  - más preñada de incredulidad y mal gusto que de sincera aceptación de la verdad . Aunque no es mi intención adelantar los acontecimientos  que nos tocó vivir  en el transcurso del referido tercer << salto >> , sí es mi deber aclarar que , tanto María como los discípulos  que me acompañaban en dicho viaje a Nazaret , fueron testigos  del mencionado y supuesto milagro de la conversión del agua en vino . La Señora  , como veremos enj su momento , tuvo buena parte de culpa  en la consecución de este primer prodigio del Hijo del Hombre . Un prodigió - dicho sea de paso - no deseado por Jesús y que << sorprendió >> a los asistentes a las bodas y al propio Maestro.
- A los pocos días - continuó el <<oso >> -, cuando el rabí y los seis primeros discípulos nos dirigiamos al lago ...
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 68 )

El << oso >> , uno de los más instruidos  del grupo , asintió con la cabeza , apuntando que podía tratarse del célebre y exótico << aceite de piedra >> , muy cotizado en la Ciudad Santa y , en efecto , cargamento habitual en las caravanas procedentes de Oriente .
- Lástima no haber incendiado la posada - masculló el franco Natanael - y a ese tuerto mal nacido con ella ...
El agrio comentario inclinó la balanza de la suerte y de la lógica a mi favor . Y aprovechando la inercia de la idea remaché  mis propósitos  , exponiéndoles que , muy probablemente , en la confusión , algien habia arrojado una lucerna sobre el negruzco líquido , provocando un fuego de poca monta pero suficiente para mantenerles ocupados y facilitar mi huida . El Zebedeo caminaba en silencio . La sonrisa burlona que colgaba de sus labios  fue el más elocuente  de los reproches . Y la piadosa mentira se agitó en mi seno como un reptil . La Señora y Bartolomé , en cambio , aceptaron mi versión .
Y enzarzados en los pormenores de la odisea dejamos atrás un segundo desvío . En esta oportunidad , el sendero secundario arrancaba igualmente a la derecha  de la vía que nos llevaba a Caná , culebreando durante kilómetro y medio hasta otra perdida aldea - Tir`an-, asentada a unos doscientos  metros de altitud . Algunos vendedores ocasionales  , apostados en la encrucijada , al filo de los trigales , nos mostraron las canastas de fruta y los cuencos de harina de cebada  , animándonos con sus gritos  a que << aliviáramos su miseria >> . Pero , aleccionados  por las duras pruebas soportadas en los cruces precedentes , ni uno solo de mis compañeros  aminoró la marcha .
Aquellos treinta minutos , invertidos en los tres kilómetros que separaban la posada del tuerto del desvío a Tir`an , fueron el comienzo de otro calvario para quien esto escribe  . A pesar del blindaje  que me proporcionaba la << piel de serpiente >> , la brutalidad de la paliza había sido tal que mis huesos y músculos  se resintieron . Y durante interminables horas soporté un dolor generalizado , que empezó a remitir , con la ayuda de los analgésicos  camuflados  en mi << farmacia de campaña  , bien entrada  la jornada siguiente .
Autor :J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 67 )

Por espacio de casi un kilómetro , ni la Señora ni el << oso >> dieron señales de vida . Sumido en tan amargas cavilaciones  apenas sí  reparé en ello .  Juan marchaba por delante  , a buen paso y con la espada enfundada  . De vez en vez  volvía la cabeza . confirmando mi presencia . Y el sentido común de impuso : tenía que buscar una salida airosa y lo suficientemente  creíble que desvaneciera  las conjeturas del discípulo en relació a mi << naturaleza  y origen celeste >> . Porque  en difinitiva  , ésa era su idea respecto a mí , alimentada desde que el joven Juan Marcos  propalara la << mágica desaparición de Jasón en una nube , en pleno monte de los Olivos >>. El problema era cómo . El destino , en breve , me ofrecería la solución . Dolorosa , sí , pero eficaz ...
DE pronto , el Zebedeo se detuvo . Debían ser , aproximadamente , las tres de la tarde ( la hora nona ) . Instintivamente  hice lo propio . Y alzando los brazos por encima de su cabeza , loa agitó una y otra vez, como si efectuara una señal . Y así era  . Por la izquierda del camino , entre los trigales , vi surgir la rechoncha silueta del << oso >> y , a su lado , la grácil figura de María . Y ambos a la carrera  , se dirigieron a Juan . Entonces comprendí . El valiente Zebedeo , que jamas abandonaba  a sus amigos , al comprobar que yo no les seguía  , retornó a la posada y , espada en mano , se dispuso a prestarme su ayuda . El resto , al llegar a la boca del túnel , era fácil de imaginar . Y en lo más íntimo - Dios lo sabe - agradecí su gesto.
Reaccioné . entendiendo que resultaba vital que me uniera al grupo . Si conservaba la distancia , caminando en solitario hasta la aldea de Bartolomé , sólo conseguiría  multiplicar los recelos de María  y de los discípulos , dando pie , con mi ausencia , a todo tipo de pábulos y especulaciones . Era menster arriesgarse . Y con una fingida naturalidad fuí a situarme al lado del Zebedeo , al tiempo que Natanael y la mujer saltaban a polvorienta senda . El << oso >> , con la respiración agitada  por el susto y la reciente carrera , nos interrogó nerviosamente .Esta vez tomé la iniciativa  y , adelantándome a Juan , traté de explicar lo ocurrido , en un vano intento de desmitificar lo que el discípulo había presenciado .. Resté importancia alos golpes y , mostrando las rojeces y pequeños hematomas de mis manos  , comenté que la fortuna y los dioses del Olimpo me habían protegido . Juan , impasible , guardó silencio .
- Lamentablemente - añadí , dirigiéndome a Bartolomé -, la jarra de Murashu se perdió en la trifulca ... Contenía un extraño líquido , similar al utilizado por mis conciudadanos de Tesalónica para alimentar el fuego sagrado ...
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 66 )

Un reflejo metálico vino a descabalgarme de las vertiginosas reflexiones . El individuo empuñaba  un arma . Aminoré el paso , preparándome para un posible y nuevo ataque . Inexplicablemente , la figura siguió inmóvil , con los brazos desmayados  a lo largo de la túnica . Pos supuesto , me estaba observando . Y al llegar a un par de metros de la boca del túnel  me sobresalté . Era el Zebedeo . ¿ Cuánto tiempo llevaba allí ? ¿ Había sido testigo del apaleamiento y de la <<  milagrosa >>  recuperación ? ¿ Pudo presenciar mi espectacular << invocación a los cielos >>? Tales pensamientos , como un torbellino , provocaron en mí un sentimiento más angustioso que el experimentado en el enfrentamiento con los galileos .
Al mirarle a los ojos  supe que el discípulo lo había visto todo ... , o casi todo . Sus finas facciones , que restaban gravedad a sus veintiocho años , no reflejaban  temor . Había en ellas  una luz tenue ; como si la admiración que escapaba de su mirada  hubiera empapado hasta el último de sus poros . No abrió los labios . Y yo , que aguardaba  en tensión , agradecí su prudente silencio . Pestañeó nerviosamente  y rega lándome  la mejor de sus sonrisas se puso en camino . Le dejé avanzar . En esos momentos  , más que nunca  , necesitaba de la soledad y de la reflexión . ¿ Había sucedido lo invitable ? ¿ estaba escrito que , antes o después , fuera descubierta mi verdadera identidad ? Llegado a este crítico extremo , ¿ cuál era mi deber ?  Allí mismo , caminandocomo un autómata tras lo pasos del Zebedeo , rumbo a Caná  de galilea  , puse en tela de juicio la eficacia de la operación. . Para ser exactos , mi propia  eficacia . Hoy sé que exageraba en mis juicios . Haberle conocido , haberle seguido y haberle amado constituyeron nuestro gran éxito . Y ahora , por su gracia  y expreso deseo , está en mis manos relatar cuanto vi , escuché e intuí.
En aquella agitada mañana , sin embrago , las cosas no parecían tan nítidas . Hice balance y el cuadro de mis turbulentos pensamientos se ennegreció : ante la Señora había fracasado estrepitosamente . Despés , en la posada del tuerto , me había visto en la imperiosa necesidad de hacer uso de mis << poderes >> , siendo descubierto por el Zebedeo . Si éste lo comentaba  con María y natanael , cosa probable  , las sostechas de la madre del Maestro quedarían confirmadas . En ese supuesto , contemplado también por Curtiss  y los jefes de la operación  , nuestro retorno debía ser inmediato . Pero la delicada situación tomaría unos derroteros insospechados .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

lunes, 4 de enero de 2016

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 65 )

La chusma  , sin poder dar crédito a lo que presenciaba  , retrocedió unos pasos  , arrojando al suelo sus cayados  . Y decidido a darles una lección que no olvidasen jamás , adopté una de mis acostumbradas y teatrales posturas . Levanté mis brazos como un iluminado , mostrándoles mi cuerpo . El tuerto cayó de rodillas , implorando misericordían  . Y entornando los ojos  , clamé con fueza a los cielos , << exigiendo el castigo divino >>. Aquélla fue una excelente  ocasión para probar otro de los sistemas de defensa  incorporados a la << vara de Moisés >> por los especialistas de Caballo de Troya . Sujetando el báculo por la parte superior , presioné  uno de los clavos  de cabeza de cobre  , activando un láser de gas Y el invisible  haz fue a incidir sobre el charco ocasionado por la rotura de la cántara  . Fueron suficientes  un par de segundos  para que el líquido - conocido entre los mesopotámicos  como << aceite de piedra  >> - se inflamara , ardiendo con avidez  . La providencial jarra , regalo de Murashu  , contenía lo que en la actualidad denominamos << petroleo >> . Los orientales  , aunque desconocían su refinado , lo utilizaban desde antiguo como una inmejorable  fuente de iluminación ; de mejor rendimiento que los aceites de oliva o de sésamo . Muy probablemente  , el costoso presente del nómada  procedía  de alguno de los numerosos  yacimientos  naturales de Baku , en lo que hoy se llama Persia .
La aparatosa pero inofensiva cortina de fuego y humo , de medio metro escaso de altura , me proporcionó el resultado apetecido  . El tabernero y su gente  escaparon enloquecidos  o cayeron de bruces sobre el pavimento , interpretando mi acción como un signo celeste . Y quien esto escribe  aprovechó la confusión para abandonar el corral . Mis penalidades , sin embargo , no habían concluido . Al final del túnel me aguardaba otro encuentro , más embarazoso que el que acababa de soportar.
Al descubrir la silueta en el centro del portón la asocié a uno de los persequidores . Seguramente retornaba a la posada . La dramática paliza no me permitió constatar , como era lógico, si parte de los huéspedes pudo salir en persecución de mis amigos . ¿ Y si los hubieran capturado ?
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 64 )

Al quebrarse la cántara , parte  de los dos días  que almacenaba  se derramó en el centro del corral y el líquido negruzco , más ligero que el agua  , llenó el recinto de un olor fuerte y tenaz . Mi aparatosa caída y la súbita aparición de aquella untuosa sustancia , prácticamente  desconocida para los galileos  , contuvo momentáneamente la furia y la marcha de los perseguidores  , intrigados y confusos . Fue lo peor que podía suceder .
A gatas traté de recuperar la << vara >> . pero , al canzarla , una apestosa sandalia se desplomó sobre el báculo , inmovilizándolo en el suelo . Al levantar la vista  me vi rodeado por las descompuestas caras de una docena de aquellos energúmenos . Y entre insultos  , maldiciones y salivazos la emprendieron a bastonazos  y puntapiés contra quien esto escribe  . Creo recordar que mi única obsesión , amén de hacerme con el cayado , fue cubrir mi cabeza ; una de las escasas zonas no protegidas por la << piel de serpiente >>  . En efecto , varios de los violentos  golpes fueron mal contenidos  por mis manos  y brazos . Si una de aquellas bastonadas hacía blanco en mi cráneo , la suerte de la operación y de mi mismo podían podían quedar sentenciadas.
Durante unos segundos , que se me antojaron interminables , la lluvia de palos  fue tan nutrida  como feroz . Estaba claro que , al no haber podido caer sobre mis compañerosde viaje , todo el rencor  y la furia  del posadero y de sus aliados  se derramó sobre mí , con la rotunda y despiadada  intención de masacrarme . Pero los Cielos se compadecieron de este aturdido explorador . Y los efectos de la especial protección que cubría  mi cuerpo no se hicieron esperar . Al impactar sobre piernas , riñones , brazos , espalda  , etc , varios de los bastones se quebraron , llenando de consternación a sus propietarios  . Sin embargo , lo que vino a colmar su confisión fueron los sucesivos destrozos  y roturas en las sandalias y desnudos dedos  de los que optaron por las patadas . Varios  de ellos , con posibles fracturas , terminaron sobre el enlosado , gimiendo y retorciéndose de dolor  . Lo insólito de la escena les hizo retroceder , lívidos por el terror  . Y aquel << ser >> , aparentemente invulnerable  , se alzó en silencio , sin la menor señal de daño . .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 63 )

El tuerto , ante el quebranto económico que podía suponer esta advertencia , hizo responsable del problema al doliente Bartolomé , que ni siquiera se había movido de mi lado . Estaba claro que aquella venganza tenía << raíces >> muy antiguas ... Juan protestó , recordándole las órdenes del decurión. Los razonamientos del Zebedeo vinieron a colmar el vaso de la indignación general . Y los galileos adoptaron una actitud amenazante , blandiendo sus bastones . La Señora retrocedió atemorizada , refugiándose tras el << oso >> Y el posadero , envalentonado , acusó a Juan y a sus acompañantes de << amigos de los romanos >> , animando a la clientela a lapidarlos . Instintivamente , los discípulos echaron mano de sus respectivos gladius . La situación empeoraba por momentos . A una orden de Natanael , la Señora recogió los efectos . abandonando el lugar . Aquel fue otro arduo dilema para mi . No podía intervenir , ni tampoco permanecer como un mero observador . Al hallarme integrado en el grupo , las amenazas me afectaban tan directamente como al resto.
El << oso >> aguardó a que su compañero , caminando hacia atrás y sin perder la cara de los excitados clientes , se situara a su altura . Y este explorador , más asustado , si cabe , que los discípulos , no supo que partido tomar . Sencillamente  , les imité , preparándome para lo que intuía como una batalla campal o una fuga a la desesperada .
La aplastante mayoría de nuestros adversarios y el furor que irradiaban me hicieron temblar .
Una vez emparejados , Juan y Bartolomé siguieron retrocediendo , con las brillantes espadas apuntando hacia la chusma que encabezaba el tuerto . Durante breves minutos , el filo de losm gladius , diestramente manejados por los discípulos , hizo titubear a la mayoría . Y a una señal , dando media vuelta , Natanael primero y el Zebedeo después , emprendieron la carrera hacia el exterior . En cuanto ami , el cruel destino quiso que , al girar sobre mis talones para emprender la huida , mis torpes pies fueran a topar con la olvidada jarra de barro del jeque nómada , rodando cuan largo era sobre el enlosado y perdiendo la << vara de Moisés >> .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 62 )

Al entrar en el patio a cielo abierto  , mis compañeros  se detuvieron . A la derecha  del pozo , justamente  en el lugar donde había permanecido la patrulla romana  , yacía el cuerpo del ladrón . La totalidad de los huéspedes y comensales  , reunida de nuevo en la taberna  , parecía haberse desentendido del cadáver . Y María  , compadecida , se encaminó a las escaleras de piedra  que conducían al piso superior  . Retiró una de las esteras  que colgaban de la barandilla , descendiendo con ella hasta el lugar donde reposaba el difunto . Y en un gesto de piedad procedió a cubrirlo . La mala suerte  quiso que , en ese instante  , una de las << burritas >> se asomara al corral . Y encarándose con la Señora  le recrimido su acción . María , indignada , no se mordió la lengua , acusando a su vez a la sirvienta  y prostituta  de hipócrita y falta de caridad . Aunque hoy pueda parecer extraño , la recien llegada  , desde la estricta  visión religiosa de la ley mosaica  , llevaba parte de razón . El contacto con un cadáverera estimado como motivo de grave impureza . Si un hombre , por ejemplo , tocaba un cadáver , contraía impureza por un total de siete días . Y si un segundo individuo tocaba al primero , aquél permanecía impuro hasta la puesta del sol . De la misma forma , un objeto que rozara o entrara en contacto con un cadáver resultaba igualmente impuro . El retorcimiento de los judíos - contra el que batalló Jesús -  llegaba a extremos inconcebibles : << si un hombre tocaba ese objeto ( que había permanecido en contacto con un cadáver ) , los siguientes objetos que pudieran ser manipulados por el hombre caían igualmente en impureza y por espacio de siete días >>.
La estera utilizada por María era propiedad de la << burrita >> . De ahí la cólera de la prostituta . Juan intercedió , buscando calmar los ánimos . Pero los ecos del altercado habían llegado al interior de la taberna y el tuerto y un puñado de huéspedes no tardaron en hacer acto de presencia , situándose del lado de la sirvienta . Aunque estas absusrdas normas religiosas  no eran tomadas muy en cuenta por los tolerantes y liberales galileos , una de las familias de peregrinos que se alojaba en la posada y que asistía a la discusión - posiblemente vecinos de la Judea - terminó enfretándose al posadero jefe , exigiéndole que se deshiciera del cadáver y que procediera a la purificación del lugar . De lo contrario - amenazaron - abandonarían el albergue sin abonar un solo << as >> .
AUtor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 61 )

Abrumado y entristecido me reincorporé al grupo de curiosos que se arremolinaba frente a la posada . La Señora preguntó entonces por el corderillo . No supe darle razón . Hasta ese momento no había caído en la cuenta de su desaparición . Lo más probable es que hubiera escapado entre los crecidos trigales . Y la voz del decurión que ostentaba el mando , reclamando la presencia del poderoso jefe , nos hizo olvidar la suerte del recental . Al presentarse , el oficial le interrogó acerca de la identidad del fallecido . El tuerto  , casi sin mirarle , negó conocerle . pero el veterano jinete , adivinando la torcida intención del galileo , le ordenó que se hiciera cargo del cadáver , avisando a sus deudos , en el supuesto de que los tuviese . Las protestas del tuerto fueron abortadas sin contemplaciones , Sin mediar palabra , el oficial colocó la punta de su espada  en la garganta del posadero . Y éste , pálido , cargó sobre sus espaldas el cuerpo del joven , perdiéndose en la penumbra del túnel .
Concluido el lance  , la turma desenganchó los caballos . Y dada la estrechez del camino formó en tres hileras ( al estilo griego ) , con los decuriones en cabeza y los optios a la izquierda de aquéllos . Y al paso les vi alejarse en dirección a Tiberíades .
Imaginé que tanto sobresalto y la desagradable experiencia  en el interior del albergue habrían hacho cambiar de opinión a mis amigos . Imaginé mal . Natanael , aunque respuesto del susto , continuaba cojeando . Y ante mi sorpresa , esta vez fue  el Zebedeo quien se empeñó en atenderle , obligándole  a entrar en la posada  para recibir el necesario tratamientom . María , complacida por el cambio de actitud de Juan , los siguió en silencio , ayudándome a cargar los sacos de viaje  y la jarra de Murasuh . Sonreí para mis adentros . ¿ Qué había sido de la reciente y envenenada polémica  entre los discípulos ? También me acostumbraría a estos bruscos giros en las relaciones  de los íntimos del Maestro . Así , tal y como estaba presenciando en aquella jornada  , eran los hombres y mujeres  que permanecieron al lado de Jesús : intolerantes a veces , egoístas en ocasiones pero , al fin y a la postre , entrañables compañeros . La prueba caminaba ante mí . Con una exquisita ternura , olvidando los insultos , el Zebedeo había pasado el brazo derecho de su amigo sobre sus hombros , auxiliándole en su caminar .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor . Tomo 4 . El Diario ( 60 )

En efecto a una orden de los oficiales , varios de los soldados habían salido en persecución del ladrón . Los inmediatos gritos de Natanael y la rápida movilizacióndel la turma hizo posible que el individuo fuera localiado , en plena  carrera , a poco más a poco más de un centenar de metros del albergue . Uno de los suboficiales y oí concluyó el problema  . Los honderos , con una puntería  implacable , habían derribado al ladrón . Olvidando a mis compañeros  corrí hacia el lugar . Unos y otros  , imagino , justificaron mi actitud , pensando que trataba de recuperar el corderillo . Mi intención no era esa . Tan sólo me movió el deseo de comprobar el estado del herido y , al mismo tiempo , ser testigo de la captura . Al abrirme paso entre los soldados y decubrir a  la víctima  comprendí lo inútil de mi gesto . Uno de los proyectiles - una especie de << bala >> de plomo , en forma de huevo y de unos cinco centímetros de diámetro superior - se hallaba alojada en la región occipital del cráneo . El impacto había ocasionado la fractura de la base , con irreparables daños en hueso y meninges . El ladrón , un joven desaliñado y cubierto de harapos , falleció prácticamente en el acto .
Uno tras otro , los tres honderos que habían participado en el lanzamiento procedieron a examinar la cabeza del muchacho . El responsable del impecable y desgraciado tiro solicitó permiso al optio para recuperar su proyectil . El suboficial , verificada la muerte del infeliz , hizo un gesto con la cabeza , accediendo . y el individuo desenfundó la espada , introduciendo la afilada punta en la herida . Y la <<bala >> fue catapultada al exterior . Tras limpiarla meticulosamente con el paño de lana que cubría sus posaderas la besó y se dispuso a devolverla alm zurrón que colgaba de su hombro izquierdo . El resto del pelotón , entretanto , colaboró en el transporte del cadáver , depositándolo sobre la grupa de uno de los caballos e iniciando el regreso .
Al observar mi curiosidad , el hondero sonrió maliciosamente , hablando en un dialecto que no comprendí . Me encogí de hombros y , por señas , le indiqué que me enseñara el proyectil . Extendió la palma de la mano , mostrándomelo con satisfacción . Sentí un escalofrío . Aquellos soldados , como los modernos artilleros  , gustaban de grabar en sus << balas >> frases alusivas a sus mujeres o pueblos natales . En este caso , en latín , podía leerse : << De parte de los sirios . >>
Autor :J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

domingo, 3 de enero de 2016

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 59 )

Entre los que giraron la cabeza  hacia la tertulia que capitaneaba   el posadero , y con evidentes  muestras de desaprobación  , se hallaban seis soldados  . Los penachos  que sobresalían en sus cascos  dorados indicaban que se trataba de los jefes de turma  . Posiblemente , los tres decuriones y los optios . Uno de ellos , más impulsivo , hizo ademan de levantarse , quizá con la intención de acallar a los alborotadores . Pero  el Mas veterano , sujetándole por el brazo  , le obligó a sentarse de nuevo .
Juan , en el límite de su paciencia , cerró  los ojos y , de espaldas a los ácidos felah , comenzó a golpear con el puño izquierdo la plancha de madera que cubría las ánforas . El ritmico golpeteo parecía  el presagio de un iminente y temible estallido de ira por parte del dolorido discípulo . Y la Señora , prudentemente , le suplicó cordura .
Pero algo imprevisto estaba a punto de modoficar , cuando menos temporalmente , la agria y comprometida situación en el interior de la posada . ...
En unn primer momento , el vocerío reinante en la sala impidió distinguir lo que estaba sucediendo en el exterior . Fue la presencia de uno de los soldadosm , recortándose en la claridad de la puerta , la que movilizó a los oficiales de la turma , imponiendo el silencio entre los comensales  . Fue entonces cuando escuchamos  aquellos desaforados gritos  , en petición de socorro . Procedían del corral  o , quizá , del túnel . Juan y la Señora  los identificaron al punto  . Yo , honradamente  , no supe de quién se trataba . Y el Zebedeo se precipitó hacia el patio , seguido de Marían y de quien esto escribe  . Algunos dem los huéspedes  , movidos por la curiosidad , nos imitaron . El corral se hallaba desierto . La patrulla , evidentemente , había acudido en auxilio del autor de los alaridos . Al final del pasadizo me pareció reconocer a varios de los decuriones  , confundidos entre  de su unidad . Al salir del túnel lo primero que llamó mi atención fue Bartolomé  . Se hallaba  en pie , asistido por Juan y llorando desconsoladamente  . Al verme  se echó en mis brazos , suplicando perdón . Atónito  , traté de comprender . Pero la zozobra  del << oso >> era tal que  no pudo responder a mis preguntas . El Zebedeo , indicándome el grupo de jinetes que corría por el polvoriento camino , en dirección a Caná , me resumió el problema :
-  Le han robado el cordero ...
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 58 )

El Zebedeo , nervioso , tenía los ojos fijos en los cinco galileos que compartian la mencionada mesa y que , en compañía de un sexto individuo , que permanecia de pie y ligeramente  recostado sobre los hombros de uno de los bebedores  , cuchicheaban entre sí , lanzando provocativas miradas hacia María y su compañero . No pregunté , pero , a juzgar por la sombra de tristeza que velaba los ojos de la Señora y el fuego que manaba de los de Juan , supuse , con acierto , que los felah eran antiguos conocidos y , lo que era peor , enconados enemigos del Maestro y de sus seguidores . Al examinar el rostro del que se encontraba de pie empecé a comprender la dura acusación propinada por el Zebedeo al << oso >> de Caná . El ojo izquierdo del hombre aparecía cubierto por un negro parche de metal . Aquel , sin duda , era el tuerto al que Bartolomé no parecía profesar demasiada simpatía . Un sucio y pringoso mandil de cuero y un manojo de llaves colgando del cuello le delataban como el tabernero jefe de la posada . Desde ese momento , a efectos de Caballo de Troya , el albergue fue << bautizado >> como << el del tuerto >>.
María , en un intento de disipar la tensión , aconsejó a Juan que evitara las miradas de los campesinos . Y empujándole suavemente le condujo hasta las ánforas . Allí , a media voz , me explicó que aguardaban la vasija con el agua y la sal y que , al reconocerles , << el maldito posadero , como en ocasiones precedentes , la había emprendido con ambos , mortificándoles con sus groseras bromas en torno a Jesús  y , en especial , al milagro de Caná  . Juan , a petición de la Señora  , se contuvo pero , si la espera se prolongaba  , no tendrían otra solución que prescindir del remedio y abandonar el lugar .m << Esta gente - manifestó la mujer reprimiendo la rabia - es capaz de todo ...>> Y durante  unos minutos  permaneció absorta , jugueteando con la rosa labrada en una de las asas de las ánforas . ( Firma o marca caracteristicas de las vasijas originarias , como aquellas , de la isla de Rodas . )
Al advertir la aparente indiferencia de mis acompañantes , el tuerto y sus compinches arreciaron en sus maledicencias y risotadas , haciendo chanzas y juegos de palabras con el << agua >> y el << vino >> , hasta el punto de llamar la atención de los comensales de las mesas inmediatas .
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 57 )

Y anárquicamente  distribuidas alrededor de la mesa principal , otras más reducidas y cuadradas , acompañadas de sendos  bancos de madera ennegrecida  y lustrosas por el continuo uso . Casi todas se hallaban ocupadas por homres de amplios ropones  , bigotes rasurados  y cumplidas barbas , que comían  o apuraban sin medida  el vino negro , espeso y caliente  procedente  de un hogar practicado  en la pared que se alzaba a mi derecha  . Varias mujeres , con el rostro y brazos tatuados  , iban y venían en un incensante trajinar , reponiendo los caldos  y estofados  de vegetales  que llenaban la vasija común de cada mesa y en la que los comensales  introducían un trozo de pan , a manera de cuchara . El cuadro lo redondeaba  un curioso << mostrados >> , parecido a los que había observado en las tabernas de Nahum . Se levantaba  junto al muro situado frente a la puerta  de acceso y se hallaba armado por diez campanudas vasijas , de un metro de altura  , alineadas y sólidamente  enterradas en el piso de ladrillo . Sobre las bocas de las ánforas había sido dispuesta una plancha de madera  de sicomoro , de unos cinco metros de longitud , con diez orificios  , de veinte a treinta centímetros de diámetro , que permitían el llenado de las jarras  o de los cucharones de largos brazos . El vino , salvo que el cliente  eligiera tomarlo a la temperatura ambiente - algo poco frecuente  en aquel tiempo - , era trasvasado a la marmita que colgaba en el hogar y , una vez caliente , servido por las << burritas >>.
La Señora y el Zebedeo , muy cerca del extremo derecho de este << mostrador >> , parecían esperar  . La clientela  , cada cual a lo suyo , no les había  prestado mayor atención , a excepción de los que tomaban asiento en una de las mesas próximas a las tinajas .
Al reunirme con ellos percibí cierto malhumor en sus rostros . Lo atribuí al obligado paso junto a la soldadesca  o , quizá , al apestoso y poco recomendable  clima que se respiraba en la taberna . Me equivocaba .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mañor - Tomo 4 - El Diario ( 56 )

Por la puerta central , más amplia  , escapaba el vocerío de oras gentes  , posibles huéspedes  del albergue  . Por lógica  , nis compañeros  de viaje tenían que haber penetrado en aquella estancia  . Y hacia dirigí mis cautelos pasos .
Poco faltó para que , en mi afán por pasar desapercibido , volviera a caer en un nuevo y peligroso error . Al cruzar el patio pensé rodear el pozo por su cara izquierda  , evitando así la proximidad de la soldadesca .Cuando estaba a punto de efectuar la maniobra  , mis ojos fueron a cruzarse con las inquisidoras miradas de algunos de los jinetes . Rectifiqué a tiempo . Y aparentando serenidad elegí el costado derecho de la cisterna , caminando muy cerca de la patrulla  . En efecto , se divertían jugando con unos dados de arcilla , en forma de pirámide de cuatro lados  , popularmente conocido como teetotum. Confuso respondí al seguimiento de los soldados con una media sonrisa . Y sin atreverme a volver la cabeza me colé de rondón en una amplia estancia  rectangular , regularmente  iluminada  por media docena de hachones  que colgaban de los muros , cre`pitando y sofocando el recinto con un humo blanco y resinoso . Nacesité unos segundos  para acomodarme  a la semioscuridad . Mi presencia  no despertó excesiva curiosidad . La gran sala , que hacía las veces de taberna  , comedor  y lugar de reunión , se hallaba presidida por una larga mesa  , que ocupaba  la casi totalidad del centro de la pieza . El extremo izquierdo del tablero  - observado desde mi posición junto a la puerta de entrada - aparecía ocupado por un animado grupo de individuos  que parloteaban y reía , bebiendo en medianas jarras de barro rojizo . Sobre dicha  mesa se alineaban tres o cuatro lucernas de aceite  y distintos cuencos  y platos de arcilla  y madera repletos  de un pan moreno , higos y aceitunas negras  . Muy próximo a las lámparas distinguí un guttu ( un recipiente , generalmente  de cerámica  , con forma de tetera y un afilado << pico >> , empleado para el llenado de las mencionadas lucernas o lámparas de aceite ).
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 55 )

Me detuve unos instantes , tratando de localizar a María y al Zebedeo  . El minucioso recorrido visual no dio resultado . A mi derecha  , sentados sobre el blanco enlosado , se hallaban los soldados  . Formaban un apretado círculo , discutiendo , vociferando y lanzando  sonoras risotadas , Al parecer participaban en elgún tipo de juego . Los cascos de madera  y metal , las jabalinas y los escudos  curvos  , también de madera , aparecían  diseminados sobre el oavimento , a sus espaldas . Portaban sobre el tronco las típicas cotas de mallas , trenzadas a base de anillas de hierro . Curiosamente, ninguno de aquellos jinetes , a pesar del descanso que disfrutaban , se había desembarazado de las espadas que colgaban de sus costados derechos . A diferencia  de las turmae que había contemplado en la Ciudad Santa  , ésta lucía bajo la armadura  unas << camisas >> de manga larga y de un apagado clor violeta  . Los pantalones , en cambio , granates , muy ceñidos y cubriéndoles hasta la espinilla , eran los utilizados habitualmente  por la caballería  . Al escuchar su jerga  deduje que estaba ante una patrulla de origen sirio . posiblemente , contratada  y perteneciente a una de las cuatro legiones regulares estacionadas en Palestina en aquel tiempo . Su asentamiento podía hallarse en la ciudad de Tiberíades  o en algún otro núcleo próximo a la costa oeste  delo yam . Entre los 17 y 27 años  , presentaban un aspecto vigoroso y saludable  . Algunos , y esto tampoco lo había observado en Jerusalén , lucían unas tiras de cuero alrededor de las sienes , muñecas y cintura . Minutos más tarde entendería la razón y el  fundamento de aquellos supuestos adornos .
Una galería  porticada rodeando el patio completaba aquella parte de la posada . . En ella , a manera de improvisadas caballerizas  , permanecían  los animales  de carga y el ganado, en una caótica mezcolanza con el forraje y consumidos por las moscas y tabánidos  que los escoltaban sin remedio . En el muro situado frente al túnel de acceso se habrían tres puertas  . Las dos de las esquinas  conducían al piso superior  : a las habitaciones  de los viajeros . Esta segunda planta  , con una veintena  de pequeñas puertas , aparecía  protegida por una rústica  y ennegrcida barandilla  de troncos de conífera  de la que colgaban las esteras  y edredones habitualmente empleados para dormir .
Autor :J.J Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 54 )

Afortunadamente , como venía diciendo , cuando el lance empezaba a enturbiarse , la SEñora  terció en la pelea , indignada por el pueril comportamiento de los discípulos . Y tomando a juan por la manga  derecha de la túnica  le arrastro al interior del túnel , en busca de la dichosa vasija . El coraje y sentido común de aquella mujer volvían a imponerse .
Dudé . ¿ Qué dirección tomaba ? ¿ Seguía los pasos  de la intrépida María  o aguardaba junto al recalcitrante Bartolomé ? Éste , terco como una mula , continuaba con su cantinela de insultos  y maldiciones . Y con un familiar hormigueo en el vientre  - señal inequívica de una nueva e inminente pertubación - me decidí por la primera occión .
Al irrumpir en la penumbra del túnel  , un tufo inconfundible , desabrida mezcolanza de orines , humedad , caballerías y aceite quemado , me puso en guardia . Aquel tipo de establecimientos daba cobijo a toda suerte de gentes . Desde buhoneros a pacíficos comerciantes , pasando por huidos de la justicia  , temibles partidas de sicarios , correos , familias de peregrinos  y un sinfín de << burritas >> o prostitutas , ladrones y , sobre todo a la escoria del pueblo : los am-ha - arez . Dadas , pues , las circunstancias debía extremar la prudencia .
En general , con el fin de hacer más fácil el intenso trasiego de hombres y animales , estos accesos  carecían de puertas o , simplemente  , permanecían abiertos de par en par , incluso durante la noche . A derecha e izquierda del túnel abovedado , de unos seis metros de fondo por otros cuatro de altura , y en mitad del húmedo pasadizo , se abrían sendas angostas aberturas , a manera de puertas , que conducían a los pisos superiores . La luz amarillenta  y parpadeante que brotaba de una lucerna de arcilla , alojada en una hornacina , medio dibujaba el perfil de los peldaños de piedra , haciendo más tétrico , si cabe , el ingreso a las habitaciones .
Al término del túnel se abrió ante mí un amplio patio  o corral , igualmente cuadrangular , de unos dieciocho metros de lado , y a cielo abierto  . Allí , en especial durante los meses secos  , transcurría buena parte de la vida de la posada . En el centro se levantaba  un ancho pozo , de unos dos metros de díametro , con un trípode de madera sobre el brocal . Una elemental polea , con el concurso de cuerdas y << sacos >> de cuero , facilitaban la extración del agua .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

sábado, 2 de enero de 2016

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 53 )

Pero Bartolomé  , meticuloso y concienzudo , no se contento con la ingestión del << hipericón >> . La distancia a Caná  , desde la posada , era todavía  de unos ocho kilómetros . Un trayecto demasiado largo para su maltrecha pierna . Así que , con la franqueza que le caracterizaba  , se dirigió al Zebedeo , ordenándole  que entrara en el elbergue  , a fin de procurarse un lebrillo y el agua y la sal necesarios para relajar su inflamación  . La escena que presencié  a continuación hubiera sonrojado a un palafrenero .
El Zebedeo , boquiabierto , le miró de hito en hito . Tan intolerante  como su amigo , torció el gesto y , alzando el tono , le recriminó su despotismo . En el fondo  - eso creí adivinar en las airadas frases de Juan -, todo el problema venía  a resumirse en la palabra << miedo >> . El Zebedeo , como ya indiqué , no deseaba cruzarse con la soldadesca romana . Bartolomé , que no atrancaba  , enrojeció de cólera  , acusando a su vez al << hijo del trueno >> de << engreido e insoportable mimado >> Los taciturnos y melancólicos ojos negros del Zebedeo  se abrieron de par en par , acusando el golpe . Y avanzando hacia el << oso >> se inclinó hasta colocar su rostro a una cuarta del de su compañero , gritándole  que << la única y verdadera razón por la que no entraba él mismo era la presencia del " tuerto " >>. Lógicamente , no comprendí .
Con las arterias del cuello tensas como maromas , Natanael hizo presa en el manto de Juan , exigiéndole que retirara la acusación . Pero el Zebedeo , que no había aprendido aún a doblegar su vanidad , le retó desafiante , añadiendo al fuego de la discusión improperios  como << tapón de odre >> , << bola de sebo >> y otras lindezas que inyectaron en sangre  los ojos de su compañero . De no mediar María  , sinceramente , no sé cómo hubiera concluido aquel desagradable enfrentamiento . Poco a poco , como fue dicho , iría  acostumbrándome a estos periódicos  y , en el fondo  , muy humanos  choques  entre los íntimos del Señor . Los creyentes  no deberían escandalizarse ni sorprenderse ante estas aparentemente extrañas situaciones . Como digo , todo ello era lógico y normal en una intensa y dilatada asociación de hombres  tan dispares .. Sin embargo , algo tan obvio jamás fue reseñado por los evangelistas . ¿ Por qué ? ¿ Tuvieron miedo a empañar la imagen de los << embajadores del reino >> En mi opinión , el conocimiento de estas disputas  y de los cambios de carácter de los discípulos  engrandece la dimensión humana  de los hombres  y mujeres que rodearon a Jesús  . En nuestro caso , al conocerles  y saber de sus limitaciones apreciamos mejor su innegable entrega al Maestro..
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 -- El Diario ( 52 )

Sentí no poder auxiliarle . Aunque la dolencia , trivial en principio , no se hallaba reñida con el rígidon código moral de Caballo de TRoya , mi << farmacia de campaña >> , en esta oportunidad , no contenía medicamento alguno capaz de auavizar su mal . Por fortuna , mi intervención no fue necesaria . Previsor  , Bartolomé  viajaba preparado para esta contingencia  . Y echando mano de su zurrón  extrajo una pequeña  jarra de verde  y translúcido alabastro . La destapó y , cerrando los ojos , ingirió parte del contenido . Carraspeó , dibujó una mueca  de repugnancia  y , cuando se disponía a clausurar el recipiente , le rogué que me permitiera examinarlo .
María , entretanto , había reparado en la cántara  de barro , regalo de Murashu , depositada en tierra por Natanael . Y sin poder sujetar la curiosidad retiró la estipa  de lino , ojeando el interior .
Juan , inquieto ante el posible  retorno de los soldados  , siguió vigilando  el túnel de entrada al albergue  , sin percatarse de la manoibra de la Señora  . Tampoco Bartolomé  , pendiente de mi dictamen , cayó en la cuenta  del contenido de la jarra . E incorporándome  , mientras olfateaba  la minúscula  vasija  de alabastro , dirigí la mirada  hacia la cántara que manipulaba la Señora . Debo confesarlo : mi curiosidad - aunque por otras razones  - no le iba a la zaga a la de María ....
Por suerte para quien esto escribe  , la madre del Maestro no supo identificar el líquido untuoso y pardo - negruzco que llenaba el recipiente . Mis sospechas , considerando el origen de la caravana  mesopotámica , se verían ratificadas minutos despues , en el trascurso de otro singular e inesperado lance ...
Y la mujer , encogiéndose de hombros , selló de nuevo la cántara .
Con la ayuda de Natanael , que definió el brebaja  como una esencia de << hipericón >> , pude verificar que el licor ingerido por aquél era un aceite esencial , extraido de una planta muy común en la Galilea . Sus elementos básicos  - hiperina , tanino , hipericina , pectina y colina  , entre otros - resultan recomendables como antiinflamatorios  , astringente , antidepresivo y cicatrizador de heridas . El individuo que acertó a << recetarle >> el medicamento sabía de medicina . Y estaba de la mano de Dios  que , a no tardar , en el transcurso de esa misma jornada , este explorador llegase a conocerle , aunque en circunstancias especialmente dramáticas ...
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 51 )

Por la oscura boca de acceso resonaban  las voces  y risotadas de los ocupantes de la posada  . Acostumbrados  , al parecer , a estas rutinarias  pausas del <<oso >> de Caná , María y el Zebedeo le dejaron hacer , al tiempo que ocupaban su atención en un nutrido grupo de caballos  , amarrados a una batería  de argollas que colgaban del extremo oeste  de dicho muro principal . Y bajando el tono de voz , con evidente temor , Juan vino a confirmar los recelos de la Señora  . Las monturas , en efecto , podían pertenecer a la turma romana a la que habían hecho alusión los burreros .
La presencia de la patrulla no gustó a mis acompañantes . Y aunque la treintena de soldados  que integraban la unidad se hallaba , casi con seguridad , en el interior , el Zebedeo instó a su amigo para que abreviase . El de Caná ni le miró.
Ambas posturas eran justas y comprensibles . Al generacional desprecio del pueblo judío por el invasor romano había que añadir  , en este caso , un hecho particularmente  doloroso y cercano en el tiempo : la humillante ejecución de Jesús por los legionarios de Roma . No podemos olvidar  que apenas habían transcurrido diecisiete días desde la cricifixión . Esta abrumadora realidad - hoy tamizada por los siglos - pesaba lo suyo en los ánimos  de los íntimos  del Hijo del Hombre . A pesar de la misteriosa vuelta a la vida del Maestro , ni la Señora  ni los discípulos  habían olvidado a los ejecutores . lamentablemente  , como iré narrando , las asombrosas y esperanzadoras  apariciones de Jesús  no sivieron de mucho en este sentido . Se equivocan quienes estiman que María perdonó de inmediato a los verdugos de su primogénito n. Era humano , en consecuencia , que el Zebedeo y la Señora trataran de evitar el contacto con la turma .
En cuanto al << oso >> , también se veía asistido por la razón . Compartía , por descontado , ese sentimiento de visceral rechazo hacia los romanos . No obstante  , en esos momentos  , su pierna gozaba de prioridad . Y no le faltaban motivos .
Con mansedumbre , no exenta de cierta prevención , Natanael me autorizó a que examinase aquel cuadro de venas varicosas primarias , que progresaba  en sentido descendente  en el sistema de la safena interna . estas varices , aunque no representan un problema grave  , afeaban aún más el ya poco agraciado físico del discípulo , ocasionándole una molesta sensación de pesadez y frecuentes calambres musculares . Por lo que deduje del parco interrogatório al que aceptó someterse , el trastorno era común en su familia .
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 50 )

Hecha esta observación , proseguiré  con el siguiente suceso , acaecido a cosa de un par de kilómetros , en el importante  cruce de caminos  hacia los montes Tabor , en el sur , y Merón , en el norte .
Aquellos veinte minutos - desde la despedida de Murashu hasta la referida encrucijada  - transcurrieron  en silencio y con el único engorro , por mi parte , de tener que cargar sobre los hombros  al inquieto corderillo . Mis intenciones  acerca del pequeño animal eran claras : desembarazarme de él a la primera oportunidad . Pero , ¿ cómo ?  No me equivoqué  en mis reflexiones : el destino decidiría . Respecto a la jarra que cargaba Natanael , sinceramente , la olvidé . Al poco , su misterioso contenido saldría en auxilio de este explorador . Pero no perdamos el hilo...
El << suceso >> al que hacía alusión empezó a dibujarse en los metros finales de aquella cuarta etapa . Con el cruce de caminos  a la vista , Bartolomé  comenzó a cojear ligeramente  . Al principio no le concedí demasiada importancia . Sin embargo , poco a poco , el ritmo de sus cortas zancadas se hizo desigual . La causa del trastorno - pensé - podía radicar en su pierna izquierda  , fajada desde el tobillo a la rodilla . Pero el discípulo , habituado a su dolencia  , prosiguió el avance sin despegar los labios . La reacción de Juan y de María  - aunque sería más propio hablar de la no reacción de ambos - me dio a entender que se hallaban familiarizados con el problema del << oso >> y que , muy posiblemente , no revestía gravedad alguna .
Y así continuamos  hasta que , bien colmada la hora sexta , dimos alcance  al cruce  de las importantes arterias  . En aquel lugar , a cuatro kilómetros  , según mis cálculos  , del sendero que descendía  de la aldea de Lavi se levantaba  una típica  posada  judía  , muy frecuentada  por el sin fin de caminantes y caravanas  procedentes  de los cuatro puntos cardinales . Se trataba  , como la mayoría  de los albergues de aquel tiempo , de un vetusto edificio cuadrangular de unos treinta metros de lado y de altos  y grisáceos  muros , trabajados a base de tosca piedra caliza .
Y el destino quiso que el renqueante Natanael fuera a detenerse frente a la fachada principal , a la derecha  del camino  , y a corta  distancia del túnel que hacía las veces de portón . Y sin mediar excusa o comentario algunos se dejó care sobre la polvorienta  senda , recostando su humanidad contra la pared de la posada . Acto seguido procedió a retirar las bandas de cuero de vaca que envolvían su dolorida pierna  . Y deseoso de comprobar el mal que le aquejaba  , confié el corderillo a la Señora , situándome frente al discipulo.
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 49 )

¿ Debo referirme a ello ? Entiendo que es mi deber . Si uno abre los Evangelios encontrará decenas de frases con éstas : <<   ( Jesús )  Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán >> << Y sucedió que , de camino a Jerusalén , pasaba por los confines entre Samaria  y Galilea >> << Y levantándose de allí va a la región de Judea >> << Recorría  Jesús toda Galilea ... >>
Pues bien , una vez más , los llamados  << escritores  sagrados >> han escatimado  a la Historia , y a los que se proclaman creyentes , un universo de pequeñas y grandes anecdotas , nacidas justamente  en esos recorridos  y marchas . De haber sido minuciosos  en la narración de las muchas horas consumidas por Jesús  y su grupo en los caminos  hoy tendríamos  una visión más ajustada  de la vida y personalidad de todos ellos . Según nuestras estimaciones de los casi cuatro años que el Maestro dedicó a la predicación , un tercio , aproximadamente , del tiempo hábil fue invertido en desplazamientos  . Los números hablan por sí mismo de la trascendencia  de cuanto afirmo ; de los 1395 días destinados  por el Hijo del Hombre a lo que se ha calificado como << vida pública >> , unos 465 , como digo , transcurrieron en los caminos de Israel y de los países y regiones colindantes . ¿ Es que en ese tiempo no ocurrió nada lo sificientemente curioso e importante como para transmitirlo a las siguientes generaciones ? Este pobre y apresurado relato de nuestro peregrinaje  desde el lago de Tiberíades a Nazaret constituye una muestra de lo que digo . Cuanto me tocó vivir en esas horas de marcha fue algo casi habitual en los viajes de aquel tiempo . Si unimos a ello la mágica e insustituible presencia del Nazareno , << hacedor de maravillas >> , todo cuanto acierte  a expresar se quedará corto ... Durante nuestro prolongado seguimiento en el tercer << salto >> , tuvimos oportunidad de confirmarlo . . Fue en aquellas  densas jornadas , viajando sin cesar , cuando más y mejor pudimos  penetrar en la personalidad humana del Maestro y de su heterogéneo grupo de discípulos . Los que aman la Naturaleza  , las acampadas , el montañismo o llevan en la sangre el maravilloso veneno de la aventura y de los viajes entenderán mis palabras a la perfección . Es precisamente en esas intensas y dilatadas convivencias donde surge y se aprecia con mayor transparencia el auténtico carácter de los seres humanos .
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 48 )

En ese breve recorrido , siguiendo otra antigua tradición , el jefe de los nómadas  solicitó mi permiso para otorgar al nuevo bástago el nombre de su << salvador >> , es decir , << Jasón >> . Acepté la ocurrencia  con una ceremoniosa y teatral complacencia , a sabiendas de que el flamante  padre me ocultaba la verdad . Aquel , en realidad , no iba a ser el auténtico nombre del pequeño , sino el llamado << segundo o falso >> nombre  . Desde la más remota antigüedad , las civilizaciones egipcias y mesopotámicas , entre otras  , atrubuían al verdadero nombre un poder especial , casi mágico . Babilonios  y egipcios , en suma , participaban del mismo principio : << el nombre de las cosas , de los animales y de los humanos forma parte de la esencia de los mismos >>. Platón y la filosofía escolástica no se hallaban muy lejos de esta singular concepción . El autor de Cratilo , como le ocurriría a Schopenhauer , fue rotundo en este sentido : << los nombres son la consecuencia de las cosas >> . Para Murashu , por tanto , si el conocimiento del << verdadero  , primero y buen nombre >> de su hijo podía ejercer un maléfico poder sobre dicha criatura  , lo natural era que tratara  de << camuflarlo >> con una segunda designación . De hecho , como decia , los equipcios  procedían así desde antiguo . Recordemos , por ejemplo , una estela de la época ptolemaica  en la que se dice lo siguiente :  << se le puso - al hijo del sacerdote - por nombre Imhotep , pero se le llamó Petubat >>.
Tentado estuve de sujerirle un nombre más hermoso que el mío - Jesús -, pero , al descubrir que lo ignoraba todo sobre el Hijo del Hombre , desistí . Esta circunstancia  - el absoluto desconocimiento de la existencia del Maestro- guardaba también su importyancia  . El hombre del siglo XX encuentra natural que la totalidad de las naciones sepa de la vida y de las enseñanzas del Galileo . En el año 30 , en cambio , las cosas eran muy diferentes  . A escepción de unos centenares de miles de israelitas y paganos , todos asentados en Palestina  y sus inmediaciones  , el resto del mundo vivió ajeno a la presencia del << gigante >> en la Tierra .
Aunque los dromedarios de Murashu podían caminar sus cuarenta kilómetros por jornada , el ritmo de la caravana  resultaba lento para nosotros . Así que , a una milla del cruce  de Lavi , nos despedimos  con un << la paz sea con vosotros >> . Los caravaneros  , asu vez , inclinando las cabezas , replicaron con un cortés << que los dioses acrecienten vuestras riquezas >>.
Respiré aliviado al distanciarnos  . La experiencia  con los nómadas había sido poco gratificante . A partir de esos momentos  , como creo haber mencionado , mi suerte cambió . Una cadena de desventuras iría acorralándome hacia lo inevitable .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

viernes, 1 de enero de 2016

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 47 )

¿ Cómo podía pagarle ? Me arrodillé y tomando sus manos las aproximé a mis labios  , besándolas con toda la ternura de que fui capaz . Y los ojos de este abrumado explorador se humedecieron .
Es difícil explicar lo que ocurrió en aquel breve y silencioso << dialogo >> . Al penetrar en su verde y serena  mirada , la intuición me puso en guardia . La Señora - ¿ cómo hacerme comprender ? - sabía algo ... Fue una inequívoca sensación . Como si la Providencia  hubiera tenido a bien revelarle que aquel Jasón , comerciante de Tesalónica , tan profunda y extrañamente interesado en la vida de su primogénito , era << alguien >> especial . El incidente con el joven Juan Marcos , en el monte de los Olivos , no había pasado desapercibido para aquella inteligente e intuitiva mujer . Horas más tarde . las , las << circunstancias >> me demostrarían que no estaba quivocado ...
Pero el tiempo apremiaba . El encuentro con la caravana  nos había hecho perder alrededor de dos horas . Y Bartolomé , impaciente , solicito de Murashu que nos permitiera reanudar la marcha . El jeque lo comprendió . Y lamentando no poder ofrecernos  una más digna hospitalidad , nos emplazó para reunirnos con él y su familia en la Ciudad Santa durante la próxima fiesta de Pentecostés . Los discípulos aceptaron por pura cortesía  . Ni ellos ni María  imaginaban en aquella fresca mañana  del lunes , 24 de abril , que , en efecto , una semana después  se verían en la agradable obligación de emprender el camino de la Judea .
Y a una lacónica orden del jefe  , dos de los caravaneros  fueron a dpositar en mis pecadoras manos  un cordero de unas ocho semanas  y una cántara  de cuatro log ( alrededor de dos kilos ) , herméticamente  sellada  con una basta  estopa de lino . Yo sabía  que rechazar aquellos presentes  hubiera sido una grave falta de cortesía  . Así que , tras los agradecimientos  de rigor  , encomendé  la misteriosa jarra  de barro al << oso >> de Caná  . Pero , en mi confusión , al primer pataleo , el blanco recental se me escurrió a tierra , disparando las burlonas risotadas de los nómadas . Recuperado el corderillo , el convoy , lenta y pesadamente  , se puso en movimiento . Y durante un corto trayecto , Murashu y sus hombres nos escoltaron orgullosos  y complacidos .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez
¡  FELIZ AÑO NUEVO  !

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 46 )

Al verme descender del carromatom , Murashu olvidó a los hombres y mujeres que se agolpaban en las proximidades  . Y enarbolando los brazos por encima de la cabeza se precipitó hacia este desolado  << médico >> . Imaginé lo peor  . Qizá las nómadas , o la SEñora , le habían puesto al corriente de mi desafortunada actuación . Era lógico que , llevado de la ira , tratara de castigar al embaucador . Es curioso : por primera vez en la ventura palestina  estaba dispuesto a someterme ...
Y el jeque cayó sobre mí ... , abrazándome  aparatosamente  . Y arrasado en lágrimas  se desbordó en una entrecortada e interminable retahila de agradecimientos . No supe que decir . Aquel hombre , de nobles sentimientos  , consiguió contagiarme su emoción . ¿ Qué estaba pasando ? Y atónito busqué a María con la mirada .
Al parecer , la joven nómada que acababa de dar a luz era su esirtu o concubina  favorita  . Murashu viajaba con su legítima esposa y una corte de esclavas -concubinas . Éstas , justamente , se diferenciaban de la primera por llevar el rostro cubierto .
Su alegría por el nacimiento de este varón era tal que no me atreví a sacarle de su error . Y estrechándome contra su costado me arrastró hasta su jente , arreciando en las alabanzas << por mi buen hacer >> .
Juan de Zebedeo me felicitó con idéntico ardor . Balbuceé un intento de explicación , con escaso éxito.
Al fin , mis ojos se cruzaron con los de la Señora . Se hallaba sentada al borde del camino . Me acerqué despacio . Tembloroso . Con un nudo en la garganta . ¿ Cómo explicarle  ?..
No se movió . Sostuvo la mirada y , en un gesto que no olvidaré , me hizo un guiño , sonriendo pícaramente . Mi memoria  se estremeció . Yo conocía y recordaba  aquella seña . Era uno de los entrañables hábitos de su Hijo.
La generosa y leal actitud de María  me desarboló . Poco a poco iría conociéndola  . Tenía sus defectos  , sí , pero también unas espléndidas cualidades . ¡ Qué sorda rabia me consume cuando leo , escucho o asisto a tanto desatino en torno a la imagen y personalidad de la madre terrenal de Jesús ! No fue como los hombres la han dibujado : fue mejor .... , más humana ..., más valiente . Tiempo habrá de demostrarlo .
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez
¡ FELIZ AÑO NUEVO !

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 45 )

Con una sabiduría envidiable , la Señora esperó unos segundos , antes de proceder a la última tracción . Esta breve pausa, tras la liberación del hombro anterior , permite que el útero se contraiga , frenando así la posiblidad de una peligrosa  hemorragía posparto .
Transcurrido un minuto , María tiró de la cabeza en dirección a la sínfisis  , consiguiendo la liberación del segundo hombro . El parto , prácticamente , estaba consumado . Y la audaz madre del Maestro aspiró suave  y delicadamente  la orofaringe del recién nacido , arropándolo inmediatamente  . Y así lo mantuvo durante algunos minutos , tiernamente apretado contra su pecho, proporcionándole  el calor necesario para que el bebé  , de forma natural , iniciara las respiraciones . A renglón seguido , la nómada  que había  sujetado las muñecas procedió al pinzado del cordón umbilical . Una vez estrangulado en dos puntos  8 el más próximo a cosa de dos centímetros  y medio del abdomen infantil ) , se inclinó sobre el cordón , seccionándolo con los dientes . Y el pequeño fue lavado entre el regocijo de las mujeres  y enérgicamente  friccionado con sal . Por último , la Señora con una cálida luz en la mirada , lo alzó entre sus manos , colmándole de besos  . Y el bebé fue recostado sobre el vientre de la madre . Diez minutos después , precedida de una moderada hemorragia ,la placenta era expontáneamente  expulsada  . María procedió entonces a un masaje uterino  , a traves  de la pared abdominal , aliviando asíel flujo de sangre . Un emplasto de hierbas , de discutible  efeco emostáticom - hizo el resto -  . La hemorragia  , al menos  de momento , había quedado cohibida .
Y las nómadas , seguidas de Mería  , abandonaron la carreta  , anunciando pletóricas la buena nueva . Yo , impotente  y entristecido , permanecí unos minutos junto a la joven , sin fuerzas para reunirme  con mis amigos  . Había cumplido  , sí , el estricto código de Caballo de Troya  . Pero , ¿ a qué precio ?  Y en silencio , a manera de pequeña compensación por lo que no había hecho por aquella desconocidad , lavé su pie herido , inmovilizando el dedo fracturado con un férreo vendaje . Y me dispuse al enfrentamiento con la cruda realidad...
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez
¡ FELIZ AÑO NUEVO !

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 4 - El Diario ( 44 )

Cuando la cabeza  quedó libre , María pasó  sus dedos alrededor del cuello del bebé , asegurándose de que aquel aparecía sin la peligrosa presencia del cordón umbilical . Feliz por el rápido desenlace  , la madre de Jesús  tomó aliento , limpió el sudor que resbalaba  por sus mejillas  e inclinándose  hacie el enrojecido rostro del pequeño aspiró el material extraño que llenaba la nariz y la boca , escupiéndolo .
Aimada tambiéb por el buen parto de la cabeza , la mujer que colaboraba  con la Señora  comenzó a entonar uno de aquellos salmos paganos .
<< ... He sido destruida por el mal del alma y del cuerpo ...
.... noche y día paso sin tener descanso .
.... Estoy hundida en la oscuridad y el camino ... >>
María aguardó unos segundos . Tenía  los ojos clavados  en la recién liberada cabeza del bebé  . Pero el esperado giro  , casi siempre espontáneo , en el que el niño suele colocarse con los hombros en el plano sagital de la madre , no llegaba . Y la Señora , levantando la voz y la cabeza  , instó a la nómada  para que luchara . La parturienta  , agotada , trató de obedecer . Pero aquel nuevo esfuerzo sólo sirvió para quebrar el palo que apretaba entre las mandíbulas . Y la respiración se volvió desordenada .
<< .... Estoy acabada por el dolor y por el lamento ... >>
Lo inoportuno del rezo penitencial y la tensión del momento hicieron estallar a la partera .
- ¡ Silencio ! - decretó María  . Y fulminandome con la mirada ,e gritó - ; ¡ Por el buenDios , Jasón , ayúdame !
Sentí como el corazón me golpeaba en el pecho . Y apretando los puños hasta clavarme los uñas , bajé los ojos , rogando a ese mismo Dios que se apiadara de este pobre explorador .
Un nuevo gemido sacó A Maria de aquel violento paréntesis  . Y templando sus nervios  con una profunda inspiración se lanzó sobre el bebé , buscando la rotación de los hombros  . Aquella espléndida mujer vino a maravillarme , una vez más . Sujetó la cabeza con ambas manos  , aplicándole una tracción suave , pero firme . Esta maniobra  , en efecto , facilitó el movimiento del hombro más anterior debajo de la sínfisis del pubis . Al poco , los hábiles tirones liberaban el referido hombro . Y la Señora suspiró , batallando por contener la hemorrajia . la nómada que le acompañaba reanudó sus cántocos , mientras la parturienta parecía estabilizar su frecuencia cardíaca y el ritmo respiratotio .
<< ... Mi infancia no la recuerdo ...
... No sé el pecado que cometí : era niña y pequé ....
.... He trasgredido el límite de mi dios ...>>
Autor : J.J.Benitez
Un  abrazo
Antonio Martinez
¡ FELIZ AÑO NUEVO !