lunes, 11 de abril de 2016

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - 28 de abril , viernes - año 30 - ( 30 )

Aun admitiendo la siempre generosa ayuda de la familia de los Zebedeo y de los restantes íntimos de Jesús , el costo de la vida en aquella región - aunque no tan alto como el de Jerusalén nos obligaba a disponer de , al menos , un denario de plata por persona y día .
11 horas.
Este agotado explorador necesitó una pausa .Y aproveche la confluencia con el pedregoso y estrecho senderillo que bajaba del picacho en el que se asentaba la encalada aldea de Lavi.
Al pie del camino, en la redonda y reducida era practicada en la bufurcación , sentada a la turca , se hallaba una vieja << conocida >> : la vecina que , días atrás  , había sido interpelada por el grupo de nómadas de Murashu y que , dada su << disartria >> ( imperfección en la articulación de las palabras , como consecuencia de alguna lesión en los músculos de la fonación ) , provocó la confusión y el nerviosismo de los beduinos . La saludé sonriente , desparramando la mirada por las mercancias que tenía a la venta .Era consciente que , tarde o temprano , debería reponer las menguadas fuerzas . Pero la oferta  no terminó de satisfacerme . Lentejas recien recolectadas , ajos y cebollas crudos , harina de cebada y poco más . En cuanto a la ristra de calabazas vinateras - algunas con agua de dudosa naturaleza - la desestimé igualmente . Las normas de la Operación , como ya he referido , eran extremadamente rígidas en lo concerniente a la alimentación y , sobre todo , a la hora de ingerir agua . Pensé en adquirir un puñado de ajos y cebollas . Quizá así engañara momentáneamente el hambre y la sed . Pero con los dedos en el interior de la bolsa , al palpar el denario , algo ( ?) me hizo desistir , Aquella moneda - casi sin darme cuenta  - había  cobrado un valor que nada tenía que ver con lo puramente económico . Era mucho más . Era un símbolo , un recuerdo , una manifestación del amor y la generosidad de la madre terrenal del Hijo del Hombre . Sí , la guardaría . Sería algo así como un talisman.
Y echémarcha atrás , renunciando a la frugal colación . Disimulé con una mal trazada sonrisa y , cuando me disponía a reemprender el camino , la mujer , comprendiendo mis intenciones , en un confuso y desencuadernado lenguaje , suplicó que la auxiliara con algunas leptas . Y separando el brazo derecho fue a mostrarme al niño que permanecía adormilado contra su pecho .
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - 28 de abril , viernes - año 30 - ( 29 )

Mi hermano apuntó incluso otra fórmula que , en principio , se me antojó descabellada  : ¿ por qué no recurrir al inmenso potencial de los dispositivos técnicos para hacernos con una buena reseerca  ? Como digo , en un primer momento no presté demasiada atención a la sugerencia . Aunque el manual de instrucciones no hacía alusión alguna a semejante propuesta , sinceramente no me pareció correcta . Sin embargo , la semilla estaba sembrada . Y conforme me aproximaba a la posada del << tuerto >> -  de tan triste recuerdo -, el asunto fue ganando terreno en mi encogido ánimo.
10 horas.
El lugar se hallaba solitario y silencioso . Y no deseando tentar la fortuna crucé raudo frente al oscuro túnel de acceso al conflictivo establecimiento . La sed empezaba a golpearme . Pero , ansioso por alcanzar cuanto antes el lago , me alejé hacia la siguiente referencia : el cruce que apuntaba al villorrio de Lavi.
¿ Los dispositivos técnicos ?
No era mala solución - continué lucubrando -, siempre y cuando supiéramos  manejarlos con discreción y sin quebrar el rígido código de Caballo de Troya . Pero ¿ cómo materializar la idea ? ¿ A qué instrumental se refería mi hermano ? ¿ Cómo emplearlos para obtener un beneficio económico?
E instintivamente desvié la mirada hacia el cayado que portaba en la mano derecha y que marcaba el ritmo de la forzada marcha , Sí , allí podía estar una de las claves .
Lo que no sospechaba en aquellos momentos  era lo cerca que me encontraba de la puesta en escena de la brillante proposición de Eliseo ..
Y atormentado regresé al problema de fondo  . Sea como fuere , resultaba vital que , de inmediato , diéramos  con una solución . Ninguno de los planes previstos - y mucho menos la acariciada aventura << no oficial >> del tercer << salto - podía ser desplegado con un mínimo de serenidad si no contábamos con los medios económicos  imprescindibles . Los viajes , en especial , no habrían prosperado sin esa necesaria reserva de dinero .
¿ Y qué decir de nuestra propia supervivencia ?
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

domingo, 10 de abril de 2016

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - 28 de abril , viernes - año 30 - ( 28 )

La situación no podía ser más crítica . El robo del contenido de la mencionada bolsa  nos dejó sin dinero . Los ciento treinta y un denario de plata eran la última reserva.
Ciertamente , los responsables de la Operación nos entregaron una suma que respondía a las necesidades de los cuarenta o cuarentay cinco días de que constaba  aquel segundo << salto >> en el tiempo . Lo que nadie contempló fue la posibilidad de que estos expedicionarios fueran asaltados y robados .
La cuestión es que , con esta lamentable pérdida  , las cosas se habían precipitado . Y nos hallábamos  ante otro esquinado conflicto : ¿ Cómo cumplir el resto de la fase << oficial >>?
9.30 horas .
Abstraído por estos pensamientos , pasé de largo ante el primero de los desvíos ; el que conducía a la pequeña aldea de Tir´an . Algunos lugareños , generalmente mujeres con su prole , ofrecían a voces los productos  de la tierra . Y forcé la marcha . Aquellos dos kilómetros y medio fueron rematados  en algo menos de treinta minutos .
A derecha e izquierda , partidas de felah rompían el dorado y ondeante horizonte , a la espera del secado de las manchas de cebada .La siega , en pleno apogeo , reunía en los campos a decenas de familias que se animaban con monótonos cánticos . Y entre carretas y asnos  , una chiquillería alegre e indomable corría sin cesar arriba y abajo , espantando con gritos y palmoteos las tenaces nubes de currucas y tórtolas .
¿ La fase << oficial >> ?
A decir verdad era lo que menos me preocupaba  . Mi obsesión en aquellos momentos se centraba en el tercer << salto >> . Aquél sí constituía  un gravísimo problema . ¿ Cómo emprender semejante aventura sin un mísero as ?
Eliseo y quien esto escribe  ya lo habíamos discutido . Y estábamos  de acuerdo : el seguimiento continuado de la vida pública del Maestro - estimada en cuatro años - nos obligaba a contar , entre otros importantes elementos con unos recursos monetarios de cierto peso que , obviamente  , no teniamos , Y aunque el sagaz Eliseo prometió resolver el espinoso asunto , las perspectivas cojeaban .
¿ Cómo obtener los fondos necesarios para subsistir ? ¿ Cómo hacer frente a las innumerables contingencias que , a buen seguro , nos saldrían al paso ? ¿ Trabajar ? También barajamos esta idea . Sin embargo , la necesidad de permanecer a diario junto al rabí de Galilea- practicamente  minuto a minuto - relegaba dicha posibilidad a algo utópico y de difícil ejecución.
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - 28 de abril , viernes - año 30 - ( 27 )

Consulté el sol . Rondaba ya la hora tercia ( las nueve de la mañana ) . Y al abandonar el negruzco y descarnado piso de tierra prensada de la carretera  que unía el mar del Kennereth con Mrgiddó  y la llanura de Esdrelón , al oeste de Israel , surgió el primer contratiempo . Mejor dicho , el primer aviso.
Frente a mí , en la dirección de Tir´an , apareció una pareja de esforzados campesinos  , arreando con sus varas una reata de dóciles onagros , los asnos  de cuello curvo y tiesas y llamativas orejas . Transportaban gavillas de lino recién cortado , con las flores azul celeste oscilando al nervioso trote de los jumentos . Y al cruzarse con aquel larguirucho individuo , tocado con tan aparatoso y enrojecido lienzo sobre la frente , despues de responder a mi puntual y respetuoso << Shalom alekh hem >> ( la paz sea con vosotros ) , sin poder contenerse estallaron en un enorme río de carcajadas . Me volví intrigado , al tiempo que torcían hacia la polvorienta senda que se empinaba hacia Caná . Y uno de ellos , al percibir mi extrañeza , doblado por la risa , fue a tocar el trapo colorado que colgaba entre los ojos de uno de los animales , aludiendo con exagerados gestos al lienzo - teñido por la sangre de la Señora - que caía sobre mis espaldas . Y me pareció entender el porqué del alborozo y de las chanzas de los felah . Tal y como había observado entre los supersticioso judíos , raro era el viajero que emprendía una marcha  - por muy corta que fuera  - sin colocar uno de aquellos trapos granates o una cola de zorro la testuz de su caballería . No hacerlo podía significar un accidente seguro .E imaginé que aquélla era la primera vez que veían un lienzo rojo , no sobre la frente del asno o del caballo , que era lo correcto , sino en la del caminante .
Y advertido tuve especial cuidado en deshacerme del paño y del denario . Guardé el lienzo en la vacía  bolsa de hule y , al hacer lo propio con la moneda  , caí en la cuenta de que no tuve la delicadeza  de ponerla en manos de Ruth , devolviéndola así a su dueña . Aquel descuido me sublevó . Pero este pasajero enfado se vio eclípsado por otra preocupación que arrastraba desde Nazaret y que , removida por la cadena de sucesos  que ya he relatado , se mantenía agazapada  en un segundo plano . Y durante  un buen trecho del viaje se alzó oscura y despiadada .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - 28 de abril , viernes - año 30 - ( 26 )

Y de pronto , Caná apareció ante nuestros ojos . La radiante luz de la mañana la transformó en una cinta blanca , milagrosamente anudada al olivar.
Ruth suspiró aliviada .
Y aprovechando la breve pausa me atreví a exponerle mis intenciones de continuar en solitario . Es curioso . Todo fue tan natural y sosegado que no necesité de escusa alguna . Sencillamente , rodeándome con una transparente y amorosa mirada  , lo comprendió y aceptó . Y prometiendo que daría cumplida cuenta de lo hablado a su madre y hermano me abrazó temblorosa , añadiendo algo que me dejó perplejo :
- Aquel griego , aquel Jasón que conocí hace años , también nos amó y le amamos ...Pero tú eres mucho más guapo .
Como ya he referido , tendríamos que esperar a la ejecución del tercer << salto >> para desenredar aquel repetitivo misterio . ¿ Por qué algunos de los personajes de esta aventura hacían constantes alusiones a ese << otro Jasón >> que aseguraban haber conocido ?
Y alborozada se alejó a la carrera , perdiéndose en el olivar que flanqueaba el costado oriental de Caná .
Y con el espíritu reconfortado por la bondad de aquella providencial conversación , me dispuse a consumar la última fase de aquel inolvdable viaje .
De acuerdo con lo establecido me apresuré a dejar atrás los frondosos huertos de granados que distinguían y favorecían a la industriosa Caná , penetrando con decisión en el encabritado senderillo que unía la ciudad con la ruta que debía conducirme al yam . En esta ocasión , al contrario de lo que ocurriera en el viaje de ida , en el que me vi obligado a cargar al debilitado Natanael , el descenso entre las abundantes y regulares cañadas fue rápido y cómodo . Y de los dos kilómetros y cuatrocientos metros  que me separaban del desvío fueron satisfechos en algo más de veinte minutos . Si la suerte me acompañaba , los restantes veintidós kilómetros hasta el lugar del asentamiento del Módulo podían ser cubiertos en unas tres horas . Quizá menos si las fuerzas respondían y quien esto escribe era capaz de desarrollar una velocidad de un kilómetro cada diez o doce minutos . Las recientes experiencias , sin embargo , me hicieron recapacitar . Este tipo de recorridos se hallaba sujeto casi siempre a una constelación de imprevisibles factores.
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - 28 de abril , viernes - año 30 - ( 25 )

Ruth , intrigada por el inesperado relevo en las parhulas y por el no menos extraño alejamiento de aquel griego , lanzó varias miradas hacia quien esto escribe . Finalmente , obedeciendo obedeciendo uno de sus espontáneos impulsos , se detuvo , esperándome . El grupo de las angarillas , pendiente del convulso terreno , no se percató de su alejamiento.
Y la << pequeña ardilla >>  me acogiócon una dulce sonrisa . Y señalando el paño que ceñía la frente se interesó por mi salud . Fue una manera , como otra cualquiera , de romper el incómodo silencio .
La observé  complacido y , disimulando mi inquietud , encarrilé la conversación hacia lo primero que me vino al pensamiento . Y durante algunos minutos , la paciente mujer escuchó toda suerte de elogios  hacia la magnífica naturaleza que atravesábamos  . Nunca me distiguí por el conocimiento de la compleja personalidad femenina . Y en esta oportunidad tampoco fui capaz de detectar las verdaderas intenciones de mi acompañante . Y como un estúpido continué hablando y hablando de las fragantes cúpulas verdinegras de algarrobos y robles , de la tormentosa y espléndidas barrancas que dejábamos  a uno y otro lado y de las escandalosas urracas o de las asustadizas chochaperdices que despegaban a nuestro paso .
Hasta que , agotado el repertorio , la joven , tomándome del brazo con delicadeza , me atravesó con sus radiantes ojos verdes , desembarcando sin rodeos en el problema que me consumía .
¡ Cuán fino instinto el de las mijeres !
Y gratamente sorprendido , no supe ni quise mentir . Y abriendo el corazón le expresé lo que sabía , añadiendo hasta que punto me sentia desolado y agradecido.
Ruth no pareció molesta ni contrariada por aquella revelación . Todo lo contrario . Su mirada se remansó , limitándose a presionar mi brazo con los largos y finos dedos . Y aquel fervor fue mutuo.
Durante un tiempo avanzamos en silencio . Un silencio cálido , limpio y entrañable , discretamente amparado por el rumor de las aguas en la canalización a cielo abierto que abría paso , con nosotros , entre la espinosa vegetación y las boscosas vaguadas.
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

sábado, 9 de abril de 2016

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - 28 de abril , viernes - año 30 - ( 24 )

No me sentía con fuerzas para continuar el viaje en la compañía de Santiago y su gente . No podía soportar la idea de caminar junto a ellos y simular que seguía ignorando lo ocurrido . Cualquier mirada , silencio o gesto me hubieran traicionado . Además  , ¿ Cómo cubrir con naturalidad los veinticinco kilómetros  que restaban para el lago con un Juan Zebedeo dispuesto a masacrarme  a la menor oportunidad ? Lo último que deseaba  y necesitaba  era un nuevo enfrentamiento con el discípulo .
Estaba decidido . Proseguiría en solitario .
El siguiente paso no resultaba  tampoco nada facil .
¿ Que podía decirles ?
La intención de Santiago era descansar brevemente  en la morada de Meir  y continuar esa misma mañana  hacia el yam, alcanzando  la aldea de Saidan antes del ocaso . ¿ Qué excusa utilizaba  cuando , en realidad , todos caminábamos  en la misma  dirección ? No tenía mucho sentido que pretendiera  ganar unos minutos  esquivando el obligado alto en la casa del entrañable rofé de las rosas . Sinceramente  , me sentí desarmado . Y una vez más  - rememorando el estilo del Maestro - abandoné  el asunto en manos del Destino . Por aquel entonces - por qué ocultarlo -, quien esto escribe  seguía refugiándose en la palabra << Destino >> . Más adelante aprendería a llamar las cosas por su nombre ...
Y el Destino volvió a compadecerse de este indeciso explorador .
El perspicaz David , haciéndose cargo  de mi estado de ánimo , me relevó en el transporte de las parihuelas . Y los expedicionarios , cargando los bultos  , se adentraron en la arboleda que descendía perezosa al encuentro de sus hermanos , los robles del Tabor .
Y tras unos instantes de penosa duda , opté por seguir sus pasos . Si mis referencias no fallaban , nos encontrábamos a cosa de dos kilómetros y medio de Caná . Algo se me ocurriría . La decisión estaba tomada . No me echaría atrás . Buscaría la forma de despedirme  y , rodeando la ciudad , enfilaría la seda que conducía a la ruta principal.
Pero , poco antes de la bifurcación de los caminos el Destino , en efecto , tomó cartas en el asunto .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario de Mayor - Tomo 5 - 28 de abril , viernes - año 30 - ( 23 )

El estricto código ético de Caballo de Troya , como ya he referido , prohibia a los expedicionarios  cualquier acción que pudiera alterar el curso normal de los acontecimientos . Sin embargo , paradójicamente , esa misma pasividad había influido en el devenir histórico . Un cruel dilema que , obviamente , sólo pidíamos resolver de una manera  : susoendiendo la misión y regresando a nuestro << tiempo >>.
Y de nuevo el extraño Destino...
Nos hallábamos autorizados para cancelar la Iperación en situaciones muy específicas . Debíamos retornar en el hipotético caso de ser descubiertos . También , como consecuencia de cualquier enfermedad o accidente graves de los pilotos o ante una emergencia insalvable en los dispositivos de control , propulsión o abastecimiento energético de la << cuna >> . Aquel problema , en cambio , ni siquiera fue contemplado  por los responsables de la misión . Científicos y técnicos se dejaron arrastrar entusiasmados por la fascinante oportunidad , cerrando los ojos  a lo más importante : que lo ignorábamos todo sobre las posibles consecuencias de un << viaje >> tan especial .
Lo cierto es que , a raiz de este incidente , Eliseo y quien esto escribe tomamos plena conciencia de nuestra delicadísima presencia en aquel << ahora >> . Y aunque extremamos  las precauciones para mantenernos en un plano - digamos - << neutro >> , debo confesar que no siempre salimos airosos .
Verdaderamente , los caminos de Dios son inescrutables .
Y desolado permanecí en el límite del bosque , mientral el providencial sirviente se reincorporaba al grupo . Y una demoledora tristeza y una honda gratitud me invadieron por igual . Aquella buena gente que se disponía ya a reanudar el camino - comsciente de la gravedad y de lo irreversible del problema - no había querido hacerme partícipe de su angustia , liberándome así de una preocupación contra la que , por supuesto , poco podía hacer.
Y Dios es testigo . Allí mismo , en el amargo silencio de mi corazón , les di las gracias .
Y de pronto , a la tristeza y a la gratitud vino a sumarse un tercer sentimiento . No sé exactamente cómo surgió . Pero se hizo irrefrenable .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - 28 de abril , viernes - año 30 - ( 22 )

Confusión e indignación caminaron a la par .
Confusión porque semejante normativa no constaba en mis informaciones . ( Al retornar al módulo  y consultar el banco de datos de Santa Claus , nuestro ordenador , observamos con desolación que , en efecto , dicha  disposición no aparecía en el manuscrito de Munich - una de la más importantes fuentes sobre idolatría - y tampoco en los textos de Nápoles . Sencillamente , ignorábamos aquel cruel mandato religioso . )
Por supuesto - de acuerdo con las explicaciones del criado -, los falsos e hipócritas rabenos si autorizaban lo contrario . Es decir , la ayuda de una gentil en el parto de una israelita .
E indignación porque , una vez más , el peligroso sacerdote - amparándose  en un precepto que sólo respetaban los fanáticos - había buscado única y exclusivamente su satisfacción personal . En otras palabras : su venganza .
Y lo peror es que si aquella acusación prosperaba , la Señora - conforme a lo establecido en la Ley mosaica - podía ser castigada con la pena de exterminio . Concretamente , con la muerte por lapidación .
Ahora sí comprendía las íntimas razones de Santiago y las prisas por abandonar la aldea . Y también distinguí con nitidez el porqué del feroz  ataque del Zebedeo y la verdadera dimensión de sus palabras :
<<¡ Idolatría !... ¡ Por tu causa nos acusan de idolatría !>>
Y hasta cierto punto le asistía la verdad . El discípulo asoció el << pecado >> de la Señora con mi negativa a auxiliar a la beduina de Murashu, culpándome en definitiva del desastroso desenlace .
¡ Extraño Destino !
Al negarme a sacar adelante aquel parto , provoqué la intervención de María . cayendo incluso en el delito de idolatría en calidad de << inductor >>
¡ Extraño Destino , sí !
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - 28 de abril , viernes - año 30 - ( 21 )

Pero el sirviente , silencioso testigo de mi inútil intento , conmovido quizá por la desazón que endurecía  mi semblante , se movilizó súbitamente  . Y quien esto escribe  observó sus movimientos por pura inercia . Una vez en pie , procurando no ser visto por la familia  , hizo un guiño , invitándome a que me reuniera con él . Y le vi alejarse hacia el verde luminoso que amurallaba  el calvero . Dejé que se adentrara en el bosque de terebintos y , al comprobar que se disponía a orinar , me excusé , siguiendo sus pasos y su ejemplo .
Y en esta poco ortodoxa actitud fui informado de las claves de aquel enigma .
La verdad , de nuevo , , resultó más simple de lo que habia imaginado .
Según mi confidente , todo arrancó a raíz de una indiscreción de la propia María . Al entrar en Nazaret - en un muy humano deseo de compartir las experiencias vividas en el accidentado viaje desde el yam -, la Señora , entre otros sucesos , relató a los vecinos  el difícil y emotivo parto al que asistió en el encuentro con la caravana  mesopotámica . Y llevada de la alegría e inocencia , proporcionó todo lujo de detalles . Y quizá por descuido o por su natural re`pulsión hacia la mentira , fue a narrar los hechos tal y como sucedieron . Segundo error . Al explicar cómo se vio forzada a reemplazar al paralizado Jasón , no cayó en la cuenta de algo que , al fin y a la postre , desencadenaría las iras del Zebedeo : hasta esos momentos , para los discípulos que nos acompañaban en aquella ocasión ( Juan y Natanael ) , el único artífice del feliz alumbramiento era este griego de Tesalónica . María , como se recordará , generosa y prudentemente , supo guardar silencio sobre mi aparente cobardía . Cuando el hecho fue conocido por Juan Zebedeo , caliente aún en su memoria el incidente con la serpiente que atacó a Natanael , su cólera se desbordó.
Y la narración de María  - como era de prever - terminó filtrándose hasta llegar a oídos del Saduceo .
Pero , sinceramente , no alcanzaba a comprender . ¿ Dónde estaba el pecado ?
- Muy simple - aclaró David -. La Ley es inflexible : una israelita no debe prestar ayuda en el parto a una gentil porque , de esa manera , participa en el nacimiento de un nuevo idólatra .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

viernes, 8 de abril de 2016

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - 28 de abril , viernes - año 30 - ( 20 )

A punto estuve de abordarle , aprovechando la favorable  coyuntura . Pero la aparición del funcionario responsable del servicio de aguas de Caná me contuvo . Preguntó  si deseábamos incienso . Y Santiago , excusándose en el estado de su madre , rechazó la invitación . Esta vez no habría ceremonia ni oración en el altar de los sagrados terebintos.
Y el guardián , contrariado por la pérdida del alquiler del cuenco con el incienso y el candil ( una lepta : pura calderilla ) , se alejó hacia la cabaña de troncos de la que habia salido , mascullando algo sobre aquellos << miserables e irreverentes notzrim, incapaces de respetar la tradición de sus mayores >>.
David y Ruth se acomodaron junto al estanque , disfritando de la momentanea paz . Nadie echó de menos al Zebedeo . Supongo que dieron por cierto que continuó hacia el caserón del anciano rofé de Caná.
Santiago revolvió en su petate y repartió algunas provisiones  : granos de trigo tostado , tortas de flor de harina amasadas con aceite y un pellizco de hierbabuena , cebollas crudas y una deliciosa y aromática miel de romero .
Y el grupo , hambriento , dio buena cuenta del frugal desayuno .
Aquél era el momento . Las tensiones aflojaron y , decidido , pregunté sobre la incógnita que me atornillaba . Sin embargo , a pesar de la exquisita prudencia y de los encarecidos ruegos , volví a estrellarme contra el silencio.
La << pequeña ardilla >> , mejor dispuesta , solicitó solicitó permiso a su hermano con la mirada . Pero Santiago , con una casi imperceptible negación de cabeza , selló los labios y la buena intención de la mujer . La Señora  , por su parte , se limitó a bajar el rostro , haciendo causa común .
la impenetrable actitud , en el fondo , ratificaría  mis sospechas . Algo grave sucedió en Nazaret.
Y vencido me resigné  , a la espera de una nueva  oportunidad .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - 28 de abril , viernes - año 30 - ( 19 )

Que yo recordara , durante mi estancia en la aldea , no se produjo compra o venta alguna entre la familia y quien esto escribe . Tampoco era portador de ídolos ni había incitado a nadie al culto idolátrico . Sí permanecí a solas con los diferentes miembros del clan . Y recorrí incluso la población en compañía de los hijos de la Señora . Pero , sinceramente , hecho como aquel eran frecuentes y normales . Mucho más en la liberal Galilea . El propio sacerdote departió conmigo en varias ocasiones y en solitario . No , aquello resultaba excesivamente retorcido . Ninguún tribunal habría aceptado una demanda semejante .
 Y de pronto me vino a la memoria la intrascendente cura efectuada a María  . Según el riguroso código  religioso , cuando el médico no percibía salario , sí podía estimarse como una violación de la normativa y , por tanto , como un pecado de idolatría . Rechacé la idea . La trivial exploración de la herida y la posterior limpieza sólo fueron presenciadas por los hijos , el sirviente y el Zebedeo . Ninguno lo hubiera denunciado . ¿ O sí ? ¿ Quizá el vengativo discípulo ? Imposible  - traté de tranquilizarme -, Juan permaneció bajo vigilancia en todo momento .
Como digo , fui incapaz de poner en pie un argumento que justificara la acusación del Zebedeo . La esquiva actitud de Santiago , sin embargo , parecía darle la razón . Tenía que interrogarlos . Tenía que escapar de aquella mortificante duda .
Y sumido en estas reflexiones me vi de pronto en la menguada planicie ubicada en la cota << 532 >> , y en la que reinaba , como gran protagonista , aquel salto de agua de cinco metros .
El grupo se detuvo frente al rumoroso estanque semicircular , saciando la sed y refrescándose . Y este explorador hizo otro tanto . Solté el lienzo que sujetaba  el denario de plata  contra mi frente e inspeccioné el hematoma . Había remitido considerablemente . Y tras un rápido aseo - no deseando defraudar a la Señora - volví a colocar la moneda , anudando el lino.
Santiago , más relajado , observó la operación de soslayo y esbozó una sonrisa , divertido ante el estrafalario perfil de aquel griego .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - 28 de abril , viernes - año 30 - ( 18 )

No hubo preguntas ni comentarios . David ocupó mi puesto y la silenciosa comotiva reemprendió la marcha . Y aquel kilómetro , en ascenso hacia el depósito de agua que surtía a la población de Meir , el rifé de las rosas, fue uno de los tramos más penosos , para quien esto escribe , el viaje de retorno al yam. Penoso porque mi mente no dejó de pelear , buscando en vano la explicación a las acusaciones del Zebedeo .
<< ¡ Idolatría ! ... ¡ Nos acusan de idolatría por tu causa ! >>
Por más que trasteé en la memoria no logré despejar el misterio . En nuestro intenso entrenamiento habíamos tenido acceso a una voluminosa y detallada documentación sobre el tratamiento de la idolatría por parte de la legislación judía y las relaciones entre paganos e israelitas . Nada de lo que recordaba parecía encajar en las graves insinuaciones . Yo , por supuesto , en mi papel de << griegode Tesalónica >> era considerado como un gentil . Y aunque no siempre fui tratado con cortesía por aquel pueblo , la verdad es que los incidentes originados por mi calidad de << no judío >> fueron escasos . Como en otros aspectos del quehacer diario , la retorcida normativa religiosa era una cosa y la práctica , en especial entre las gentes sencillas y con sentido común , otra muy distinta . Por mucho que se esforzaran los doctores de la Ley , el enloquecido maremágnun de disposiciones rabínicas resultaba tan difícil de recordar como de cumplir .
Otra cuestión era que alguien  - por venganza  o por un extremado celo religioso - presentara una denuncia  por inclupimiento de alguna de estas alambicadas y mezquinas disposiciones legales . Sólo el tratado sobre la idolatría reúne cincuenta normas y prohibiciones .
¿ Venganza ? Eso sí engranaba con lo ocurrido en Nazaret y con el perfil del saduceo . Pero admitiendo la hipótesis , ¿ en qué podía basarse ? ¿ Cuál fue mi << error >> ?
¿ En qué pude comprometer a la familia ?
<< ¡ Nos acusan de idolatría por tu causa ! >>
¿ Por mi causa ?
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - 28 de abril , viernes - año 30 ( 17 )

Santiago intentó silenciarle  , tapando su boca con la mano izquierda  . Fue inútil . El Zebedeo , agitándose  como un banbú , logró zafarse y redondear sus propósitos : - ¡ Idolatría ! ... ¿ Nos acusan de idolatría  por tu causa !
Y el recuerdo de la pintada me confundió del todo . ¿ De qué estaba hablando ? ¿ Por qué me culpaba?
Y Santiago , hastiado , zanjó la poco edificante escena como supo y pudo . Sin mediar palabra  lanzó un seco y certero cabezazo contra la frente del enrojecido discípulo . Y el neurótico se desplomó inconsciente .
Durante algunos minutos - intensamente largos para mí -, el embarazoso silencio sólo se vio quebrado por el lejano canto de las alondras y el eco de aquellos enfurecidos gritos en mi cerebro .
¿ Qué quiso decir ? En sus ataques , entre la maraña  de insultos  y despropósitos , creí detectar algo muy concreto y preciso . ¿ Qué tenía  que ver este griego  - pagano , por supuesto - con la acusación de la idolatría ? ¿ Qué me ocultaban ? ¿ Por qué mi bolsa de hule , en efecto , formaba parte del << aviso >>?
Y empecé a sospechar que algo había escapado a mi control.
Las vertiginosas reflexiones fueron canceladas ante la proximidad de un Santiago visiblemente alterado . Y no le culpo . El inesperado desaire del Zebedeo colmó la generosa medida de su paciencia .
Me observó nervioso . Esquivó mi inquisidora mirada y se disculpó secamente en nombre del discípulo y de la familia .
Le abordé tratando de aclarar los rérminos de la grave acusación . Pero el galileo , sin ocultar el cansancio que le producía aquella triste historia , rehuyó el tema respondiendo con un cortante << Olvídalo >>.
Y dando media vuelta , recuperó el odre y vació los restos con violencia sobre el rostro del derrumbado Juan. Y el aturdido discípulo , incorporándose con dificultad , lanzó un mudo reproche a cuantos le rodeaban , alejándose por la senda que conducía a Caná .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

jueves, 7 de abril de 2016

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - 28 de abril , viernes - año 30 - ( 16 )

Y mientras Ruth atendía a la Señora , aprovechando el descanso para aplicarle nuevas compresas , Juan , apremiado por la sed , no tuvo más remedio que dirigirse a este explorador , reclamando el odre de agua con un timbre agrío que - a juzgar por las expresiones de mis compañeros - no agrado a nadie .
Atendí su reclamación , pero , al liberar el pellejo que colgaba de mi hombro , observé desolado cómo la casi totalidad del contenido había desaparecido . Examiné el pasador de madera que debería haber cerrado la embocadura , comprobando que se hallaba suelto. Y supuse que el cierre podía haber saltado en alguno de los tropiezos , mientras descendíamos hacia Ein Mahil .
Santiago y David , atentos a mis movimientos , supieron reaccionar caballerosamente . Y tratando de sosegarme , argumentado que << aquello podía ocurrirle a cualquiera >> . Además , nos encontrabamos a un kilómetro  escasodel caudaloso manantial que abastecía a Caná .
Y contrariado por tan imperdonable torpeza , me apresuré a cortar el hilo de agua que escapaba ante mis atónitos ojos .
- ¡ Maldito idólatra !...
No alcancé siquiera a tocar la boquilla . El Zebedeo , en un arrebato de cólera , arrancó de entre mis manos la exhausta piel de cabra , descargando el veneno que acumulaba .
- ¡ Sólo has traído la desgracia a esta familia !
Santiago se apresuró a interponerse . Pero , a pesar de sus sensatas y pacificadoras palabras , el odio del discípulo reptaba ya como una cobra . Y asistimos boquiabiertos - yo más que el resto - a un ataque brutal y desproporcionado .
Juan , fuera de sí , con las arterias del cuello envaradas y relampagueando violencia  por los ojos  , se empinaba una y otra vez sobre las puntas de las sandalias ,arrojando por encima de los hombros de Santiago toda suerte de improperios contra aquel << pagano , hijo de la abominación >>.
El jefe de la familia hacía desesperados esfuerzos por sujetarle , abrazando con ímpetu aquel manojo de nervios . Pero el Zebedeo , dispuesto a soltar el lastre que le consumía  , tomando mi forzoso silencio como un desprecio , remató las injurias con una interrogante que me pilló desprevenido y que oscureció aún más los semblantes de los descompuestos y avergonzados testigos .
- ¿ Es que crees que la daga y tu sucia bolsa en la puerta no son la prueba de lo que afirmo ?...
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - 28 de abril , viernes - año 30 - ( 15 )

Y a una señal de Santiago , compacto como una piña , el temeroso grupo inició la carrera por el accidentado callejón .
El Zebedeo , embozado en el ropón , probablemente con más ansiedad y pánico que el resto , fue ganando distancia , alejándose sin mirar atras .
David , aferrado a la mano de Ruth , permaneció a nuestra izquierda , acompasando la marcha al penoso ritmo de los porteadores .
Pero las aristas calcáreas que surcaban el fondo de la hoz terminarían jugando a la contra . Y sucedió lo que parecía inevitable .
En pleno esfuerzo , con la respiración en desorden  , Santiago fue a pisar en falso , cayendo sobre los traidores repliegues .
Y angarillas , mujer y griego - por este orden - le siguieron en tropel.
Desconcertados , el sirviente y la << pequeña ardilla >> retrocedieron de inmediato , intentando ayudar . Por fortuna , Santiago se recuperó a la misma velocidad a la que había caído . Comprobó el estado de la madre y preguntó por mi situación . En principio , el percance no rebasó los límites del lógico susto.
Y haciéndome de nuevo con los extremos de las pértigas le indiqué que me hallaba dispuesto.
Y reemprendimos la carrera , al tiempo que escuchábamos a nuestras espaldas los primeros e indignados ame ( impuros ) y los impactos de una súbita lluvia de piedras.
Minutos despues , con el corazón en la boca y un vergonzante miedo - lo reconozco - salpicando mi supuesta hombría , dejamos atrás la garganta rocosa , refugiándonos en la espesura de una colonia de centenarios terebintos de corteza olorosa y espejeantes .
Pero los sinsabores del grupo no habían terminado . Sinceramente , no sé qué fue peor : si la accidentada carrera por el desfiladero o el recibimiento del impaciente e irritado Zebedeo.
En un primer momento no presté atención a la agresiva actitud del discípulo . Para mí era algo habitual.
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - 28 de abril, viernes - año 30 - ( 14 )

Salvado el primer repecho , al conquistar la cota << 511 >>, el grupo descansó . El Zebedeo alcanzó a los porteadores de las parihuelas y , por espacio de breves instantes , los vi dialogar . Parecían referirse al abrupto camino que debía conducirnos en los próximos cuatro kilómetros y que desembocaba en el desfiladero de los leprosos . Y el recuerdo del incidente en Ein Mahil me intranquilizó .
Según lo convenido  sustituí al criado en el transporte de la Señora . Acomodé la << vara de Moisés >> junto a María y , reouestas las fuerzas , atacamos el segundo tramo . Y aunque el peso no era excesivo , lo escarpado del terreno  - en permanente y pronunciado descenso -, unido al espeso y cerrado monte bajo , convirtieron la marcha en una tortura .
María , sin una protesta , tuvo que soportar más de uno y más de dos encontronazos con el pedregoso senderillo , consecuencia - en la mayor parte de los casos - de mi proverbial torpeza .
Y poco más o menos a la hora de nuestra partida de Nazaret , jadeantes y sudorosos , los expedicionarios entrábamos en la hoz de altas paredes , hoy conocida como Ein Mahil y que entonces constituía el forzoso amparo de los leprosos de la región.
Y como sucediera en el camino de ida , al contemplar el desfiladero , mujeres y hombres se estremecieron . Nadie habló . Y las miradas recorrieron desconfiadas los cuatrocientos o quinientos metros que nos separaban del final del silencioso barranco.
Santiago , en voz baja , nos previno . Era menester atravesarlo con sigilo y a la máxima velocidad.
Nunca llegué a acostumbrarme a aquel ancestral e irracional terror que demostraban las gentes - de toda clase y condición - hacia unos infortunados que , como aquellos , malvivían en oquedades , minas abandonadas y remotos bosques o pantanos . Precisamente por ello , al comprobar las numerosas y audaces aproximaciones del Maestro a estos infelices , mi admiración por el rabí de Galilea no tuvo límites . Pero de estos emocionantes sucesos me ocuparé en su momento.
Alcé la vista hacia los agrestes y verticales taludes , pero sólo recibí la quietud de los matorrales de ezov ( el hisopo sirio ) y de los descolgados terebintos  . Las bocas de las galerias  - habituales refugios  de estos << impuros >> - aparecían igualmente en paz.
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - 28 de abril , viernes - año 30 - ( 13 )

E insisto : es injusto que los evangelistas silenciaran este penoso suceso . ¿ Por qué no mencionaron la destrucción del taller de carpintería del Maestro ? ¿ Por qué no hablaron de aquella mortal oposición de buena parte de Nazaret hacia la familia del Resucitado ? E instintivamente fijé mi atención en Juan Zebedeo . Caminaba con lentitud  , pero notablemente repuesto de su reciente trauma . Como creo haber relatado en anteriores oportunidades , la incorregible  vanidad de este íntimo de Jesús  le acompañaría toda su vida  . Y apostaría  lo poco que me resta para la muerte  a que esta lementable  << desinformación >> tuvo que ver con ese afán de ocultar los pasajes en los que su imagen no salía precisamente airosa . Pero este vicio no fue exclusivo del << hijo del trueno >> . Más adelante tendría ocasión de presenciar otros acontecimientos - de mayor y menor calado - que resultarían igualmente silenciados o intencionadamente deformados por los propios apóstoles .
A la altura de la fuente , al ver junto a las aguas a un madrugador corro de matronas que se apresuraban en el llenado de puntiagudas vasijas , Ruth cubrió su cabeza con el negro manto , ocultando el rostro . Y aceleró el paso hasta situarse al costado de la Señora  . Unas crueles y mal contenidas risitas encendió al Zebedeo . Y , volviéndose , las desafió con la mirada . Pero Santiago , con un escueto gesto de cabeza , le forzó a reanudar la marcha .
Y poco a poco la exuberante vega que despertaba entre las rosadas colinas fue quedando atrás.
El cielo , azul y cristalino , presagiaba una jornada sin sobresaltos .
Y mis ojos y mi corazón se despidieron con pesar del altivo palmera que ponía orden en el polvoriento sendero de acceso a la aldea .
¿ Cuándo regresaría ? Imposible saberlo en aquellos dolorosos momentos .
Y dejándome llenar por una singular emoción - a ratos suave y nostalgica , a ratos erizada de rencor -, me detuve unos instantes , robando la imagen de aquella Nazaret blanca , arisca y agazapada en la falda del Nebi Sa´in . Un humo virgen e indefenso huía - como nosotros - de la aldea , construyendo finas y falsas columnas sobre los terrados y despidiéndonos a su manera . Y a lo lejos , más allá de las cohortes de viñas y olivos , ajenos a todo , los bosques de nogales y slgarrobos pintaban un horizonte verde y severo . Y me prometí a mí mismo que yo sí daría fe de cuanto había vivido y conocido entre aquellos ingratos e indiferentes notzrim ( nazarenos )
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

miércoles, 6 de abril de 2016

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - 28 de abril , viernes - año 30 - ( 12 )

Y con el alba - hacia las 5,30 horas - -, apremiada por el inquieto Jacobo , la primera de las expediciones desaparecía rumbo a la cima del Nebí , acortando así el camino hacia la ruta de la vecina Séforis .
Nadie se lamentó . Nadie pronunció una palabra más alta que la otra . Nadie se despidió  .
Y el segundo grupo , tras atrancar la puerta las puertas exteriores de la vivienda , a una señal de Santiago enfiló solitaria y embarrada << calle norte >> , perdiéndose con prisas hacia las << puertas >> de Nazaret .
Dada la imposibilidad de María para caminar con seguridad y presteza , los hijos acondicionaron unas parihuelas , sujetando uno de los edredones a dos gruesas pértigas de madera . Y aunque poco ortodoxo , el armazón cumpliría su cometido : La Señora pudo viajar con una relativa comodidad . Los hombres , salvo el Zebedeo , nos turnamos en el transporte de las angarillas . En un primer momento - hasta que alcanzamos lo que bauticé como la la cota << 511 >> -, la responsabilidad de las andas corrió a cargo de Santiago , en cabeza , y David . Tanto uno como otro portaban a las espaldas sendos petates de cuero con las viandas y las ropas seleccionadas por las mujeres . Ruth , al igual que Juan , había sido liberada de toda carga . De un cinturón colgaba una mínima bolsa en la que fue depositada una jarrita de vidrio con el extracto de sanícula y una prudencial reserva de paños de lino .
Y este explorador , como si de una maldición se tratara , volvió a responsabilizarse del incómodo pero necesario odre de agua y vinagre . El volumen , de unos veinticuatro log ( alrededor de quince litros ) , era suficiente para satisfacer las necesidades de los seis expedicionarios durante las dos horas escasas que , en principio , nos separaban de la ciudad de Caná .
El paso entre las casuchas , ahora maquilladas en naranja  por el amanecer, me sorprendió . El familiar y monótono rigir de la molienda del grano escapaba ya por las puertas entreabiertas . Sin embargo , no se si sujetos por el miedo ola indiferencia , ninguno de los vecinos acertó a salir a nuestro encuentro. Nadie tuvo el coraje de asomarse . Por supuesto , aunque no llegué a decubrir un solo rostro en la penumbra de las ventanas y cancelas , sabía que la precipitada salida de María y su gente estaba siendo espiada .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - 28 de abril , viernes - año 30 - ( 11 )

La mayoría de los presentes , adelantándose a las palabras de Santiago , bajó los ojos  , rendida ante la evidencia . La Señora , con la cabeza reclinada  en el regazo de la << pequeña ardilla >> , no quiso o no pudo replicar . Su hijo hablaba con razón .
- Entiendo - prosiguió rotundo - que el padre ha sido sificientemente claro . No debemos continiar en la aldea . Lo ocurrido aquí , esta noche , es una viva manifestación de su voluntad...
Y sorprendido ante su propia seguridad dudó unos instantes . Pero , rehaciéndose , se dejó llevar por lo que la dictaba el corazón y el sentido común :
- No conviene , no es bueno , ni para nosotros  ni para la obra que inició nuestro Hermano , que permanezcamos  en Nazaret . Asumo personalmente  esta responsabilidad y os pido que me comprendáis u me ayudéis .
Y dirigiendo al mirada  hacia la techumbre  - imitando el gesto de su madre  en el valiente pronunciamiento de la noche anterior  - reforzó sus palabras :
- En estos difíciles momentos  creo interpretar , e interpretar bien , el deseo de nuestro Padre Celestial .Poco más pudo añadir  . Evidentemente  , la situación había entrado en una fase insostenible  y de no retorno que aconsejaba  ceder con astucia  e inteligencia  . De reistir , la hostilidad del jefe del consejo local y de los antiguos enemigos del Maestro podría  haber desembocado en otros males de peor naturaleza .
Y de común acuerdo , Santiago y Jacobo trazaron un plan que debería ser ejecutado sin dilación  : al amanecer , reunidas las provisiones y pertenencias imprescindibles , todos - a excepción de Miriam , Esta , Rebeca , el albañil y los hijos de ambos matrimonios  - partirían hacia Caná . El grupo encabezado por Jacobo lo haría en dirección a Seforis , donde permanecería bajo la protección de la casa de Rebeca .
No hubo oposición . El Zebedeo continuó amurallado en el mutismo y David por su parte , expresó su complacencia ante la bondad y generosidad de la familia , que le permitía  seguir a su lado y correr la misma suerte . Respecto a este explorador , la prudente decisión me tranquilizó . En buena medida por el hecho de no tener que viajar hacia el lago con la sola compañía del recalcitrante Juan Zebedeo.
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya- El Diario del Mayor - Tomo 5 - 28 de abril , viernes - año 30 - ( 10 )

Y en mi fuero interno elogié la sabiduría de aquella gente . El contenido de las hojas y raíces del malvavisco - rico en mucinas y aceite esencial - resultaba un excelente remediom como calmante de las membranas muciosas y como emoliente o relajante de las regiones inflamadas
En cuanto a la Señora , atendida en todo momento por Ruth y Rebeca , parecía más sosegada . Concluida la primera cura de urgencia a Miriam , tras un breve parlamento , las mujeres decidieron suministrar a María un brebaje que contribuyera a acelerar la cicatrización de la herida . Me alarmé . Y amparandome en la curiosidad , acompañé a la templada y silenciosa Esta hasta las alacenas que se abrían en la cocina -dormitorio .
Tomó una de las jarras de arcilla y fue a verter dos puñados de hojas de un verde intenso y brillante en el puchero que seguía hirviendo sobre el fogón . Y antes de que me atreviera a preguntar , sospechando mis intenciones , aclaró la duda que me intranquilizaba .
Estaba equivocado . Mi traducción no era correcta . Aquellas hojas gasales de largo peciolo , con nerviaciones regulares y de tan luminoso verde , pertenecían a una sanícula , otra plata medicinal rica en saponina , tanino y alantoína , muy abundantes en los suelos de robles y hayas.
Y digo que estaba confundido porque , en realidad , las mujeres no pretendían hacerle beber aquella pócima , sino aprovechar  su efecto antiinflamatorio mediante la aplicación de las correspondientes compresas .
Esta debió de captar mi admiración y sonrió con desgana . Dejó reposar la infusión y , provista de varios lienzos , regresó junto a su suegra . Los empapó en el líquido y , sin escurrirlos , sabia y pausadamente , fue depositándolos sobre el rostro.
Había llegado la hora . Y Santiago , avanzando hacia el grupo , habló en los siguientes términos :
- Escuchadme todos ...
El tono empañado por el dolor y una rabia subterránea , no admitía réplicas .
- Por consejo de mamá María tomamos la decisión de dejar el asunto de nuestra permanencia en Nazaret en manos del Padre . Él nos mostrará su voluntad..
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - 28 de abril , viernes - año 30 - ( 9 )

Mis sospechas quedaron confirmadas . El intruso o intrusos , tras franquear la puerta , arrojaron una carga de aquella sustancia bituminosa - probablemente el llamado betún de JUdea -, a la que prendieron fuego .
En cuanto a la autoría del criminal atentado , estaba claro . El << aviso >> en la puerta principal , con mi bolsa de hule , justamente << desaparecida >> en la vivienda del saduceo , señalaba directamente al vengativo sacerdote
Pero nadie declaró sus sentimientos . Y Santiago , más abatido aun que Jacobo y que este explorador , se dispuso a hacer frente a una situación que había tocado fondo .
Retornamos  a la sala  e , inteligentemente  , el jefe de la familia  continuó mudo . Fue a recostarse contra el filo de la plataforma superior y , acariciando la barba  , permaneció sumido en una profunda reflexsión .
Su mujer - Esta -, con una diligencia y autodominio igualmente admirables , se ocupó de Miriam . Hasta esos momentos , ninguno de los presentes  - ni ella misma - había caído en la cuenta de sus quemaduras .
Las llamas , por lo que acerté a apreciar , sólo lesionaron la capa córnea de la epidermis . Las plantas de los pies , de piel más gruesa que la del resto del cuerpo , presentaba algunos eritremas ( enrojecimientos ), dolorosos por supuesto , pero de escasa relevancia . La profundidad de las quemaduras - de acuerdo con la regla de << los nueve >> de wallace - apenas si alcanzaba un 0,5 , reduciéndolas a un primer grado .
Y una vez tratadas con agua fría . Esta procedió a untar las rojeces con un ungüento aceitoso que - según sus explicaciones - contenía extracto de malvavisco , una planta de raiz fuertes y amarillentas generalmente recoletadas  en los suelos salitrosos y que la Señora  , excelente conocedora del poder de la medicina natural , procuraba adquirir con regularidad . No me sorprendió . Yo había sido testigo de esta habilidad de María cuando cruzamos el wadi Hamân.
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

martes, 5 de abril de 2016

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - 28 de abril , viernes - Año 30 ( 8 )

Y espontáneamente sumé otra maldición a la de Jacobo.
Pero las cosas estaban como estaban y poco ganaba con lamentarme . Así que , estrujando el hule entre los dedos , fui a reunirme con el clan.
Las mujeres , rodeando a la Señora , cuchicheaban y gimoteaban . Santiago , puntualmente informado por Jacobo , permaneció unos instantes junto a su madre . Acto seguido , escoltado en todo momento por el cuñado , penetró en el taller . Y me fui tras ellos .
Atónito , el ahora hijo mayor fue inspeccionando el desastre . Pero , con gran entereza , mordiéndose los labios , no hizo el menor comentario . Y fue recorriendo con la mirada los restos calcinados del banco , las herramientas retorcidas e inservibles , las paredes ennegrecidas y la techumbre prácticamente devorada y abierta .
Después de todo - pensé - la familia podía considerarse afortunada . DE haber sofocado a tiempo las llamas , era más que probable que todo el inmueble se hubiera visto envuekto en el siniestro .
Y Santiago , fijando la atención en la vencida y consumida puerta puerta que separaba  el lugar del patio posterior , avanzó un par de pasos , examinándola con detenimiento . Se hallaba abierta de par en par y pegada al tabique . Era extraño . La hoja fue apuntalada con un madero . Yo mismo , tras el corto paseo de esa noche , volví a colocarlo en su sitio . Parecía evidente que alguien la había desplazado . Y adivinando mis pensamientos , el galileo centró su examen en las bisagras .
- ¡ Mal nacidos !
El cerco fue estrechándose  . Las bisagras , efectivamente , aparecían arrancadas de cuajo.
Y empecé a intuir también el porqué del providencial tiro de aire que redujo la humareda .
Y Santiago , girando en redondo , fue removiendo las cenizas del piso con la punta de la sandalia izquierda . ¿ Qué buscaba ? Al poco , el calzado tropezó con algo que le obligó a inclinarse . Lo desenterró sin prisas y , llevando lo que parecía un trozo de arcilla a la nariz , olfateó un par de veces . Finalmente , levantando los ojos hacia sus intrigados amigos , anunció con amargura:
- Asfalto .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - 28 de abril , viernes , Año 30 ( 7 )

Y este explorador , rendido y en silencio , traspasó el umbral de la entrada , necesitado de unos gramos de paz y de aire puro . La noche continuaba profusamente engalanada de estrellas y la aldea  , a una dos horas del alba  , se me antojó odiosamente indiferente a la tragedia de aquel hogar . ¿ Cómo es posible que los vecinos no hubieran oñiso los gritos de la familia ? ¿ O sí los habían escuchado?
Y un cercano susurro distrajo mi atención , apartándome del irritante dilema .
Davíd , bajo el dintel , me reclamaba con urgencia . Me aproximé alarmado . ¿ Qué nueva desgracia nos visitaba .
Y señalando la cara exterior de la puerta me animó a que comprobara por mi mismo lo que acababa de descubrir . Acercó la lucerna y el corazón me dio un vuelco . Y al instante supe que mis sospechas eran correctas  . El incendio del taller no era fruto del azar.
En mitad de la madera aparecía una bolsa , sujeta por una menguada daga . Y por debajo , pintadas con cal , las palabras idolatría
Ni el sirviente ni yo reparamos  en aquel aviso - porque de eso se trataba - cuando , semiasfixiados , huíamos de la vivienda .
Y de pronto , al examinar el arma con mayor atención , creí reconocer la bolsa de hule . Pero no tuve ocasión de arrancarla . La súbita y acelerada presencia de Santiago , Jacobo , Esta y Rebeca me contuvo.
Los homres , sin resuello , permaneciendo unos segundos junto a David y este atónito explorador . Las mujeres , más alarmadas si cabe , penetraron en la casa como una exhalación.
Santiago y su cuñado observaron la pintada  con incredulidad . Y tras un instante de vacilación , maldiciendo a Ismael , el albañil desclavó la daga , arrojándola con furia en la oscuridad de la calle .
Me apresuré a recoger la caída bolsa , veruficando , en efecto , que se trataba  de la desaparecida pertenencia . Y nervioso , sabiendo de antemano lo inútil de la revisión , la abrí , examinando . Ni rastro de las << crótalos >> . Ni rastro de los dineros . Ni rastro del salvoconducto de poncio...
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - 28 de abril, viernes - Año 30 ( 6 )

María , por lo que pude apreciar , presentaba  una herida leve incisa leve , de escasa profundidad , en las proximidades del puente nasal . El golpe acarreó una escandalosa hemorragia interna que fue lo que alarmó a los hijos .
En principio , a la luz de la  lámpara  , no observé deformación de la pirámide nasal . Y con todo el cuidado de que fui capaz inicié una lenta y progresiva palpación .No hubo reacción . Y me sentí animado . La ausencia de dolor , en especial en el tabique nasal , me hizo sospechar que no existía fractura . Tampoco creí apreciar hematoma del tabique ni enfisema subcutáneo .
El impacto , en fin , resultó más espectacular que dañino .
Miriam , sollozante , se unió por último a este recuperado explorador y me interrogó casi sin voz . Sonreí , tranquilizandola . Y los enormes ojos verdes me abrazaron .
Los siguientes pasos - los únicos que podía dar - fueron igualmente simples . Solicité agua hervida y , soltando el lienzo que cubría mi frente  - sujetando el denario entre los labios -, procedí a una minuciosa limpieza de la herida y de los coágulos . En aquellos momentos no fui consciente de la trascendencia que encerraba la sangre recogida en los extremos del paño .
Y al contacto con la humedad , la Señora abrió los ojos , recorriendo los expectantes rostros . Después , cerrándolos de nuevo , comprendiendo que todo había pasado , suspiró relajada.
Jacobo y su mujer atendieron a la olvidada ruth , a la que reanimaron . El Zebedeo , acurrucado entre las tinajas , no dejaba de observarme . Los negros ojos desilaban un brillo poco tranquilizador  . Lo ignoré .
Y la << pequeña ardilla >> , tras repetir una y mil vedes que se encontraba oerfectamente , no permitió que siguiera ocupándome de su madre . Depositó la cabeza de la Señora sobre su regazo y , tierna y solícita , prosiguió las curas , comprimiendo suavemente la región herida con sucesivas compresas empapadas en agua .
Y aproximadamente hacia las cuatro de la madrugada ( en la vigilia sel << canto del gallo ) , Jacobo partía a la carrera hacia el domicilio de Santiago.
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 -- 28 de abril , viernes , año 30 - ( 5 )

Pero un inesperado grito nos arrancó del lugar.
Y lo que vi me hizo temer lo peor .
Miriam , arrodillada junto a su madre , chillaba y gesticulaba  , reclamando a Jacobo . La Señora , tendida sobre las esteras , parecía desmayada o muerta .
Y Juan , David y Ruth , igualmente sobresaltados ante la inmovilidad de María , se precipitaron junto a Miriam , rodeando a la Señora . La << pequeña ardilla >> , tomando a la madre por los hombros , trató de incorporarla . Pero al descubrir el reguero de sangre que manchaba rostro , cuello y pecho , rebasadas sus mermadas fuerzas , cayó sin sentido .
El albañil se abrió paso como pudo y , descompuesto ante la aparatosa imagen y los ensordecedores chillidos de su esposa , terminó rígido , con la voz , los sentidos y la voluntad definitivamente bloqueados .
No sé de dónde saqué la serenidad . Pero , haciendo oídos sordos a la justificada histeria de Miriam , la aparté sin miramiento , ordenando a David que me asistiera con la lucerna . Y durante unos minutos , con el corazón en un puño , me afané por explorar a la querida amiga y confidente .
La primera impresión estaba equivocada . Maria vivía , aunque su pulso era primoso . Y cuando me disponía a examinar el posible origen de la hemorragia , el Zebedeo , en pie y a mis espaldas , evidentemente recuperado , estalló con una irreproducible sarta de insultos e improperios contra mi persona . Mencionaré tan sólo los más suaves :
- ¡ No te atrevas a tocarla , Bastardo inmundo!... ¡ Hijo del pecado , aléjate !...
El criado le miró sin comprender . Y quien esto escribe  , triturando la indignación entre los dientes , fingió no haber oído . El que sí escuchó el feroz ataque del discípulo << amado >> fue Jacobo . Y saliendo de su estupor se enfrentó al Zebedeo , arrinconándolo a empellones contra la pared y jurando por sus difuntos  que le rajaría enn canal si volvía a abrir la apestosa boca . Después , regresando junto a la enloquecida Miriam , sin previo aviso y fríamente  , le cruzó el rostro de una bofetada  . Y el temple pareció instalarse de nuevo en la afligida mujer Y en mitad de un doloroso silencio , el albañil alzó a su esposa , abrazándola  con ternura y rogándole que se calmara .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

lunes, 4 de abril de 2016

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - 28 de abril, viernes , año 30 ( 4 )

Como digo , por fortuna para este explorador , el simulacro pasó inadvertido y , una vez remontada la amenaza  , sudoroso e igualmente decepcionado , me dejé caer junto a los desolados propietarios del lugar.
Y durante algunos minutos sólo se escucho el ya apagado gimoteo de la << pequeña ardilla >> y las agitadas y descontroladas respiraciones del grupo . ¿ Cómo fui tan torpe de no reparar en el extraño silencio de la Señora ? Posiblemente mis pensamientos se hallaban atrapados  en la rabiosa realidad que tenía delante .
¿ Qué había ocurrido ? ¿ Cómo era posible que el querido taller hubiera salido ardiendo ?
Y de pronto recordé el inquieto arrullo de las palomas  y aquel inexplicable presentimiento . Alguien , casi con seguridad - me dije -, aprovechando la noche , merodeo alrededor de la casa , deslizándose después hasta el corral y consumando el atentado.
Poco faltó para hacerles partícipes de mis sospechas , pero , entendiendo que carecia de pruebas y no deseando agobiar el ya aplastado ánimo de la familia , elegí el silencio . E incorporándome avancé despacio hacia el humeante taller.
Y una rabia incontenible y acerada me acompañó en aquella inspección . Las llamas habían reducido a cenizas uno de los pocos vestigios físicos y tangibles del paso del Maestro por este mundo . El Destino - o quien fuera - parecía especialmente interesado  en borrar toda huella material del Hijo del Hombre . Primero fue su cuerpo , misteriosamente volatilizado en el sepulcro . Y ahora , los trabajos en madera y cuantas herramientas le axiliaron como ebanista ... Entonces , sinceramente , no lo entendí . Más tarde , gracias a la magia del retroceso en el tiempo , durante el tercer << salto >> , el propio Jesús me haría ver el porqué de todo aquello . Y supe que nada es casual>>.
Ensimismado ante el triste espectáculo . no percibí la proximidad de Jacobo . El albañil , en un noble gesto , pero confundiendo la verdadera razón de mi presencia entre los rescoldos , suplicó que perdonase su equivocada actitud en la guarida del saduceo .
- Se cuánto amabas al Maestro - concluyó con la voz enroquecida  y lo que significa para ti la pérdida de este sagrado recuerdo.
Y bajando los ojos , tras reiterar su petición de perdón , añadió:
- Gracias por tu ayuda ...
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - 28 de abril, viernes , año 30 ( 3 )

La decidida intervención del sirviente fue un revulsivo . Miriam se rehizo e imitó a David . El Zebedeo , por su parte , movido por el instinto de supervivencia , se unió a Jacobo , proporcionándole cuantos cacharros se hallaban a su alcance .
El albañil , frenético , animándose y animando a su gente , fue colmando cuencos , platos , cántaros y jarras con lo que tenía a mano : la reserva de vino . Y formando cadena con el resto del grupo , el espeso caldo fue trasvasando hasta el incendio que lentamente retrocedió .
Sólo Ruth , la Señora y quien esto escribe se mantuvieron al margen . La primera , paralizada por el horror . La segunda porque , al descender los peldaños con el fin de colaborar en la extinción , perdió el equilibrio - probablemente a causa de su delicada rodilla -, cayendo de bruces y golpeándose el rostro con la pared lateral de la mesa de piedra . Pero de este accidente nos percataríamos más tarde , cuando el siniestro fue superado . La buena mujer , tratando de no distraer la atención general , guardó silencio y esperó a nuestras espaldas , medio tumbada y bañada en sangre.
El cuanto a este explorador , las razones fueron muy distintas . Aunque mi inmediata reacción fue secundar el ejemplo del criado , en el último instante me detuve . Y lo hice a causa del odioso código de << no intervención >> de Caballo de Troya . El férreo entrenamiento se impuso una vez más . Muy a mi pesar no podía actuar . El incendio , avivado por el colchón de serrín , las virutas y las resecas maderas almacenadas en el taller , cobró fuerza , afectando de forma sustancial al lugar . No debía mover un músculo . Y en mi fuero interno me sentí desolado .
En esta ocasión , sin embargo , mi anormal comportamiento no provocó << efectos secundarios >>. La propia confusión de los allí reunidos  me cubrió satisfactoriamente , camuflando mi aparente  e inconcebible  desinterés . Y cuando , merced al agua y al vino , las llamas retrocedieron , sólo entonces , uniéndome a los gritos  y jadeos , me las ingenié para aproximarme a la entrada del taller y , evitando la cadena , arrojar sobre los rescoldos  y los estadillos de la agónica madera el << aire >> de unos cacharros ... previamente << vaciados >>.
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - 28 de abril , viernes , año , 30 ( 2 )

Y antes de que acertara a coordinar un solo pensamiento , el albañil , Ruyh y su hermana Miriam se volcaron materialmente  en la boca del taller de carpintería , ahora cegada por una informe columna de humo . Y unas epilépticas llamaradas en el interior del habitáculo me hicieron comprender .
- ¡ Fuego !
Y la familia enloqueció.
Los desesperados alaridos de las mujeres confundieron aún más a los hombres . Y las toses fueron invadiendo gargantas y multiplicando el caos .
La Señora , encorvada en el filo de la plataforma , ordenaba a los hijos  que abandonaran la casa y solicitaran ayuda . Pero , a pesar de sus gritos , nadie la escuchaba . Ruth , presa de un ataque de histeria , había retrocedido , subiéndose a la mesa de piedra . Y entre agudos chillidos , saltando sin control , terminó pisando y volcando la lucerna . Y flama y aceite cayeron sobre una de las esteras de paja , incendiándola .
Miriam , arreciando en su griterío e insultando a la desquiciada << ardilla >> , se arrojó sobre la alfombra , pisoteando las llamas en un arriesgado intento por sofocarlas . Pero los pies desnudos acusaron la acción del fuego y , dolorida . ayeando , se retiró hacia atrás , topando en el rincón de las ánforas con un recién incorporado y no menos desconcertado Zebedeo . Y ambos cayeron entre maldiciones y lamentos .
Y en mitad de aquel desbarajuste , Jacobo , recobrando un mínimo de serenidad , montando la voz por encima de la algaraba , ordenó que le ayudáramos con los cántaros .
Y saltando hacia las ánforas , apartando a Juan y a su mujer sin contemplaciones , se desembarazó del manto , procediendo a destapar el más ventrudo de los recipientes .
Por un momento sólo se escucharon sus imperativas órdenes , reclamando los malditos cántaros .
Y David , que acababa de sumarse al desconcierto , fue el primero en responder . Y lo hizo a su manera e inteligentemente . Recurrió a las vasijas desperdigadas por el piso y que habían servido para contener el agua de lluvia , arrojando el líquido sobre la crepitante cortina de fuego..
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - 28 de abril , viernes , año 30 ( 1 )

Alguien me zarandeó con violencia.
- ¡ Señor ! ..
Pero un humo blanco y espeso no me permitió distinguir con claridad al individuo que acababa de arrancarme del profundo sueño .
- ¡ Señor !...
Y mis pulmones , repletos de gases , reaccionaron como los del criado , sometiéndome a un suplicio extra.
En aquellos confusos instantes recuerdo que , entre las columnas del humazo , me pareció ver un oscilante e intenso reflejo rojizo.
- ¡ Señor ! - clamó el anciano -. ¡ La puerta ...!
Y tanteando , doblándome a cada golpe de tos , tomó la iniciativa - ¡ bendito sea ! -, abriendo la hoja con desesperación . Y la humareda , como un ser vivo , se estiró hacia la noche , retorciéndose en el umbral . Y una bocanada de aire puro vono a perdonarnos .
Y a trompicones , olvidando incluso el cayado , me precipité tras los pasos de David , buscando el exterior como un poseso .
Un segundo después reaccioné . Y lo hice , primero con perplejidad , despues con vergüenza.
¡ La familia !
E indignado conmigo mismo me abalancé hacia la puerta , espantado con las manos el caracoleo del humo .
Y congestionado por los repetidos e hirientes ataques de tos busqué a mi alrededor , en un vano intento de auxiliar a maría y su gente . Y fue en vano porque , a los gritos del criado y ante la sofocante humareda , mujeres y hombres se habían ya incorporado.
Por fortuna , la inicial masa de humo , succionada por un fierte tiro de aire , estaba remitiendo . Al principio no caí en la cuenta  del porqué de aquella intensa y salvadora corriente . ¿ Cómo hacerlo en mitad de semejante locura ? Lo que importaba es que la estancia principal comenzaba a despejarse.
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

domingo, 3 de abril de 2016

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - El Diario - Y ( 54 )

Dejé resbalar las puntas de los dedos  sobre el cepillo de doble asa  y , durante unos instantes , permanecí absorto , recreándome en la imagen de un Jesús alegre y sudoroso , cepillando y hablando con la madera .
Todo seguía igual . Las herramientas , empolvadas, colgaban de los tabiques . Las telarañas redondeaban esquinas y por los rincones descansaban mangos para azadas , mayales para caballerías y trilla  y sencillos  y livianos arados , todo a medio terminar.
Y el suelo , alfombrado de serrín y rizadas virutas , crujió amable bajo las sandalias . Retiré el tronco que apuntalaba la puerta y , tirando con suavidad de la hoja  que comunicaba con el corral , me asomé tímidamente a la noche .
El frescor y un penetrante aroma a tierra mojada  me despabilaron momentáneamente .
El frente borrascoso había huido , abandonando en el negro y transparente  firmamento un reguero de estrellas  que tiritaban rabiosas . Venus y Jupiter , muy próximo entre  sí - casi en conjunción -, destellaban como faros a veinte o veintidos grados sobre el horizonte este .
Fue como un presentimiento . Como si los enfurecidos  << lamparazos >> del planeta Venus - el astro más brillante  aquella noche - quisieran advertirme . Pero ¿ Como imaginar lo qie iba a ocurrir?
La oscuridad gobernaba el lugar . A mi izquierda , en el muro del fondo , zuteaban inquietas las palomas sobrevivientes . Pero tampoco supe << leer >> la advertencia .
Y temiendo tropezar con los múltiples enseres y cachivaches que se apilaban en el desordenado patio , decidí suspender el paseo y regresar a la silenciosa y pacífica sala principal .
Devolví la lámpara a la rugosa superficie de la muela y , lentamente , fui a recostarme en la pared de la fachada , a un paso del rendido sirviente .
Las goteras habían cesado . Y por espacio de algunos minutos - muy pocos - . aquella especie de << aviso >> siguió tronando en mi interior . Pero no supe o no pude traducirlo . El agotamiento me desarmó literalmente y quien esto escribe claudicó .
Es muy posible que nos halláramos todavía en la segunda vigilia ( la medianoche ) - aquella en la que , como reza el Salmo 130 , << el centinela aspira al alba >>- cuando , lamentablemente para todos , el sueño me desconectó de la realidad .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - El Diario ( 53 )

Y la mujer , haciendo una señal a sus hijas , tras alimentar la lucerna con una carga extra de aceite , se retiró a la plataforma . Allí , prendida una segunda lámpara , las vi tomar los edredones que servían de cama y extenderlos sobre el piso . Acto seguido , en pie , entonaron el Oye , Israel , una de las obligadas plegarias , acomodándose después con los pies en dirección a las ascuas que agonizaban en el pequeño fogón de ladrillo refractario .
Y se hizo el silencio , apenas incomodado por alguna de las rezagadas goteras y el distante y apagado tronar de los cumulonimbos , rumbo al Jordan.
Eché un vistazo a mi alrededor . Jacobo , acodado sobre la muela , dormía con una rítmica y saludable respiración . El criado , junto al alto escalón de la entrada , hecho un ovillo , conservaba la misma postura unicial .
Y no sé exactamente por qué , me sentí intranquilo . Aparentemente no había motivo . En el exterior sólo se percibía quietud , rasgada en ocasiones por los lastimeros maullidos de los gatos en celo .
Atribuí la incómoda sensación a la soledad , que una vez más me acompañaba . En momentos como aquél , lejos de mi hermano , me veía asaltado y arrinconado por una singular tristeza que , sinceramente , me costaba combatir . A pesar de la intensidad y dureza de la misión - casi sin tregua ni respiro -, quien esto escribe  , y no digamos Eliseo , tuvo que soportar comprometidos periodos de obligada espera e inactividad en los que la memoria de nuestro verdadero << presente >> ( el siglo XX ) se fundía con el << ahora >> histórico del siglo I , provocando un caos mental de difícil arreglo.
Y buscando sacudir aquella amenaza y el sueño que golpeaba ya mi organismo , opté por incorporarme  . Un poco de movimiento me despejaría.
Atrapé que montaba guardia desde la mesa de piedra  y , extremando el sigilo , me dirigí a la puerta  sin hoja  del abandonado taller en el que el joven Maestro trabajó como carpintero.
La pálida y mínima luz animó con dificultad la estrechez del cuartucho . Y volví a emocionarme  ante el banco de ochenta  centímetros  de altura con los pies en << v >> invertida .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - El Diario ( 52 )

De vez en cuando , eso sí , la << pequella ardilla >> - la única que no abrió los labios - me buscaba en la penumbra  , clavando sus ojos en los míos  . Presentí que Juan , al descubrirme  junto a la mesa de piedra  , volvía  a las andadas y protestaba  - supongo - por la presencia  de aquel traidor  en la casa familiar . María le susurró  algo al oído y la mirada  del Zebedeo - ahora viva y despierta - fue a clavarse en la de este incómodo explorador  . Creí percibir cierta  incredulidad , despuntando entre el viejo rencor  . No había duda . Su actitud  hacia aquel griego que se negó a auxiliara su amigo Natanael seguía tan enconada como antes . Quizá más  . Y me resigné , prometiéndome  a mi mismo que procuraría mantenerme alejado del inestable discípulo .
La Señora sonrió . Golpeó la mejilla del joven con un par de cariñosas palmaditas y Juan volvio a cerrar los párpados . Instantes después , Ruth , por indicación de la madre , se encaminaba al fogón , calentando una nueva ración de leche , aceite y miel.
El hambiente , sin embargo , no se resintió , Jacobo y David empezaban a cabecear , vencidos por el cansancio . Y en cuestión de minutos - sin demasiada resistencia - cayeron en un benáficioso y beatífico sueño . Y quien esto escribe  , sin saber que partido tomar , aguardó impacientemente el regreso de la Señora Prometí a Santiago velar por la seguridad de su gente  , pero , ¿ cómo hacerlo ? Y sobre todo , ¿ cómo mantenerme alerta si - como presumía - aquel insobornable sopor que me invadía continuaba su avance ?
Todo fue más sencillo .
María , al contemplar al anciano y a su yerno , se hizo cargo . Y de puntillas , cojeando , fue a inclinarse sobre este explorador , besándole en el lienzo que cubría su frente .
- Descansa , mi querido ángel . Demos a cada día su afan...
Aquella última frase me resultó familiar . ¿ Dónde la había escuchado ?
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - El Diario ( 51 )

El ayear y las protestas no conmovieron a la esposa . Y el venial incidente nos relajó , dando rienda suelta al regocijo general .
Las risas , sin embargo , terminaron bruscamente . Y quien esto escribe fue partícipe de un suplicio al que no tendría más remedio que ir acostumbándose .
El diluvio pasó factura . Y un alarmante chorreo se propagó aquí y allá , transformando la apacible vivienda en un atolondrado ir y venir de unos y otras , en un más que incierto empeño por controlar las obstinadas goteras . Vasujas , platos , cántaros y copas fueron repartidos en todas direcciones hasta que , rendido , el jadeante grupo optó por sentarse de nuevo , esquivando con más pena que gloria cada nuevo e irritante goterón . Aquella tragicómica situación - en especial durante la época de lluvias  ( entre octubre  y abril , aproximadamente )- constituía el pan nuestro de cada día para los habitantes de la mayor parte de las achacosas aldeas de Israel .
Y por espacio de casi una hora , mientras la borrasca  descargó sobre Nazaret , cena y conversación fueron irremediablemente << animadas >> por el repiqueteo del agua sobre la arcilla y el metal . Al principio - lo reconozco - no podía dar crédito a la resignada actitud de mis amigos . Pero , como digo , aquello formaba parte de lo cotidiano y no restó apetito ni espontaneidad a los galileos .
Removí la humeante sopa con curiosidad . Miriam , a pesar de las circunstancias , se había esmerado: guisantes , calabaza sin pepitas , una especie de lechuga repollada  y cortada en tiritas , dientes de ajo macerados , cebolla en rodajas y la sabrosa parte blanca de unos enormes puerros .
Me sentí feliz . Y ante la complacida mirada de mis amigos , elogié la buena mano de la cocinera.
El segundo plato no fue a la zaga : croquetas de pescado rebozadas en nueces tostadas y picadas . aquellas bolitas , fritas en aceite profundo , casi me hicieron olvidar donde estaba .
Pero el brusco despertar del Zebedeo me devolvió a la cruda realidad
Ruth y la Señora  , sorteando goteras , se apresuraron a asistirle  . El discípulo parecía notablemente repuesto .
Los vi conversar en voz baja  , aunque  no acerté  a descifrar el contenido del breve parlamento .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - El Diario ( 50 )

David , en efecto , respaldó la intuición y la bondad de la dueña . Por nada del mundo hubiera regresado a aquella guarida . Y agradecido se arrojó a los pies de la Séñora  , besando sus manos .
María , confundida , le regaño , ordenando con severidad que se alzara  . Y el anciano , con pronunciadas y continuas reverencias , trasladando así su gratitud a los presentes , fue a retirarse  junto a la puerta . Apenas si le oí hablar el resto de la jornada  . Una jornada  , por cierto , que tocaba a su fin . El ocaso merodeaba  ya por la aldea  y la familia - mas distendida - fue a ocuparse de los preparativos de la cena .
Miriám , con buen criterio , ahorrando nuevos e innecesarios  trabajos  a su madre , asumió la iniciativa . La dolorida rodilla no hacia aconsejable  que trajinara en el piso elevado de la estancia .
Ruth , por consejo de su hermana mayor  , continuó al lado de la Señora .
El Zebedeo , profundamente dormido , seguía ajeno a todo.
Y de prnto , la arrolladora Miriam , con los ojos encendidos  , interpeló a su distraído  marido , conminandole a << mover el trasero si deseaba participar en la cena  >>. Jacobo , dócil como un cordero  , conociendo el tempestuoso carácter de la mujer , se dispuso a acatar  las órdenes . Pero un súbito y seco trueno nos sobresaltó . Y un fuerte aguacero repiqueteó sobre el quebradizo tejado , maltrecho ya por las copiosas lluvias anteriores .
Fue casi instantáneo . El agua se abrió camino entre la hojarasca y el barro del terrado , precipitándose con certera puntería sobre la rubia cabellera del albañil.
Y la casualidad provocó la indignación del hombre , quien , maldiciendo su estrella , aprovechó para invocar un viejo refrán contenido en el libro de los Proverbios , arremetiendo de paso contra la mordaz Miriam:
- La gotera continua en día de chaparrón y la mijer pendenciera hacen pareja ...
La esposa , como era de prever , no atrancó Y regresando sobre sus pasos , hizo presa en el bigote del desprevenido Jacobo , tirando de él hacia los escalones de acceso a la plataforma y entonando triunfante otro dicho popular , igualmente extraido de Proverbios :
- Responde el necio según su necedad , no sea que vaya a creerse sabio .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

sábado, 2 de abril de 2016

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - El Diario ( 49 )

En mi opinión es triste e injusto que los evangelistas - y Juan Zebedeo se hallaba presente - no dedicaran una sola línea a los hechos  y circunstancias que rodearon a la familia  tras la crucifixión y que reflejaban una situación tan comprometida como patética  . A no ser , claro está , que la  disminuida e histérica imagen del Zebedeo en aquellos momentos influyera - por razones de conveniencia - en el silencio general . Sea como fuere , lo cierto - una vez más - es que se consideran creyentes resultarían estafados .
Y la Señora , recompuesto el ánimo , descendió al inmediato y no menos tenso presente , exponiendo en primer lugar la urgente necesidad de que Santiagovolviera con los suyos , informándoles y tranquilizándoles . Esta - su mujer - y Rebeca no estaban al tanto de los últimos sucesos .
El galileo , en un primer momento , se resistió . Pero María , señalando con los ojos el entramado de las gruesas y << calafateadas >> vigas de sicómoro que jujetaban la techumbre , ayudándose con una pícara sonrisa , le rogó que no olvidara su todavía caliente compromiso :
- Él nos protejerá ...
Y al comprender el significado de aquella mirada - más allá de la hojarasca y tierra apisonada que conformaban el terrado -, la totalidad de los allí congregados , con los ojos pendientes , como tontos , del maderamen , se apresuró a enmendar el error . Las miradas se cruzaron ruborizadas , y la Señora  , con una oportuna y franca carcajada , borró los últimos rescoldos de recelo .
Santiago accedió . Se puso en pie y , antes de abandonar la casa , hizo jurar a su cuñado que , al menor síntoma de violencia , correría a avisarle . Despues posando los ojos en los de este explorador , sin necesidad de palabras , me transmitio que la seguridad de su gente también era cosa mía . Agradecí la confianza , replicando con un casi imperceptible y afirmativo movimiento de cabeza . Sonrió y , decidido , se dispuso a desantracar la puerta . Pero , al reparar en la silenciosa y cohibida lámina de David , vayendo en la cuenta de las inciertas circunstancias a las que se enfrentaba el esclavo huido , giró en redondo , interrogando a su madre .
María no dudó . sabía que la Ley asistía al esclavo prófugo y que , incluso , podría haber denunciado al amo por atentar contra su vida . E interpretando el sentir del noble sirviente , tranquilizó a Santiago , añadiendo que , si ése era el deseo del anciano , contaba con la hospitalidad y el socorro de la familia .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - El Diario ( 48 )

María , secando  el llanto y la pasajera debilidad , se imcorporó al discurso de Miriam , agradeciendo con una temblorosa sonrisa el amor , la comprensión y el respeto de los suyos . Y dejó que la hija concluyera lo que todos sabían  :
- Le volvimos la espalda . Pero aún : murmuramos contra Él , creyéndole loco ...
Me removí inquieto en mi interior . ¿ De qué estaba hablando ? Ninguno de los evangelistas hace alusión al rechazo de su propia familia . No , al menos , con la claridad de Miriam . ¿ De que me asombraba ? ¿ es que no había constatado ya la dolorosa ineptitud de los mal llamados escritores sagrados ? Y en esos momentos imploré a la Gran Inteligencia que nos permitiera continuar con nuestros planes . Ardía en deseos de consumar el tercer << salto >> y verificar por mí mismo lo que realmente sucedió en aquella , al parecer , igualmente manipulada etapa de la existencia del Hijo del Hombre . Y tuve que sujetar mis impulsos . No preguntaría . esta vez no . Prefería descubrirlo personalmente ... , en su momento.
- Está bien - terció al fin la Señora con la voz en reposo -, lo que trato de deciros  es que , a partir de ahora , haré honor a lo que defendió vuestro Hermano . Si es la voluntad del Padre  - el tono se enriqueció con aquella prodigiosa seguridad - me quedaré .
Y extendiendo su dedo índice izquierdo , apuntando al grupo , dibujó un círculo en el aire . cerrando la sentencia sin paliativos :
- Nos quedaremos en Nazaret . Si no lo es , Él se ocupará de mostrarnos el camino ...
¿ La voluntad del Padre ? ¿ Y cómo descifrar algo tan abstracto y aparentemente alejado de la percepción humana ? Las respuestas a las lógicas interrogantes  de este perplejo explorador irían llegando poco a poco . Sobre todo , , a lo largo de la inolvidable  peripecia en el tercer y próximo << salto >> en el tiempo . Pero debo contenerme ...
Y se obró el milagro . El contundente lenguaje de la Señora  , amparado por un convencimiento que , sin duda , yacía dormido en su corazón , tuvo una respuesta  unánime  e inmediata . Nadie torció el gesto o insinuó siquiera la más leve  oposición . Y aceptando que estaban ante la fórmula  que habría agradado al desaparecido Hermano , adoptaron la resolución de esperar y ver en qué desembocaba aquel clima hostil que respiraba parte de la aldea .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - El Diario ( 47 )

Dejó volar una pausa . Alzó los ojos y , derramando una seguridad que nos alcanzó a todos , confesó valientemente :
- Pues bien , ahora sí lo sé . Ahora ( demasiado tarde , también lo sé ) comprendo lo que repetía una y otra vez . Comprendo t me avergüenzo por no haber estado de su lado .., por no hacer mía su frase favorita : << Que se haga la voluntad del Padre >>...
La sincera y hermosa confesión- en una mujer que sostuvo hasta el final la idea y la imagen de un Jesús  << libertador político >> - terminó quebrándola . Y cerrando los ojos bajó el rostro . Y las lágrimas hablaron por ella .
Ruth , contagiada , asaltada por un llanto incontenible , la abrazó , besando cabellos , frente , mejillas y manos sin orden ni tregua .
Santiago , con un nudo en la garganta , se refugió en uno de sus gestos típicos : la velluda mano izquierda comenzó a peinar con nerviosismo la canosa y poblada barba . Y los ojos se humedecieron .
Jacobo , blanco como la pared , con la boca entreabierta , buscando aire y fuerzas para no sucumbir a la arrolladora emoción , contemplaba incrédulo la inédita estampa de una María frágil y arrepentida y , al mismo tiempo , audaz y luminosa.
Miriam , copia casiexacta de la madre en lo físico y en lo temperamental , reaccionó como lo habría hecho la Señora si el protaginista hubiera sido cualquiera de los allí presentes : La observó con dulzura y , batiendo palmas , reclamó sosiego , recordando a la de << las palomas ) que aquéllos eran sus hijos y que no debía avergonzarse porque , sencillamente , todos se hallaban en la misma situación . ¿ Quién podía vanagloriarse de lo contrario ? ¿ Quién , entre los familiares del Maestro , le había entendido y socorrido en los años de predicación?
Y la hija mayor , en su afan por reforzar los argumentos , sacó a la luz algo que , obviamente , era nuevo para mí . Y refrescando la memoría  colectiva se refirió - éstas fueron sus palabras - a la << ruptura que dejó aislado a jesús en los primeros días de su vida pública >>.
- No recordáis sus lágrimas - remachó con frialdad - . ¿ Habéis olvidado quizá sus continuos esfuerzos para hacernos ver cuál era su misión ? Y sin embargo que ¿ Qué hicimos ?
Autor: J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - El Diario , ( 46 )

La Señora alzó las manos , reclamando compostura . Y la llamita que anidaba la reunión tembló bajo las abiertas palmas , advirtiendo a los presentes . La Gruesa e imperativa voz de María no permitió una nueva desbandada . Y tomando el timón de la conversación , les recordó que aquella << victoria >> sólo podía acarrear disgustos  y un clima mucho más enrarecido . Ni ella misma podía imaginar lo certero de la advertencia...
Jacobo protestó , repitiendo el argumento que les llevó al interior callejón sin salida :
- Mamá María no dejarará su casa y su pueblo ... No lo permitiré .
Miriam , haciendo causa común con su marido , asintió con la cabeza , sin atreverse a abrir los labios.
Santiago , decepcionado por el retorno a la vieja e inútil polémica , manifestó su oposición con rotundos monosílabos .
La pelirroja , angustiada , se limitaba a mover la cabeza , siguiendo las dispares alternativas.
Y el criado y quien esto escribe - abrumados - , temiendo lo peor , asistimos en silencio a lo que parecía una segunda batalla campal
Pero La Señora . endureciendo la mirada y haciendo descender la inflexión de la voz , recuperó el dominio . acallando voces y voluntades . Nunca la había visto tan segura y dominante . Y presumí que algo importante rondaba en su corazón .
- Y ahora escucharme con atención porque no lo repetiré ...
Alisó con calma los negros cabellos e inspiró con ansiedad , como si lo que se disponía a desvelar le fuera arrancado de las entrañas . Los finos labios dudaron . Entornó los párpados y , finalmente , tras una segunda y profunda inspiración , los rasgados y verdes ojos  se abrieron saturados de luz  .
La << ardilla >> , con su afilada  sensibilidad , captó el poderoso esfuerzo de la madre . Y estrechando de nuevo sus manos  la miró asustada .
Nadie respiró
- Durante años , bien lo sabéis  , no comprendí a vuestro Hermano ...El tono se quebró . Y las aletas de la pequeña y recta nariz se estremecieron . Pero sólo fue un instante . Y recuperando el temple  , prosiguió con la vista fija  enla flama de la lucerna .
- Me enfrenté incluso a sus aparentemente absurdas y locas ideas . No sabía de qué hablaba cuando se refería a su Padre Azul ... Peor aún : no quise saber ni entender ....
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

viernes, 1 de abril de 2016

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - El Diario ( 45 )

Nuevo y espeso silencio .
- Pues bien . avanzó Santiago , elevando el tono y dejando al desnudo yba indudable satisfacción  -, tal y como contemplaba la Ley , los jueces han tenido que rendirse a la evidencia : no hay blasfemia .
 Ruth , menos impuesta en los retorcidos subterfugios  de los intérpretes de la Ley , solicitó una aclaración .
 Era muy simple  . Y su hermano , condescendiente  , le recordó primero uno de los pasajes del Levítico , en el que se cuenta cómo , por orden de Yavé , se lapidó al hijo de un israelita << por haber basfemado el Nombre >>
La << pequeña ardilla >> seguía sin entender . Y Santiago , saltando a las interpretaciones de los juristas , le advirtió - y nos advirtió -  de un punto clave  , toda una sutileza , recogido y respetado por la más antigua  tradición oral  . De acuerdo con esa normativa legal , << el blasfemo  no es culpable  en tanto no mencione explícitamente  el Nombre >>. Es decir , en tanto en cuanto no pronuncie el nombre de Dios  de forma clara y precisa  .
Santiago , conocedor de la artimaña , había respondido con verdad al saduceo , pero sin caer en la trampa  . La historia , como creo haber mencionado , volvía a repetirse . Jesus de Nazaret , interrogado en idénticos términos  por Caifás , el sumo sacerdote , replicó con las mismas palabras e inteligencia . El primero , sin embargo , tuvo la fortuna  de contar con un tribunal lo suficientemente honesto e imparcial .
- Y a pesar de las protestas y alegaciones de Ismael - concluyó Santiago con alivio -, los jueces , sabedores de la vieja inquina de este individuo hacia nuestro Hermano y nuestra casa , le han despedido , amonestándole por lo que consideran << impudica y tendenciosa manipulación de los hechos >>.
Ruht , eufórica , rompió en aplausos . Y poco faltó para que el resto - movido del mismo entusiasmo - se uniera a la espontánea pelirroja .
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - El Diario ( 44 )

María , refugiándose nuevamente en aquel tono grave que no admitia desviaciones , solicitó que sus hijos , uno tras otro y sin intromisiones , repasaran la situación , proporcionando una sincera y templada opinión sobre lo que convenía hacer . Pero nadie respondió . Y ante el embarazoso mutismo , comprendiendo , David y yo hicimos ademán de levantarnos y abandonar el lugar . La Señora , sin embargo , cortó en seco la discreta medida . Tanto el anciano David como quien esto escribe - manifestó por derecho - nos hallábamos comprometidos en el mismo conflicto . Más aún : habíamos sufrido por causa de la familia y eso - gustase o no - nos convertía en parte del clan.
Agradecimos su sinceridad y retornamos a nuestros respectivos puestos . El sirviente , algo más atrás , junto a la puerta , y servidor , a la derecha de la Señora , con su hija Miriam a mi diestra .
Santiago , acomodado entre Ruth y su cuñado , el albañil , rompió al fin el incómodo silencio . Y sereno , recorriendo los expectantes semblantes con aquellos ojos acastañados , profundos y sin doblez , trazó en el aire y en los corazones las líneas esenciales del problema :
- Como sabéis , hoy jueves , en su reunión habitual , el tribunal de Séforis ha desestimado la demanda de ese mal nacido ...
María , tensando el rostro , sin una sola palabra , le recriminó.
- Según las noticias procedentes del pequeño sanedrin - prosigió el galileo dulcificando sus expresiones -, el texto de la denuncia presentada por el jefe del consejo local no contiene indicio de blasfemia .
Y haciendo gala de su excelente memoria simplificó mis esfuerzos - y supongo que los de la mayoría - por rememorar las frases que él mismo pronunciara en la mañana del pasado martes ante Ismael y el nutrido grupo de vecinos :
- << ¿ O es que te atreves a negarlo ?... Dinos : ¿ reconoces en Jesus al Hijo del Dios vivo ?>>
Jacobo , el único testigo , junto a este explorador , de la manifestación que , en efecto , desencadenaría el terremoto , asintió con la cabeza , palideciendo .
- << Tú lo has dicho . Le reconozco como tal . >>
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - El Diario ( 43 )

Y persuadido de la escasa trascendencia del problema - una desnutrición secundaria , mucho más grave me hubiera impedido actuar -, tras explicar a la SEñora  el posible origen del mal , le recomendé que intentara reanimarle con unas progresibas y reducidas raciones de alimentos de fácil digestión . A ser posible , en un primer momento , a base de leche , aceite y miel . Y todo ello , naturalmente , acompañado de un forzoso descanso .
Ruth Y Miriam , a una señal de la madre , pusieron manos a la obra , alejandose hacia la plataforma .
Y María , acariciando el rostro del Zebedeo , trató de animarle  , recordándole que << todo había pasado >> y que << muy pronto estaría de regreso en Saidan >>.
Y llevando el dedo índice izquierdo a los labios aconsejó silencio .
Nos retiramos hacia la mesa de piedra  , al tiempo que las mujeres retornaban con la primera ración . Y pacientemente  , como si de su hijo se tratara  , la Señora  , sosteniendo la cabeza de Juan con la mano derecha  , fue vertiendo el espeso contenido del cuenco de madera  en los temblorosos  labios del discípulo . Y dulcemente  , con un amor que me cautivó , permaneció junto a él hasta que hubo apurado la última gota . Y el Zebedeo , lanzando un profundo suspiro , cerró los ojos , asintiendo suavemente  con la cabeza . Y la mujer , feliz ante aquella inequívoca  y positiva manifestación , me trasladó su alegría  con un espontáneo comentario que , logicamente , sólo yo alcancé a comprender en toda su dimensión:
- ¡ Sí , Jasón , el más guapo !
Aunque pudiera parecer lo contrario , la Señora no olvidó las motivaciones que arrastraron a sus hijos a la cruda polémica . Y ante el suspense general pidió que tomáramos asiento en torno a la muela .
Ruth , la << ardilla >> , lo hizo junto a su madre . Y en un gesto que vino a expresar y resumir el sentimiento del resto , descansó la cabeza sobre el hombro de María , buscando y atrapando entre las suyas las manos de la Señora . Y las acarició y apretó en silencio , con los ojos bajos . Y el peso de mi complacida mirada debió llegar hasta su transparente cutis porque , al punto , descubrienco los ojos verdes , me observó y , ruborizándose , borró parte de la constelación de pecas que la adornaban.
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 5 - El Diario ( 42 )

Pero la Señora  sabía muy bien lo que hacía . Y aproximándose al decaido discípulo - sin una sola palabra - vino a reprobar la improcedente conducta de los suyos . Enzarzados en la discusión , olvidaron toda prioridad y hasta el más elemental sentido de la hospitalidad.
Los hijos lo comprendieron al instante y , discretay prudentemente , fueron rodeando a la madre . Pero nadie se pronunció.
La Señora , inclinada sobre el inexpresivo Juan , reclamó una lucerna . Ruth , presurosa , le tendió la lampara que iluminaba la mesa de piedra .
Me situé junto a María y , dejamdo el cayado sobre una de las esteras de paja que alfombraban el piso , pasé revista al dócil Zebedeo .
El pulso , algo lento , me preocupó , La piel , pálida y fría , había perdido elasticidad . No descubri , sin embargo , rastro alguno de heridas o contusiones . Sólo unas leves magulladuras en muñecas y tobillos , que atribuí al prolongado roce de las ligaduras.
- ¿ Qué opinas ?
No pude responder de inmediato a la pregunta de la mujer.
Pegué el oído al pecho del discípulo , pero , al margen de la ya referida bradicardia o anormal lentitud del pulso , las presiones cardiacas parecían correctas . Tampoco la frecuencia respiratoria me llamó la atención .
Me hice con la lucerna , , paseando la llama frente a los vidriosos ojos . Y tímidamente , con cierta apatía , las pupilas reaccionaron , escoltando el pausado movimiento .
Traté de entender . Si las informaciones eran correctas , el joven había sido capturado en la mañana del martes , 25 , siendo sepultado de inmediato . Su rescate , en la tarde de aquel jueves , 27 , le colocaba en un evidente estado de inación , aunque en un grado primario y , afortunadamente , sin daño  para los sistemas principales . De todo aquello , quizá lo más aparatoso era el fuerte shock emocional . Algo que yo mismo padecí y por razones muy similares..
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez