Civilis levantó su vara de vid , interrupiendo la flagelación . Y uno de los sudorosos verdugos se echó sobre el reo , tirando de sus cabellos . Tras comprobar que se hallaba inerme , soltó la cabeza , que cayó desmayada entre el hueco de los brazos .
El centuriónapremió a sus hombres . Uno de los soldados llenó un cubo con el agua de la fuente , arrojándolo sobre la nuca del Nazareno . Al contacto con el líquido , la cabeza de Jesús se movió ligeramente , mientras parte de la sangre escurría hasta el suelo , arrastrada por el agua .
Desde hacía rato , la columna , una amplia franja de la padred circular de la fuente y los rostros , brazós y túnicas de los verdugos aparecían teñidos de rojo . La hemorragia , generalizada ya en la espalda y zona de riñones , había empezado a ser preocupante .
Aunque el suplicio había sido detenido en el golpe número 40 , coincidiendo así casualmente con la fórmula judía de la flagelación , la intención de Pilato - que seguía impasible y silencioso el desarrollo de la tortura - era que aquella masacre continuase .
Los verdugos aprovecharon el breve descanso para inclinarse sobre el estanque y refrescar sus caras , al tiempo que refregaban los brazos , tratando de limpiar los lamparones de sangre . Aunque los encargados del tormento conocían el latín , estoy casi seguro que , a tenor de sus barbas ralas y abundantes - eran mercenarios sirios o samaritanos . Generalmente , los romanos designaban a éstos cuando el condenado era un judío . El odio ancestral de aquellos contra los hebreos les convertía en ejecutores ejemplares ...
El Maestro había ido recrobándose . Uno de los verdugos le tomó entonces por las axilas , tirando de ál hacia arriba . Pero el peso era excesivo y tuvo que pedir ayuda . Cuando al fin , lograron incorporarlo , otro soldado - con un cazo de latón entre las manos - se situó frente al destrozado Nazareno , mientras los sayones , sin ningún tipo de contemplaciones , jalaban de sus cabellos , obligando a Jesús a levantar el rostro
Autor :J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez
El centuriónapremió a sus hombres . Uno de los soldados llenó un cubo con el agua de la fuente , arrojándolo sobre la nuca del Nazareno . Al contacto con el líquido , la cabeza de Jesús se movió ligeramente , mientras parte de la sangre escurría hasta el suelo , arrastrada por el agua .
Desde hacía rato , la columna , una amplia franja de la padred circular de la fuente y los rostros , brazós y túnicas de los verdugos aparecían teñidos de rojo . La hemorragia , generalizada ya en la espalda y zona de riñones , había empezado a ser preocupante .
Aunque el suplicio había sido detenido en el golpe número 40 , coincidiendo así casualmente con la fórmula judía de la flagelación , la intención de Pilato - que seguía impasible y silencioso el desarrollo de la tortura - era que aquella masacre continuase .
Los verdugos aprovecharon el breve descanso para inclinarse sobre el estanque y refrescar sus caras , al tiempo que refregaban los brazos , tratando de limpiar los lamparones de sangre . Aunque los encargados del tormento conocían el latín , estoy casi seguro que , a tenor de sus barbas ralas y abundantes - eran mercenarios sirios o samaritanos . Generalmente , los romanos designaban a éstos cuando el condenado era un judío . El odio ancestral de aquellos contra los hebreos les convertía en ejecutores ejemplares ...
El Maestro había ido recrobándose . Uno de los verdugos le tomó entonces por las axilas , tirando de ál hacia arriba . Pero el peso era excesivo y tuvo que pedir ayuda . Cuando al fin , lograron incorporarlo , otro soldado - con un cazo de latón entre las manos - se situó frente al destrozado Nazareno , mientras los sayones , sin ningún tipo de contemplaciones , jalaban de sus cabellos , obligando a Jesús a levantar el rostro
Autor :J.J.Benitez
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Antonio Martinez
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