lunes, 8 de junio de 2015

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 1 - 7 de abril , viernes ( 133 )

Pues bién , después del durísimo castigo de la flagelación , esa volemia había descendido en un 27 por 100 . Eso significaba que el Galileo había derramado en total , desde los ultrajes en la sede del Sanedrín , al rededor de 1,6 litros de sangre . Una cantidad importante , aunque no lo suficiente como para alterar de forma definitiva - física y psíquicamente - a una persona normal . Y una prueba de ello es que Jesús de Nazaret aún tuvo fuerzas y claridad de mente para responder a las preguntas que se le formularon después de los azotes . Sin embargo , aquel derrame circulatorio tuvo que provocar en él una creciente angustia , palpitaciones , esporádicas , debilidad y , sobre todo , una sed sofocante .
En cuanto a su frecuencia cardíaca , las oscilaciones fueron continuas . En algunos de los golpes - especialmente en uno de los últimos , que caería directamente sobre los testículos - , el pico alcanzó las 170 pulsaciones por minuto , cayendo rápidamente a 90 y provocando el segundo desvanecimiento.
La tensión arterial , por la intensa descarga de adrenalina  , se elevo también también en algunos momentos hasta 210  mm H2O de máxima , si bien luego el progresivo agotamiento de la adrenalina fue dando lugar a un dominio del sistema vago y su intermediario , la acetilcolina , que se acompañó de un descenso de la tensión arterial que ya al final del suplicio se tradujo en un casi total estado de postración .
El análisis del torrente sanguíneo nos permitió también la confirmación de un hecho que resultaba evidente : el sucesivo aumentode lo índices de sodio , cloro y de la presión osmótica eran señales inequívocas de la importante deshidratación que había empezado a experimentar el organismo del Hijo del Hombre .
- ¡ Quadraginta !
El golpe 40 , que en realidad hacía el número 80 , si tenemos en cuenta los 40 primeros , cayó sobre un hombre prácticamente derrotado . El Maestro , con el cuerpo deformado por los hematomas  y materialmente bañado en sangre , apenas si se movía . Sus imperceptibles lamentos se habían ido apagando  y sólo resonaba ya en el patio el chasquido de los látigos  al clavarse en su carne  y el cada vez más agitado resoplar de los verdugos  , visiblemente agotados .
Autor :J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

No hay comentarios:

Publicar un comentario

puede comentar todas las personas que lo deseen , con educación y respeto