martes, 9 de junio de 2015

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 1 - 7 de abril, viernes ( 136 )

Es muy posible que en aquellos instantes , otro dolor - difuminado por el atroz calvario de la flagelación - estuviera golpeando el organismo del Galileo . Me refiero a la vejiga urinaria de Jesús  . Su rebosamiento debía ser tal que , involuntariamente , los esfínteres de los uréteres  se abrieron , provocando una abundante micción . ( Aproximadamente , a juzgar por el tiempo que duró el derrame urinario , la vejiga debía albergar entre 350 y 400 centímetros  cúbicos . ) Por fortuna , la orina - aunque sumamente amarilla  - no arrastraba sangre .
Pero aquella descarga involuntaria de orina , sólo sirvió para provocar las risotadas de los romanos y un ataque mucho más violento de ira en Lucilio , que tomó aquel gesto como un insulto personal .
Y levantando el látigo , lo dirigió con rabia hacia los testículos del Maestro . Una de las puntas del flagrum tocó la piel del escroto y las otras dos cayeron sobre la bolsa testicular .
Jesús reaccionó ante el lacerante golpe encogiéndose , al tiempo que sus pulsaciones se aceleraban y un gemido desgarrador se confundía con el último : Cedo Alteram !
Inmediatamente , su pulso bajó a 90 y el Maestro , palideciendo , perdió el conocimiento .
Civilis levantó su vara nuevamente , ordenando a los soldados que inspeccionaran al reo . Después , aproximándose al gobernador , le pidió instrucciones . ¿ Debía continuar el castigo ?
Y antes de que Poncio tomara una decisión , el brutal Lucilio insinuó al que , dada la situación del prisionero , lo mejor sería rematarle allí mismo .
Pilato dirigió una mirada al cuerpo agarrotado y sanguinolento del rabí , dudando . Y sonrió con sarcasmo . Jamás olvidaré aquella mueca . Aquel demente parecía haber disfrutado con el salvaje castigo . Finalmente , el oficial que había ejecutado aquella última parte de la flagelación echó mano de su espada , convencido de que Poncio se inclinaría por la solución que acabab de proponer . Pero el agua que había sido baldeada nuevamente sobre la cabeza y nuca del prisionero estimuló el precario estado de Jesús , que , lentamente , fue recobrando el sentido .
Aquella progresiva recuperación del Nazareno inclinó a Pilato a seguir con su plan y antes de retirarse del patio porticado indicó a Civilis que atendieran al Galileo , llevándole a su presencia en cuanto fuera posible .
Autor :J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

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