Civilis comprendió que , de momento , era inútil conducir al reo hasta la terraza donde debía esperar el gobernador . Hubiera sido absolutamente necesario que varios infantes le acompañasen y sostubiesen .
Los temblores febriles seguían sacudiendo el cuerpo del Nazareno que , poco a poco , paso a paso , fue conducido por los romanos hasta uno de los asientos situado en el lado oriental del patio . Mientras , otros habían iniciado la limpieza del enlosadoy de la columna sobre los que había tenido lugar la flagelación . Los caballos volvieron junto a la fuente y sus cuidadores siguieron cepillándoles y restregando los lomos con manojos de poleo , cuyo olor - según la creencia popular - mataba los piojos .
El centurión se quito el casco y , tras meditar unos segundos , se alejó del pórtico , en dirección al túnel que llevaba al pretorio .
Debo señalar que , conforme observaba el renqueante caminar del Maestro , una visible cojera en la pierna izquierda me llevó a la conclusión de que el latigazo de Lucilo en plena corva había alterado la articulación de dicha rodilla . ( Este extremo sería posteriormente ratificado , como ya indiqué , por el examen << tele - termográfico >>..)
Jesús fue sentado , al fin , sobre uno de los bancos . Y al hacerlo , un rictus de dolor se dibujó nuevamente en su rostro . Era muy posible que aquel gesto estuviera provocado por los golpes en el coxis o en los riñones . Al apoyarse en la madera , el hueso inferior de la columna y las zonas lumbares debieros acusar el contacto con el asiento y el respaldo , respectivamente .
Durante algunos minutos , la actitud de la tropa fue tranquila ; incluso correcta . Dos siguieron junto al Nazareno , pendienres de su recuperación y el resto se dirigió a uno de los corrillos que vociferaba desde una de las esquinas del patio . Al ver que el Maestro se encontraba algo más tranquilo no pude resistir la tentación y me aproximé también al círculo de mercenarios que , sentados o en cuclillas , centraban su atención en una de las losas del pavimento .
Autor :J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez
Los temblores febriles seguían sacudiendo el cuerpo del Nazareno que , poco a poco , paso a paso , fue conducido por los romanos hasta uno de los asientos situado en el lado oriental del patio . Mientras , otros habían iniciado la limpieza del enlosadoy de la columna sobre los que había tenido lugar la flagelación . Los caballos volvieron junto a la fuente y sus cuidadores siguieron cepillándoles y restregando los lomos con manojos de poleo , cuyo olor - según la creencia popular - mataba los piojos .
El centurión se quito el casco y , tras meditar unos segundos , se alejó del pórtico , en dirección al túnel que llevaba al pretorio .
Debo señalar que , conforme observaba el renqueante caminar del Maestro , una visible cojera en la pierna izquierda me llevó a la conclusión de que el latigazo de Lucilo en plena corva había alterado la articulación de dicha rodilla . ( Este extremo sería posteriormente ratificado , como ya indiqué , por el examen << tele - termográfico >>..)
Jesús fue sentado , al fin , sobre uno de los bancos . Y al hacerlo , un rictus de dolor se dibujó nuevamente en su rostro . Era muy posible que aquel gesto estuviera provocado por los golpes en el coxis o en los riñones . Al apoyarse en la madera , el hueso inferior de la columna y las zonas lumbares debieros acusar el contacto con el asiento y el respaldo , respectivamente .
Durante algunos minutos , la actitud de la tropa fue tranquila ; incluso correcta . Dos siguieron junto al Nazareno , pendienres de su recuperación y el resto se dirigió a uno de los corrillos que vociferaba desde una de las esquinas del patio . Al ver que el Maestro se encontraba algo más tranquilo no pude resistir la tentación y me aproximé también al círculo de mercenarios que , sentados o en cuclillas , centraban su atención en una de las losas del pavimento .
Autor :J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez
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