miércoles, 10 de junio de 2015

Caballo de Troya - El Diario del Mayor - Tomo 1 - 7 de abril , viernes ( 141 )

Al asomrme por encima de las cabezas de los soldados comprobé que se trataba de un juego ( una especie de tres en raya  , descrito ya por Plutarco ) . Usando sus espadas , los miembros de la guarnición habían trazado un círculo sobre una de aquellas losas , grabando también en el interior de dicho círculo una de toscas figuras y letras . Pude distinguir una B - que servía , al parecre , para la llamada << jugada del Rey >> o de << Basileus >> , en griego - y una corona real . Todas estas figuras aparecían separadas unas de otras mediante una línea que zizagueaba por el interior del circulo . Los participantes utilizaban cuatro tabas  , previamente gravadas con letras y cifras , que eran lanzadas sobre el círculo , cantando las diferentes jugadas , según las figuras o letras donde acertaban a caer .
El juego fue animándose  paulatinamente y varios de los romanos cantaron jugadas como la de << Alejandro >> , << Darío >> y el << Efebo >>.
Por último , uno de los jugadores tuvo la fortuna de que uno de los huesecillos fuera a rodar hasta la corona , gritando la << jugada del rey >> , que equivalía a nuestro << jaque mate >> y , por tanto , al final del entretenimiento .
Los soldados recogieron las tabas y el que había ganado , influido seguramente por aquel último golpe de suerte , reparó en el Galileo , animando a sus colegas a proseguir el juego , << pero esta vez con un rey de verdad ... >> . La isea fue acogida con entusiasmo y el grupo se dirigió hacia el banco , dispuesto a divertirse a costa del que se había autoproclamado << rey de los malditos y odiados hebreos >>.
La ausencia de Civilis hizo dudar a los que custodiaban a Jesús pero pronto se unieron a las canzas y groserías de sus compañeros .
De pronto , aquella decena de mercenarios aburridos y desocupados se hizo a un lado , dando paso a otros dos infantes.
Con aire marcial y conteniendo la risa  , aquellos dos soldados fueron aproximándose  al Nazareno , que había vuelto a inclinar  la cabeza  , soportando con su habitual mutismo aquel nuevo y amargo trance .
Autor : J.J.benitez
Un abrazo
Antonio Martinez

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