Allí montaban guardia igualmente , desde el alba al crepúsculo , expertos simuladores en toda clase de enfermedades y dolencias . A lo largo de los muros contabilecé no menos de cincuenta falsos ciegos , tuertos , sordos , cojos , mancos , leprosos y lisiados . << Ciegos >> con blancas << nubes >> en los ojos , astutamente fabricados con minúsculas porciones de lino . << Tuertos >> con parches de quita y pon . << Cojos y mancos >> con las más sorprendentes e ingeniosas colecciones de << muñones >> que ocultaban pies y manos diestramente doblados sobre sí mismos y cubiertos de harapos . << Sordos >> capaces de distinguir a una veintena de pasos el tintineo de una bolsa repleta de monedas . Y supuestos y dolientes << leprosos >> , en fin , con el rostro maquillado de barro y las escudillas tendidas hacia el caminante ..
Allí , sentados a la turca , engañando sin pudor a los confiados esclavos o campesinos , se afanaban los inevitables escritores de cartas . Naturalmente , sólo utilizaban tinta << simpática >>...
Allí , de pie frente a improvisadas carpas de piel de cabra , sonreían sin ganas las ambulatarae ( prostitutas ambulantes , de ínfima categoría ), tocadas con las obligadas pelucas amarillas y las cejas y párpados pitarrajeados en azul galena . Algunas , animadas por la tolerancia de la parroquia y la alta temperatura ( cercana ya a los 30º centígrados ), exhibían unos pechos tatuados o coloreados en rojo y en dorado , cubriéndose de cintura para abajo con gasas transparentes .
Allí , espantando moscas y bregando con los caminantes , discutían , vociferaban y regateaban los comerciantes que no gozaban de un puesto fijo en los mercados de la ciudad.
Allí se apretaban cabras de largas y colgantes orejas y rebaños de << barbarines >> ( los celebrados carneros de cinco cuartos , cuyas colas - el quinto cuarto - podían pesar hasta diez kilos ). Los machos cabrios aparecían con el falo cubierto por una piel , con el fin de que no montases a las hembras . Y las ovejas , a su vez , << vestidas >> con taparrabos de esparto . En algunos casos , los previsores y ahorradores pastores colocaban una especie de pequeña carreta bajo la cola del macho , protegiendo así el bolsón de sebo que producían los animales .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez
Allí , sentados a la turca , engañando sin pudor a los confiados esclavos o campesinos , se afanaban los inevitables escritores de cartas . Naturalmente , sólo utilizaban tinta << simpática >>...
Allí , de pie frente a improvisadas carpas de piel de cabra , sonreían sin ganas las ambulatarae ( prostitutas ambulantes , de ínfima categoría ), tocadas con las obligadas pelucas amarillas y las cejas y párpados pitarrajeados en azul galena . Algunas , animadas por la tolerancia de la parroquia y la alta temperatura ( cercana ya a los 30º centígrados ), exhibían unos pechos tatuados o coloreados en rojo y en dorado , cubriéndose de cintura para abajo con gasas transparentes .
Allí , espantando moscas y bregando con los caminantes , discutían , vociferaban y regateaban los comerciantes que no gozaban de un puesto fijo en los mercados de la ciudad.
Allí se apretaban cabras de largas y colgantes orejas y rebaños de << barbarines >> ( los celebrados carneros de cinco cuartos , cuyas colas - el quinto cuarto - podían pesar hasta diez kilos ). Los machos cabrios aparecían con el falo cubierto por una piel , con el fin de que no montases a las hembras . Y las ovejas , a su vez , << vestidas >> con taparrabos de esparto . En algunos casos , los previsores y ahorradores pastores colocaban una especie de pequeña carreta bajo la cola del macho , protegiendo así el bolsón de sebo que producían los animales .
Autor : J.J.Benitez
Un abrazo
Antonio Martinez
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